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El cuenco con decoración tallada (Isings 96b/AR 60.1) Se trata de un cuenco

5. EL VIDRIO SOPLADO AL AIRE LIBRE El vidrio, desde el principio de su utilización,

5.2. RECIPIENTES PARA SERVIR O ALMACENAR ALIMENTOS Entre la vajilla

5.3.10. El cuenco con decoración tallada (Isings 96b/AR 60.1) Se trata de un cuenco

semiesférico, cuello estrangulado y borde con labio cortado en aristas vivas, que presenta un tipo de decoración, conocida con el término de “grano de arroz” o chicchi di riso, que comienza a realizarse en Oriente153 a fines del siglo II d.C., alcanzando gran difusión en Occidente en la centuria siguiente

(Paolucci, 1997, 99 ss.). La decoración consiste en tallados ovales dispuestos en todo su registro hasta recubrir por completo su superficie, mientras que en el fondo se combinan motivos de tipo oval o circular alrededor de un clípeo. Este esquema decorativo de “grano de arroz” se caracteriza en un principio, por el gran tamaño de sus motivos, que luego irán disminuyendo, alcanzando en el siglo III gran popularidad, cuando encontraremos variadas composiciones en las que se combinan motivos de diferentes tamaños dispuestos en varias líneas superpuestas (Id., 1997, fig. 29). Se trata de una moda que se extiende por todo el Imperio, por lo que debieron ser varios los centros que trabajaron en su producción, tanto occidentales, como parecen revelar los numerosos ejemplares procedentes del área de Colonia, como orientales, dada la documentación de algunas piezas inacabadas en Dura-Europos (Siria) (Arveiller-Dulong y Nenna, 2005, 357, nº 976-979); por otra parte, Paolucci (1997, 64 ss., fig. 29) plantea el establecimiento de otros centros dedicados a su

152 Ello pone en evidencia la comercialización de esa materia prima para el abastecimiento de los talleres secundarios que estarían trabajando en la parte occidental del Imperio, tratándose de un vidrio incoloro de alta calidad que hubiera alcanzado un alto valor en el mercado, ya que se transportaban unas 18 toneladas que hubieran permitido la realización de al menos 42.000 recipientes de vidrio soplado, según las estimaciones de Fontaine y Foy (2007, 259).

153 Entre los hallazgos de cuencos que presentan esta decoración tallada, destacan los registrados entre el vidrio de Sardis (von Saldern, 1980, 15 ss., pl. 20,63-68) y de Karanis (Harden, 1936, pls. XIII,189 y 211; XIV,316-317).

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producción en la zona del Mar Negro, donde se han documentado interesantes evidencias en Alma Kermen, Olbia y Tanais154, así como en la antigua provincia de Pannonia.

Los hallazgos relacionados con este modelo de cuenco se reducen, en nuestra zona de estudio, en general, a pequeños fragmentos que presentan parte de su característica decoración, como el registrado en Ilici, donde encontramos la parte inferior de un ejemplar decorado con tallados de tipo circular y oval, separados por finas líneas grabadas (Figs. 59,11; 228,5), mientras que Segobriga tan solo ha proporcionado un galbo con restos de motivos ovales procedente del Teatro (Figs. 146,10; 228,7). Sin embargo, este tipo ya era conocido en esta importante ciudad a través del hallazgo de otros restos, entre ellos, la parte superior de un cuenco, conservado hasta la altura de los hombros, donde presenta el comienzo de una hilera configurada por esos característicos óvalos tallados, que fue recuperado en el nivel superficial del basurero de las Termas Monumentales (Sánchez de Prado, 2004, fig. 4,14) (Fig. 228,8), muy similar a un ejemplar procedente de Tarragona (Price, 1981, fig. 28,64). Además, hay que señalar su presencia entre el material registrado en la villa de Cornelius, donde se ha recuperado un fragmento en un nivel relacionado con las reformas que se llevaron a cabo hacia el primer tercio del siglo III d.C. (Sánchez de Prado, 2006c, fig. 2,4), como en el establecimiento de Faldetes, a través de la documentación de los restos de dos ejemplares, uno, un hallazgo superficial, y otro, en el nivel de derrumbe de la estancia 3 (Id., 2012, 68 ss., figs. 60,7 y 62,7, respectivamente) (Fig. 228,6), estrechamente relacionados con los registrados en el taller vidriero de la calle Sabaters, en Valencia, donde este cuenco aparece, ya, amortizado en sus niveles de abandono, que remiten a finales del siglo IV o inicios del V d.C. (Sánchez de Prado y Ramón, 2014, figs. 4,5 y 8,1).

Como se señalaba, aunque los hallazgos en hábitat se reducen a pequeños fragmentos, hay que destacar la documentación de dos piezas completas, que ofrecen una misma composición decorativa en la que se combinan los entalles circulares, distribuidos en su parte inferior, con otros ovales tipo “grano de arroz”, en la superior, separados por una cenefa horizontal de pequeñas incisiones; uno de estos ejemplares procede de Cartagena (Sánchez de Prado, 1999, fig. 3,2) (Fig. 228,1) y fue recuperado en la excavación de una vivienda, destruida por un incendio a mediados del siglo III d.C. (Vidal y Miquel, 1988, 443) 155, mientras que el otro se registró entre el material que

componía el ajuar de la tumba 12 de la necrópolis de Tisneres156 (Alzira, Valencia), fechada en ese

mismo momento (González, 2001, 260, fig. 73,6) (Fig. 228,2).

154 De Tanais (Rusia), situada en la parte noroeste del Mar de Azov, procede un molde destinado a la fabricación de este tipo de cuenco (Ivachenko, 1995, 319, fig. 1).

155 Procede de una excavación de urgencia llevada a cabo en la calle Cuatro Santos, 40, durante 1987. Nº 3216, de un nivel de incendio datado a mediados del siglo III d.C., que proporcionó, entre otros materiales, cerámica TSA A tipos Hayes 14b, 17b, 31, 50b, 48a y una lucerna Dressel 20 (Vidal y Miquel, 1988, 443).

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Fig. 228. El cuenco semiesférico con motivos geométricos tallados (Isings 96b): 1-8. Tallados de “grano de arroz”: 1. Cartagena; 2. Necrópolis de Tisneres; 3. Zaragoza; 4. Didymoi, Egipto; 5. Ilici; 6. Faldetes; 7-8. Segobriga; 9-12. Tallados a punta de diamante: 9-10. El Molinete; 11. Mérida; 12. Zaragoza. (2. Según González, 2001; 3 y 12. Según

Ortiz, 2001a; 4. Según Brun, 2003; 11. Según Price, 1981).

Estos dos cuencos son muy similares a algunos de los fragmentos recuperados en Zaragoza ciudad, en las excavaciones del Teatro y en la calle Gavín/Sepulcro (Fig. 228,3), procedentes de

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contextos de cronología muy avanzada –uno de ellos es fechado a principios de la segunda mitad del siglo V d.C.- lo que lleva a Ortiz (2001a, 158, fig. 30,1-2) a relacionarlos con producciones salidas de los talleres del área renana, donde su fabricación fue más tardía que en la parte oriental. Por otra parte, hay que señalar el registro de un pequeño fragmento, que ofrece una composición decorativa similar, en Chur (Suiza), encuadrado en el siglo III d.C. (Paolucci, 1997, 102 s.). Sobre la discutida procedencia de estos ejemplares, es interesante destacar las estrechas semejanzas que todos ellos guardan con una pieza de fabricación egipcia, al ofrecer un mismo patrón decorativo, documentada en un contexto adscrito a la fase final de la ocupación del Fuerte de Didymoi, que se fecha en la primera mitad del siglo III d.C. (Brun, 2003, 386 s., fig. 9,4) (Fig. 228,4), al igual que uno de los cuencos procedentes de Karanis (Harden, 1936, pl. XIV,317). El registro de estos cuencos, con composiciones idénticas a las ofrecidas por nuestras piezas, permite plantear su producción en estos talleres de Alejandria o de la zona del Alto Egipto, desde donde, estos productos, se habrían comercializado hacia Occidente.

El cuenco tallado con estos motivos geométricos tallados tipo ”grano de arroz” es una modalidad documentada en diferentes puntos de Hispania, como en Zaragoza y Tarragona (vid.

supra), así como en el Noroeste peninsular, donde se han registrado algunas piezas en Braga y

Astorga, sitios donde Cruz (2009, II, 112) sugiere la posibilidad del funcionamiento de sendos talleres dedicados a su realización. Además, hay que señalar su presencia entre el material de las antiguas excavaciones de Conimbriga (Alarçao y Alarçao, 1965, 64 s., est. III,84-87), donde se relaciona con producciones salidas de los talleres orientales. Igualmente, en Francia, es un hallazgo frecuente, como se constata en el valle medio del Ródano, donde encontramos una decena de ejemplares elaborados en un vidrio de alta calidad, que ofrecen diferentes perfiles y distintas composiciones decorativas, procedentes de contextos del siglo III d.C. (Roussel-Ode, 2014, 152 s.). Por otra parte, tenemos que indicar el registro de una nueva producción de cuencos tallados que surgiría hacia inicios de esa centuria, caracterizada por presentar la combinación de motivos circulares (clípeos) u ovales con profundas acanaladuras verticales o en ángulo, que separan o enmarcan los anteriores, todo ello dispuesto en registros horizontales, siendo composiciones que se desarrollan, igualmente, sobre el fondo, bien documentada a través de los numerosos ejemplares elaborados en los talleres de Colonia (Fremersdorf, 1967, 95 ss.). Según Paolucci (1997, 69 s., fig. 34), estarían imitando las decoraciones que ofrecen los cuencos en terra sigillata Dragendorff 37 de las producción sudgálicas e hispánicas, inspiradas, posiblemente, en prototipos metálicos elaborados en plata, correspondiendo a diferentes modelos que, finalmente, serán copiados en los centros vidrieros (Id., 1997, 71, nota 54).

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Entre el vidrio del Molinete, encontramos dos pequeños fragmentos que deben relacionarse con esta variante compositiva, más compleja, procedentes del sondeo 28 realizado en su vertiente meridional, que han conservado únicamente un motivo tallado en “Y” (Figs. 24,6 y 14; 228,9-10), siendo muy similares a un fragmento procedente de Orange, recuperado en un contexto de la segunda mitad del siglo III d.C., tallado a punta de diamante (Roussel-Ode, 2014, pl. 102,ORA 678). En realidad, se trata de uno de los motivos que habría formado parte de una composición más compleja como la representada sobre dos cuencos procedentes de Mérida y Tarragona (Price, 1981, figs. 51,36 y 28,63, respectivamente) (Fig. 228,11), a los que se añade un ejemplar documentado en Castro de Vidalonga (Lugo) (Cruz, 2009, II, 111, nº 2) y otro procedente de las excavaciones llevadas a cabo en Zaragoza capital (Fig. 228,12), relacionado con una producción de Colonia y fechado en época tardoconstantiniana, estando, posiblemente, ante una pieza conservada como una herencia de familia (Ortiz, 2001a, 170, fig. 31,1). Se trata, en este caso, de un modelo bien documentado en las provincias occidentales, como demuestra su amplio registro entre el vidrio de

Augusta Raurica (Rütti, 1991, II, AR 60.1, tf. 60 y 61), así como en Aventicum, donde se han

recuperado varios ejemplares que muestran motivos geométricos similares (Bonnet, 1997, 32 s., AV V64.2). Sin embargo, a pesar de ser una producción bien constatada en los talleres renanos, hay que señalar su presencia entre el vidrio de Sardis (von Saldern, 1980, pl. 20,69-72) y de Karanis (Harden, 1936, pl. XIII,216), lo que permite corroborar su realización, igualmente, en la parte oriental del Imperio y la dificultad que entraña precisar su origen, dadas las similitudes que ofrecen ambas producciones.

Estos cuencos decorados con estos variados motivos tallados, cuyo origen es claramente oriental, como demuestran los hallazgos de Siria y Egipto o los de la zona del Mar Negro, sería otra de esas exitosas producciones de lujo que pronto se van a realizar en las provincias occidentales, destacando los talleres de Colonia157. Se trata de un recipiente, elaborado en un vidrio de alta

calidad, que alcanzará su momento de máximo apogeo durante la primera mitad del siglo III d.C., momento al que remiten la mayoría de los ejemplares documentados en esta parte del Imperio, a pesar de su registro, en algún caso, en contextos más avanzados, lo que quizá pueda explicarse por el propio carácter lujoso de estas piezas que, muy apreciadas, habrían sido conservadas un largo periodo.

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