En esta sección se nos aclara de una manera más amplia el estado espiritual de la comunidad en Judá y en Jerusalén. A diferencia de los samaritanos, a los cuales en 57:3 llama el profeta hijos de bruja, en este versículo llama al remanente de Judá: mi pueblo. Y como prerrequisito para su pacificación el profeta es comisionado para denunciar ante el pueblo de Dios su transgresión, la causa de la presente calamidad moral y material (v. 1; comp. 57:1). Es necesario que el pueblo comprenda por qué las cosas le van mal, y por qué el retorno a Sion no se ha revestido de la gloria y del esplendor que le fueron profetizados.
Semillero homilético
¿Cómo observar el día del Señor? 58:13, 14
Introducción: En años anteriores se debatía mucho sobre las activi- dades permisibles en el día del Señor. Hoy en día hay mayor flexibi- lidad en cuanto a las actividades, hasta tanto que se ha perdido el espíritu de reverencia hacia ese día. Los comercios están abiertos, como cualquier otro día de la semana. Las actividades deportivas toman prioridad sobre los cultos en muchas partes. Todo esto nos lleva a preguntar, ¿cómo debemos observar el día del Señor?
I. Debe ser un día de descanso (v. 13a).
1. El significado básico de la palabra "sábado".
2. El cuerpo necesita tiempo para componerse por medio del des- canso.
II. Debe ser un día de alegría en el Señor (v. 13b). 1. Reconocemos el Señor de la creación.
2. Agradecemos al Señor la dádiva de la vida. III. Debe ser un día de adoración (v. 13b). 1. Con sumisión al Dios supremo.
2. Con gratitud por sus bendiciones.
Conclusión: Debemos tener balance en las actividades con que ob- servamos el día del Señor. Debe haber tiempo para descansar de nuestras labores de la semana, tiempo para adorar al Señor en la iglesia y tiempo para estar con la familia y los amigos.
La palabra ki 3588 con que empieza el v. 2 ha sido traducida por la RVA con la palabra Pero;
aunque otros traductores y comentaristas indican que debe ser traducida con la palabra Cierta- mente, pues introduce la descripción del culto judío que en la superficie tiene todos los visos de autenticidad, pero no cuenta con la aprobación divina ni tiene resultados positivos palpables en la vida, la prosperidad y en la pacificación del pueblo. Israel debe ser consciente de este estado de cosas, y el profeta es comisionado para mostrárselo (v. 1).
A diferencia de la religión sincretista de los samaritanos, amonitas y otros pueblos [página
238] cercanos a Judá (57:5–9), el culto de los judíos impresiona por su espiritualidad, por su cre-
do y por su apego al único y verdadero Dios, lo cual se expresa en un acercamiento “rabínico”, académico a la palabra escrita de Dios (v. 2; comp. Neh. 7:7b–8:13).
Uno de los aspectos de la religión judía que tenía para el pueblo matices de profunda espiri- tualidad eran las prácticas del ayuno. Aparte del único ayuno estipulado en la ley de Dios, el ayu- no del Día de la Expiación (Lev. 16:29), en que el ayuno es una expresión de humillación personal (lit. “afligir el alma”), se habían establecido los siguientes ayunos:
1. El ayuno del mes décimo (10 de Tevet) en memoria del comienzo del asedio de Jerusalén. 2. El ayuno del mes cuarto (17 de Tamuz), cuando se abrió brecha en las murallas de Jerusa- lén.
3. El ayuno del mes quinto (9 de Ab), día de la destrucción del templo. 4. El ayuno del mes séptimo (3 de Tishréi); este es el ayuno de Gedalías.
Estos días de ayuno no fueron anulados después de la reconstrucción del templo (comp. Zac. 7:19 y las notas de RVA allí para las fechas de los ayunos).
Estos ayunos eran formulismos carentes de significado religioso. La conducta del pueblo en estos días confirma esta aseveración, que en más de una ocasión un día de ayuno se convirtió en
un tumulto o una ocasión de explotación de parte de los [página 239] dirigentes y los que se da- ban el lujo de ayunar, contra aquellos a quienes sometían a trabajo forzado (vv. 3, 4).
El argumento divino cuestiona la validez de una costumbre si carece de contenido ético (vv. 5– 7). Si se trata de conseguir algo de parte de Dios a costa de esfuerzo y de cierta incomodidad, dice el Señor, ¿No consiste, más bien, el ayuno que yo escogí, en desatar las ligaduras de impiedad... (alusión a la esclavitud del judío por el judío). Ver v. 6; comp. Nehemías 5:5. ¿No consiste en com- partir tu pan con el hambriento y en llevar a tu casa a los pobres sin hogar? (v. 7; comp. Neh. 5:17). El libro de Nehemías nos revela cómo este guía del pueblo enseñó con su ejemplo las demandas éticas de Dios. Sólo el mínimo sacrificio de una persona a favor de su prójimo es considerado por Dios como verdadero ayuno y verdadera religiosidad (v. 5; comp. Stg. 1:26, 27). Sólo cuando esto ocurra en la vida del pueblo despuntará la luz que anuncia la redención y la victoria (v. 8). Sólo entonces habrá una respuesta inmediata y positiva a la oración: Entonces invocarás, y Jehovah te escuchará. Clamarás, y él dirá: "¡Aquí estoy!" (v. 9). Entonces Israel empezará a cumplir el objetivo divino de ser luz a las naciones (v. 10b). Luego se verificará una restauración ecológica y la re- construcción [página 240] del país (vv. 11, 12). Entonces, cuando elsábado sea realmente consa- grado a Jehovah, el pueblo se deleitará en su Dios y podrá tener la victoria sobre los problemas insalvables (vv. 13, 14). Las promesas de Dios tienen el sello de confirmación que comprometen su mismo nombre: Porque la boca de Jehovah ha hablado.
Semillero homilético
Separados de Dios 59:2
Introducción: Hay muchas acciones de los hombres que los separan de su familia, amigos y sociedad. El pecado de infidelidad sexual separa a los esposos, la traición separa a los amigos, los delitos contra la sociedad separan al hombre de su familia y de su medio am- biente, etc. El profeta Isaías nos dice que hay dos acciones que nos separan de Dios.
I. Vuestras iniquidades os separan de Dios (v. 2a). 1. ¿Qué es una iniquidad? Abarca:
(1) Maldad: una acción mala e injusta. (2) Injusticia: acción contraria a la justicia.
(3) Perversidad: suma de maldad, sumamente malo, depravado. (4) Infamia: maldad, vileza en cualquier línea.
2. Esas acciones en nuestra vida son más que suficientes para apartarnos de Dios, quien es "tres veces santo".
II. Vuestros pecados os separan de Dios. 1. ¿Qué es pecado? Hay varios significados:
(1) Yerro (Lev. 4:2; Núm. 15:27), "pecar sin saberlo". (2) Rebelión (Núm. 15:30), "con mano alzada". (3) Culpabilidad (Lev. 5:17).
(4) Errar (Prov. 12:26), "salir del cuerpo". (5) Desobediencia (Gén. 3).
2. Pecar es cualquier infracción de las normas que salvaguardan la vida normal, es de- cir la comunión entre Dios y el hombre.
3. Pecar es rebelión contra Dios porque Dios es el que ha establecido las normas que se infringen (Sal. 51:4).
Conclusión: El pecado causa tremendos estragos en las relaciones que el hombre debe tener con Dios. Todos los hombres, a menos que arreglen su situación espiritual con Dios, sufren las consecuencias (Rom. 3:23 y 6:23).