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al nuevo Secretario General de la ONU que limitara los movimientos de las fuerzas de la ONU que se desplie- guen en Darfur. El antiguo embajador de EEUU para la ONU y actual Gobernador del estado de Nuevo México, B. Richardson, anunció que el Gobierno de Sudán y los grupos rebeldes de Darfur habían acordado una tregua de 60 días, durante los cuales se celebrarían negociaciones de paz en el terreno auspiciadas por Naciones Unidas y la UA, pero los líderes del grupo armado de oposición JEM anunciaron que no aceptaban dicha tregua. Por otra parte, el portavoz del SLA-Minawi, M. Hussein, facción del SLA firmante de los acuerdos de paz, se convirtió en el líder de una nueva escisión de este grupo, ante la falta de progreso en el proceso de paz y la incapacidad de M. Minawi de estabilizar la región de Darfur. El nuevo gru- po armado, bajo el nombre de Great Sudan Liberation Movement (GSLM), amenazó con extender sus acciones a Jartum, capital del país, y consideró que el SLA había perdido legitimidad para representar a la población de Darfur. A principios de febrero, los grupos armados de oposición SLA y NRF acordaron reunirse en el sur de Sudán en un intento de generar una agenda común que les permitiera negociar de manera conjunta con Jartum. El Presidente, O. Al-Bashir, viajó a Libia para iniciar ne- gociaciones con la alianza NRF, pero el comandante de la facción del SLA, J. el-Neby, anunció que no había sido in- vitado a dicha ronda de negociaciones, a pesar de haberse declarado abierto a comenzar el diálogo con el Gobierno de Jartum. El Enviado Especial del Secretario General de la ONU para Darfur, J. Eliasson, y su homólogo de la UA, S. Ahmed Salim, se entrevistaron con diversos altos cargos del Gobierno sudanés y con representantes de la facción del SLA dirigida por M. Minawi en Jartum. Poco después, M. Minawi fue nombrado gobernador de la pro- vincia de Darfur Occidental. También viajaron a Darfur donde se reunieron con representantes de los diferentes grupos rebeldes que todavía continúan en activo. Tras su visita a la región, el comandante de la facción del SLA, J. el-Neby, se comprometió a respetar el alto el fuego y a participar en las negociaciones de paz, con la me- diación de Naciones Unidas y la UA, una vez se hubiera reunido con el resto de dirigentes del grupo. Sin embargo, encontraron problemas para reunirse con los dirigentes del NRF en Chad, ya que el Gobierno de Sudán no se comprometió a no atacar posiciones rebeldes durante el encuentro, por lo que la conferencia que pretendía unifi- car las propuestas de los diferentes grupos de oposición y sus facciones en Darfur, fue pospuesta. A principios de marzo, la Fiscalía de la Corte Penal Internacional nom- bró a los dos primeros sospechosos de haber cometido crímenes de guerra en Darfur. Sin embargo, el Gobierno sudanés respondió que no reconocía la jurisprudencia de la CPI y que no entregaría a ninguno de sus ciudada- nos. En mayo, no obstante, la Corte Penal Internacional emitió las dos primeras órdenes de arresto contra el ac- tual ministro sudanés de Asuntos Humanitarios, Ahmed Haroun, y contra el considerado como máximo líder de las milicias progubernamentales Janjaweed, Ali Kushayb, como presuntos autores de crímenes de guerra y contra la humanidad. Diversos líderes del NRF y de diferentes facciones del SLA se reunieron finalmente en Trípoli bajo el auspicio del Presidente de éste país, Muammar
al-Gaddafi, con el propósito de formar un frente común para las negociaciones con el Gobierno sudanés, pero las principales figuras de los grupos rebeldes, como A. al- Nur (líder de la facción SLM), anunciaron que no asisti- rían. Por otra parte, miembros de las diferentes facciones del SLA se reunieron para intentar unificar su posición frente a eventuales negociaciones de paz con el Gobier- no sudanés. Además, el Presidente del Sur de Sudán, S. Kiir, informó sobre la voluntad de los grupos rebeldes de Darfur de reunirse en el sur del país y contar con el apo- yo del Gobierno sursudanés para unificar su posición. En marzo, J. Eliasson declaró que en breve se reuniría en Asmara (Eritrea) con los miembros del Gobierno eritreo para coordinar esfuerzos para mediar en Darfur. Final- mente, es de destacar que el Gobierno chino excluyó del listado de países donde se incentiva la inversión de em- presas chinas a Sudán, Irán y Nigeria. Esta decisión fue interpretada por diversos analistas y por el Gobierno de EEUU como un intento de presionar a Jartum para que adoptara medidas para solucionar el conflicto de Darfur. En el segundo trimestre del año, el Gobierno ofreció a los grupos armados de oposición que operan en Darfur una tregua de dos meses. Días después, un encuentro interna- cional desarrollado en Libia con la presencia de repre- sentantes de Naciones Unidas, UA y Sudán, además de 14 países y organizaciones internacionales, finalizó con la redacción del “Consenso de Trípoli” sobre el Proce- so Político en Darfur. Los líderes de diversos grupos ar- mados de oposición de Darfur se mostraron favorables a realizar conversaciones en el sur de Sudán para unificar su postura de cara a unas próximas negociaciones con el Gobierno. El Gobierno chino, por su lado, nombró a su antiguo embajador para Sudáfrica y Zimbabwe, Liu Guijin, Representante Especial para África, encomen- dándole como primera misión la resolución de la proble- mática de Darfur. A principios de junio, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el borrador para el envío de 23.000 militares y policías, que integrarán una fuerza conjunta con la misión de mantenimiento de la paz de la UA, con el mandato de proteger a los civiles y evi- tar la violencia incluso utilizando la defensa preventiva. El Gobierno sudanés aceptó finalmente el despliegue de esta fuerza híbrida ONU-UA. El nuevo Ministro de Exte- riores francés, Bernard Kouchner, presentó por su parte un plan para crear un corredor humanitario para Darfur desde Chad, asegurado militarmente por una fuerza in- ternacional con el mandato de Naciones Unidas integra- da también por soldados franceses presentes ya en Chad y Sudán; sin embargo, las principales filiales francesas de las ONG que operan en la zona rechazaron el plan de Kouchner al considerar que sólo aumentaría el peli- gro para los actores humanitarios en la zona. En junio, el SPLA sur-sudanés, que actúa como facilitador, anun- ció que la reunión de los grupos y facciones armadas beligerantes en Darfur, prevista para junio, debería ser pospuesta después de mostrarse incapaz de convencer a algunos importantes líderes para que asistieran a la con- ferencia. Una de las figuras más destacada que rechazó la invitación fue Abdelwahid Al-Nur, líder de la principal facción del SLA, que sin embargo remitió a los medios locales una declaración en la que establecía ocho puntos
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52 de demandas previas a cualquier tipo de negociación con el Gobierno, reclamando que éste debía demostrar prime- ro su compromiso con la paz y la justicia en Darfur. El JEM también lanzó una propuesta de hoja de ruta para las negociaciones y emplazó al SLA a llegar a un acuerdo entre las propuestas de ambos grupos para intentar una negociación conjunta. Finalmente, es de destacar que una facción disidente del NRF, liderada por Ibrahim Yahia, antiguo gobernador del estado de Darfur Oeste, se unió al acuerdo de paz de Darfur firmado en mayo de 2006. En agosto finalizó la reunión de grupos y facciones ar- madas de oposición celebrada en Arusha (Tanzania), con el compromiso de sus asistentes de permitir y facilitar el trabajo humanitario de todas las organizaciones pre- sentes en Darfur, así como de respetar la integridad de las fuerzas de la UA desplegadas en la región y el cese de hostilidades. Además, acordaron la presentación de un programa común para los temas relativos al reparto de poder y recursos, seguridad y cuestiones humanitarias, y de propiedad de la tierra. En la reunión de Arusha parti- ciparon más de 13 grupos y facciones, además de contar con el respaldo de la UA y Naciones Unidas y la presencia de representantes de Egipto, Libia, Chad y Eritrea. Los grupos dieron igualmente el visto bueno a la hoja de ruta diseñada por los representantes para Darfur en la UA y la ONU, Jan Eliasson y Salim Ahmed Salim. En paralelo,
cinco grupos rebeldes se reunificaron bajo el nombre de Frente Unido para la Liberación y el Desarrollo (UFDL, por sus siglas en inglés), manifestando su interés en par- ticipar en las conversaciones de Arusha. En septiembre, y después de una visita del Secretario General de la ONU a la región, la mayor parte de los grupos armados decidie- ron volver a reunirse en Trípoli (Libia), bajo los auspicios de la ONU y de la UA, aunque en aquel momento no se había confirmado la presencia del SLM liderado por Ab- dul Wahid Mohammed Nur, que reside en París y que no participó en Arusha, y que manifestó que no participaría en los diálogos hasta que estuviera desplegada la misión de paz conjunta de la ONU y la UA. En octubre, un grupo de antiguos hombres de estado, el Arzobispo sudafricano Desmond Tutu, el antiguo Presidente de EEUU Jimmy Carter, la defensora de los derechos del niño Graça Ma- chel y el antiguo enviado de la ONU para Iraq, Lakhdar Brahimi, visitaron los campos de desplazados en Darfur y recomendaron que las negociaciones en Libia fueran más inclusivas, permitiendo la participación de representantes de las personas desplazadas por el conflicto. A principios de noviembre comenzó la fase de consultas conducente a la concreción de un nuevo acuerdo de paz para Dar- fur en la ciudad libia de Sirte, a la que finalmente sólo concurrieron siete de los 16 grupos armados y faccio- nes que operan en la región. La mayoría de los grupos
de oposición solicitaron más tiempo para llegar a una posición conjunta de cara a las negociaciones con el Go- bierno, mientras otros mostraron su desconfianza hacia el Ejecutivo sudanés después de que el SPLA abandona- ra el mismo ante la falta de cumplimiento del acuerdo de paz global para el sur de Sudán. Por otra parte, la elección de Libia como país sede para las conversaciones fue criticada por algunos grupos armados de oposición al considerarlo un país no neutral en el conflicto. Además diferentes grupos representantes de la sociedad civil pre- sentes en Sirte solicitaron un mayor protagonismo para los actores no armados y una mayor presencia de mujeres dentro de los grupos negociadores principales, gobierno sudanés y grupos armados de oposición, donde hasta el momento no existía ninguna representante femenina. A mediados de noviembre, seis facciones del SLA y otros dos grupos armados de oposición reunidos en Juba (capi- tal del sur de Sudán) firmaron un acuerdo de unificación
con la finalidad de mostrar una posición conjunta ante el Gobierno sudanés en las próximas negociaciones de paz. Entre los líderes más representativos que firmaron dicho acuerdo se encontraban Jar el-Neby y Ahmed Abdel Sha- fie. Varias organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Darfur Peace Block (liderada por Hassan Iman Hassan) y la Asociación para el Desarrollo Comunitario, se ofrecie- ron como mediadores para hablar con los líderes rebeldes que no habían asistido a la conferencia de paz de Sirte (Libia) y lograr que entraran a formar parte del proceso. Al finalizar el año, fuentes diplomáticas francesas infor- maron de que el Gobierno de su país forzaría la expulsión del líder de la facción más importante del SLA, Abdel Wahid al-Nur, que residía en París, ante la negativa de éste de tomar parte en las negociaciones de paz de Darfur.
Hechos más destacados del año
• Las continuas divisiones entre los grupos armados dificultó el inicio de unas negociaciones.
• Líderes de varios grupos realizaron reuniones en Sirte (Libia), Juba y Arusha (Tanzania) para consensuar posiciones de cara a una posterior negociación con el gobierno sudanés.
• El gobierno sudanés aceptó finalmente el despliegue de una fuerza híbrida ONU-UA.
• Gran parte de los grupos armados aceptaron una hoja de ruta diseñada por la UA y la ONU. La mayoría de los grupos, sin embargo, son facciones y minoritarios. • A finales de año, varios grupos armados solicitaron
que las negociaciones no se realizaran en Libia, al considerar que no era un país neutral.
• El principal líder del SLA, Abdel Wahid al-Nur, se negó a participar en las conversaciones de paz, dificultando el proceso.
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Webs de interés
• AMIS (www.amis-sudan.org)
• Berghof Center (www.berghof-center.org)
• Coalition for Darfur (coalitionfordarfur.blogspot.com) • Darfur Information Center (www.darfurinfo.org) • Darfur Peace and Development (www.dpado.org)
• Diplomacy Monitor (www.diplomacymonitor.com/stu/dm.nsf/issued?openform&cat=Sudan) • IGAD (www.igad.org)
• Incore (www.incore,ulst.ac.uk/cds/countries) • International Crisis Group (www.crisisgroup.org) • Reliefweb (www.reliefweb.int)
• SLA (www.sla.tk)
• Sudan Tribune (www.Sudantribune.org) • UEM (www.sudanjem.com)
• Unión Africana (www.africa-union.org) • UNMIS (www.unmis.org)
• USIP (www.usip.org/pubs/usipeace_briefings)
• www.sudansupport.no/english_pages/peace-processes.htm