FFAA etíopes
Facilitaciones:
IGAD, Kenya, Grupo Internacional de Contac- to, Yemen, Libia, Liga Árabe, Arabia Saudita, Uganda
Contexto del conflicto
Evolución del proceso de paz
S
omalia es un país con una homogeneidad étnica, lingüística y religiosa, pero dividido en cinco grandes divisiones de clanes que, a su vez, están divididos en subclanes. En 1969, el general Siad Barre dio un golpe de Estado y estableció un régimen de dictadura que se prolongó hasta su derrocamiento en 1991, después de tres años de conflicto armado inter- no. La coalición de grupos opositores que lo derrocó inició una lucha armada para conseguir el poder, lo que produjo una total destrucción del país y la muerte de centenares de miles de personas desde 1991. Esta situación animó a una intervención de los EEUU (Opera- ción Restore Hope) y al establecimiento de una misión de las Naciones Unidas (UNOSOM) en 1992, que fracasó y salió del país tres años más tarde. A pesar de estos precedentes, en el 2002, el Secretario General de la ONU recomendó el establecimiento de una misión de mantenimiento de la paz, sobre la base de las propuestas de las comunidades y que estuviera centrada en las tareas de desarme y desmovilización. Algunas regiones del país se han auto- independizado o han acordado un cierto grado de autonomía (Somalilandia y Puntlandia).E
n los últimos dieciséis años, ha habido cerca de veinte intentos de negociaciones de paz para formar un Gobierno, a pesar de que todos los esfuerzos se vieron hipotecados por la situación de caos y desgobierno del país, así como por la proliferación de milicias y “se- ñores de la guerra” que controlaban de facto gran parte del territorio. En el país existen varias organizaciones civiles que han trabajado por la paz, destacando las redes de mujeres (Somali 6th Clan) y el trabajo de reconciliación de los elders (ancianos). Estas organizacio- nes han hecho numerosas y multitudinarias manifestaciones a lo largo de los últimos años. En la primavera del 2000, el nuevo Presidente de Djibouti, y a la vez Presidente de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo IGAD (organismo regional integrado por Sudán, Eritrea, Etiopía, Djibouti, Somalia, Kenya y Uganda), organizó, en la ciudad de Arta de su país, una conferencia de reconciliación, escogiendo una Asamblea Nacional de Transición, a pesar de la ausencia de numerosos jefes de clanes. En enero del 2001 se creó el Gobierno Nacional de Transición (GNT), que tampoco obtuvo el apoyo de todos los grupos y que sólo controlaba una parte del país y de la capital. A finales de aquel año tuvo lugar en Kenya se celebró un nuevo proceso de paz, con una ronda de conversaciones entre el GNT y las facciones que se oponían, llegando a un primer acuerdo. A finales del 2002, finalmente se celebraron en Eldoret (Kenya) unas rondas de conversaciones de paz bajo los auspicios de la IGAD, llegando a un acuerdo de cese de hostilidades e iniciando un proceso de negociación sobre diferentes temas. En mayo del 2003, una misión de investi- gación integrada por la IGAD, la Unión Africana UA), la Liga Árabe y delegados somalíes visitaron ciudades del país con la intención de planificar la desmovilización de las milicias y la recolección de armamento.Estos dos últimos procesos, el de Djibouti y el de Kenya, suscitaron esperanzas en la me- dida en que ambos consiguieron aglutinar a una importante - aunque insuficiente - repre- sentación de los clanes y señores de la guerra somalíes. En Arta, se configuró el llamado GNT, que representaba principalmente los intereses del clan Hawiye, dominante en el centro y sur del país, con la oposición de una coalición de señores de la guerra apoyada por Etiopía. Durante el siguiente proceso de paz, facilitado por la IGAD, celebrado en un principio en Eldoret (Kenya) y posteriormente trasladado a Mbagathi, el gobierno keniata intentó reconciliar al GNT con sus oponentes. De esta última iniciativa de paz surge el Go- bierno Federal de Transición (GFT), que ha sido percibido como un conjunto de señores de la guerra y representante del clan de los Daarood, de cuyo subsubclan, Majerteen, surge Abdullah Yusuf, que ha sido respaldado por Etiopía. Sin embargo, el GFT no dispone, por el momento, de figuras relevantes y reconocidas del clan Hawiye.
Durante el año 2004, el proceso de paz experimentó algunos avances: se estableció el Par- lamento Federal de Transición, que eligió como nuevo Presidente del país a Abdullah Yusuf Ahmed (hasta entonces líder de la autoproclamada región autónoma de Puntlandia). Éste, a su vez, nombró un nuevo Primer Ministro, que se encargó de formar un nuevo Gobierno para el país, en el que participaban los principales “señores de la guerra” de Somalia. En
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el año 2005, tanto el proceso de paz como la puesta en marcha de las instituciones del GFT, quedaron estancados debido a la división del GFT entre los partidarios de loca- lizarlo en la ciudad de Jowhar y los partidarios de hacer- lo en la capital, Mogadiscio. Al empezar el año, a estos problemas se añadieron algunas dificultades vinculadas a los países que debían integrar la fuerza de mantenimiento de la paz de la UA, siendo especialmente rechazada la posible presencia de tropas etíopes y de otros países de la región. Varios señores de la guerra somalíes se opusieron al despliegue de esta misión, asegurando que sus propios grupos armados podían garantizar la seguridad del GFT. En mayo de 2005, el Secretario General de la ONU nom- bró al antiguo Primer Ministro guineano François Lonseny Fall como su Representante Especial para Somalia, y a mediados de junio el GFT inició su traslado desde Nairobi a la ciudad somalí de Jowhar. El Gobierno, además, nom- bró a sus dos primeros embajadores (en Naciones Unidas y China), aprobó su primer presupuesto (por un importe de 229 millones de euros) y empezó unas conferencias de reconciliación en cada uno de los 93 distritos de Somalia. El Viceministro de Defensa anunció el restablecimiento de las FFAA en el país. Durante el tercer trimestre del año, algunos señores de la guerra amenazaron con el re- torno a las armas si el ejecutivo no se instalaba en la capital, y numerosos parlamentarios y ministros alerta- ron de que el Presidente Abdullah Yusuf Ahmed estaba preparando enfrentamientos a gran escala, con el apoyo de Etiopía y la llegada de centenares de milicianos leales al Presidente. Ante esta situación, François Lonseny Fall visitó Egipto y Etiopía para intentar acabar con las dis- putas y acordó celebrar una reunión con los dos sectores divididos del GFT. En noviembre se produjo un ataque a la comitiva del Primer Ministro, el segundo durante aquel año, en el que murieron nueve personas, aunque él no resultó herido. Poco después, los parlamentarios, con sede en Mogadiscio, iniciaron conversaciones con el resto de miembros del Gobierno, en un intento de superar las diferencias. También se realizó un encuentro en Nairobi (Kenya) de más de cien representantes de entidades so- malíes y de la comunidad internacional para planificar la reconstrucción del país y la conferencia de donantes, prevista para el 2006. La UE, por su parte, dio 10 mi- llones de euros para mejorar la seguridad de Somalia, y anunció el nombramiento de un Enviado Especial para el país. Finalmente, cabe señalar que el Gobierno llegó a un acuerdo con una empresa de seguridad privada de EEUU para vigilar las costas y las aguas territoriales del país. Al finalizar el año, y como señal de una cierta normali- zación, el Primer Ministro del GFT inauguró la primera academia de policía del país, después de varias décadas. Lo que parecía la lenta normalización de Somalia tuvo su primera expresión a principios de enero de 2006, cuando un grupo de líderes políticos que representaban la facción del Gobierno Federal de Transición (GFT) con base en Mogadiscio, aceptó el acuerdo de reconciliación entre las dos facciones que ya se había alcanzado en Aden (Yemen), bajo la facilitación de este último país. Por otro lado, siete países de la región acordaron desplegar finalmente una fuerza de paz en Somalia, bajo la responsabilidad
de la IGAD y de la UA. Cabe señalar también que la UA estuvo sometida a una importante presión para reconocer a Somalilandia como un Estado independiente, quince años después de que esta región autoproclamara su in- dependencia del resto de Somalia. En marzo de 2006, el proceso sufrió un serio revés a causa de las luchas que llevaron a cabo varias milicias de la capital, hasta el pun- to de que quedó colapsado en el mes de mayo debido a los enfrentamientos entre estos grupos, agrupados en la
Alianza para la Restauración de la Paz y contra el Terro- rismo (ARPCT), que recibían apoyo de EEUU, y la Unión de Tribunales Islámicos (UTI), que consiguió hacerse con el control de las principales ciudades, incluida la capital. Según el Presidente del GFT, EEUU habría utilizado a los señores de la guerra de Mogadiscio, muchos de los cuales eran parlamentarios del GFT, para intentar capturar a miembros de la red al-Qaeda que, según EEUU, estarían recibiendo protección de los tribunales islámicos de la capital. Paralelamente, el Presidente del GFT solicitó a su homólogo libio, Muammar al-Gaddafi, su intervención personal para crear una comisión de seguimiento del pro- ceso de paz en el país, y a mediados de junio, los jefes de las milicias islámicas y del Gobierno interino aceptaron la oferta de Yemen para mediar en la resolución del con- flicto. Por las mismas fechas se reunió por primera vez el recién creado Grupo de Contacto Internacional para Somalia, formado por representantes de EEUU, Norue- ga, Reino Unido, Suecia, Italia, UE, Tanzania y la misión de Noruega en Naciones Unidas. Posteriormente, delega- ciones del GFT y de la UTI se reunieron en la capital de Sudán para iniciar diálogos de reconciliación, bajo los auspicios de la Liga Árabe, llegando a un acuerdo de siete puntos. El acuerdo reconocía la legalidad del GFT y la presencia de la alianza de tribunales islámicos, y hacía un llamamiento a un diálogo sin precondiciones en el marco de un mutuo reconocimiento.
A principios de septiembre de 2006, las delegaciones del GFT encabezadas por el Presidente del Parlamento, Sha- rif Hassan Sheikh Aden, y del Consejo Supremo Islámico de Somalia (SICS, por sus siglas en inglés, que luego pa- saría a denominarse UTI), encabezada por su Vicepresi- dente, Abdulkadir Ali Umar, alcanzaron un acuerdo de paz, bajo la mediación de la Liga Árabe y la presencia del Presidente de Sudán, Omar al-Bashir, en la capital sudanesa, Jartum. Según el acuerdo, se comprometían a formar unas FFAA unificadas y un nuevo cuerpo de poli- cía nacional entre las milicias del GFT, el SICS, y otras milicias; a respetar el acuerdo de alto al fuego firmado el 22 de junio, que ambas partes se acusaron de violar, y a poner fin a los apoyos externos que estaban agravando la situación en el país y a escala regional (el GFT contaba con el apoyo de Etiopía y el SICS de Eritrea). El acuer- do no especificaba cuando entraría en vigor, y las partes acordaron que reanudarían las conversaciones a finales de octubre en Jartum, para abordar la reconstrucción del país y el papel que debería desempeñar la comunidad in- ternacional en el restablecimiento de la seguridad, con la espinosa cuestión del despliegue de la fuerza interna- cional de paz de la IGAD. Posteriormente a la firma del acuerdo, el Presidente del GFT, Abdullah Yusuf Ahmed, sufrió un intento de asesinato en Baidoa, atribuido a la
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46 red al Qaeda. La UA, por su parte, adoptó un plan de despliegue de una misión regional de paz, con unos 8.000 integrantes y las siglas IGASOM, cuyo objetivo sería apo- yar al Gobierno de transición y ayudar a estabilizar el país implementando programas de DDR. Su coste se esti- mó en 160 millones de dólares. El SICS se negó sistemá- ticamente a aceptar dicha misión. Es de destacar que el principal puerto y aeropuerto de la capital, Mogadiscio, fueron reabiertos por primera vez en 16 años.
En octubre de 2006, las conversaciones de paz entre el GFT y el SICS que debían celebrarse a finales de mes bajo el patrocinio de la Liga Árabe, tuvieron que pospo- nerse debido a que ambas delegaciones rechazaron man- tener un encuentro directo. Los principales obstáculos aducidos fueron la presencia de tropas etíopes en el país y la codirección de la facilitación por parte de Kenya, país al que el SICS acusó de no ser neutral y favorecer los intereses del GFT. En diciembre, el Viceministro de Exte- riores etíope mantuvo finalmente conversaciones directas con representantes del SICS en Djibouti. A pesar de los esfuerzos, a mediados de diciembre de 2006 se desenca- denaron nuevos enfrentamientos, por lo que el comisario de la UE para Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, intentó mediar ante el conflicto, con el respaldo de la IGAD. El Presidente del Parlamento celebró igual- mente reuniones en Yemen para conseguir que el SICS manifestara su disposición al diálogo. A finales de año la situación se deterioró notablemente, con ataques aéreos de Etiopía sobre el aeropuerto de la capital somalí y la posterior toma de dicha ciudad y el control de la mayor parte del país. Kenya, por su parte, que ya medió en 2004 para formar el Gobierno interino de Somalia, se ofreció para patrocinar conversaciones entre las partes enfrenta- das, y el Grupo Internacional de Contacto para Somalia
se reunió en Bruselas para discutir la manera en que Eu- ropa podría contribuir a solucionar la crisis.
A
principios de año se produjo una rápida derrota de las milicias de los tribunales islámicos (SICS) como consecuencia de la superioridad militar del GFT, que con- tó con el apoyo aéreo y terrestre etíope. EEUU también participó en la persecución y bombardeo de los últimos reductos de las milicias islamistas. No obstante, diver- sos países europeos que formaban parte del Grupo de Contacto hicieron un llamamiento para que se celebra- ra un proceso de reconciliación que incluyese al SICS, y de una manera explícita los EEUU afirmaron que todos los somalíes que renunciaran a la violencia deberían ser incluidos en un proceso de reconciliación. Sin embargo, el GFT destituyó al Presidente del Parlamento Federal de Transición (PFT), Sharif Hassan Sheikh Aden, deci- sión que significó el cierre de la puerta al diálogo con sus adversarios del SICS, ya que el presidente del PFT había intentado establecer puentes entre las partes, según diversos analistas. El GFT declaró la ley marcial por un periodo de tres meses, y posteriormente inició una cam- paña de desarme forzoso en la capital. Etiopía inició la retirada de sus tropas de Mogadiscio, pero anunció que parte de ellas permanecerían en el país hasta la llegadaEl proceso de paz en 2007
de la misión de mantenimiento de la paz de la UA. El Pre- sidente del GFT visitó Rwanda para entrevistarse con su homólogo rwandés y con el propósito de aprender la expe- riencia de ese país sobre reconstrucción y reconciliación. Como resultado de las presiones internacionales, el GFT afirmó que a partir de mediados de abril llevaría a cabo un proceso de reconciliación y diálogo, de dos meses de duración, al que invitarían a los grupos religiosos, líderes de clan y los diversos segmentos de la población del país, aunque descartó la presencia de los líderes islamistas de los tribunales, que deberían comparecer ante la justicia. El GFT escogió al antiguo “señor de la guerra” Adan Mohamed Nur, que anteriormente ocupaba el puesto de Ministro de Justicia, como nuevo Presidente del PFT en sustitución de Sharif Hassan Sheikh Aden. Días después, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimi- dad la resolución 1.744 que permitía el despliegue de una fuerza de paz de la UA (AMISOM) por un periodo inicial de seis meses que actuaría bajo el mandato del Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, con un máximo de 8.500 militares. En marzo, el Presidente ugandés, Yowe- ri Museveni, remarcó que la misión de la UA no se dedi- caría a desarmar a las milicias, sino que su función sería de entrenamiento y formación a las FFAA nacionales. En el segundo trimestre, la Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Africanos de EEUU, Jendayi Frazer, rea- lizó una visita a Somalia y se reunió en Baidoa con el Presidente y el Primer Ministro del GFT, instándoles a establecer un alto el fuego mediante el diálogo con todas las partes enfrentadas. Eritrea, por su parte, rechazó la mediación de Kenya, acusando a este país de ser parcial hacia los intereses de Etiopía, y posteriormente acusó a Kenya de apoyar la invasión de Etiopía a Somalia. El GFT anunció que la conferencia de reconciliación se pos- ponía nuevamente para julio (ya fue pospuesta de su fecha inicial, el 16 de abril, a mayo y después a junio) y que sólo tendría lugar si se disponía de fondos para poder ce- lebrarla. La Conferencia debería configurar un gobierno de unidad nacional. Por otra parte, la misión de la UA en Somalia (AMISOM) realizó su primera patrulla por la ca- pital desde su llegada en marzo. La Secretaria de Estado, Condolezza Rice, nombró a John Yates como nuevo envia- do especial de los EEUU para Somalia, y la Comisión Eu- ropea nombró al embajador Georges-Marc André como nuevo enviado especial de la UE para Somalia. En junio, el líder islamista somalí Sheikh Sharif Ahmed y el ex Vi- ceprimer Ministro y antiguo señor de la guerra, Hussein Aideed, formaron una alianza opuesta a la presencia de Etiopía, con base en la capital eritrea, Asmara, y el GFT anunció que decretaría una amnistía general. En el tercer trimestre, lo más destacable fue la realización en los me- ses de julio y agosto, y en las afueras de la capital, de la tres veces pospuesta conferencia de paz y reconciliación, con el nombre de National Governance and Reconcilia- tion Commission (NGRC), boicoteada sin embargo por los islamistas de la UTI (Unión de Tribunales Islámicos), que exigieron celebrar la conferencia en un país neutral, ya que de lo contrario se legitimaría la ocupación etíope. En un marco paralelo al de la Conferencia, unas 400 figuras de la oposición acordaron en Eritrea crear una alianza de oposición al GFT, adoptando el nombre de Alianza para la
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Liberación de Somalia (ALS). A mediados de septiembre, diversos líderes somalíes que formaban parte del GFT re- unidos en Jeddah (Arabia Saudita) bajo la facilitación del rey Abdullah alcanzaron un acuerdo de reconciliación por el que se comprometían a reemplazar a las tropas etíopes que estaban dando apoyo al GFT, por una misión com- puesta por tropas árabes y africanas bajo los auspicios de Naciones Unidas, que nombró a Ahmedou Ould-Ab- dallah como nuevo representante especial del Secretario General de la ONU para Somalia. Uganda, por su parte, anunció en octubre que estaba facilitando conversaciones de paz entre el Presidente del GFT, Abdullah Yusuf, y la oposición en el país, incluyendo toda la oposición armada y de la Unión de Tribunales Islámicos reunida en Asmara