• No se han encontrado resultados

Tratados regionales de comercio e integración: La experiencia con el TLCAN

América Latina: ¿Se aprovechará la recuperación económica para desarrollar

Recuadro 1.4. Tratados regionales de comercio e integración: La experiencia con el TLCAN

Nota: El autor principal de este recuadro es M. Ayhan Kose.

1Para un análisis detallado del efecto del tratado en

México y Canadá, véanse Kose, Meredith y Towe (2004) y Cardarelli y Kose (2004), así como las referencias mencionadas en el documento.

2Hasta la fecha, la mayor parte de los estudios, entre

ellos Krueger (1999, 2000) y Lederman, Maloney y Serven (2003), permiten concluir que el TLCAN no es un acuerdo que desvía comercio, es decir, que el aumento del comercio no se obtiene a expensas de otros países. No obstante, Romalis (2002) observó algunos indicios de una considerable desviación del comercio.

El TLCAN y la integración del comercio en América del Norte

(Comercio con los socios del TLCAN expresado como porcentaje del comercio total)

60 70 80 90 Promedio 1980–93 Canadá (escala izq.) 36 32 28 24 México (escala izq.) Estados Unidos (escala der.) Promedio 1994–2003 1

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

El total de comercio es la suma de las importaciones y las exportaciones de mercancías.

Los flujos de inversión extranjera directa in- trarregionales a México se incrementaron con- siderablemente después de que se inició el tra- tado. Cuevas, Messmacher y Werner (2002) y Waldkirch (2003) estiman que el tratado llevó a un aumento de entre un 40% y un 70% del vo- lumen de inversión extranjera directa a México, en parte relacionado con el aumento del comer- cio vertical y, en parte, con los efectos de señali- zación asociados con el tratado: es decir, la señal del compromiso de México en cuanto a los pro- gramas de liberalización y de reforma. Ahora bien, el TLCAN no tuvo ningún efecto observa- ble en los flujos de inversión extranjera directa entre Canadá y Estados Unidos (Globerman y Shapiro, 2003).

El aumento de los vínculos comerciales y fi- nancieros originó una mayor sincronización de los ciclos económicos entre los países miem- bros. Se observó una mayor correlación de los agregados macroeconómicos entre los países, si bien es cierto que, en algunos casos, en especial entre Estados Unidos y Canadá, la significancia estadística de los aumentos sigue siendo un tema controvertido (por ejemplo, Doyle y Faust, 2003). La mayor sincronización puede indicar que los efectos de las perturbaciones dentro de la zona del TLCAN tienen más peso que las per- turbaciones de carácter idiosincrásico específi- cas de cada país, desde que se inició el TLCAN. A su vez, es probable que ello refleje un aumen- to de la especialización vertical y del comercio intraindustrial entre los países miembros, lo cual conduce a la transmisión del efecto a lo largo de la cadena de producción. De hecho, algunos es- tudios recientes revelan que la proporción de las fluctuaciones del producto que se explica por las perturbaciones regionales aumentó, en tanto que disminuyó el peso que tienen las per- turbaciones de carácter idiosincrásico específi- cas de cada país (por ejemplo, Kose, Otrok y Whiteman, 2003; Bordo y Helbling 2003; y Helbling y Bayoumi, 2003). Además, dado que las perturbaciones dentro de la región fueron menos volátiles que las perturbaciones de carác- ter idiosincrásico en México, las fluctuaciones cíclicas en ese país fueron más moderadas.

Pese a que las perturbaciones regionales tie- nen más importancia en los ciclos económicos entre los países miembros del TLCAN, las per- turbaciones de cada país siguen ejerciendo una función importante, dado que el comercio inte- rindustrial y las diferencias en la estructura in- dustrial aún son significativas. En consecuencia, los ciclos pueden divergir, como ya sucedió, por ejemplo, durante la desaceleración más reciente cuando Canadá pasó por una desaceleración me- nos marcada y una recuperación relativamente más fuerte que la de Estados Unidos, lo que se ha atribuido, en parte, a que el sector de infor- mación, comunicaciones y tecnología de Canadá es más pequeño.

Al parecer, el TLCAN también ha llevado a un aumento de la productividad de los países miem- bros en la última década. La rapidez de la conver- gencia de la productividad total entre los países del TLCAN se aceleró después de que se inició el tratado (Easterly, Fiess y Lederman, 2002). Ade- más, López-Córdova (2002) y Schiff y Wang (2002) estiman que el TLCAN aumentó entre un 5!/2% y un 10% el nivel de la productividad total en México.

En resumen, el TLCAN trajo consigo un aumento significativo de integración comercial y financiera en América del Norte. Casi no exis- ten pruebas de una desviación del comercio hasta la fecha, lo que sugiere que el tratado ayudó a fomentar el bienestar de los países miembros al acelerar el crecimiento de la productividad y al reducir la volatilidad del producto. Mirando ha- cia adelante, se podrían derivar más ganancias si se intensifican los vínculos económicos. En la actualidad, los flujos comerciales y de inversión están restringidos por las diferencias en las es- tructuras jurídicas, los procedimientos de seguri- dad y los requisitos de las reglas de origen. Para ilustrar las ganancias que se podrían generar en cuanto a la eficiencia si se diera una mayor inte- gración económica, Ghosh y Rao (2004) han lle- gado a la conclusión de que la eliminación de los requisitos de las reglas de origen y la armoni- zación de los aranceles externos —temas actua- les de deliberación entre los países miembros del TLCAN— podrían aumentar el PIB de México por encima del 5% y el de Canadá hasta 1!/4%.

2005 y los años posteriores se ve empañado por la paralización de las reformas estructurales. Dada la perspectiva de que la inflación global se mantenga por encima de la banda de 2% a 4% fijada como objetivo por el Banco de México, la aplicación reciente de una política monetaria más restrictiva fue una medida conveniente y quizá se requiera un mayor ajuste para que las expectativas de inflación vuelvan a ubicarse den- tro de esa banda. Habida cuenta de la conve- niencia de disminuir la deuda pública, de alre- dedor de 50% del PIB, las prioridades en materia de política fiscal deben ser: resistir las presiones a favor de un aumento del gasto si no se adop- tan nuevas medidas que incrementen los ingre- sos, establecer una norma fiscal que estipule el ahorro de los futuros flujos extraordinarios de ingresos petroleros, emprender una amplia re- forma del régimen impositivo y del sistema jubi- latorio y seguir fortaleciendo la estructura de la deuda pública. Si bien el sistema bancario parece ser sano y sólido, los créditos otorgados por las entidades no bancarias —especialmente los prés- tamos hipotecarios— están aumentando rápida- mente, lo cual pone en evidencia la necesidad de mejorar la supervisión de esas entidades. Para potenciar las oportunidades de crecimiento y mantener la competitividad, es esencial reformar los sectores de la energía y de las telecomunica- ciones y el mercado laboral, reduciendo los im- pedimentos para contratar y despedir trabaja- dores y disminuyendo los costos no salariales. En América Central y el Caribe, es importante forta- lecer las instituciones como base de la estabili- dad macroeconómica, el desarrollo del sector privado y políticas sociales eficaces, a fin de pro- mover el crecimiento, aumentar la resistencia y la capacidad de recuperación ante las conmocio- nes y reducir la pobreza de manera perdurable.

Economías emergentes de Europa:

Outline

Documento similar