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Recomendaciones al Consejo de Seguridad:

In document ANUARIO 2008 DE PROCESOS DE PAZ (página 82-84)

• Expresar un mandato para lograr una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable, que conduzca a la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental.

• Seguir el principio básico de que “nada está acordado hasta que se haya acordado todo”.

• Proponer al Frente POLISARIO que acepte la autonomía como opción, siempre y cuando la independencia también lo sea. • Solicitar al Frente POLISARIO que explique las garantías que ofrecería a Marruecos si ganase la opción de la independencia. • Proponer a Marruecos que discuta la propuesta del Frente POLISARIO, cumpliendo con la Resolución 1754 del

Consejo de Seguridad

Análisis por países | SÁHARA OCCIDENTAL |

82 miliares, acciones de desminado conjunto, respeto a los derechos humanos, etc.). El encuentro tuvo la presencia de Argelia y Mauritania en las sesiones de apertura y clausura. En cuanto a la política interna de Marruecos, es de destacar que el partido conservador Istiqlal ganó contra pronóstico las elecciones parlamentarias celebra- das a principios de septiembre, en las que el porcentaje de participación sólo alcanzó el 37% de los votantes. El Sáharaui Ahmed Lakhrif, del partido Istiqlal y que en varias ocasiones había vertido acusaciones contra el Frente POLISARIO por la falta de respeto de los dere- chos humanos, accedió al cargo de secretario de Estado de Asuntos Exteriores del nuevo gobierno marroquí. A finales de octubre, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1783, en la que exhortó a las partes a con- tinuar con las negociaciones, de buena fe y sin condi- ciones previas, para permitir la libre autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental.

También en octubre, el miembro de la Conferencia Na- cional Africana Ibrahim Ismail Ibrahim, reveló que Marruecos había solicitado la mediación de Sudáfrica en el conflicto con el Frente POLISARIO, aunque la decisión de Johannesburgo de reconocer a la Repúbli- ca Árabe Sáharaui Democrática (RASD) significaba un escollo a la realización de buenos oficios por parte del régimen africano. Asimismo, Ibrahim mostró la plena disposición de su país a hacer esta labor, aunque por el momento Marruecos había renunciado a la iniciativa. Paralelamente, y en su primera visita a Marruecos como jefe de Estado, Nicolas Sarkozy cerró varios contratos civiles y militares entre empresas francesas y el Gobier- no de Marruecos. Asimismo, una multinacional francesa suscribió un convenio con una empresa marroquí para extraer uranio a partir del ácido fosfórico en territo- rio del Sáhara Occidental. Marruecos es el primer país exportador del mundo de fosfatos (33% del mercado) gracias, entre otros, al yacimiento de Fos Bucraa, en el Sáhara Occidental. Se calcula que de los fosfatos vendi- dos por Marruecos se pueden extraer seis millones de to- neladas de uranio, un mineral cuyo precio está en auge. En diciembre se anunció igualmente que una compañía

libia de petróleo invertiría entre 100 y 150 millones de dólares en el Sáhara Occidental.

La tercera ronda de negociaciones entre el Frente PO- LISARIO y Marruecos se celebró en enero de 2008, de nuevo en Nueva York, sin que se lograra ningún avance. Es de señalar también, que el Ministro de Asuntos Exte- riores de Argelia, Mourad Medelci, afirmó en noviembre que su país era partidario de un rápido reinicio e intensi- ficación de las conversaciones sobre el Sáhara Occiden- tal alrededor de la autonomía propuesta por Marruecos.

Hechos más destacados del año

• Después de muchos meses de retraso, Marruecos presentó al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, su propuesta de autonomía regional para el Sáhara Occidental, por el que este territorio dispondría de autonomía en los ámbitos administrativo, económico, fiscal, infraestructuras, cultural y medioambiental. • Después de varios años sin mantener negociaciones, las

delegaciones de Marruecos y del Frente Polisario se reunieron dos veces en Nueva York, bajo los auspicios de la ONU, en lo que este organismo denominó “conversaciones” previas a una negociación. A pesar de sus diferentes posiciones, ambas partes reconocieron que la situación a ctual era inaceptable. • Una empresa francesa obtuvo el permiso para explotar

los yacimientos de fosfatos situados en el Sáhara Occidental, y de extraer uranio de dichos fosfatos.

Webs de interés

• ARSO (www.arso.org) • CORCAS (20six.fr/corcas) • Gobierno de Marruecos (www.mincom.gov.ma/french/reg_vil/regions/Sáhara) • ICG (www.crisisgroup.org) • MINURSO (www.un.org/Depts/dpko/missions/minurso) • Naciones Unidas (www.un.org/spanish/documents) • RASD- Sáhara Press Service (www.spsrasd.info)

Gobierno de

Marruecos

CORCAS

Francia

ONU

RESG

(P.van Walsum)

POLISARIOFrente

Argelia MINURSO

Principales actores del proceso

El espacio de intermediación

Análisis por países | COLOMBIA | 83

Población:

46 millones habitantes

Superficie:

1.139.000 Km2

PIB:

104.500 millones de $

Renta por habitante:

2.290 $

IDH:

75 (de 177)

Población desplazada:

entre 2 y 4 millones

Población refugiada:

450.000

Actores armados :

FARC, ELN, AUC, nuevos grupos paramilitares

Facilitaciones:

Iglesia católica, OEA, Cuba, España, Francia, Noruega, Suiza, Venezuela

E

l conflicto armado en Colombia tiene unas raíces muy profundas, que van más allá del

surgimiento de las actuales guerrillas en los años 60. A la violencia que caracterizó las relaciones entre liberales y conservadores desde el siglo XIX hasta la época del Frente Na- cional (1958-1978), hay que añadir la represión contra cualquier opción política alternati- va. Así, la política al servicio de los intereses de la élite, la exclusión social y la falta de op- ciones democráticas de oposición explican el surgimiento de los distintos grupos guerrilleros de los años 60 y 70, entre ellos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), ambos nacidos en 1964 y que en la actualidad cuentan con unos 17.000 y 3.000 efectivos, respectivamente. La violencia se agravó con la aparición a principios de los años ochenta de los grupos paramilitares, especialmente las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), para llevar a cabo la lucha contrainsurgente. En este contexto de violencia, hay que añadir el fenómeno de la producción y exportación de de droga y el reciente surgimiento de nuevas estructuras paramilitares vinculadas al narcotrá- fico, que ha hecho más complejo el conflicto, donde la población civil es la principal víctima.

D

esde los años ochenta se han ido produciendo múltiples esfuerzos de construcción de paz, tanto por parte de los actores en conflicto como de la sociedad colombiana. En 1982, el Presidente Betancur convocó a las guerrillas a un acuerdo de paz. Dos años después, las FARC ordenaron un alto al fuego que duró formalmente hasta 1990, cuan- do el Presidente Gaviria ordenó un ataque al centro de mando de las FARC. En 1990, y después de una larga negociación, se desmovilizó la tercera guerrilla del país, el M-19, fruto de la cual se aprobó una nueva Constitución en 1991 que formalmente consolida- ba el Estado de derecho. En este último año se desmovilizaron otros grupos (EPL, PRT, MAQL), en 1992 el CER, en 1994 la CRS, MPM, MMM y FFG, y en 1998 el MIR-COAR. En relación a las guerrillas que no se desmovilizaron entonces, en 1991 y 1992 se cele- braron encuentros en Caracas y Tlaxcala (México) entre el Gobierno y la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, de la que formaban parte las FARC, el ELN y el EPL, pero las conversaciones de 1992 quedaron suspendidas después de que las FARC asesinaran a un ministro que tenían secuestrado. En 1995, la Conferencia Episcopal colombiana creó la Comisión de Conciliación Nacional (CCN), y en 1997, el Presidente Samper propuso crear un Consejo Nacional de Paz formado por instituciones y sociedad civil. En enero de 1999, el Secretario General de Naciones Unidas nombró a Jan Egeland como su primer delegado para Colombia, quien, tres años más tarde, sería sustituido por James Lemoyne. El apoyo internacional en busca de un proceso de paz tuvo su punto álgido durante el mandato del Presidente Andrés Pastrana, que mantuvo la convicción de que se podía negociar en medio del conflicto y sin un alto al fuego. A finales de 1998, el Presiden- te Pastrana permitió la desmilitarización de una amplia zona del país para negociar con las FARC, con las que acordaron una Agenda de 12 puntos y, posteriormente, se con- formó una Mesa Nacional de Diálogos y Negociación, así como un Comité Temático. En marzo de 2001, se estableció el Grupo de Amigos del proceso con las FARC, con- formado por Canadá, Cuba, España, Francia, Italia, México, Noruega, Suecia, Suiza y Venezuela. En febrero del 2002, sin embargo, se interrumpió definitivamente el diálo- go con las FARC, después de varias crisis y de que esta guerrilla secuestrara un avión. Después de la ruptura de las negociaciones con las FARC, la coyuntura cambió radicalmente, pues el nuevo Presidente Álvaro Uribe llegó al poder con un programa de “seguridad democrá- tica” basado en la militarización de la población civil y el combate militar contra las guerrillas, con el apoyo de los EEUU mediante el Plan Colombia. Desde entonces, no se han reanudado las negociaciones con las FARC, más allá de acercamientos para lograr un acuerdo humanitario. En febrero de 2005, el Secretario General de la ONU suspendió la misión de buenos oficios para la búsqueda de acercamientos con las FARC, después de seis años de actividad, ya que reconoció la imposibilidad de realizar esta tarea y poder mantener un contacto direc-

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