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69 ¿Cuáles son los fraudes más comunes en la contabilidad de la empresa?

Es una obligación legal a notar los estados del negocio con veracidad en los libros adecuados y siguiendo determinados criterios. Estas anotaciones son importantes pues producen determinados efectos jurídicos para los interesados en ellas (obligaciones fiscales). De ahí que el Código de Comercio establezca la obligación de veracidad, corrección, claridad, objetividad, limpieza, continuidad, y confidencialidad. Los balances pueden ser sometidos a verificación en determinadas circunstancias y quienes realizan funciones de verificación tienen ciertas incompatibilidades y obligaciones de secreto.

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Los más frecuentes fraudes contables en un balance son:

a) Inmuebles y valores inmovilizados. No se pueden contabilizar como

mejoras o activos los realizados en realidad de la vivienda del directivo o los coches de la empresa de uso particular.

b) Patentes. Comprar el invento para la empresa a un precio muy elevado,

embolsándose el directivo, de acuerdo con el inventor, el 40 ó 50% del precio estipulado. Si la aplicación de la patente fracasa se amortiza contablemente su importe a lo largo de varios años.

c) Préstamos. Manipular, ocultar, falsear las condiciones de plazos, tipos

de interés o garantías.

d) Existencias. El fraude puede comenzar porque las mercancías no

existan físicamente en su totalidad o aparentar que el almacén está lleno de sacos apilados (sin que en el fondo haya nada) o se puede comprar una cantidad pequeña de mercancías al fin del ejercicio a precios elevados para valorar la totalidad de las existencias a ese precios prohibitivo apareciendo el activo sobreestimado o si interesa que los beneficios aparezcan disminuidos, depreciar contablemente los stocks en almacén de una manera exagerada.

e) Letra de cambio. Ciertos directivos ante cuentas de resultados poco

favorables para los accionistas piden a uno o varios clientes habituales que le firmen algunas letras de favor a cuenta de las ventas futuras. El directivo descuenta las letras y hace que su descontado se refleje en la contabilidad como ingresos por venta en firme. Al final de ejercicio aparecen así, las ventas y los resultados ficticiamente incrementados. Poco antes del vencimiento de las letras, el directivo envía dinero a los clientes para que la paguen, o hace que las paguen mediante el importe descontado de nuevas letras aceptadas. Así se podrán cobrar con adelanto ventas todavía no realizadas.

f) Caja de la empresa. Puede darse un aprovechamiento privado cuando

un directivo ordena le sea remitida una suma importante par depositar en su caja particular. Con esta suma el dirigente suscribe bonos del tesoro a uno o dos años y se queda con los intereses. Al vencimiento repite la operación. Cuando se haga la verificación, empeña los bonos durante el periodo de la verificación. También se puede crear una caja negra con la que se pagan comisiones y sobresueldos no declarados.

g) Valorar inadecuada de las aportaciones no dinerarias. Por ejemplo

si la nave es de un directivo que impone una valoración desorbitada, habrá robado a la empresa; si es la nave de otro aportante y la infravalora, se habrá robado al nuevo accionista.

98 h) Compras. Las empresas pretenden ocultar beneficios de cara a

Hacienda o inflarlos de cara a los accionistas. A veces el director de la empresa cuyos beneficios son importantes, solicita del segundo, cuyas pérdidas son semejantes a los beneficios del primero, algunas facturas de ventas. Estas entran en las compras del primero y en las ventas del segundo. Los beneficios del primero bajan y la situación del segundo se remonta. El desenlace se efectúa de una manera relativamente simple. El primero paga sus facturas. El segundo las ingresa en caja y comparte con el primero, de forma oculta, los frutos de la operación. La partición suele ser desigual. El primero se suele atribuir el 70-75% de la operación.

i) Gastos de personal. Empresario incluye en la nómina de la empresa al

personal de su trabajo doméstico (sirvienta, cocinera, asistenta, chofer, jardinero) apareciendo en los libros como obreros cualificados o empleados de oficina o el empresario crea empleos ficticios a favor de los miembros de la familia (hijos o sobrinos que continúan sus estudios) que son remunerados personalmente o el empresario crea a favor de los familiares una empresa interpuesta, sin actividad real ninguna, a través de la cual se canalizan supuestamente los pedidos, atribuyéndose por este pseudoservicio el margen correspondiente o salarios desorbitados en relación con el empleo ocupado (asalariados entregan una parte al empresario o disminuye las sumas entregadas a los asalariados con el deseo de disminuir la carga de los gastos sociales vinculados a los salarios (seguridad, subsidios familiares, accidentes de trabajo, paro, pensión).

j) Alquileres. Terrenos y edificios pertenecen a sociedades cuyos socios

son los dirigentes que, por eso, fácilmente cargan un alquiler elevado a la sociedad comercial o industrial para beneficiarse ellos.

k) Remuneraciones a consultores exteriores (abogados, ingenieros,

etc.) que reciben enormes cantidades permitiendo así disimular anomalías y fraudes.

l) Primas de seguros. Seguros de vida, accidentes, incendios y daños

sobre inmuebles que no pertenecen a la empresa sino a directivos o seguros de vehículos que no figuran en el activo.

m) Transportes y desplazamientos. Los gastos de viaje (billetes, taxis,

propinas) muchas veces son inverosímiles: a) dietas kilométricas reembolsadas muy superiores a las posibilidades de recorrido en el tiempo considerado; b) comidas pagadas en tal número que el declarante tendría que haber comido cuatro o cinco veces al día; c) billetes múltiples que dejan entrever desplazamientos en familia poco relacionados con el objeto social; d) multiplicidad de facturas de carburantes o de restaurantes que no corresponden a los miembros de la empresa sino que constituyen una recolecta de facturas abandonadas

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por terceros en gasolineras o restaurantes; e) pedir notas en doble ejemplar para pasar notas a dos o tres empresas.

CASO PRÁCTICO. PARMALAT.

El desplome de Parmalat comenzó en noviembre cuando sus auditores empezaron a hacer preguntas sobre nos beneficios de 135 millones de dólares procedentes de productos financieros derivados. Tras encontrarse más evidencias de registros contables falsos, el director ejecutivo y fundador de la empresa Calisto Tanzi dimitía el 15 de diciembre. Cuatro días más tarde la empresa descubría la carta falsa del Bank of América. El 23 de diciembre investigadores italianos afirmaban que la empresa había utilizado docenas de empresas offshore (constituidas en paraísos fiscales) para registrar activos no existentes y así contrarrestar los 11.000 millones de dólares de pasivo; es más, añadían que Parlamat se de declaraba en bancarrota el día siguiente y el 27 de diciembre la policía detenía a Tanzi. Días más tarde se detenía a otros siete ejecutivos. El 29 de diciembre la Securities and Exchange Comisión (SEC) de Estados Unidos presentaba una denuncia policial contra Parmalat, acusándola de haber utilizados informes financieros falsos para conseguir que los inversores estadounidenses comprasen más de 1.500 millones de dólares en acciones. Los investigadores creen que se podrían haber evadido más de 10.000 millones de la empresa. En principio parece ser que las maniobras contables estaban diseñadas para mantener la empresa a flote tras haber perdido fortunas en Latinoamérica.

Pero en enero han aparecido informes en los que se afirmaba que la familia Tanzi se había beneficiado directamente gracias a algunas actividades ilegales. Tetra Pak, el proveedor sueco de envases para Parmalat, había pagado millones a la familia Tanzi en concepto de “comisiones”. Y los fiscales declararon que Tanzi admitía haber transferido unos 620 millones de dólares de las cuentas de Parmalat a las empresas de viajes de la familia. El affaire

Parmalat nos invita a reflexionar sobre las deficiencias de los sistemas de

control. Ni la Comisión Nacional del Mercado de Valores italiana ni la sociedad auditora Grant Thornton dieron ninguna señal de alarma. Pero la estrategia contable con Parmalat ha llegado al ridículo cuando un telefonista de Parmalat fue citado como consejero delegado de más de 25 filiales utilizadas para maquillar los problemas financieros de la empresa.