Datos del periodo neonatal (1 a 10 días):
SEGUNDO TRIMESTRE TERCER TRIMESTRE CUARTO TRIMESTRE
3. Signos respiratorios de lucha
3.1.3. Lactante 1 Bronquiolitis
Es una infección vírica que afecta a los lactantes durante los primeros seis meses de vida. En función del tipo de virus y su localización las formas clínicas son diferentes.
La infección produce una inflamación de los bronquíolos, cuya luz se obstruye debido al edema de las paredes bronquiales, y por las excesivas secreciones de la capa mucosa; si no se soluciona la obstrucción, el aire queda encerrado distalmente, y se produce la atelectasia cuando este aire se ab- sorbe por completo; además, las secreciones atrapadas en el segmento colapsado pueden infectarse.
Las manifestaciones clínicas son las siguientes: – Existe un pico de fiebre inicial.
– Infección primaria de las vías respiratorias superiores.
– Aparición más o menos rápida de una tos seca, a menudo nocturna. – Pérdida de apetito, vómitos y fatiga.
– Taquipnea, disnea respiratoria y obstrucción.
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– A la auscultación se perciben crepitaciones en la inspiración y en la espiración, y si existe broncoespasmo, sibilancias en la espiración.
– Cianosis.
– Dilatación de las ventanas de la nariz en la inspiración.
3.1.3.2. Reflujo gastroesofágico
Es un mal funcionamiento de la válvula pilórica del esófago, que permite un paso anormal y fre- cuente del contenido gástrico al esófago. En el recién nacido se produce de forma casi fisiológica des- pués de la toma, pero una frecuencia o un volumen exagerado de este reflujo pueden provocar pato- logías o agravar determinadas afecciones respiratorias con un riesgo importante para la salud del niño durante el primer año de vida. Las principales manifestaciones clínicas que podemos encontrar son:
– Cianosis y apnea, que se presentan de forma súbita.
– Tos espasmódica, bronquitis obstructiva y bronconeumonías recidivantes.
3.1.3.3. Neumonías bacterianas
Son enfermedades graves, cada vez menos frecuentes debido a la prevención. Entre las más conocidas podemos mencionar dos tipos de neumonía bacteriana:
– Tos Ferina.
Causada por el bacilo de Bordet y Geugou. Los síntomas iniciales de la enfermedad son le- ves, para ir agravándose progresivamente, apareciendo tos cada vez más intensa, vómitos, apnea e incluso taquicardia y cianosis; además, el riesgo de sobreinfecciones es grande.
– Neumonía por Estafilococo.
Es una grave bronconeumopatía bacteriana. Su evolución es muy rápida, afectando espe- cialmente a los lactantes. Las primeras manifestaciones clínicas no son graves, pero ense- guida aparece disnea, taquipnea, tos, abdomen hinchado y tez gris pálida.
3.1.4. Niño
3.1.4.1. Asma del lactante y del niño pequeño
Es una disnea obstructiva de tipo bronquiolar que suele aparecer rápidamente, preferentemen- te por la noche, y evoluciona en crisis más o menos espaciadas.
En el asma infantil existe un estrechamiento de los conductos respiratorios debido al bron- coespasmo y a la hipersecreción mucosa de las glándulas traqueobronquiales, lo que se traduce finalmente en un aumento de la resistencia de las vías respiratorias.
Las principales manifestaciones clínicas son: a) Durante la crisis:
– Tos paroxística y no productiva.
– Disnea espiratoria con sibilancias y puesta en juego de los músculos inspiratorios ac- cesorios (escalenos y ECOM). El niño intenta fijar su cintura escapular apuntalando los
FISIOTERAPIA EN GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA [[[[\
brazos y encorvando el tronco para aumentar la eficacia de los músculos accesorios de la respiración.
– El tórax está distendido y muestra pocos movimientos. – Taquipnea.
– Dificultades en la alimentación.
b) Superada la crisis, en los periodos de estabilidad: – La tos, seca durante la crisis, se hace productiva.
– Disnea ante esfuerzos mínimos, pese a la apariencia de normalidad.
– La respiración con la parte superior del tórax impide la normal expansión de éste, y puede conducir a defectos posturales como hombros en anteversión y aumento de la cifosis dorsal.
Etiología:
– Existe un factor alérgico en la mayoría de los casos (polvo de casa, alimentos, polen...). – Existencia a veces de un reflujo gastroesofágico que desencadena o agrava la crisis asmá-
tica.
– Factores psicológicos (sobreprotección, angustia...). – Infecciones ( reacciones inmunológicas frente a éstas). – Fatiga.
Tratamiento:
– Administración de broncodilatadores. Es fundamental enseñar a los padres y al niño a ha- cerlo correctamente.
– Antiinflamatorios (corticoides).
– Lucha contra los alérgenos y factores predisponentes. – Fisioterapia respiratoria.
– Tratamiento del reflujo gastroesofágico.
Durante la crisis asmática es fundamental respetar las posiciones de adaptación al síndrome asmático, pues facilitan la relajación y el control de la respiración; en el lactante que todavía no mantiene una sedestación estable, la posición es en decúbito ventral con las rodillas replegadas y la cabeza girada a un lado; en el niño pequeño, la posición que adopta es sentado con rodillas flexionadas, ligera cifosis dorsal y hombros hacia delante, con lo que se consigue un bloqueo tora- coabdominal y se facilita la puesta en juego de los músculos inspiradores accesorios.
En los periodos en los que el niño está estabilizado, y siempre que su edad lo permita, es im- portante educar al niño de forma que, ante la inminencia de una crisis, que muchas veces se puede prever, aprenda a relajarse y adopte la posición más ventajosa para él, pero sin intentar modificar en ningún caso su frecuencia respiratoria. En esta fase, cuando aparece la tos productiva, se em- plean técnicas específicas de desobstrucción.
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3.1.4.2. Fibrosis quística o mucoviscidosis
Es una enfermedad hereditaria que afecta a las glándulas exocrinas, todas en general, aunque las más frecuente y significativamente afectadas son las del páncreas y el árbol bronquial. Las secre- ciones glandulares son de viscosidad anormal y fácilmente provocan obstrucción.
Los mayores trastornos para el niño van a ser digestivos, afectándose la digestión de alimentos y la absorción de grasa en el intestino, y respiratorios, que finalmente serán lo más importantes y difíciles de controlar, con un aumento importante de las secreciones mucosas bronquiales que provocan la obstrucción de las vías respiratorias, y con ello, un numeroso cuadro de patologías respiratorias (neumonía, bronquitis, bronquiectasias, enfisema...).
La enfermedad puede ser de gravedad muy diversa, pudiendo dar manifestaciones clínicas ya en el lactante con 2-4 meses; el pronóstico depende en gran medida de la calidad del tratamiento recibido, que siempre es paliativo.
Tratamiento:
Es paliativo, se tratan los síntomas de la enfermedad en general, tanto el trastorno pancreático como el pulmonar, previniendo alteraciones pulmonares irreversibles, centrándose por ello en la lucha contra la obstrucción bronquial mediante fisioterapia respiratoria, la infección pulmonar cró- nica (con antibioterapia específica) y la insuficiencia pancreática (régimen pobre en grasas).
La fisioterapia respiratoria debe ser precoz y los objetivos básicos de ésta son: – Tratamiento de la obstrucción bronquial.
– Educación de los padres y aprendizaje del autodrenaje por el niño (espiración lenta a glotis abierta).
– Prevención de las deformidades torácicas producidas por el desequilibrio entre músculos inspiratorios y espiratorios.
3.1.4.3. Bronquiectasias
Es una dilatación localizada o extendida del árbol bronquial. Existe una pérdida de elasticidad de las paredes bronquiales: una pérdida de tejido elástico y una lesión de las capas muscular y cartilaginosa.
Hay distintos tipos: puede ser de forma cilíndrica o de saco; la primera es reversible, la sacular no. La causa no está clara, se encuentra asociada a enfermedades genéticas como la fibrosis quística, y también pueden aparecer después de enfermedades infecciosas como bronquiolitis o neumonía.
Los signos clínicos más frecuentes son la presencia de tos productiva, sobre todo al levantarse, y en las formas crónicas y graves disnea, anorexia y hemoptisis.