objetivos y tratamiento fi sioterápico
SÍNDROMES DOLOROSOS [[[[\
1.3. Clasificación del dolor
Dependiendo del planteamiento que se adopte existen numerosas clasificaciones del dolor. Algunos tipos de clasificación de las diferentes clases de dolor son útiles para valorar al paciente, al proporcionar un marco de referencia para comprender mejor las principales diferencias en las experiencias dolorosas de los enfermos.
Así distinguimos, entre otros, los siguientes tipos de dolores:
1.3.1. Dolor somático y dolor visceral
El dolor somático es un dolor claro, preciso, bien localizado y circunscrito a la zona lesionada. Es un dolor que afecta a la piel, los músculos, las articulaciones, los ligamentos y los huesos.
El dolor visceral es aquel que afecta a los órganos internos. Se caracteriza por ser un dolor vago, mal localizado, que suele extenderse más allá de los órganos lesionados y que siempre va acompañado de intensas reacciones reflejas motoras y vegetativas. Es la forma de dolor que apa- rece más frecuentemente como consecuencia de enfermedades, aunque no todas las vísceras son sensibles al dolor.
1.3.2. Dolor nociceptivo y dolor neuropático
El dolor nociceptivo o fisiológico, también conocido como dolor normal o sensorial, es aque- lla forma de dolor que surge en todos los individuos normales, como consecuencia de la aplicación de estímulos que producen daño o lesión de órganos somáticos o viscerales.
El dolor neuropático, también denominado dolor patológico o anormal, es un dolor de difícil explicación fisiológica que aparece por algún tipo de enfermedad o lesión del sistema nervioso
SÍNDROMES DOLOROSOS [[[[\
central o periférico. Su principal característica es la falta de relación causal entre lesión y dolor. Como el dolor de la neuralgia del trigémino.
Estrechamente unido a este tipo de dolor podemos hablar de dos sensaciones de raras carac- terísticas: la hiperalgesia y la alodinia.
– La hiperalgesia se define como un aumento de las respuestas a estímulos que son normal- mente dolorosos. Es un dolor exageradamente fuerte para el estímulo que lo desencadena. – La alodinia es una alteración sensorial, donde un estímulo inocuo provoca dolor.
1.3.3. Dolor por desaferenciación
El dolor por desaferenciación es un síndrome que puede aparecer tras una lesión del sistema nervioso central y sistema nervioso periférico. Loeser lo define como un daño del tejido nervioso que puede originar en un espacio de tiempo variable un dolor persistente y rebelde a las terapias convencionales. Aquí podemos distinguir dolores como:
– El dolor central, que es sinónimo de dolor talámico. Se trata de un dolor que, si bien gene- ralmente es referido a la superficie, no encuentra una base orgánica en vísceras en cuanto a que la causa reside en una patología del sistema nervioso central. Es un dolor grave, pa- roxístico, explosivo, espontáneo o con hiperalgesia y resistente a cualquier tipo de trata- miento.
– El dolor por lesiones de la médula espinal.
– El dolor por neuralgia postherpética.
1.3.4. Dolor psicógeno y dolor simulado
El dolor psicógeno agrupa todos aquellos dolores de naturaleza psicosomática, generalmente en sujetos de carácter ansioso o emotivo, o que viven en situaciones de estrés. Es un dolor vago, mal definido, migratorio o localizado en puntos variables, cuya intensidad es directamente propor- cional al estado emotivo del individuo.
El dolor simulado es el caso del que busca la baja laboral, o de aquellas personas que preten- den llamar la atención para que se les haga caso. A veces es difícil distinguir un dolor psicógeno de un dolor simulado.
1.3.5. Dolor agudo y dolor crónico
Es posible diferenciar dos grandes grupos de dolor atendiendo a su etiología, mecanismos fi- siopatológicos, sintomatología, función biológica, estrategia diagnóstica y terapéutica, así como a su curso temporal. Hablamos de dolor agudo y crónico.
El dolor agudo representa el síntoma de una determinada enfermedad y es considerado la consecuencia sensorial inmediata de la activación del sistema nociceptivo, por lo que supone un importante mecanismo biológico de protección de nuestro organismo. Aquí, el componente noci- ceptivo del dolor es mayoritario, mientras que el afectivo desarrolla un papel menor. Su diagnóstico es relativamente fácil y su tratamiento generalmente eficaz, aunque una terapéutica inadecuada puede conllevar, en algunas ocasiones, a la persistencia de tal situación y la aparición del dolor
110
crónico. La intensidad del dolor evoluciona paralelamente al proceso de curación. Si no hay com- plicaciones, el dolor agudo desaparece con la lesión que lo originó.
Según Bonica, el dolor agudo engloba una complicada constelación de experiencias sensoria- les, perceptivas y emocionales que llevan asociadas respuestas vegetativas, psicológicas, emocio- nales y conductuales.
El dolor crónico es el que subsiste pasado el tiempo normal de curación, y persiste incluso en ausencia de lesión periférica, convirtiéndose con frecuencia en la propia enfermedad. Actualmente se acepta, aunque no existe un acuerdo unánime, como tiempo medio para la diferenciación entre dolor agudo y crónico los tres meses de evolución. El dolor crónico no constituye un sistema de alarma ni posee función biológica alguna. El dolor crónico puede derivar de la cronificación de procesos patológicos agudos, alteraciones psicopatológicas, factores ambientales o la asociación de varios de ellos que imponen alteraciones físicas, emocionales, sociales y económicas que perju- dican gravemente la calidad de vida del paciente y su entorno.
Según Bonica el dolor crónico es el dolor que persiste al menos un mes más que la lesión causal y que permanece una vez que dicha lesión desaparece.
Existen diferentes tipos de dolor crónico. Sobre su definición y clasificación hay una gran con- troversia. Pero podemos distinguir tres grandes grupos:
– Dolor agudo recurrente competencial de recurrencia durante toda la vida o un periodo prolongado. Son dolores que tienden a recidivar, como los provocados por las cefaleas mi- grañosas.
– Dolor continuo de duración limitada o dolor crónico agudo. Son dolores que pueden durar meses, años y desaparecer por curación o por la muerte del individuo. Es el caso del dolor neoplásico.
– Dolor crónico no maligno, mal denominado dolor crónico benigno. Son dolores causados por patologías que no amenazan la vida del individuo pero que lo incapacitan gravemente, como por ejemplo la artritis reumatoide o el dolor del miembro fantasma.
El dolor crónico constituye la forma de dolor con mayores repercusiones sobre el individuo, por el grave deterioro de su calidad de vida, y sobre la sociedad, por los elevados costes que representa.