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55 ¿Son lícitas la especulación y las manipulaciones en bolsa?

La especulación en el tiempo consiste en comprar cuando los precios son bajos y se espera que van a subir para vender cuando los precios son altos y se espera que van abajar. La especulación en el espacio consiste en compra donde los precios son bajos para vender donde los precios son altos. Pero la especulación que se aprovecha de las diferencias de precio en el tiempo y de espacio no solo se da en la bolsa sino también sobre bienes de consumo, solares, inmuebles. Los que las hace rentable es siempre que los beneficios sean superiores al coste de las operaciones especulativas. Por eso la especulación requiere al menos ciertos conocimientos y una capacidad de previsión que se hace

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más fácil de ejercitar cuando los mercados tiene un cierto grado de organización o estabilidad (como es la bolsa de valores).

La especulación tiene tradicionalmente tres efectos beneficiosos:

a) Nivelación de los precios en el espacio. Comprar en un lugar a un a precio bajo para revenderlos en otro donde es más alto aumenta la demanda y el precio en el primer sitio a las vez que aumenta la oferta en el segundo disminuyendo el precio. Comprar diez toneladas de sandía a 4 ptas./kilo en Don Benito (Badajoz) para venderlas en Palencia a 15 ptas. En verano nivela los precios.

b) Disminución de la fluctuación de los precios a lo largo del tiempo. El comprador adquiere un producto pensando venderlo cuando los precios de ese producto suban. El comprador inevitablemente aumenta la demanda actual y los precios pero aumenta la oferta en el futuro y disminuye los precios. O en previsión de bajas, pueden vender para volver a comprar en el futuro, contribuyendo a aumentar la oferta y rebaja el precio actual, para aumentar la demanda y el precio futuro.

c) Racionalidad y previsión del mercado. La posibilidad de hacer previsiones de compra o venta, de adquirir información hace que el mercado se orientación más racionalmente porque el ahorro se canalizará inteligentemente por las áreas más productivas y el beneficio del especulador coincidirá con la utilidad colectiva.

Una cuestión delicada es si los beneficios desorbitados por la

compraventa especulativa (de solare, pisos, acciones, etc.)

corresponden exclusivamente al individuo. Si el aumento se debe fundamentalmente a razones ajenas al especulador, hay un cierto fundamento moral para que se puedan socializar parcialmente estas ganancias excesivas mediante determinados impuestos u otro tipo de instrumentos. Si el poder público no hace nada pueden apropiárselas los individuos aunque siempre cabe el reconocimiento de un cierto debito social (que podrá expresarse con generosidad en determinadas donaciones o en la promoción de determinadas actividades sociales). El problema es que ni la bolsa si los mercados inmobiliarios o de solares u otro tipo de bienes funcionan de forma tan racional, transparente, libre y limpia. La dificultad estriba en los grupos empresas en situación de cual monopolio por la concentración de una gran cantidad de capital o las personas unidas con una estrategia común y un alto grado de confianza y unidad que forma grupos manipuladores. Esto grupos de gran concentración de capital bajo una dirección pueden realizar

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operaciones claramente ilegítimas desde un punto de vista moral como son:

a) La actividad especulativa de los grupos manipuladores

Sobrepasa los límites de la “nivelación” de precios y da lugar a movimientos anormales y precios irreales. Estos grupos o individuos descubren un valor por debajo de su precio, compran grandes paquetes de acciones de forma progresiva a un precio barato provocando una subida del valor en el mercado (silo venden cuando el valor adquiere un nivel considerado justo, normal, real se obra legítimamente) puesto que el público u otros manipuladores se entusiasma comprando y colocando la cotización muy por encima del precio normal o real llevados por la intuición de los grupos de inversión. Este grupo que empuja las cotizaciones por encima del precio justo tiene una gran responsabilidad moral puesto que cuando cese el futuro especulado se producirán importantes pérdidas que son más dolorosas en el caso de inversores individuales engañados por esos falsos entusiasmos secretamente provocados. Otras posibilidades es que el grupo manipulador vende un gran paquete de acciones que tiene cotizaciones altas. El aumento de la oferta baja los precios y el grupo recompra las acciones propias y las ajenas de las que han vendido empujando las cotizaciones hacia arriba y aumenta el grado de cuasi-monopolio del grupo al haber adquirido acciones de otras personas que lógicamente perdiendo con la venta. b) Ventas convenidas y de lavadora. Las primeras son realizadas por

dos perdonas puestas previamente de acuerdo para dar simultáneamente dos órdenes que casen, produciéndose la operación y engañando al incauto inversor que cree que la nueva cotización es auténtica cuando en realidad ha sido falseada. En las ventas por una agente y otra orden de compra por un agente distinto. La cotización se produce sin que haya mencionado una opción real. c) Difusión de noticias falsas, documentos o informes financieros falsos;

ventas de valores mobiliarios por teléfono mediante métodos de persuasión acompañado de fraude, engaño y representación fraudulenta de los hachos.

Estas variaciones de precios provocados artificialmente aumentan la incertidumbre, la inestabilidad y el riesgo en la vida económica provocando enormes pérdidas casi siempre a los que menos tienen. La consecuencia casi siempre las pagan los pequeños inversores seducidos demasiado tarde por las grandes operaciones financieras sin darse cuenta que éstas no están diseñadas para crear valor sino para capturarlo.

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En el ámbito de la bolsa descubrimos ciertos contextos donde suelen darse práctica cuestionable. Las funciones y compras de sociedades, las aperturas o cierres a destiempo la laxitud en las inclusiones en el mercado de valores y en la inspección, la OPAs hostiles, las aperturas o cierres a destiempo, la laxitud en las inclusiones y exclusiones en el mercado de valores y en la inspección, la participación de políticas en la bolsa a través de testaferro y Sociedades Anónimas. En España los casos Matesa, Rumasa, KIO, Banesto, Santander, Gescartera son un buen ejemplo.

Para terminar dos preguntas. Una: ¿no es curioso que estemos potenciados los Códigos de Gobierno (ética de la convicción, de máximo) mientras al mismo tiempo se están desactivando los tipos delictivos clásicos (ética de la responsabilidad, éticas de mínimo) como la estafa o las maquinaciones para alterar el proceso de las cosas? Dos: ¿habría que rescatar la propuesta del delito bursátil encuadrado en él todas las conductas de gestores y órganos sociales incluyendo las declaraciones a medios que induzcan o puedan inducir a engaños a los inversores bastando para exigir responsabilidad la apreciación de negligencia?