¿las políticas macroeconómicas
estarán a la altura de los desafíos?
El crecimiento de las economías emergentes de Asia nuevamente ha superado las expectati- vas, pese a la repercusión negativa del alza de los precios del petróleo sobre muchos países, como consecuencia de la recuperación económica mundial, el crecimiento sumamente vigoroso de China, la recuperación del sector de la tecnolo- gía de la información en el mundo, las políticas macroeconómicas mayormente favorables con tipos de cambio muy competitivos y un incre- mento cada vez más firme de la demanda interna, incluso en inversión fija. Desde mediados de
2003 hasta el primer trimestre de 2004, la tasa de crecimiento regional fue, en promedio, supe- rior al 10%, produciéndose un crecimiento par- ticularmente acelerado en China y en las econo- mías recientemente industrializadas de Asia. Esa evolución despertó temores de que la economía de China, a pesar de mostrar cierta desacelera- ción en el segundo trimestre, esté corriendo el riesgo de recalentarse; otras economías, entre ellas Singapur, también parecen estar acercándose cada vez más a la plena utilización de su capacidad.
Con respecto a las perspectivas futuras, a par- tir del supuesto de que habrá un aterrizaje suave en China, se prevé que la región continuará cre- ciendo a un ritmo firme pero más lento. En vista del dinamismo registrado en el primer semestre, se prevé que el crecimiento medio del PIB regio- nal sea de 7,3% en 2004, un 0,1 puntos porcen- tuales por encima de lo previsto en abril, y que luego se modere a un nivel de 6,5% en 2005, es decir, a 0,3 puntos porcentuales por debajo de lo previsto anteriormente, correcciones que obedecen principalmente a un retraso de la desaceleración del crecimiento en China y una
aceleración del mismo en la mayoría de las economías recientemente industrializadas a principios de 2004, en comparación con las pro- yecciones presentadas en la última edición de
Perspectivas de la economía mundial (cuadro 1.6).
Las perspectivas de China son un importante factor determinante de los riesgos que podrían afectar el panorama de la región. Si el creci- miento de China se desacelerara menos de lo esperado, aumentaría la demanda tanto externa como interna, especialmente en las economías recientemente industrializadas y en los países del grupo ASEAN-4, si bien ello acarrearía el riesgo de un aterrizaje más brusco posteriormente, acompañado de repercusiones regionales signifi- cativas pero manejables (recuadro 1.2). La re- gión es además relativamente más vulnerable al aumento del precio del petróleo —cuyo impacto sobre el crecimiento y la inflación también sería mayor que en las demás regiones (véase el apén- dice 1.1)— y a las perspectivas del sector de la tecnología de la información, donde se teme que los altos índices de inversión registrados últimamente pudiesen llevar a un exceso de ECONOMÍAS EMERGENTES DE ASIA: ¿LAS POLÍTICAS MACROECONÓMICAS ESTARÁN A LA ALTURA DE LOS DESAFÍOS?
Cuadro 1.6. PIB real, precios al consumidor y balanza corriente en algunas economías de Asia
(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB real Precios al consumidor1 Balanza corriente2
2002 2003 2004 2005 2002 2003 2004 2005 2002 2003 2004 2005
Países emergentes de Asia3 6,4 7,2 7,3 6,5 1,9 2,5 4,3 3,9 3,8 4,4 3,6 3,3
China 8,3 9,1 9,0 7,5 –0,8 1,2 4,0 3,0 2,8 3,2 2,4 2,8 Asia meridional4 4,9 6,9 6,2 6,5 4,2 3,9 4,9 5,1 1,3 1,3 0,3 –0,2 India 5,0 7,2 6,4 6,7 4,3 3,8 4,7 5,0 1,0 1,1 0,5 — Pakistán 4,4 6,2 6,3 6,0 3,2 2,9 4,6 4,5 4,5 3,5 0,3 –0,3 Bangladesh 4,9 5,4 5,5 5,7 3,8 5,4 6,4 6,1 0,6 0,4 –0,5 –1,3 ASEAN-4 4,3 5,1 5,5 5,4 5,8 4,0 4,7 4,8 5,8 6,1 5,0 3,5 Indonesia 3,7 4,1 4,8 5,0 11,8 6,8 6,5 6,5 4,5 3,5 2,9 1,9 Tailandia 5,4 6,8 6,2 6,4 0,6 1,8 2,7 1,8 5,5 5,6 3,8 2,0 Fillipinas 4,3 4,7 5,2 4,2 3,1 3,0 5,4 6,8 5,8 4,9 2,8 1,8 Malasia 4,1 5,3 6,5 6,3 1,8 1,1 2,2 2,5 8,4 12,9 12,4 10,1
Economías asiáticas recien-
temente industrializadas 5,0 3,0 5,5 4,0 0,9 1,4 2,4 2,6 5,8 7,6 6,8 6,5
Corea 7,0 3,1 4,6 4,0 2,8 3,5 3,8 3,8 1,0 2,0 3,1 3,3
Taiwan, provincia china de 3,6 3,3 5,6 4,1 –0,2 –0,3 1,1 1,5 9,1 10,2 6,9 6,0
Hong Kong, RAE de 1,9 3,2 7,5 4,0 –3,0 –2,6 — 1,0 7,9 10,7 10,0 9,6
Singapur 2,2 1,1 8,8 4,4 –0,4 0,5 1,8 1,6 21,4 30,9 25,7 23,9
1De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.
2Porcentaje del PIB.
3Este grupo está integrado por los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia. 4Incluye a Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.
capacidad disponible en 2005 (apéndice 1.1). Un alza de las tasas de interés reales en Estados Unidos podría surtir efectos adversos sobre los países que financian sus necesidades presupues- tarias con recursos externos (Indonesia y Filipi- nas), pero podría facilitar la gestión de la polí- tica monetaria en los países destinatarios de grandes afluencias de capitales.
En general, los diferentes países de la región han seguido registrando un importante superá- vit de la cuenta corriente externa, debido en parte a una aceleración relativamente mayor del crecimiento de la demanda externa comparada con la interna, la estabilidad o depreciación de su tipo de cambio real, una mayor participación de mercado del sector de servicios especialmente en el sur de Asia y, en el caso del sur de Asia y de China, un incremento de las remesas (grá- fico 1.14). Si bien se prevé que el superávit de la cuenta corriente se contraerá a partir de 2004 de seguir cobrando fuerza la demanda interna, los descensos serían pequeños como porcentaje del PIB, si se tiene en cuenta que un nivel de los precios del crudo mayor que el previsto repre- senta por sí solo, en promedio, entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales para los países que son im- portadores netos de petróleo. Si bien a un me- nor ritmo, se sigue registrando una importante entrada neta de capitales privados a la región, cuyos principales destinatarios son China e India. Una vez descontado el efecto de la recapi- talización de dos grandes bancos comerciales de China con reservas oficiales de divisas a fines de 2003, se prevé que los flujos netos de capital privado hacia las economías emergentes de Asia caigan este año en una cifra cercana a $18.000 millones hasta llegar a $80.000 millones. Por consiguiente, las proyecciones indican que las reservas internacionales brutas aumentarán otros $230.000 millones, aproximadamente, hasta alcanzar una cifra cercana a los $1,5 billo- nes a fines de 2004, que equivale a nueve meses de importaciones y es casi ocho veces superior al volumen de la deuda a corto plazo.
Aunque el dinamismo de la actividad econó- mica y el alza de los precios de los productos básicos han generado cierto rebrote de las pre-
1998 2000 02 04 -2 -1 0 1 2 -5 0 5 10 15 1998 2000 02 04 0 1 2 3 4 -5 0 5 10 15
China Asia meridional
Gráfico 1.14. Economías emergentes de Asia:
Los superávit en cuenta corriente siguen siendo sólidos
Los superávit en cuenta corriente externa se mantienen sólidos, en parte gracias a una relativa aceleración del aumento de la demanda externa frente al aumento de la demanda interna, pero también a causa de la estabilidad o depreciación de los tipos de cambio reales. Esto, junto con unas afluencias de capital considerables, ha originado una rápida acumulación de reservas internacionales brutas.
Crecimiento real de la demanda interna final (porcentaje, escala der.)
Crecimiento del mercado de importación del país socio (porcentaje, escala der.) Saldo en cuenta corriente
(porcentaje del PIB, escala izq.) 1 2 3 1998 2000 02 04 0 3 6 9 12 -18 -9 0 9 18 1998 2000 02 04 0 2 4 6 8 -6 0 6 12 18 ASEAN-4 ERI 70 80 90 100 110 120
Tipo de cambio efectivo real (basado en el IPC; 1998 = 100) China ASEAN-4 ERI Asia meridional 1 4
Fuentes: Haver Analytics; Global Insight, y cálculos del personal técnico del FMI. Los agregados regionales son promedios ponderados en función de la paridad del poder adquisitivo.
Demanda de importaciones ponderada en función de las exportaciones de cada país; los agregados regionales son promedios ponderados en función de la paridad del poder adquisitivo. Incluye Bangladesh, India, Maldivas, Pakistán y Sri Lanka.
Incluye India, Nepal, Pakistán y Sri Lanka. 1 2 3 4 1998 99 2000 01 02 03 04: T2
siones inflacionarias (con mayor claridad en China), la inflación global y la básica se han mantenido moderadas. Dada la perspectiva de que continúe el fuerte nivel de crecimiento y la vigencia de políticas todavía muy acomodaticias, en adelante se deberá restringir la política mo- netaria en toda la región, a ritmos diversos, proceso que ya ha comenzado en China y más recientemente en Tailandia. Como las posicio- nes externas siguen siendo elevadas y esterilizar su efecto sobre la liquidez doméstica es cada vez más difícil y costoso, en muchos países ello se lograría más fácilmente con una mayor flexibi- lidad del tipo de cambio. Como se señaló ante- riormente, se contribuiría así a resolver los dese- quilibrios mundiales de una manera ordenada. Tanto desde la perspectiva externa como la in- terna, la fuerte recuperación regional y mundial, sumada al pujante incremento de las exportacio- nes, parecería ofrecer condiciones casi ideales para adoptar ese tipo de medidas. Por otra parte, según se comenta en el capítulo II, la transición voluntaria a regímenes cambiarios más flexibles no parece haber dado lugar a perturbaciones de la estabilidad macroeconómica ni haber provo- cado una sostenida volatilidad del tipo de cambio.
En cuanto a los países individualmente con- siderados, el crecimiento de China —particu- larmente la inversión fija— se moderó en el se- gundo trimestre como respuesta a las medidas más contractivas. No obstante, la actividad eco- nómica sigue siendo sumamente vigorosa y el crecimiento de la inversión fija se volvió a acele- rar en junio y julio, lo cual sugiere que el riesgo de un recalentamiento de la economía no ha decaído. En este contexto y en vista de que las tasas de interés reales de corto plazo se han mantenido negativas, probablemente se requiera una mayor restricción monetaria, a la cual con- tribuiría, como ya se señaló, una mayor flexibili- dad cambiaria. La política fiscal es también una herramienta clave para enfriar la economía, a través de medidas como el ahorro de los ingre- sos superavitarios y la reducción de la inversión pública a nivel del gobierno central y de los go- biernos locales. Ello permitiría además lograr la necesaria consolidación fiscal en el mediano
plazo, si se tiene en cuenta la necesidad de ha- cer frente a responsabilidades contingentes toda- vía considerables generadas por las deficiencias del sector bancario, las obligaciones del sistema jubilatorio y las presiones a favor de aumentar la red de protección social, la atención de la salud y el gasto vinculado al medio ambiente. En el terreno estructural, la reforma del sistema ban- cario sigue siendo crucial, especialmente por- que un crecimiento importante del crédito bien puede determinar un incremento de los présta- mos en mora, como sucedió durante el auge de principios de los años noventa (recuadro 1.2). La reciente recapitalización de dos importantes bancos representó un gran avance, que debe complementarse con la de otros bancos y el cumplimiento de los pertinentes requisitos de capitalización y una adecuada constitución de provisiones para préstamos incobrables en todo el sistema bancario. Unido a ello, la imposición de severas restricciones presupuestarias a las empresas públicas, una reforma del mercado de trabajo que permita absorber una fuerza laboral en rápido crecimiento y la liberalización del comercio de acuerdo con los compromisos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) son también prioridades clave.
El impulso generado por el fuerte crecimiento económico de China se ha expandido al resto del Asia oriental, aunque las tasas de crecimiento del PIB varían de manera significativa de un país a otro según la dinámica de la demanda interna. Dentro del grupo ASEAN-4, en Malasia la activi- dad económica ha seguido expandiéndose a paso firme. En Tailandia el crecimiento decayó en el primer semestre de 2004 a causa de la gripe aviar, las sequías y el alza de los precios del pe- tróleo. Entre las economías recientemente in- dustrializadas, el crecimiento vinculado a las exportaciones se ha visto últimamente reforzado por un repunte de la demanda interna en la RAE de Hong Kong (donde parece haberse de- tenido el proceso deflacionario y los precios de los activos han comenzado a recuperarse), en Singapur y en la provincia china de Taiwan. En cambio, la demanda interna se mantiene relati- vamente floja en Corea, todavía deprimida por ECONOMÍAS EMERGENTES DE ASIA: ¿LAS POLÍTICAS MACROECONÓMICAS ESTARÁN A LA ALTURA DE LOS DESAFÍOS?
el peso de la deuda de los particulares y de las empresas orientadas al mercado interno. En consecuencia, las políticas monetaria y fiscal de- berían seguir siendo propicias por un lapso rela- tivamente más largo que en el resto de la región hasta que se haya afianzado la recuperación.
Las economías recientemente industrializadas de Asia y los países del grupo ASEAN-4 han he- cho considerables progresos en la reducción de la vulnerabilidad tanto externa como interna desde la crisis de 1997–98, y el sólido contexto económico mundial ofrece la oportunidad de seguir avanzando en esa tarea. En particular, las deficiencias del sector bancario, entre ellas el problema sin resolver de la aún considerable cantidad de activos en situación de incumpli- miento, siguen constituyendo una vulnerabilidad clave en la mayoría de los países, lo cual subraya la necesidad de intensificar la supervisión banca- ria y reforzar los incentivos para solucionar el problema de esos préstamos en mora, exigiendo de las entidades un adecuado reconocimiento y aprovisionamiento de las pérdidas por créditos incobrables. Como muchos países enfrentan difí- ciles problemas fiscales de mediano plazo y la deuda pública ha aumentado pronunciadamente desde la crisis, la consolidación del frente fiscal también constituye una prioridad. Esto último es particularmente válido en el caso de Filipinas, donde los arraigados problemas de vulnerabili- dad vinculados a los desequilibrios fiscales y fi- nancieros ponen de relieve la necesidad de que el nuevo gobierno acelere las medidas para in- crementar los ingresos tributarios a fin de redu- cir el déficit fiscal, reestructurar el sector ener- gético devolviéndole viabilidad financiera y elevar el nivel de capitalización del sistema ban- cario. En Indonesia, donde la deuda pública, aunque decreciente, se mantiene elevada y la confianza del mercado mermó durante el pro- longado período de elecciones, es fundamental proceder cuanto antes a la ejecución del ajuste fiscal previsto para 2004–05 por el gobierno saliente, incluso, de ser necesario, mediante medidas adicionales.
En India se prevé un crecimiento del PIB de 6,4% en 2004, sustentado por la expansión
económica mundial y las condiciones monetarias expansivas, si bien el patrón desfavorable que ha mostrado este año el fenómeno de los monzones está generando inquietud acerca del crecimiento del sector agrícola. Los abultados déficits presu- puestarios y los altos y crecientes niveles de la deuda pública siguen siendo el talón de Aquiles de la economía. Más allá de las inquietudes rela- tivas a su sostenibilidad a largo plazo, el alto ni- vel del endeudamiento público puede sofocar la incipiente recuperación de la inversión privada necesaria para sostener la expansión. El gobierno de coalición recientemente electo tiene previsto realizar un ambicioso ajuste fiscal para equili- brar el presupuesto corriente para 2009 (teniendo como meta un ajuste anual del saldo del gobierno central equivalente al !/3% del PIB, como mínimo), elevando al mismo tiempo el gasto en conceptos prioritarios, tales como la salud y educación y la inversión en infraestructura. Si bien en gene- ral estos objetivos parecen estar correctamente orientados, pasará tiempo antes de que las medi- das recientemente propuestas para alcanzarlos se lleven a la práctica y den sus frutos. En vista de esta incertidumbre, los aumentos del gasto deberían programarse en función de los avan- ces logrados en el terreno de los ingresos. Sigue siendo esencial acelerar las reformas estruc- turales, incluida la liberalización agrícola y comercial, para dar más impulso al potencial de crecimiento y reducir la pobreza.
En el resto del sur de Asia, el mejor desempeño macroeconómico de Pakistán ha reducido la vulnerabilidad del sector externo y ampliado el margen para encarar cuestiones de larga data en materia de ajuste fiscal y de desarrollo, incluida la necesidad de un mayor gasto en desarrollo y en el sector social. Dado el cuantioso saldo de la deuda pública, será fundamental, no obstante, compensar con otras medidas el mayor gasto en desarrollo previsto para el ejercicio fiscal en curso. Bangladesh ha seguido registrando un sólido nivel de crecimiento, favorecido por una fuerte recuperación de las exportaciones, espe- cialmente en el sector de confección de indu- mentaria, pero las recientes inundaciones pue- den afectar de manera negativa la actividad
económica durante el resto de 2004. En cuanto al futuro, la eliminación de las cuotas para el comercio textil prevista en el Acuerdo Multifi- bras a fines de 2004 plantea un riesgo clave, ya que se prevé que la participación de ese país en los mercados de exportación sufra una acusada caída de no haber una oportuna res- puesta en materia de política. Esa respuesta podría consistir en un ajuste del tipo de cambio, una baja de los impuestos al comercio para aumentar la competitividad y reformas de la infraestructura existente.
Tanto en Australia como en Nueva Zelandia se prevé que el PIB siga creciendo vigorosamente en 2004, sustentado en el dinamismo de las exportaciones y de los precios de los productos básicos y en el auge de la demanda interna. En el último año ambos países han aplicado una po- lítica monetaria más contractiva, siendo el caso más reciente el de Nueva Zelandia a principios de septiembre. Si bien la inflación básica parece controlada, gracias a la anterior apreciación del tipo de cambio real, probablemente se requeri- rán nuevos aumentos de las tasas de interés, particularmente en Nueva Zelandia, dadas las favorables perspectivas de crecimiento en el cer- cano plazo, los bajos índices de desempleo y las altas tasas de utilización de la capacidad insta- lada. La situación fiscal de los dos países es su- mamente sólida, aunque será preciso tomar nuevas medidas para sostenerla a mediano plazo en vista de las presiones que genera el aumento de la población, entre ellas, la reforma de los sistemas jubilatorio y de salud y medidas para incrementar la participación de la fuerza labo- ral y promover un importante incremento de la productividad.