1991 92 93 94 95 96 97 0 10 20 30 40 8 10 12 14 16
China: ¿Otro aterrizaje suave?
Ciclo anterior: 1991–97 (variación porcentual)
Variación del crédito (porcentaje del PIB;
escala izq.) PIB real (escala der.) Precios al consumidor (escala izq.)
Fuentes: CEIC Data Company Limited y cálculos del personal
2001 02 03 04: H1 0 5 10 15 20 25 30 -2 0 2 4 6 8 10 Ciclo actual: 2001–04 (variación porcentual) PIB real (escala der.) Precios al consumidor (escala der.)
Variación del crédito (porcentaje del PIB;
escala izq.)
técnico del FMI.
Nota: El autor principal de este recuadro es Thomas Rumbaugh.
PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA Y CUESTIONES DE POLÍTICA ECONÓMICA
aplicaron políticas monetarias restrictivas. Como consecuencia de ello, el crecimiento crediticio se ha desacelerado. No obstante, la inversión se ha mantenido alta y se ha registrado una alza en la inflación. En estas condiciones parecería que se puede lograr un aterrizaje suave de la econo- mía, lo cual mantiene la inercia del crecimiento. Ahora bien, esto exigirá que se aprovechen las lecciones aprendidas de los ciclos anteriores. Además de las medidas oportunas que se adop- taron con el fin de controlar el crecimiento del crédito y de las inversiones, se aplicó una polí- tica monetaria restrictiva para contener las ace- leraciones repentinas, restringir la inflación y mitigar los problemas de la cartera vencida que habrán de surgir; igualmente, se liberalizó más la tasa de interés y se aplicaron restricciones pre- supuestarias rigurosas para que las empresas del Estado contribuyan a la eficacia de la política monetaria. Por último, se intensificó el uso de instrumentos indirectos de política monetaria en lugar de medidas administrativas para mejo- rar la asignación de recursos y reducir la grave- dad de los ciclos. A corto plazo, será importante evitar la tendencia observada en los ciclos ante- riores de relajar las políticas prematuramente. Además, la política fiscal podría realizar una contribución más importante si la recaudación aumentara significativamente y de esa manera se redujera el déficit fiscal global.
Dado que China se ha integrado rápidamente a la economía mundial, la perspectiva de una desaceleración del crecimiento y de las impor- taciones ha causado preocupación sobre el im- pacto que esto pudiera tener en los demás paí- ses. Por ejemplo, la participación de China en el comercio mundial (6%) se ha triplicado desde principios de los años noventa, lo cual revela la intensidad de las relaciones comerciales y las re- percusiones significativas que podría tener un viraje en el crecimiento económico de China. El marco de referencia del estudio sobre las perspectivas de la economía mundial prevé que el crecimiento real de China se desacelerará un 7!/2% a fin de 2004 y permanecerá a ese nivel en 2005. Se prevé que el crecimiento de las im- portaciones también se desacelerará de 40% en
2003 a un 30% proyectado para 2004 y a un 24% en 2005. Pese a que las importaciones de China han disminuido, se prevé que las impor- taciones mundiales seguirán firmes, dado que, en general, las perspectivas económicas de los países industriales y de las demás economías emergentes son positivas.
Pero, ¿qué sucedería si la desaceleración de China fuera más abrupta? Se realizaron simula- ciones para evaluar el impacto en los demás países de la región (con relación al marco de referencia del estudio sobre las perspectivas de la economía mundial) de una reducción adicio- nal de 10 puntos porcentuales por una sola vez en el crecimiento de las importaciones de China para uso interno como resultado de una desa- celeración más marcada en la inversión interna (por ejemplo, se supuso que no se vería afec- tado el sector de la industria de las exportacio- nes)1. Tal reducción correspondería aproxi-
madamente a un 7% de disminución de las importaciones mundiales de China y se estima que es congruente con una caída inicial de 5!/2 puntos porcentuales del crecimiento real de las inversiones. Esto correspondería a una caída inicial de 2!/2 puntos porcentuales del PIB y, a la larga, a una reducción de 4 puntos porcen- tuales si se toman en cuenta los efectos multi- plicadores, siempre y cuando no se hagan ajustes a las políticas que compensen los efectos iniciales.
Se estima que el impacto sobre los demás paí- ses de Asia, después de considerar los efectos multiplicadores, será de una reducción de 0,4 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB. El efecto en el crecimiento varía considerable- mente entre las economías de la región, desde
1Las estimaciones obtenidas se basan en un marco
que tiene en cuenta los flujos de comercio principales dentro de Asia. Dado que se supone que las relaciones económicas son lineales, se pueden ajustar los resulta- dos según la magnitud de los efectos. Los efectos esti- mados que se obtuvieron de este ejercicio se expresan con relación a los pronósticos del marco de referen- cia del estudio realizado sobre las perspectivas de la economía mundial.
disminuciones de casi cero hasta 0,6 puntos por- centuales, según la importancia que tiene China como destino de exportaciones. Las economías recientemente industrializadas de Asia son las más afectadas con una desaceleración en el cre- cimiento del PIB de 0,6 puntos porcentuales (véase el cuadro). Estas estimaciones están sujetas a una serie de condicionantes: i) no se toman en cuenta los ajustes que puedan hacer las economías afectadas para compensar los efectos; ii) tampoco se ha tomado en cuenta el efecto secundario de un crecimiento más lento de cada economía sobre las demás econo- mías de la región, y iii) se supone que los pre- cios de las importaciones y de las exportacio- nes no cambiarán, con lo cual se excluyen los posibles efectos en los términos de intercambio.
El nuevo modelo de la economía mundial del FMI (GEM, por sus siglas en inglés) propor- ciona información más detallada sobre el efecto en las demás regiones del mundo dentro de un marco de equilibrio general. Aunque el modelo de la economía mundial aún no permite realizar investigaciones más profundas de los diversos efectos en Asia, excluido Japón, se diseñó un modelo de cuatro regiones integrado por Esta- dos Unidos, Japón, Asia (excluido Japón) y las demás regiones del mundo. El modelo sirvió para realizar simulaciones del efecto de una de- saceleración de China de la misma magnitud que en el experimento arriba mencionado. Los resultados indican que tal desaceleración podría reducir el PIB mundial en aproximadamente un
!/3 de un punto porcentual (a precios del mer- cado mundial). Según estos resultados, Japón se vería más afectado que las demás regiones por los nexos comerciales más estrechos con China, a la vez que Estados Unidos y las demás regiones del mundo solo sufrirían efectos mar- ginales. No obstante, los efectos sobre Japón se- rían menos pronunciados con relación al análi- sis de equilibrio parcial debido a las fluctua- ciones compensatorias en los tipos de cambio reales. También cabe mencionar que China ha desempeñado una función importante en el aumento de los precios mundiales de los pro- ductos básicos en los últimos dos años y que una desaceleración en el crecimiento de China podría ayudar a revertir algunos de estos au- mentos. El efecto podría ser más intenso para los productos no combustibles, de los cuales China es uno de los importadores principales. Esto generaría efectos positivos en los términos de intercambio para muchos países consumido- res pero aumentaría la perspectiva de algunos efectos adversos entre los productores de productos básicos2.
Aunque los resultados del análisis de equili- brio parcial y de equilibrio general indican que el efecto es significativo para varias economías de Asia, ese efecto aún se podría controlar dada la perspectiva favorable de Asia y de la econo- mía mundial. Pese al papel cada vez más im-
Recuadro 1.2 (conclusión)
Impacto estimado de un descenso del 10% en el crecimiento de las importaciones no de transformación de China
Crecimiento del PIB real Saldo en cuenta corriente
(Reducción en puntos (Reducción en miles de
porcentuales) millones de US$)
Asia, excluido China –0,4 –6,5
Japón –0,5 –3,5
Economías asiáticas recientemente
industrializadas –0,6 –2,0
Otros países de Asia –0,3 –0,7
ASEAN-4 –0,3 –0,5
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
2Véase en el apéndice 1.1 un análisis de los efectos
de los precios de los productos básicos en la actividad económica de los países productores y consumidores.
ampliación de la base de recaudación de im- puestos, el fortalecimiento de los mecanismos de gestión del gasto público y, por último, aunque no por ello menos importante, medi- das estructurales para estimular el crecimiento (que históricamente han sido la clave de los planes de reducción de la deuda de mayor éxito). • Fortalecer las bases para un crecimiento sostenido
y sostenible. En los países industriales, el pre
cio de la inflexibilidad económica ha aumen- tado al ritmo, cada vez más rápido, de los cam- bios tecnológicos y de la globalización, y en varios países posiblemente deban reconside- rarse las disyuntivas que se planteaban en el pasado entre las metas sociales y las metas eco- nómicas. En la zona del euro se han logrado ciertos avances (entre los que cabe destacar las reformas del mercado de trabajo en el marco de la Agenda 2010 en Alemania) y en Japón (donde se ha fortalecido el sector bancario y el sector empresarial), pero es mucho lo que aún queda por hacer. En los mercados emer- gentes, entre las prioridades se incluyen con- cluir la reforma del sector financiero y empre- sarial en Asia, mejorar el clima de inversión —entre otros medios mediante la reforma tri- butaria— en América Latina, mejorar la super- visión bancaria en Europa oriental y, en el Oriente Medio, crear la infraestructura institu- cional necesaria para apuntalar el desarrollo del sector privado no petrolero. Desde una perspectiva multilateral, el objetivo central es lograr una sustancial liberalización del comer- cio exterior en el marco de la Ronda de Doha. El conjunto de acuerdos alcanzados a fines de julio en Ginebra es, por consiguiente, un
positivo paso adelante, que vuelve a encauzar formalmente dicha Ronda (recuadro 1.3). Con todo, estos acuerdos constituyen, por su alcance y especificidad, el mínimo necesario para pasar a la próxima etapa de negociacio- nes, sobre todo en los ámbitos clave de la agricultura, los productos industriales, la facili- tación del comercio y las cuestiones de desa- rrollo; queda mucho por hacer antes de la Reunión Ministerial que se celebrará en diciembre de 2005 en la RAE de Hong Kong. • Todos los países y regiones deben hacer lo que esté a
su alcance para corregir los desequilibrios mundia- les. Como medidas clave de política económica
se requieren una consolidación fiscal a mediano plazo en Estados Unidos para estimular el ahorro, reformas estructurales para generar mejores perspectivas de crecimiento fuera de Estados Unidos y mayor flexibilidad cambiaria en Asia, en consonancia con una reducción ordenada de los superávit en cuenta corriente. Las dos primeras están avanzando en diversos grados, aunque es mucho lo que aún está pen- diente, pero en la tercera es poco el avance. La continua y rápida acumulación de reservas en Asia, la dependencia de esta región de los flujos financieros provenientes de Estados Unidos y la incertidumbre sobre cómo se resolverá la situación siguen siendo importan- tes factores que pueden generar inestabilidad, y cuanto mayor sea el período en que se espere que persista esta situación, mayor será la pro- babilidad de que la corrección se produzca de manera desordenada.
• La reducción de la pobreza debe seguir siendo un
tema prioritario en la agenda internacional. El PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA Y CUESTIONES DE POLÍTICA ECONÓMICA
portante de China en la región, las demás eco- nomías de Asia dependen aún, para sus expor- taciones, principalmente de los mercados de Estados Unidos y de la Unión Europea, y la participación de China en el mercado de las exportaciones de la región solo representa aproximadamente un 15% (incluidas las expor-
taciones de la industria de transformación). En consecuencia, una caída sustancial del creci- miento de las exportaciones a China dejaría a los países de la región con tasas de crecimiento de las exportaciones relativamente pujantes, siempre y cuando se mantenga el impulso del crecimiento de los mercados industriales.
El 31 de julio el Consejo General de la Orga- nización Mundial del Comercio (OMC) llegó a un consenso sobre una serie de acuerdos-marco para proseguir las tratativas en el marco de la Ronda de Doha de negociaciones comerciales multilaterales, dando así término a la tarea que quedó inconclusa al fracasar las conversaciones durante la Conferencia Ministerial celebrada en Cancún, México, en septiembre de 2003. Estos acuerdos establecen las modalidades que adop- tará la liberalización del comercio, dejando para más adelante la definición detallada del alcance y plazo en que se aplicarán esas iniciativas. La decisión de adoptar este conjunto de acuerdos pone la Ronda nuevamente en el cauce correcto, dado que ahora pueden reanudarse negociacio- nes formales sobre los compromisos concretos que permitirían concluir con éxito el proceso. Según observó el Director General de la OMC, Supachai Panitchpakdi, el paquete aprobado en julio constituye “una victoria menor para el multilateralismo”, reconociendo que los nego- ciadores tienen aún un largo y difícil camino por recorrer.
En el Programa de Doha para el Desarrollo establecido inicialmente se hicieron concesiones sustanciales para facilitar el logro del acuerdo antes de finales de julio, plazo fijado como límite. Ciertos temas delicados, por ejemplo, fueron suprimidos del temario o incorporados dentro de un marco más amplio. El Consejo General de la OMC acordó asimismo diferir la meta original de enero de 2005 para completar la Ronda a una fecha aún no definida, por lo menos hasta la sexta Conferencia Ministerial que se celebrará en la RAE de Hong Kong en diciembre de 2005. El resultado es un temario formal más acotado, a tratar en un plazo más extenso y realista. Los puntos principales del paquete aprobado en julio son los siguientes:
• El acuerdo agrícola prevé la eliminación de las subvenciones a las exportaciones, la reduc- ción, en un 20% el primer año, de las medidas
de apoyo interno que tienen un efecto distor- sivo sobre el comercio y sustanciales reduccio- nes de los aranceles. Los países en desarrollo seguirán gozando de un tratamiento especial y diferencial, con la posibilidad de mantener los monopolios comerciales oficiales.
• La iniciativa sectorial sobre el algodón impul- sada por varios países de África durante la Conferencia Ministerial de Cancún será tra- tada dentro del marco de los productos agrí- colas y no como un tema independiente. Se creará un comité para tratar los aspectos vin- culados al comercio que afectan al sector al- godonero. El Director General de la OMC también trabajará con las organizaciones in- ternacionales, incluidas las instituciones de Bretton Woods, para promover el desarrollo económico de los países donde las exportacio- nes de algodón sean de gran importancia. • El acuerdo es menos ambicioso y específico
en cuanto a los productos industriales (acceso a los mercados para los productos no agríco- las), dado que los miembros no lograron zan- jar todas sus diferencias. El texto es en gran medida idéntico a la última versión elaborada en Cancún, y se considera que no es mucho más que una plataforma para el debate antes que un marco efectivamente acordado. • El acuerdo da inicio a las negociaciones sobre
la facilitación del comercio, el menos contro- vertido de los llamados “temas de Singapur”, apoyado por la Unión Europea, Japón y otros países. Los otros tres temas de Singapur (in- versión, política de competencia y transpa- rencia de la contratación pública) han sido eliminados del temario formal.
• El acuerdo renueva el compromiso de los países miembros de dar forma concreta a la dimensión de la Ronda de Doha relativa al de- sarrollo mediante un mayor acceso a los mer- cados, un enfoque equilibrado de las normas comerciales y programas de asistencia técnica y fortalecimiento de capacidades correcta- mente orientados. El Consejo General de la OMC reiteró el llamamiento formulado en la Declaración de Doha para que las disposicio- nes relativas al tratamiento especial y diferencial