Síndrome de Reiter
3. Periartritis escapulohumeral
Dos cuadros principales dominan la clasificación nosológica de la patología del hombro. Son la periartritis escapulohumeral (PEH), definida por Duplay en 1872 y el síndrome del conflicto suba- cromial, definido por Neer en 1972. En su estudio original, Duplay definió la PEH como una rigidez del hombro secundaria a traumatismos directos o indirectos del hombro que provocan una verda- dera inflamación de los tejidos periarticulares, especialmente de la bolsa serosa subacromial, pro- voca la formación de adherencias y dificulta el deslizamiento de la cabeza humeral bajo la bóveda acromial.
Con el tiempo este concepto de PEH se utilizó para designar un síndrome inespecífico que cur- sa con dolor más o menos limitante del movimiento de la articulación del hombro y cuyo origen es una alteración patológica de cualquier estructura de las partes blandas periarticulares. Este es el motivo de que muchos autores propugnen la desaparición de este concepto ya que puede inducir a la aplicación de un tratamiento global y no del específico más adecuado, con la consiguiente de- mora en la resolución favorable del proceso. A pesar de ello y a pesar de la posterior diferenciación anatomoclínica de la PEH realizada por De Seze, que se describirá también en este apartado, y del síndrome del conflicto realizada por Walch no han permitido relegar los conceptos originales y éstos siguen siendo utilizados por el personal sanitario.
La clasificación de De Seze, también muy utilizada, distingue los siguientes tipos de PEH según un criterio anatomoclínico:
– Hombro doloroso común o simple. Debido casi siempre a una tendinitis del supraespinoso o de la porción larga del bíceps.
– Hombro agudo hiperálgico. Provocado por una tendinitis aguda, en ocasiones calcificante, del supraespinoso.
– Hombro seudoparalizado. Rotura del manguito de los rotadores. – Hombro bloqueado o congelado. Es una capsulitis retráctil.
– Hombro mixto. Asocia una tendinitis que provoca los dolores al movimiento con una cap- sulitis moderada o un espasmo muscular doloroso que son responsables de la limitación de la movilidad.
En esta clasificación de la PEH desaparece la parte de responsabilidad que se atribuía a la bolsa subacromial como causa de hombro doloroso.
Finalmente, Walch en 1991 propuso una clasificación más exacta de las diversas lesiones anató- micas comprobadas, integrando todos los datos de la exploración clínica y radiológica. Basándonos en ella, hemos seleccionado los cuadros de partes blandas más frecuentes y que presentan carac- terísticas más específicas. Estos cuadros se definirán más ampliamente, así como su tratamiento fisioterápico, y son:
– Bursitis subacromiodeltoidea.
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– Lesiones del tendón de la porción larga del bíceps: tendinitis, luxación o rupturas.
–
Capsulitis retráctil.Decir finalmente que, aunque la rehabilitación debe adaptarse a cada una de estas lesiones, el objetivo del tratamiento es común para todas orientándose a la recuperación de las amplitudes fisiológicas del hombro.
Pruebas funcionales del hombro
Se describen en este apartado los test funcionales específicos más utilizados en el diagnóstico de las lesiones de partes blandas del hombro.
Signo de Dawbarn. El clínico realiza una abducción pasiva del brazo del paciente hasta los 90º
mientras presiona con los dedos de la otra mano la región subacromial. La aparición de dolor es indicativo de bursitis subacromial.
Prueba de Jobe. El paciente coloca los dos brazos en abducción de 90º, flexión horizontal y
rotación interna con los pulgares apuntando hacia abajo. El paciente deberá resistir una presión ejercida por las manos del clínico desde arriba hacia abajo. La aparición de dolor es indicativa de lesión del supraespinoso.
Prueba de Jobe
Signo del brazo caído. Con el paciente en sedestación se efectúa una abducción de 120º. El pa-
ciente tratará de mantenerlo en esta posición sin ayuda y, posteriormente, dejarlo caer lentamente. La debilidad para mantener el brazo levantado, con o sin dolor, así como un descenso repentino del brazo indican una lesión del manguito de los rotadores, normalmente del supraespinoso.
Prueba de Yocum. El paciente coloca la mano del miembro afecto sobre el hombro contrario y,
a continuación, realiza una flexión del hombro contrarresistencia. La aparición de dolor es signo de lesión del manguito de los rotadores.
Prueba de Neer. El paciente levanta el brazo en flexión de 90º en el plano de la escápula. La
aparición de dolor agudo durante el movimiento es síntoma de impingement subacromial: altera- ción dolorosa producida por la compresión de los tendones del manguito en el margen anterior del hombro durante los movimientos de flexión y abducción del hombro, movimientos que producen un estrechamiento subacromial.
FISIOTERAPIA EN REUMATOLOGÍA [[[[\
Prueba de Abott-Sanders. Brazo en abducción de 120º y rotación externa. El clínico desciende
con una mano lentamente el brazo del paciente mientras con la otra palpa la corredera bicipital. La presencia de dolor en la misma durante el movimiento o de un crujido articular audible o palpable permiten detectar una subluxación de la porción larga del bíceps en la corredera bicipital.
Prueba de Yergason. Paciente con el brazo paralelo al cuerpo y codo flexionado. El clínico
sujeta con una mano el hombro y palpa la corredera bicipital mientras con la otra sujeta la mano del paciente y resiste un movimiento de supinación del antebrazo. La presencia de dolor en la co- rredera bicipital indica una alteración del tendón de la porción larga del bíceps, por ejemplo una tenosinovitis. Este dolor se intensifica mediante la presión sobre la corredera bicipital.
Prueba de Abott-Sanders Prueba de Yergason
3.1. Bursitis subacromial
Se caracteriza por la presencia de dolor localizado en la parte anteromedial del hombro que puede irradiarse por la cara lateral del brazo, a veces, hasta el codo y que aumenta con la elevación del brazo. El dolor es de tipo inflamatorio, que no cede con el reposo y se acentúa durante la noche. Suele aparecer hacia los 60º de elevación del brazo, momento en el que el troquiter impacta en el arco acromial, atrapando al tendón del supraespinoso. La aparición de dolor en una elevación mayor de 60º con alivio del mismo tras inyectar un anestésico local constituye la prueba de impac- tación positiva que es característica del síndrome doloroso subacromial.
Pueden distinguirse dos fases en la evolución de la bursitis: