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Alianza para la Liberación de

In document ANUARIO 2008 DE PROCESOS DE PAZ (página 48-51)

diversos líderes somalíes que formaban parte del GFT re- unidos en Jeddah (Arabia Saudita) bajo la facilitación del rey Abdullah alcanzaron un acuerdo de reconciliación por el que se comprometían a reemplazar a las tropas etíopes que estaban dando apoyo al GFT, por una misión com- puesta por tropas árabes y africanas bajo los auspicios de Naciones Unidas, que nombró a Ahmedou Ould-Ab- dallah como nuevo representante especial del Secretario General de la ONU para Somalia. Uganda, por su parte, anunció en octubre que estaba facilitando conversaciones de paz entre el Presidente del GFT, Abdullah Yusuf, y la oposición en el país, incluyendo toda la oposición armada y de la Unión de Tribunales Islámicos reunida en Asmara recientemente, con el objetivo de alcanzar un proceso de reconciliación y estabilidad en el país. Ante las continuas disputas entre varios miembros del Estado, el rey Abdu- llah de Arabia Saudita invitó a los tres principales líderes del GFT, el Presidente, Abdullah Yusuf Ahmed, al Primer Ministro, Ali Mohamed Gedi, y al presidente del Parla- mento, Adan Mohamed Nur, a reunirse con él en su país e intentar reconciliar sus posiciones tras diversas disputas en el seno del GFT que paralizaron al Gobierno y amena- zaban con hacer fracasar todos los avances alcanzados hasta el momento. A finales de noviembre, el Presidente del GFT nombró al coronel Nur Hassan Hussein (conocido popularmente por Nur Ade) como nuevo Primer Ministro, en sustitución de Ali Mohamed Gedi, que dimitió a finales de octubre. A finales de año, el Gobierno burundés anun- ció que el despliegue de un primer batallón estaba previsto antes de finales el año, en el seno de la misión de la UA en el país (AMISOM), que por el momento sólo contaba con 1.600 militares ugandeses. Burundi tenía previsto desple- gar un primer batallón de entre 400 y 1.200 militares.

Hechos más destacados del año

• La intervención militar de Etiopía en apoyo al Gobierno Federal de Transición supuso la retirada de las milicias de los tribunales islámicos (UTI), pero incrementó la violencia en varias regiones, especialmente en la capital. • El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por

unanimidad la resolución 1744 que permitía el despliegue de una fuerza de paz de la UA (AMISOM) por un periodo inicial de seis meses. • La Conferencia de Reconciliación (NGRC), que se

pospuso en tres ocasiones, se celebró finalmente en agosto, pero sin la participación de la UTI, que celebró su propia conferencia en Eritrea, creando la Alianza para la Liberación de Somalia.

• Uganda y Arabia Saudita realizaron tareas de facilitación. • Se produjeron numerosos e importantes cambios en

el Gobierno Federal de Transición.

Webs de interés

• CEWARN (www.cewarn.org) • Gobierno (www.somali-gov.info) • Incore (www.incore.ulst.ac.uk) • IGAD (www.igad.org/somaliapeace/index.htm) • InterPeace (www.interpeace.org)

• International Crisis Group (www.crisisweb.org) • Reliefweb (www.reliefweb.int)

• Somalia Support Secretariat (www. somaliasupportsecretariat.info) • Swiss Peace (www.swisspeace.org/fast)

• www.somali-civilsociety.org/partners/partner_socsis.asp

Principales actores del proceso

El espacio de intermediación Etiopía

ARPCT

EEUU. Kenya Sudán Liga Árabe Redes de mujeres Yemen Libia Enviado Especial UE (G-Marc André Representantes S.G. ONU

(François Lonseny Fall) (Ahmedou Ould-Abdallah)

SICS - UTI

Eritrea Uganda UA - IGAD Arabia

Gobierno Federal

de Transición (GFT)

(Abdullah Yusuf Ahmed)

Enviado Especial (John Yates)

Grupo de Contacto

Internacional

EEUU, Noruega, Suecia, Italia, U.E., RU, Tanzania, Kenya,

UA, IGAD, ONU

Alianza para la

Liberación de

Somalia (ALS)

(Sheik Sharif Sheik Ahmed) Comisión de Reconciliación Nacional (I. Moalim Musse)

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SUDÁN (Darfur)

Población:

36,2 millones (6 en Darfur)

Superficie:

2.506.000 Km2; (Darfur, 503.180 Km2)

PIB:

23.100 millones de $

Renta por habitante:

640 $

IDH:

141 (de 177)

Muertos por el conflicto:

180.000

Población desplazada:

800.000

Población refugiada:

730.000

Actores armados:

SLA, JEM, SLM, milicias Janjaweed, NMRD, GSLM, NRF, UFDL y facciones de varios de estos grupos

Facilitaciones:

CDH, Chad, Libia, Nigeria, ONU, UA, Eritrea, Eslovenia, Tanzania,

SPLA (Sur-Sudán).

Contexto del conflicto

Evolución del proceso de paz

E

n Sudán se han superpuesto varios conflictos en los últimos años: uno en el sur del país, iniciado en 1983 y que finalizó con los acuerdos de paz firmados en enero del 2005, aunque persisten algunas tensiones; el otro localizado en la región occidental de Darfur, iniciado a principios del 2003, que se ha ido intensificando con los años y que es el analizado en este apartado; y un tercero y menor, en el este del país, surgido en el 2005 y que finalizó al terminar 2006.

E

n febrero del 2003, mientras avanzaban las conversaciones entre el Gobierno y el SPLA en el sur del país, surgió un nuevo grupo armado en la región de Darfur, el

SLA. Después de meses de enfrentamiento con el Gobierno, ambas partes acordaron un alto al fuego el mes de septiembre, a pesar de que después se registraron numerosas viola- ciones de dicho acuerdo. El Gobierno del Chad se ofreció para mediar en el conflicto. En octubre surgió un nuevo grupo armado en la región, el JEM, que se negó inicialmente a negociar con el Gobierno y criticó la mediación chadiana. En febrero del 2004, el SLA y el JEM asistieron en Ginebra a un encuentro bajo los auspicios del Centro Henry-Dunant para el Diálogo Humanitario, con el objetivo de garantizar el acceso humanitario a las po- blaciones afectadas. Poco después, tanto la UE como EEUU realizaron intentos para me- diar en el conflicto. El JEM puso como precondición que se desarmara a las milicias pro- gubernamentales Janjaweed, un alto al fuego, la finalización de los ataques aéreos y una investigación internacional de los crímenes cometidos en la región, mientras la situación humanitaria se deterioraba, hasta el punto de ser calificada por Naciones Unidas como la peor crisis humanitaria del mundo, con decenas de miles de muertos y centenares de miles de personas desplazadas. En abril de 2004 se llegó, en el Chad, a un acuerdo temporal de alto al fuego, y los dos grupos armados reclamaron acabar con la marginación de la región y su inclusión en el proceso de paz que el Gobierno llevaba a cabo con el SPLA en el sur del país. Este acuerdo dio pie a la creación de la Misión de la Unión Africana para Sudán (AMIS), compuesta inicialmente por 465 observadores de diez países, que en octu- bre se amplió hasta un total de 3.320 efectivos, 815 de los cuales eran policías.

En aquel momento, los diálogos no fueron sólo con el SLA, que se unificó finalmente con el JEM, sino también con el NMRD, grupo que apareció más tarde y que quiso incorpo- rarse a la mesa de diálogo que existía en Abuja (Nigeria). Durante el primer trimestre del 2005, la situación siguió estancada en lo que respecta al diálogo entre el Gobierno y los grupos armados de oposición SLA, JEM y el NMRD. Pese a haberse celebrado, en febrero, una ronda negociadora al Chad, bajo los auspicios de este país y la UA, y haber llegado al acuerdo de llevar a cabo nuevas negociaciones en Nigeria, con el apoyo explícito del Gobierno de EEUU, la situación no mejoró. Previamente, el Representante Especial del Secretario General de la ONU en el país, J. Pronk, se reunió en Eritrea con representantes del Gobierno y de los dos grupos para preparar la reunión de Nigeria. En marzo de 2005, el Gobierno aseguró que el establecimiento de un nuevo sistema federal de Gobierno permitiría una solución real al conflicto de la región. Los grupos armados, no obstante, reafirmaron su negativa a reanudar las negociaciones con el Gobierno, a no ser que los responsables de crímenes de guerra fueran juzgados por un tribunal internacional. A finales de aquel mes, el Consejo de Seguridad de la ONU decidió autorizar al Fiscal General de la Corte Penal Internacional la persecución de los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en Darfur. A mediados de abril, el Gobierno chadiano suspendió su participación como mediador en las negociaciones de paz al considerar que el Gobierno sudanés estaba apoyando a miembros de grupos armados de oposición chadianos. Ante la deterioración de la situación, los Presidentes de Sudán, Egipto, Nigeria y Etiopía se reunieron en Egipto para abordar las posibilidades de reiniciar las negociaciones de paz entre el Gobierno y los grupos armados SLA y JEM.

En mayo de 2005, ambas partes firmaron en Libia, bajo los auspicios de M. Gaddafi, un

acuerdo de alto al fuego que contemplaba la facilitación de la ayuda humanitaria para la región. Posteriormente, a mediados de junio, el Gobierno y los grupos armados se reunie- ron en Abuja (Nigeria), reiniciando, así, una nueva ronda de contactos directos, después

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de seis meses, con la mediación de la UA, liderados por su enviado especial, S. Ahmed Salim. A finales de junio, se produjeron serias tensiones entre los mismos equipos ne- gociadores de los grupos armados, ya que ambos grupos sufrieron escisiones y luchas por el liderazgo. Por su par- te, la comunidad internacional se comprometió con 159 millones de dólares durante la conferencia de donantes que se celebró en Etiopía, donde la UA anunció que, en el plazo de dos meses, triplicaría los efectivos de la misión de mantenimiento de la paz desplegada en Darfur, hasta llegar a 7.700 efectivos. Finalmente, las partes firmaron en Nigeria una declaración de principios que contempla- ba un nuevo plan de seguridad, el retorno de la población desplazada por el conflicto, el respeto hacia las diferen- cias étnicas y religiosas, y la redistribución equitativa de los recursos del país. Esta declaración se alcanzó a pesar de las tensiones que provocaba la presencia en la reunión de representantes de los Gobiernos del Chad y Eritrea, re- chazada tanto por los grupos armados de oposición como por el Gobierno sudanés. La UE nombró a la finlandesa P. Haavisto como Representante Especial de la UE para Sudán, con el objetivo de coordinar la misión de manteni- miento de la paz en Darfur. Hacia finales de julio, el SLA y el JEM firmaron, en Trípoli (Libia), un acuerdo por el que se comprometían a poner fin a los enfrentamientos entre ambos grupos, a liberar a prisioneros y al restable- cimiento de la confianza y la coordinación. A mediados de septiembre de 2005, el Gobierno sudanés y los dos grupos armados iniciaron, en Abuja (Nigeria), la sexta ronda de negociaciones de paz, centrándose en temas re- lacionados con el reparto del poder y de los recursos, así como el mantenimiento de la seguridad. En el transcurso de la ronda negociadora, el JEM acordó cooperar con el Gobierno del Chad y aceptar su rol de mediación. Varios analistas coincidieron en señalar que una de las princi- pales dificultades de estas negociaciones eran las divi- siones internas entre ambos grupos armados a causa de las disputas por el liderazgo. En noviembre se inició, en Nigeria, la séptima ronda negociadora. Hay que destacar el hecho de que el SLA participó de forma unificada, aun- que con representantes de ambas facciones enfrentadas, que se consiguieron avances en materia de protección de la población civil y acceso a las víctimas, y que se discu- tieron, sin llegar a acuerdos, el reparto del poder político, la gestión de los recursos y la cuestión de la seguridad. A pesar de ello, las rondas de negociaciones celebradas en Nigeria con los grupos armados de oposición SLA y JEM no dieron resultados positivos en los primeros meses de 2006. Tanto estos grupos como el Gobierno sudanés rei- teraron sus críticas a la posibilidad de que se realizara un despliegue de una misión de mantenimiento de la paz de la ONU en la región que sustituyera a la de la UA, com- puesta por 7.000 efectivos, pues el Gobierno sudanés era contrario a la participación de tropas estadounidenses en dicha misión. En febrero, y aunque semanas antes el SLA y el JEM habían anunciado la posibilidad de unificarse en un solo grupo, la UA tuvo que expulsar a tres miembros del JEM que participaban en las negociaciones de Nigeria, tras la agresión de éstos a otros dos componentes del gru- po que habían decidido integrarse en el SLA, aumentando la tensión entre ambos grupos y evidenciando el impacto

que tuvo las escisiones del SLA en el proceso negociador. Ante la crítica situación humanitaria de la región, los re- presentantes de la UA en las negociaciones de paz que te- nían lugar en Nigeria, propusieron en marzo la creación de zonas de protección para la población civil, a través de un “Acuerdo Humanitario de Alto al fuego Reforzado”.

El 5 de mayo de 2006, el Gobierno sudanés y la facción mayoritaria del grupo armado de oposición SLA liderada por M.A. Minnawi, firmaron un acuerdo de paz en Abu- ja (Nigeria), bajo los auspicios de la UA. No obstante, la facción minoritaria del SLA (representante principal del grupo étnico Fur liderada por A. al-Nour) y el grupo armado de oposición JEM (según los mediadores, menos relevante para el devenir de las negociaciones), no qui- sieron sumarse inicialmente al arreglo. El líder del JEM, K. Ibrahim, se reunió a finales de mayo en Eslovenia con el Presidente de este país, J. Drnovsek, que desde enero ya había llevado a cabo una iniciativa de acercamiento. La entrevista se interpretó como una exploración para que el JEM se adhiriera al acuerdo de paz. A finales de junio, representantes del Gobierno y de la facción mayo- ritaria del SLA se reunieron en La Haya (Países Bajos) para discutir la implementación del acuerdo de paz y la reconstrucción de la región. En abril, y antes de la firma del acuerdo de paz mencionado, el Gobierno chadiano se retiró del proceso de negociación, tras haber roto oficial- mente las relaciones diplomáticas con Sudán. Es de des- tacar igualmente que portavoces de la OTAN aseguraron que la organización estaba debatiendo la posibilidad de implicarse en un futuro en Darfur, aunque por el momento no se contemplaba el envío de una fuerza militar, y que el Gobierno sudanés aceptó el envío a Darfur de una misión de exploración de Naciones Unidas. La UA anunció la celebración en Banjul (Gambia), durante el mes de julio, de un encuentro ministerial para dirimir las diferencias con los sectores todavía reacios al pacto.

En la primera quincena de julio de 2006, la nueva alianza de oposición armada National Redemption Front (NRF), atacó una ciudad en la región norte de Kordofan, decla- rando rota la tregua de Darfur, establecida en abril del 2004, y su intención de llegar hasta la capital, Jartum. El grupo estaría integrado por el JEM y diversos comandan- tes disidentes del SLA, formación de oposición con mayor relevancia en la región, así como por el partido político Sudan Federal Democratic Alliance (SFDA, por sus siglas en inglés). En paralelo, el Presidente sudanés, O. Al-Bas- hir, siguió negándose a la entrada de fuerzas de la ONU en su país, aunque no puso ninguna objeción a que se for- taleciera la misión de mantenimiento de la paz que la UA desarrolla en Darfur. La negativa del dirigente sudanés provocó una ruptura en el Gobierno de unidad nacional, cuyo Vicepresidente, S. Kiir, líder del SPLM, apoyaba la entrada de las fuerzas de la ONU en el país para hacer posible la paz en la región occidental sudanesa. También

en julio, los grupos armados de oposición que se negaron a firmar el Acuerdo de Paz para Darfur en el mes de mayo, se reunieron en Libia con el Presidente Muammar al-Gaddafi, con la finalidad de conseguir que el líder libio intercediera por ellos frente al Gobierno de Sudán, que precisamente nombró Consejero Presidencial a M. Min-

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nawi, Presidente y Comandante en Jefe de la facción del SLA firmante de los acuerdos de paz. En agosto, la Liga Árabe se comprometió a financiar la misión de la UA por seis meses más, y Chad detuvo a siete líderes del JEM, en un gesto por impulsar las buenas relaciones reabiertas recientemente entre Sudán y Chad. Entre los detenidos se encontraba el Secretario General del movimiento y el jefe del equipo negociador. Chad anunció que los deteni- dos serían entregados a la UA. A primeros de septiem- bre de 2006, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución presentada por EEUU y Reino Unido para el despliegue de tropas de la UNMIS en el territorio de Darfur, antes de octubre, aumentando sus efectivos con 17.300 nuevos soldados y 3.300 policías, con la finalidad de apoyar la misión de la UA, que debía trabajar en la zona hasta finalizar el año. La operación, sin embargo,

sólo se haría efectiva con el consentimiento del Gobierno sudanés. A finales de septiembre el Viceprimer Ministro de Sudán, S. Kiir, se reunió en Asmara, Eritrea, con el re- cién designado líder del grupo armado de oposición SLA, no firmante del acuerdo de paz, Ahmed Abdelshafi Bassey, elegido tras la expulsión de Al-Nur, que formó el SLM. El líder del SLA se mostró dispuesto a conversar y negociar con Jartum, continuando con sus demandas de una ma- yor representación a nivel nacional y de compensaciones individuales para los desplazados internos y refugiados. En octubre de 2006, el Gobierno anunció que había pro- puesto a la UA un plan para el desarme de las milicias Janjaweed, que sin embargo continuaron atacando a la población de Darfur. Además, el Enviado Especial del Se- cretario General de la ONU, J. Pronk, se vio obligado a abandonar el país después de que el Gobierno sudanés pi- diera su destitución por criticar la actuación del Gobierno. Posteriormente, el Gobierno sudanés denegó el permiso al Secretario Adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, Jan Egeland, para visitar los campos de desplaza- dos. En noviembre, no obstante, Naciones Unidas propu- so crear una fuerza conjunta entre la UA y la ONU, bajo mando de ésta última, buscando un consenso en Jartum para que permitiera su entrada en Darfur, extremo que fue rechazado por el Presidente sudanés. En ese mismo mes, el Gobierno sudanés afirmó que estaba dispuesto al diálogo con la coalición armada NRF, sin establecer nin- gún tipo de precondición y anunció una próxima firma con mandos locales de una facción disidente del SLA dirigida por A. Qassem Haj, que no habían firmado los acuerdos de Abuja, y gracias a la mediación del Presidente libio y del Gobierno de Eritrea. En diciembre, el Ministro de Ex- teriores Sueco, J. Eliasson, fue designado nuevo Enviado Especial de Naciones Unidas para Darfur, y el reciente- mente elegido como consejero presidencial, M. Minnawi, dirigente del SLA, advirtió que abandonaría el Gobierno y rompería con el acuerdo de paz firmado si proseguían las rupturas del alto el fuego por parte de las FFAA sudane- sas y sus milicias aliadas, los Janjaweed, a la vez que ase- guró que de continuar las violaciones no podría controlar la respuesta de su grupo. El Primer Ministro británico, T. Blair, propuso por su parte la creación de una zona de exclusión aérea sobre Darfur, para evitar que las FFAA continuasen los bombardeos contra poblaciones, como parte de las sanciones susceptibles de ser impuestas al Gobierno sudanés si continuaba en su negativa de admitir el despliegue de fuerzas de Naciones Unidas en la región.

Eritrea, finalmente, acogió unas conversaciones a finales de año entre el Gobierno sudanés y el SFDA liderado por A. Diraige, una de las tres fuerzas que forman el NRF.

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