El mundo se encuentra en medio de una tran- sición demográfica que carece de precedentes históricos y que tiene y tendrá profundos efectos en el tamaño y en la estructura de edades de su población (gráfico 3.1). Antes de 1900, la pobla- ción crecía con lentitud, la estructura de edades se mantenía constante en términos generales y eran relativamente pocos los que vivían más de 65 años. Esto comenzó a cambiar durante la pri- mera mitad del siglo XX, ya que la prolongación de la esperanza de vida impulsó el aumento de- mográfico, si bien al principio hubo poco cam- bio en la estructura de edades2; en la segunda
mitad, se inició otra fase de esta transición. Las tasas de fecundidad bajaron muchísimo, en casi la mitad, ralentizando el crecimiento de la po- blación, disminuyendo la proporción de jóvenes y aumentando la de personas de mayor edad. No obstante, también subió moderadamente la proporción que corresponde a la gente en edad de trabajar.
Esta evolución mundial encubre una conside- rable variación entre países y entre regiones que es atribuible a unas tasas muy distintas de fecun-
2En unos cuantos países de Europa, la transición comenzó mucho antes. Lee (2003) estima que en el noroeste de este
continente la mortalidad comenzó a declinar aproximadamente en 1800. El crecimiento de la población de Estados Unidos y Canadá también se desaceleró en el siglo XIX.
didad y mortalidad y a tendencias de migración diferentes (gráfico 3.2). Por ejemplo, aunque las tasas de fecundidad han descendido en casi la totalidad del mundo en las últimas décadas, si- guen siendo mucho más altas en los países en desarrollo que en los avanzados, donde en ge- neral se encuentran por debajo de la tasa de reemplazo3. Incluso entre los países en desarro-
llo hay diferencias considerables, la fecundidad es alta en África y Oriente Medio pero está por debajo de la tasa de reemplazo en Asia oriental y Europa central y oriental. Análogamente, la esperanza de vida ha aumentado en el mundo entero en los últimos 50 años —y en general en valores más altos en los países en desarrollo— pero sigue siendo mucho mayor en los países avanzados. En este incremento generalizado de la esperanza de vida hay excepciones: la de África, donde como resultado de la pandemia de VIH/SIDA, ha declinado más del 25% en al- gunos países, y la de los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Por último, cabe mencionar que la inmigración neta ha efec- tuado una contribución importante al aumento observado en años recientes en la población de América del Norte, en tanto Europa y Japón han tenido tasas de inmigración mucho más bajas.
Como consecuencia de todas estas tendencias, el crecimiento demográfico es mucho mayor en los países en desarrollo —sobre todo en África y Oriente Medio— que en los países avanzados. De hecho, en Japón y en Europa se aproxima a cero. La proporción de jóvenes en la población total también es más alta en los países en desa- rrollo, en tanto que a las personas de más edad les corresponde una porción mayor de la pobla- ción de las naciones avanzadas.
De cara al futuro, las proyecciones demográ- ficas actuales de las Naciones Unidas (que van hasta 2050) estiman que las tasas de fecundidad de los países en que son bajas se recuperarán un
LA CAMBIANTE ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN MUNDIAL
0 20 40 60 80
Gráfico 3.1. La transición demográfica mundial, 1700–2050
El cambio demográfico que vemos hoy carece de precedentes. Después de haberse mantenido casi constante durante siglos, la estructura de edades de la población mundial está modificándose ahora en forma drástica. El crecimiento de la población también pierde velocidad, tras el rápido aumento que mostró en la segunda mitad del siglo XX. Fuente: Lee (2003) . Esperanza de vida (años al nacer) 1700 1800 1900 1950 2000 2050 0 1 2 3 4 5 6 7
Tasa de fecundidad total (nacimientos por mujer)
1700 1800 1900 1950 2000 2050 0,0 0,5 1,0 1,5 2,0 1700 1800 1900 1950 2000 2050 0 20 40 60 80 Población de 15–65 años (porcentaje de la población total)
1700 1800 1900 1950 2000 2050 0 10 20 30 40
50 Población de menos de 15 años (porcentaje de la población total)
1700 1800 1900 1950 2000 2050 0 5 10 15 20 Población de más de 65 años (porcentaje de la población total)
1700 1800 1900 1950 2000 2050
Crecimiento total de la población (porcentaje)
3Se estima que la fecundidad de reemplazo es, en los
países avanzados, de 2,1 nacimientos por mujer y de 2,4 en los países en desarrollo. El nivel es de más de dos naci- mientos en parte porque nacen más niños que niñas y, en parte, porque algunos niños no sobreviven hasta el final de la edad de reproducción.
poco, que seguirán descendiendo en otros paí- ses, que habrá otros aumentos de la esperanza de vida en regiones tanto avanzadas como en desarrollo y que la migración contribuirá cada vez más al aumento de la población total de los países avanzados, pero solo se traducirá en una moderada reducción en los países en desarrollo4, con las consecuencias siguientes.
• El aumento de la población mundial continuará
perdiendo velocidad. Se proyecta que en 2050 este
aumento apenas será de !/4% al año, frente a 1!/4% en la actualidad. En realidad se espera que disminuya la población de varios países en los próximos 50 años, hasta en más del 30% en algunos de Europa central y oriental, 22% en Italia y 14% en Japón. En otros países, sobre todo de África y Oriente Medio, pero también en partes de Asia, el crecimiento de la población seguirá siendo sólido pero más lento, en razón de sus tasas más altas de fecun- didad, tendencias que llevarán a una redistri- bución contínua de la población mundial que se irá alejando de los países desarrollados (gráfico 3.3.). De hecho, en 2050, el 19% de la población mundial vivirá en los países que hoy son los menos adelantados, en compara- ción con 11% en 2000.
• La población mundial seguirá envejeciendo. La tercera edad constituirá una proporción cre- ciente de la población —si bien el ritmo de esta etapa de envejecimiento y el momento en que se producirá son muy distintos según los países y regiones— y se prevé que, en el mun- do, la mediana de la edad aumentará en más de diez años durante 2000–50 hasta llegar a 37 años. Según las proyecciones, la tasa de dependencia de los ancianos, que muestra la población de 65 años y más como porcentaje
4Las proyecciones examinadas en esta sección se refie-
ren a la “variante media” de las Naciones Unidas (2003). El hecho de que la migración se convierta en una fuente de importancia cada vez mayor para el aumento de la po- blación de los países avanzados se debe a que la tasa de aumento natural perderá velocidad o disminuirá. Según las proyecciones, el nivel de inmigración en las economías avanzadas será algo más bajo durante 2000–50 de lo que ha sido en años recientes.
1950 75 2000 25 50 30 40 50 60 70 80 90 1950 75 2000 25 5030 40 50 60 70 80 90 1950 75 2000 25 500 2 4 6 8 10 19500 75 2000 25 50 2 4 6 8 10 -5 0 5 10 15 20 25 30 -4 0 4 8 12 16
Gráfico 3.2. Tendencias demográficas clave, 1950–2050
Las tasas de fecundidad están descendiendo, la esperanza de vida va en aumento y la migración se convierte en un factor de mayor peso en las economías avanzadas.
Economías avanzadas (por 1.000 personas) 1950– 60 1960– 70 1970– 80 1980– 90 1990– 2000 2000– 10 2010– 20 2020– 30 2030– 40 2040– 50 Tasa de aumento natural de la población Migración neta Economías en desarrollo (por 1.000 personas) 1950– 60 1960– 70 1970– 80 1980– 90 1990– 2000 2000– 10 2010– 20 2020– 30 2030– 40 2040– 50 Tasa de aumento natural de la población Migración neta
Tasa de fecundidad (nacimientos por mujer)
Tasa de fecundidad (nacimientos por mujer)
Esperanza de vida (años al nacer) Economías en desarrollo América Latina Asia África
Oriente Medio y Asia central Europa central y oriental
Economías avanzadas Europa Japón Estados Unidos Otras Esperanza de vida (años al nacer)
Fuentes: Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2002 Revision (2003) y
World Population Prospects: The 2000 Revision (2001).
de la población en edad de trabajar (15–64 años), subirá notablemente en Japón y Eu- ropa, pero se incrementará menos en Estados Unidos (gráfico 3.4)5. Además, la tercera edad
también envejece. El número de personas de 80 años y más está creciendo a casi el doble de la velocidad del grupo de más de 65 años. En las regiones en desarrollo, el envejecimiento ya ha comenzado en Europa central y oriental, proceso que previsiblemente se acelerará más o menos a partir de 2015, algo que también ocurrirá en Asia y América Latina más o me- nos para esta fecha —y con especial rapidez en China— pero la proporción de ancianos en África y Oriente Medio, aunque creciente, seguirá siendo relativamente reducida. • La proporción de la población en edad de trabajar
irá bajando en los países avanzados, pero aumen- tará en muchos países en desarrollo. En Japón y
en algunos países europeos, esta declinación ya comenzó y se prevé que cobrará más velo- cidad. En Estados Unidos, la elevada tasa de inmigración y la más alta de fecundidad pro- yectan una disminución más moderada hasta 2025, y a partir de esa fecha la población en edad de trabajar se estabiliza. En los países en desarrollo, se prevé que esta población aumentará hasta 2015 y luego se mantendrá en este nivel alto, ya que la disminución de la proporción de jóvenes se compensa con un porcentaje en aumento de ancianos. Pero el porcentaje en edad de trabajar comenzará a reducirse en algunas regiones antes de 2050, primero en Europa central y oriental y des- pués en Asia y América Latina. En Oriente Medio y en África, se proyecta un aumento
LA CAMBIANTE ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN MUNDIAL
5Estas tasas de dependencia de los ancianos represen-
tan solo una aproximación de la necesidad de sustento que tendrá una población de edad avanzada. Hay quie- nes siguen trabajando después de haber cumplido los 65 años, mientras que no todos los integrantes del grupo de edades 15–64 están empleados, quizá todavía sean estu- diantes, estén desempleados o no pertenezcan a la fuerza laboral. Además, en algunos países hay niños de menos de 15 años que tienen un empleo de tiempo completo. Es posible elaborar una medida de la dependencia econó- mica que se ajuste en función de estos factores, pero es difícil calcularla, en especial en los países en desarrollo.
Gráfico 3.3. ¿Dónde vive la población mundial?
El porcentaje de la población mundial que habita en países desarrollados está disminuyendo, en tanto que se incrementa la que vive en los países menos adelantados.
Fuente: Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2002 Revision (2003). En este gráfico, se utilizan las definiciones de los grupos de países en desarrollo, desarrollados y menos adelantados de las Naciones Unidas.
1950 En desarrollo 59,8% Menos adelantados 8,0% Desarrollados 32,2% 2000 En desarrollo 69,3% Menos adelantados 11,0% Desarrollados 19,7% 2050 En desarrollo 67,6% Menos adelantados 18,8% Desarrollados 13,7% 1 1
de esta población hasta 2050. Al considerar países específicos, se prevén grandes dismi- nuciones de la porción en edad de trabajar en Rusia y en China, en tanto se espera un aumento constante en India y Nigeria. Los cambios demográficos que tendrían lugar en los años venideros, según las proyecciones, son asombrosos y la pregunta importante, pero difícil, es si dichas proyecciones sirven de guía útil en cuanto a la probable evolución futura. Es evidente que cuando se usan proyecciones a largo plazo debe actuarse con cautela y, en el caso de las demográficas cualquiera sea su tipo, la incertidumbre va acrecentándose cuanto más nos adentramos en el futuro (gráfico 3.5.). Sin embargo, como se analiza en el recuadro 3.1, las tendencias básicas que se esbozan en esta sec- ción —hacia una proporción creciente de gente de mayor edad y otra decreciente de jóvenes en la población— aparecen en los escenarios más probables. La cuestión principal es, entonces, el grado en que envejecerá la población mundial en los próximos 50 años (y después). Si bien no es posible decir de qué lado es más probable que caigan los errores del futuro, una caracte- rística clara de las anteriores proyecciones demo- gráficas ha sido la tendencia a subestimar el por- centaje de ancianos en la población total de los países avanzados, dando un valor menor tanto a la disminución de la fecundidad como al aumento de la esperanza de vida. De continuar esta tendencia en el futuro, tendrá repercusio- nes importantes en especial para los sistemas públicos de jubilación de estos países.