El v. 14 constituye la continuación de las palabras de Jehovah en la sección anterior. En lugar de él dirá, como tiene el Texto Masorético y traduce la RVA, la vocalización de la Vulgata que es también propuesta por la Stuttgartensia permite traducir: Entonces diré. Jehovah ha prometido a los que se refugian en él darles la tierra por heredad (v. 13). Ahora él se presta a intervenir direc- tamente para que esta promesa sea realidad (v. 14).
El sabat o día de reposo
Desde la antigüedad se celebra el sabat en Israel. Dios descansó el séptimo día, que es el sábado. Empieza el viernes por la noche, cuando el sol se pone, y termina el sábado cuando el sol se pone.
El guardar el día de reposo es un campo de batalla para los cre- yentes evangélicos. Una cuestión es si debemos enfocar el séptimo o el primer día de la semana (ya que es el día del Señor). La otra cues- tión es si debemos guardar días cualquiera que sean. Y otra es si coincidimos en decir que es un día especial.
¿Qué conducta se considera correcta en este día? ¿Cuál es la conducta apropiada? ¿Podemos hacer de todo ese día? ¿Es permitido ir de compras? ¿Será correcto hacer negocios en ese día? Cuando pensamos en las actividades de la iglesia, surgen preguntas: ¿Las actividades de la iglesia nos dan tiempo para descansar? ¿Pasamos el día en ociosidad? ¿Hacemos obras de bien, ayudamos a los necesi- tados, asistimos a los cultos, tomamos tiempo para leer la Biblia y orar?
Cabe decir que los cristianos deben hacer las cosas que pueden, como por ejemplo, hacer las compras, lavar la ropa y el auto, y llevar a cabo los trabajos de aseo de la casa y el cuidado del jardín en otros días de la semana. Esto nos deja el domingo para la adoración al Señor, para descansar del trabajo y para estar con la familia.
A pesar de habitar en las alturas y en santidad (v. 15), se abre camino para reencontrarse con los anhelos y expectativas de su pueblo, porque él está con el de espíritu contrito y humillado pa- ra vivificar el corazón de los oprimidos (v. 15).
En los vv. 16–18, haciendo eco de Gé-nesis 6:3, Jehovah se propone condescender con su pueblo, a pesar de sus fracasos y frustraciones, ya que sus objetivos no son para que su pueblo perezca ante las justas demandas de su Dios, sino que halle una tregua y experimente la bendi- ción divina a pesar de su iniquidad (v. 17). Entonces expresa estas palabras llenas de amor y con- descendencia: He visto sus caminos, pero lo sanaré... (v. 18). Estas palabras son enfatizadas en el v. 19: Yo lo sanaré.
¿En qué consiste, o en qué se basa esta sanidad nacional que se anuncia? En una nueva acti- tud que surgiría en el corazón de los judíos, tanto los que están lejos (los que están en Babilonia) como los que están cerca (en la tierra de Judá y en Jerusalén). De este cambio en el corazón sur- giría un nuevo diálogo, una nueva manera de [página 236] hablar, un nuevo mensaje cívico, que se resume en la palabra: Paz (v. 19). La repetición de la palabra paz (shalom ) confirma la autenti- cidad de esta nueva actitud y la extensión de sus efectos. El profeta vislumbra un avivamiento en el pueblo de Dios, más allá del área del monte santo y de las fronteras del minúsculo territorio de Judá.
Semillero homilético
La adoración aceptable 58:1–14
Introducción: Uno puede observar toda clase de actividad que repre- senta actos de adoración. Desde el interior del Africa donde todavía participan en actos para apaciguar los espíritus malignos hasta los centros urbanos de nuestros países más desarrollados donde hay grupos que participan en yoga y meditación transcendental, todos son expresiones de religiosidad. Pero Dios nos indica cuáles son los actos aceptables y los no aceptables delante de él.
I. El ayuno que no es aceptable delante de Dios (vv. 1–5). 1. Es ayunar sin propósito sano.
2. Es ayunar para mostrar la piedad.
3. Es ayunar creando divisiones entre hermanos.
II. El observar el sábado en forma equivocada no es agradable de- lante de Dios (vv. 13, 14).
1. Hay falta de énfasis en el significado del sábado. 2. Hay el uso indebido de una parte del día.
III. Actividades que sí son aceptables delante de Dios. 1. Observar el ayuno secreto, sin anunciarlo.
2. Observar el ayuno espiritual, logrando consagración espiritual. 3. Observar el espíritu del sábado, haciendo el bien en servicio a los demás.
Conclusión: No debemos abandonar los actos y ejercicios espiritua- les, porque tienen un valor personal. Pero no debemos insistir en la práctica de un acto específico en un horario fijo, comunicando que no tiene eficacia si no se cumple en forma legalista. Dios espera de nosotros actos espontáneos de adoración, porque manifiestan la sin- ceridad y la espontaneidad.
Sin embargo, este avivamiento no cubrirá con sus frutos de bendición a los impíos, quienes son como el mar agitado que no puede estar quieto y cuyas aguas arrojan cieno y lodo (v. 20). Con estas palabras es posible que el profeta alude a las acusaciones ruines y a las intrigas de los sa- maritanos y sus aliados judíos contra el remanente del pueblo de Dios. Para ellos definitivamente no habrá paz (v. 21). Ellos no podrán resistir el movimiento de pacificación que se avecina, el cual tendrá recursos tan poderosos como para imponerse a pesar de todo el poderío de la impiedad. Posiblemente se alude aquí a las reformas de Nehemías (Neh. 5:1–13), las cuales el mismo Nehe- mías respaldó con su ejemplo (Neh. 5:14–19). La historia registra la incapacidad de los enemigos de dentro y de fuera para boicotear sus gestiones de paz.
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