TEXTO, EXPOSICION Y AYUDAS PRÁCTICAS I RESUMEN DEL MENSAJE PROFETICO DE ISAIAS, 1:1-6:13.
II. EL MINISTERIO PROFETICO DE ISAIAS DURANTE LA GUERRA DE LA COALICION DE SIRIA E ISRAEL CONTRA JUDA, 7:1-12:6.
1. Isaías ante la incredulidad de Acaz, 7:1-
Esta sección consiste básicamente de una entrevista que tuvo Isaías con Acaz, rey de Judá. Por mandato divino Isaías se hizo acompañar en dicha ocasión por su hijo pequeño, Sear-yasuv, hecho que comentaremos al final de la sección. Los acontecimientos que conforman el trasfondo histórico de esta entrevista se encuentran resumidos en 2 Reyes 16:1–9, y más específicamente en los vv. 5–9.
Ante la amenaza de la alianza de Siria e Israel contra Judá, Isaías es enviado por el Señor para entrevistarse con el rey Acaz, que a la sazón estaba inspeccionando las obras de aprovisionamien- to de agua de la ciudad capital, Jerusalén, ante la amenaza de un prolongado asedio por parte de los ejércitos de Siria e Israel (v. 3). La referencia a la casa de David en el v. 2 hace evidente que la campaña tenía como [página 67] principal objetivo destruir la dinastía davídica que gobernaba en Judá, que en este trance político rehusaba sumarse a la gran ola de rebelión de los pueblos de la cuenca del Mediterráneo contra el imperio asirio. La noticia de que “los sirios acampan en Efraín” (o territorio de Israel, v. 2) estremeció el corazón de todo el pueblo de Judá, hartamente experi- mentado en las sangrientas guerras civiles de su pasado.
El mensaje que Isaías debía dar a Acaz era de advertencia, pero antes que nada involucraba el reto de tener fe en Jehovah, a pesar de la extrema gravedad de las circunstancias. Las palabras del v. 4, “cuídate y ten calma”, aunque elípticas para nosotros, eran clarísimas para Acaz, que las había escuchado repetidas veces de boca del profeta. Querían decir: “Cuídate o guárdate de pedir
ayuda al rey de Asiria.” Y enfatizaban: “Ten calma en medio de las circunstancias, quédate quieto, no hagas preparativos bélicos, ni siquiera te preocupes por fortificar Jerusalén o proveerla de nuevas instalaciones de agua para emergencia.”
A continuación, el profeta describe a los dos reyes aliados y a sus respectivas capitales y pue- blos, como dos cabos de tizón que humean (v. 4). Un tizón (aid 181) es un palo que sirve para remo-
ver los carbones o la leña que arde dentro del horno. Sirven para atizar el fuego, pero gradualmen- te ellos mismos se van quemando y quedan inútiles. Ya no sirven para encender el fuego porque se han quedado muy cortos, y sólo pueden arrojar humo ineficaz. Esta es una inteligente descrip- ción del estado de cosas en Siria y en el reino de Israel o Efraín; habían quedado desgastados tras una larga historia de hostilidad mutua y guerras devastadoras. No importaba el gran aparato béli- co y [página 68] propagandístico que desplegaban, el profeta no reconoce en ellos la capacidad moral que hace que los pueblos luchen encarnizada y constantemente para conseguir sus nobles objetivos. Además, el profeta no creía que pudiera tener éxito esta coalición de Israel con un pue- blo idólatra que estaba al margen del pacto de Jehovah.
Acaz
Las Sagradas Escrituras describen al rey Acaz con las siguientes palabras: ". . . El no hizo lo recto ante los ojos de Jehovah, en con- traste con su padre David" (2 Rey. 16:2)
Reinó en Judá 16 años, desde el año 741 hasta el 726. Fue un rey joven y malvado. Introdujo el culto a Baal y revivió el culto a Mo- loc. Fue tan malvado que sacrificó a su propio hijo en un acto de culto pagano. Los problemas políticos que tenía que enfrentar Acaz, venían de la mano de Jehovah en castigo por las maldades que co- metía. El rey de Israel, Peka, atacó Judá matando a muchos y a la vez tomó preso al rey.
Otros enemigos del pueblo de Judá le creaban problemas, los edomitas y los filisteos, lo atacaban por el sur. Por el norte atacaban Siria e Israel. Acosado por todas partes, Acaz en lugar de buscar a Jehovah, buscó ayuda de los asirios. El rey de Asiria le exigió tribu- tos fuertes. Mas referencias sobre este malvado rey de Judá se puede encontrar en 2 Reyes 16 y 2 Crónicas 28.
Luego el profeta pasa a ridiculizar a los aliados. ¿Quiénes son? Son Siria el pueblo, Damasco su capital y Rezín su caudillo (evita llamarlo con el título honorífico de “rey”). Por otro lado está Efraín con Samaria, su capital, y su caudillo, el hijo de Remalías. No lo llama por su propio nom- bre, sino por el de su padre, haciendo énfasis en el hecho de que el tal era un desconocido, un “don nadie”, que apareció de repente en la escena política mediante el asesinato (2 Rey. 15:25). Pero en la mente del Señor no está la triple contraparte de Judá-Jerusalén-Acaz, sino Jehovah mismo. Esto resalta de hecho al final de la cita: “Si vosotros no creéis, ciertamente no permanece- réis firmes” (v. 9). Con razón muchos eruditos bíblicos han visto que la palabra ki 3588, que signifi-
ca “ciertamente”, habría sido originalmente bi 996, “en mí”, que en caracteres hebreos se confun-
den fácilmente. Luego, podríamos traducir: Si vosotros no creéis en mí, ciertamente no permanece- réis firmes. En otras palabras, la fe, y sólo la fe en Jehovah, haría que Judá y la casa real de Da- vid salieran vencedoras en este delicadísimo trance de su historia, para proyectar su existencia en el futuro.
Evidentemente el mensaje de Isaías no apeló a Acaz, por lo cual se le dio de gracia una nueva oportunidad: El profeta lo desafió a pedir una señal de parte de Dios, a fin de que quedara claro de una vez por todas que era realmente Jehovah quien estaba detrás de las palabras del profeta (v. 10). Acaz renunció a tal demostración que se le ofreció, escudándose detrás de una excusa piadosa: No pediré ni probaré a Jehovah (v. 12).
Significado de los nombres
Se ha preocupado alguna vez por conocer cuál es el significado de su nombre? ¿Puede notar alguna diferencia en los nombres? Leí en
una pequeña revista que: "Un psicólogo había estudiado los nombres de quince delincuentes juveniles y descubrió que los que tenían nombres raros o embarazosos caían en problemas cuatro veces más que los otros." Eso nos prueba que los nombres hacen diferencia. La Biblia nos da muchos nombres, pero junto con ellos nos da sus sig- nificados, por ejemplo: Adán significa "tierra ", Abraham "padre de multitudes", Isaac "risa", Daniel "Dios es mi juez", Isaías "Yahveh es salvación". Emanuel "Dios con nosotros", los hijos de Isaías se lla- maron: Sear-Yasuv que significa "un remanente volverá" y Maher- salal-jaz-baz "el botín se acelera" (8:3), Jesús significa "el Señor es salvación". Jesús es la forma griega del nombre hebreo "Josué" y posee el mismo significado.
Entonces Isaías concluyó su intervención indicando que de todos modos, aun cuando el rey no se atreviera a pedir una señal de parte de Jehovah, Dios mismo daría una señal, una demostra- ción de que en verdad él estaba detrás de la historia [página 69] (vv. 14 y 16). Aunque el v. 14 es usado en Mateo 1:23 mediante un maravilloso midrash profético, aludiendo a la significación del nacimiento del Señor Jesús, su cumplimiento primario tuvo que ver con el nacimiento de un niño durante el reinado del rey Acaz. La evidencia más fuerte indica que ese niño fue un hijo de Isaías, y su madre, la joven esposa del profeta. Su nombre, Emanuel 6005, significa “Dios está con noso- tros.” Aquel niño, por su existencia y por su nombre, representaría la confirmación histórica para el pueblo de Judá y su rey, de que a pesar de tanta incredulidad, Dios realmente intervendría a favor de Judá: ... antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes a quienes tienes miedo será abandonada (v. 16).
Semillero homilético
Emanuel 7:14
Introducción: Los judíos tenían un temor supersticioso de "ver a Dios", o estar cerca de Dios. Eclesiastés 5:2 dice: "No te precipites con tu boca, ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios. Porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por lo tanto, sean pocas tus palabras." Una mala exégesis del versículo nos lleva- ría a tener un concepto equivocado, respecto a la cercanía de Dios en la vida del creyente.
I. Emanuel: Dios con nosotros, no distingue: 1. Ni pueblos.
2. Ni razas. 3. Ni culturas. 4. Ni posición social.
II. Emanuel: Dios con nosotros, revela: 1. En forma personal.
2. En forma íntima. 3. En forma amigable.
III. Emanuel: Dios con nosotros, se manifiesta como: 1. Libertador.
2. Salvador. 3. Señor. 4. Rey.
Conclusión: La profecía tuvo cumplimiento aproximadamente sete- cientos años después (Mat. 1:23). Dios se acercó al hombre en la persona de Jesucristo. Puede acercarse a usted si está dispuesto a recibirle como Señor y libertador.
Semillero homilético
Dios con nosotros 7:14
Introducción: El significado de Emanuel es "Dios con nosotros." Pues- to que Jesús es Dios con nosotros, ¿cómo debemos nosotros respon- der a él?
I. Debemos confiar completamente en él.
1. Dios el Padre lo mandó (Luc. 9:35, Juan 14:1). 2. El mismo es la Verdad (Juan 14:6).
3. Sólo a él podemos confiarle nuestra salvación (Juan 10:28; Rom. 8:37–39).
4. Debemos recibirlo (Juan 1:12). II. Debemos obedecerlo.
1. Porque así le manifestamos nuestro amor (Juan 14:15). 2. Porque es para nuestro propio bien (Juan 8:51).
III. Debemos adorarlo.
1. Porque es de sabios adorarle (Mat. 2:2).
2. Porque es digno de nuestra adoración (Apoc. 5:8, 11–14). 3. Porque así está establecido por Dios el Padre (Fil. 2:9–11). IV. Debemos imitarlo.
1. Porque él es el ejemplo supremo (Juan 13:15). 2. Porque es la manera cristiana de vivir (Fil. 2:5–11).
3. Porque es prueba de nuestra permanencia en él (1 Jn. 2:6). Conclusión: "Dios con nosotros" no es un concepto teológico abstrac- to; es una realidad que ha de afectar nuestra vida prácticamente de acuerdo con la enseñanza bíblica.
Las palabras proféticas hallaron su cumplimiento fiel, aunque no tan pronto, con la [página
70] ruina de Samaria y el reino de Israel y con la ruina de Damasco y el reino de Siria, tras un
proceso que abarcó los reinados de Tiglat-pileser, Sargón, Esarjadón y Asurbanipal. El dato del v. 8, relativo al hecho de que Efraín (el reino de Israel) dejaría de ser pueblo dentro de sesenta y cin- co años, según la evidencia textual está fuera de sitio y tiene su lugar correcto al final del v. 16. Para los habitantes del reino de Israel, su aniquilamiento como pueblo no ocurrió históricamente con la ruina de Samaria (año 721 a. de J.C.), sino cuando parte de su población local fue reem- plazada por colonos traídos de otras partes del imperio asirio. Aquella tragedia arruinó la relación de pueblo y tierra de manera definitiva. Esto ocurrió en el sexto año de Esarjadón (669–8 a. de J.C.), año que da comienzo al surgimiento de otro pueblo, los samaritanos, un pueblo híbrido que asimiló los restos de Efraín. Este pueblo fue constituido al margen del pacto de Abraham. Su- mando a esta fecha la cifra que nos aporta la profecía (v. 8), podemos ubicar en el año 734 la en- trevista de Isaías con Acaz junto a las instalaciones de agua de Jerusalén, que coincidiría con el segundo año del rey Acaz. Eso sí, el largo proceso de desintegración de los reinos de Siria y de Israel habría comenzado con la decisión de Asiria de borrarlos del mapa, en los días de la infancia temprana de Emanuel.
Verdades prácticas
Probar a Dios! Es interesante la sugerencia que hace Jehovah al rey Acaz (7:11). ¿No le parece a usted que es un pedido muy origi- nal? ¿Aceptaría una propuesta de esta naturaleza? ¿Puede un cre- yente decir: "No, no pediré ni probaré a Jehovah"? ¿Qué le faltó al rey Acaz: Humildad, convicción, fe, para responder a la oferta que Jehovah le estaba haciendo? Hay una cosa muy cierta y es que los humildes de espíritu, los que tienen convicciones firmes y una pro- funda fe, aceptan las ofertas de Dios. ¿Usted lo haría?
Sin embargo, la profecía viviente personificada en el niño Emanuel no debía comunicar un mensaje incorrecto a Judá y a su rey. El hecho de que Dios estuviera con ellos no los eximía del juicio divino. Este es el tema central de los vv. 17–25. Es verdad, la navaja alquilada (v. 20) por Acaz, es decir, el poderío de Asiria puesto al servicio de Judá mediante el pago de soborno (2 Rey. 16:7–9), cumpliría de buena gana su objetivo: doblegar a los reyes de Siria e Israel. Pero entonces, pasaría también a afeitar, a rasurar, a Judá. El reino de Judá es presentado aquí mediante la analogía del cuerpo humano, y se indica que la navaja no respetaría ningún lugar cubierto de pe- lo: la cabeza, la barba y hasta el pubis (lit., “vello de las piernas”). Las palabras que siguen cen- tran la [página 71] referencia en la economía agraria de Judá, la cual quedaría arruinada por la presencia asiria. Las extensas vides serían arruinadas por millares (v. 23), e igualmente las pe- queñas parcelas en la región montañosa. A esto se sumarían los estragos causados por el intenso tránsito de los ejércitos de Asiria (cuyo símbolo es la abeja) y los ejércitos de Egipto (cuyo símbolo es el mosquito de sus pantanos), sobre el territorio de Judá, convertido en el campo de batalla de los poderes mundiales. La descripción es tan real, que hasta alude a la dieta de los campesinos de la devastada Judá, quienes evitarán cultivar la tierra para el pillaje y sólo se alimentarán de miel silvestre y conservarán consigo unas pocas cabezas de ganado vacuno. Una situación así se pro- dujo en los días de la invasión de Senaquerib a Judá, tras la destrucción de la mayor parte de sus ciudades fortificadas. Parece que los vv. 21 y 22 están fuera de sitio en el texto actual, y su ubica- ción más apropiada es después del v. 25.
¿Por qué le diría el Señor a Isaías que acudiera a entrevistar a Acaz acompañado de su hijo Sear-yasuv? (v. 3). A la verdad, el niño no jugó ningún papel formal en la entrevista, pero su pre- sencia y su nombre eran una confirmación más, tanto para el profeta como para Acaz (si acaso este hombre falto de fe pudiera captar este mensaje sin palabras), de que a pesar de todo hay es- peranza para el pueblo de Dios. Al fin de todo, un remanente volverá a su Dios, como lo sugería el nombre de Sear-yasuv.
Verdades prácticas
El mundo entero se encuentra convulsionado. Los habitantes del mundo están viviendo tiempos de cambio y de mucha crisis. Casi todos los países enfrentan situaciones muy delicadas y peligrosas a la vez, en cuanto a las áreas de política y economía.
Este problema no es nada nuevo, ya que la historia nos enseña que la vida de los pueblos está llena de altibajos. En el cap. 7 de Isaías encontramos este problema. Se vivía una inestabilidad política muy peligrosa. ¿Podemos nosotros en nuestro tiempo sacar algunas enseñanzas de cómo debemos portarnos cuando nos encontremos en semejante situación?