INSTRUCCIONES PARA EL DÍA DE DESCANSO
1ª ORACIÓN: EL REY TEMPORAL [EE 91-94].
La primera parte de la oración habla de un Rey Temporal. Para entender esta oración hay que partir del contexto histórico de Ignacio. En aquella época, los Santos lugares [Palestina, Jerusalén] estaban en manos de los turcos y el Emperador cristiano organizaba una gran Cruzada militar para reconquistar esos territorios y devolverlos a la Cristiandad. Para llevar a cabo esa tarea invitaba a todos los súbditos que eran los diversos reyes europeos.
Esquema de la oración.
1. La oración preparatoria [EE 46] que me pone en clima de Principio y Fundamento. 2. Dos preámbulos:
2.1. El primero es imaginar a Cristo que recorría las diversas regiones de Palestina predicando e invitando al seguimiento.
2.2. El segundo preámbulo es la petición: que yo no sea sordo al llamado que me hace a seguirle, sino que sea “presto y diligente”, es decir, atento y generoso para cumplir lo que El me pida. “Lo que quieras; cuando quieras; como quieras”.
3. Los puntos de la oración.
Aquí S. Ignacio construye una oración desde la mentalidad de la época: la llamada del Emperador a la gran Cruzada conforme a un triple esquema:
a) Una persona: Y el primer punto es ver a esa persona que llama a esa gran tarea. b) La tarea que propone: liberar la tierra Santa del dominio de los turcos.
c) La reacción que produce en mí: “lo que responderán los buenos súbditos a rey tan liberal y tan humano”.
Evidentemente toda esta primera parte se trata de una pieza maestra de la literatura espiritual de la época, y tal vez para nosotros sea una "pieza de museo". No vivimos en tiempos de monarquías ni de Cruzadas. Sin embargo es importante no omitir este ejercicio, pues de otra manera la segunda parte se quedará aguada, sin fuerza. Recordar la importancia que tenía en la espiritualidad de Ignacio el "efecto de emulación" como punto de partida para el seguimiento: "Si San Francisco lo hizo, ¿no lo he de hacer yo?...”
Por eso les propongo que cada uno se construya su propio Rey Temporal: un personaje humano cuya figura y proyecto sean atrayentes para nuestra época. Del estilo del Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martín Luther King, Muhamad Yunus (creador del “Banco de los Pobres”)… en fin, grandes figuras liberadoras de la humanidad20. Por supuesto nunca serán perfectos. No
será difícil encontrar alguna de estas figuras en un mundo de tantos testigos como en el que nos ha tocado vivir21.
En caso de que no se me ocurra ninguna figura, puedo recurrir a personas colectivas, un grupo donde no hay un líder físico pero tienen un rostro visible ante la sociedad (semejante a nuestra “Cáritas”). Pero este debe ser un recurso de emergencia. Si no se me ocurre alguna figura deberé preguntarme por qué. Es raro que en un mundo de tantos testigos del amor y la justicia como los que nos han rodeado en América Latina, no encontremos ninguno apto para esta oración.
Para encontrar nuestro rey temporal no hace falta irse muy lejos ni muy alto. Hay mucha gente que ha hecho carne la siguiente dinámica:
- percibe y no cierra los ojos a situaciones de injusticia, - abre su corazón al sufrimiento de los hermanos,
- no renuncia a sus sueños de una humanidad nueva, igualitaria y fraterna, - comienzan pequeñas empresas en respuesta a esa situación
- invitan, llaman a colaborar con ellos a favor de los demás,
- por estas empresas son los primeros en sacrificar sus tiempos, trabajos, ocupaciones, dinero, familia.
20 Mucho nos ayudará que estas figuras no sean curas ni monjas, por la
siguiente razón: nuestra cultura religiosa ha sufrido el lastre de la “clericalización” del Reino, y consecuentemente, la mimetización del Reino con la Iglesia, haciendo que esta última se confunda como DUEÑA del Reino y no SERVIDORA del mismo, como la quiso Jesús. Por eso, para salvar este escollo y resaltar más la centralidad del Reino, nos ayuda buscar este tipo de figuras sin tanto peso eclesial.
21 Para encontrar estas figuras recomiendo el libro “Todos los Santos”, de
Siempre los puntos serán los mismos:
a) Nº 92: Y el primer punto es ver a esa persona. Lo primero será construir esa persona tomándolo de lo que sabemos por nuestros conocimientos, lecturas, películas... en fin, algún gran luchador por los derechos humanos, por la justicia y la libertad de los hombres, por la paz...
Una vez elegido, será importante ver esa persona: Ver su carácter, su personalidad, cómo piensa, cómo vive, cuáles son sus valores y criterios, su manera de vivir y morir.
b) Nº 93. El segundo punto es la tarea que propone: ver su proyecto, cuál es la meta última que propone: la Justicia, la libertad, la ruptura de opresiones y de explotación en el mundo... Será bueno ver también los medios que utiliza, los riesgos que asume, las rupturas que esa llamada conlleva y las exigencias que suponen.
c) Nº 94: El tercero será analizar mi reacción ante esta persona y su llamado, "lo que responderán los buenos súbditos". ¿Qué eco produce en mí esa figura y esa persona? ¿Qué reacción siento dentro de mí? ¿Qué elementos de mi persona resuenan o vibran? En verdad, para quien ha hecho la primera semana lo normal es que sienta un gran deseo de sumarse, salvo que, como dice San Ignacio "sea un perverso caballero".
Y aquí concluye la primera oración.