• No se han encontrado resultados

EL BLOG DE XAM 3-1 El Yo (Self)

In document Historia de La Psicologia - Desconocido (página 103-105)

EL LEGADO DE LA GRECIA ANTIGUA

EL BLOG DE XAM 3-1 El Yo (Self)

HIST

ORIA DE LA PSICOLOGÍA

84

que eran propiedad del rey, que los donaba a sus nobles junto con las tierras y los castillos) trabajaban la tierra. Los hombres y las mujeres pertenecientes a la nobleza cazaban. Los nobles y los plebeyos li- bres luchaban en las guerras del rey. Prácticamente todo el mundo trabajaba la tierra, trabajo que había cambiado muy poco desde el Neolítico. Gracias al arado moderno aumentó la superficie de los cultivos y, posteriormente, con el descubrimiento de los fertili- zantes y el sistema de rotación, se pudo incrementar su frecuencia. Al haber más tierra productiva, creció la población, pero la situación de ésta no sufrió gran- des cambios. El drástico descenso de la población causado por la peste les hizo la vida más fácil a los supervivientes y sus descendientes. Para conseguir que alguien trabajara sus tierras, los nobles tuvie- ron que empezar a ofrecer un salario por ello. Los reyes ya no podían afirmar que poseyeran todo un país, habitantes incluidos, por lo que comenzaron a desarrollarse los derechos de propiedad privada. Sin embargo, para la gran mayoría, la vida cambió muy poco entre la revolución agrícola de finales del Neolítico y la Revolución Industrial que se inició en el siglo XVIII en Europa occidental (véanse los Capí- tulos 5 y 6).

En la Edad Media las funciones sociales estaban muy estereotipadas. Las personas ocupaban su lugar en el orden neoplatónico del universo determinado por Dios y puede decirse que prácticamente no tenían derechos legales. Hasta el más poderoso de los no- bles podía ser ejecutado sumariamente por su rey a la menor sospecha de traición, de la misma manera que el noble podía ejecutar o encarcelar a cualquiera que le desagradara. Las únicas vías para cambiar a los gobernantes eran la intriga palaciega o la guerra civil. En Inglaterra, en 1215, los barones intentaron conseguir que el rey Juan les concediera más derechos, obligán- dole a firmar una Carta Magna. Con ello, comenzó un proceso que, con el tiempo, terminó dando lugar a la Declaración de Independencia estadounidense y a la Declaración de los Derechos Humanos, pero tendrían que pasar varios siglos antes de que la población ordinaria obtuviera derechos políticos. Por ello, para encontrar el origen de la concepción occidental del individualismo, tenemos que acudir a determinadas facetas de la cultura popular y la religión.

LA MENTE EXTERNA

La obra Diocletian (Diocleciano) de la monja sajona Rosvita del siglo X es uno de los primeros ejemplos de dramas dedicados a narrar la vida –o, más fre- cuentemente, la muerte– de santos y mártires que se escribieron a lo largo de la Antigüedad Tardía, la Edad Media y el Renacimiento. Llama la atención por la precisión histórica y el retrato relativamente digno que se hace de los torturadores paganos,

características ambas poco habituales en las obras de esta época. Los personajes son estereotipos, las vírgenes personifican las virtudes cristianas, pero el conocimiento histórico de la autora hace que los lectores actuales se identifiquen más con los protagonistas de sus seis obras que con los de otros escritos posteriores sobre vidas de santos y mártires. Hasta la llegada de los romances de amor cortés que escribieron los clérigos más adelante, éstas fueron las únicas obras literarias de la cultura popular aprobadas por la Iglesia.

En los siglos XIV y XV, el Gremio de Panaderos de Chester, Inglaterra, encargó y estrenó The Betrayal of Christ [La traición de Cristo], que debía representarse en Semana Santa. El contexto histórico y la carac- terización individual se habían perdido en el nivel popular, en consonancia con las tempranas actitudes medievales sobre la individualidad. Cuando aún se representaban estas obras en los escenarios, Sha- kespeare ya estaba escribiendo y llevando a escena nuevas ideas renacentistas acerca del individuo (véase el apartado siguiente). La traición de Cristo es un drama sobre la pasión y muerte de Cristo, que redimió a la humanidad del pecado original. La obra comienza mostrando a Cristo, papel supuestamente interpretado por el Maestro del Gremio, ordenando a sus discípulos preparar el cordero para celebrar la cena de Pascua, que terminó convirtiéndose en la Última Cena. No podía haber una fiesta de Pascua en vida de Jesús, porque la Pascua conmemora precisamente su resurrección al tercer día de morir en la cruz. De igual modo, al ser Cristo el Cordero sacrificado en la primera Pascua, nadie podía saber antes de su muerte que debía prepararse un cordero.1

La Pasión del Gremio de los Panaderos también pone de manifiesto cómo la temática cristiana apa- rece mezclada con la pagana, ya que la teología cristiana conservaba las obras de la cultura popular transmitidas por tradición oral. En la obra a la que nos venimos refiriendo, Jesús describe así el vino de la comunión: «Ésta es mi sangre, que será derramada sobre un árbol». Al mencionar un árbol, en lugar de la cruz cristiana, se está haciendo referencia al dios nórdico Odín. Odín se colgó del Árbol del Mundo y se traspasó con su lanza para «ofrecerme a mí mismo el sacrificio de mí mismo» durante nueve días y nueve noches hasta que, gritando, separó las runas del caos, haciendo llegar a la humanidad la escritura y el conocimiento oculto sobre curaciones y maldiciones (Ellis Davidson, 1996, p. 46). Se pensaba que Cristo había sido crucificado en una cruz fabricada con ma- dera del Árbol del Conocimiento, cuyo fruto provocó

1 Nota de los revisores de ediciones anteriores: el autor omite que la fiesta

de la Pascua, en que se celebraba la liberación de la esclavitud del pueblo judío por obra de Dios, era muy anterior a la época de Jesucristo.

ca pítulo 3: LA ANTIGÜED AD: DEL 323 A. C. AL 1000 D . C. 85 la caída de la humanidad. Esta convergencia entre

Jesús y Odín, dioses ambos que habían sufrido en un árbol por ayudar a la humanidad, probablemente aproximó a las dos religiones en los siglos durante los que tuvo lugar la conversión.

Este drama ha perdido hasta tal punto el contacto con la historia, que también ha perdido el sentido común. Tras este extraño comienzo, la obra sólo muestra a los miembros del Gremio de los Panaderos representando una versión simplista de la Última Cena, que termina cuando Jesús insta a Judas a que le entregue a los romanos. La pequeña porción de individualidad que al menos les concedía Rosvita a los romanos, desaparece por completo en los dramas de la pasión de la Baja Edad Media. Esta falta de individualidad que se aprecia en las obras de la época nos hace plantearnos en qué medida los hombres y las mujeres de entonces podían ser considerados como personas individuales.

Además de obras sobre la pasión de Jesús, se escribieron obras morales, tales como Mankind [La Humanidad] y Everyman [Todos los hombres]. Los dramas morales resultan interesantes para la historia de la psicología porque exteriorizan lo que, después de Descartes, se considerarían operaciones personales y privadas de la mente. Por eso se denomina a veces psicomaquias –obras sobre el mecanismo mental– a estos dramas morales. También las alegorías, en que las Virtudes y los Ángeles Buenos se enfrentan a las tentaciones de los Vicios y los Diablos, exteriorizaban la forma de funcionar de la mente humana. El «Valor Contagioso», también denominado «Valor Obstinado», por ejemplo, es el vicio principal que se presenta en la obra The Tide Tarrieth No Man [El tiempo no espera a nadie], escrita alrededor de 1576. El personaje principal, el Valor, pierde su poco atractivo apellido, «contagioso», y anima a un cortesano a vender sus tierras para comprar vestidos lujosos que le ayuden a ganarse la admiración de los demás, y a la «Querencia Libérrima» a casarse joven y contra la voluntad de su padre y de su madre, convenciéndola de que en el matrimonio todo es diversión. Del mismo modo, en Enough Is as Good as a Feast [Más vale que baste que no que sobre], el «Vicio Codicioso» anima a un hom- bre que había dejado de despilfarrar dinero a volver a hacerlo porque, supuestamente, se está ganando fama de tacaño. Así, los Vicios utilizan las esperanzas y los miedos de los protagonistas de estas obras para forzarles a tomar decisiones equivocadas. En muchos aspectos, estas obras recuerdan a la psico- logía de La Ilíada, donde los dioses manipulan a los seres humanos, y resultan lejanas para los lectores actuales, que ya han interiorizado tanto la tentación (Vicio) como la conciencia (Virtud).

En estas obras aparecen realistas bocas del infierno (algo que siempre gustaba mucho al auditorio), ángeles

blancos y demonios rojos, todos ellos corpóreos. Sólo uno, en la Humanidad, era supuestamente invisible para los demás personajes, aunque, por supuesto, el público veía y oía perfectamente al actor: era Titivilus, que interpretaba a un demonio provisto de una red con la que atrapaba a sus víctimas. Puesto que toda tentación proviene del demonio y entra en la mente humana, estos Vicios, Ángeles Malos y Demonios son reales y además, están en nuestras mentes. Para los pensadores medievales neoplatónicos, la realidad y el mundo interior de la mente eran todo uno. Este teatro psicomáquico nos muestra hasta qué punto la mentalidad medieval difiere de la nuestra. Entonces todos, de alta y baja cuna, pensaban que las personas se clasificaban en diferentes tipos de acuerdo con su condición social, y que su mente funcionaba de acuerdo con reglas específicas para cada clase.

In document Historia de La Psicologia - Desconocido (página 103-105)

Outline

Documento similar