5. EL VIDRIO SOPLADO AL AIRE LIBRE El vidrio, desde el principio de su utilización,
5.4. LA VAJILLA DE MESA: LOS PLATOS Y CUENCOS Son las formas abiertas que
5.4.3. Cuencos con asas molduradas aplicadas (Isings 43) Se trata de un recipiente caracterizado
por ofrecer, aplicado sobre el borde, un cordón enrollado en espiral, cuya producción parece
163 Esta concentración de hallazgos lleva a Martin Pruvot (2012, 95) a plantear que estos recipientes hubieran sido fabricados en un taller local o regional, hasta ahora no localizado.
164 Sobre este modelo, hay que indicar su registro a través de una sola pieza en Trípoli (Libia) (Cingolani, 2015, 23, Tipo 10.3, tav. IV, 59), lo que podría constituir el hallazgo más meridional para este tipo.
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iniciarse a mediados del siglo I d.C., como demuestra un ejemplar, de borde exvasado que ofrece un asa de tipo ondulado, recuperado en el nivel 5.1 de la “Casa de los Delfines”, fechado entre el 41/45-48 d.C. (Paz, 1998, 522, fig. 253,5), que corresponde a una producción que tiene una amplia difusión hasta inicios del siglo II d.C. (Isings, 1957, 59).
Este recipiente se ha registrado a través de varios fragmentos que corresponden a las dos variantes principales, una relacionada con un cuenco de borde plegado, mientras que otra, escasamente documentada, presenta un borde saliente165, caracterizándose ambas por ofrecer una
peculiar asa aplicada que ha sido trabajada, generalmente, mediante pinzamientos para conseguir una decoración estriada, mientras que, en un solo caso, este aplique ofrece una terminación más elaborada, adoptando una forma ondulada, de doble voluta. En el nivel superficial del edificio de tabernas, en Lorca, encontramos un cuenco de cuerpo semiesférico y borde exvasado que presenta, sobre el borde, un cordón trabajado con pinzamientos (Figs. 40,3; 232,2). Este modelo, relacionado con una variante más de la forma Isings 42 (vid. supra), lo encontramos entre el vidrio de Chipre, donde se documenta un plato, que muestra, del mismo modo, esa característico cordón enrollado en espiral (Vessberg, 1956, fig. 42,16); pero también en Francia, pudiendo señalar un ejemplar166
recuperado en la tumba 12 de la necrópolis de Fourches-Vieilles, en Orange, fechada durante la segunda mitad del siglo I d.C. (Foy y Nenna, 2001, 132; Id., 2003, fig. 111) o en Apt (Fig. 232,1), lamentablemente descontextualizado (Roussel-Ode, 2014, pl. 49,APT 144). Del mismo modo, hay que citar su presencia en el cantón del Tesino, donde se recuperó un cuenco de borde exvasado que ofrece esa especie de asa estriada (Biaggio, 1991, tav. 7,176.2.092). En realidad, lo más habitual es el modelo de cuenco o plato que ofrece un borde tubular, como muestran varios fragmentos que, residuales, se han registrado en la factoría de salazones identificada en el Portus Ilicitanus, presentando, todos ellos, esa característica asa de superficie moldurada, además de una base anular de pie plegado que puede relacionarse con el tipo (Figs. 74,1 y 11; 75,2 y 6; 232,5). A ellos se añade, además, un pequeño fragmento de borde procedente del nivel de vertidos documentado en el área de la Vivienda 2 del vicus de Baños de la Reina (Fig. 136,14). Este modelo está ampliamente documentado, pudiendo señalar otros ejemplares muy similares recuperados en la región del valle medio del Ródano, como en Alba-la-Romaine, en contextos de la primera mitad del siglo II d.C (Roussel-Ode, 2014, pl. 14,ALB 212-215), pero también en Arlés (Foy, 2010, nº 704-705) (Fig. 232,6) o en el cantón del Tesino (Biaggio, 1991, tav. 6,113.1.001 y 134.2.072) (Fig. 232,3). Además, hay que destacar su presencia en la necrópolis de Tipasa, donde se ha documentó un único
165 Este modelo ha sido relacionado con una variante más del cuenco Isings 42, mientras que los platos, asimilados a la forma Isings 43, corresponden a una variante que ofrece menor profundidad y un mayor diámetro.
166 En este caso se trata de un plato que corresponde a la forma Isings 48 (1957, 62 s.), aunque la presencia de ese carácterístico aplique, sobre el borde, lleva a relacionarlo con alguna variante de este tipo.
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ejemplar (Lancel, 1967, Forma 26, nº 195) (Fig. 232,4), siendo varios los cuencos y platos que, con características similares, proceden de talleres del Mediterráneo oriental y se conservan en el Museo del Louvre (Arveiller-Dulong y Nenna, 2005, nº 522-525).
Fig. 232.- Cuencos con asas aplicadas (Isings 43): 1. Apt; 2. Lorca; 3. Cantón del Tesino; 4. Necrópolis occidental de Tipasa; 5. Factoría de salazones; 6. Arlés; 7. Museo del Louvre; 8. Orange; 9. Lucentum. (1 y 8. Según Roussel Ode, 2014; 3. Según Biaggio, 1991 (sin escala); 4. Según Lancel, 1967; 6. Según Foy, 2010; 7. Según Arveiller-Dulong y
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Por su parte, en Lucentum, el ejemplar documentado ofrece un asa que, a diferencia de las anteriores, ha sido finamente elaborada, presentando una forma ondulada (Figs. 88,1; 233,9). Este rasgo nos lleva a relacionarlo con el cuenco documentado en Celsa (vid. supra), así como con otro que ofrece igualmente el borde tubular y un asa de factura similar, procedente del Mediterráneo oriental (Arveiller-Dulong y Nenna, 2005, nº 526) (Fig. 232,7). Este tipo de asa, en forma de doble voluta, aparece sobre algunos cuencos registrados en el valle medio del Ródano, fechados entre el 40-100 d.C. (Roussel-Ode, 2014, pl. 86,ORA 152-153) (Fig. 232,8), o platos, como una pieza de Saint-Paul-Trois-Châteaux, procedente de un contexto encuadrado entre el 70 y el 100 d.C. (Id., 2014, pl. 122,SPTC 234).
El cuenco de borde tubular, caracterizado por presentar ese grueso cordón de vidrio aplicado sobre el borde, está registrado en la parte occidental del Imperio, como indican los ejemplos señalados167, siendo una producción salida de talleres regionales, alguno, posiblemente, establecido
en el valle del Ródano (Foy y Nenna, 2003, 256). Del mismo modo, la concentración de hallazgos en el Próximo Oriente ha llevado a proponer la existencia de un taller en la zona del Lago Tiberíades y en Chipre (Arveiller-Dulong y Nenna, 2005, 182), donde su documentación es numerosa. Como recoge Dussart (1998, 59, Tipo BI.1322a-b, pl. 3), estos recipientes se han documentado ampliamente entre el vidrio de Siria y Jordania, pero también en otras zonas de Oriente Próximo168 y en el Mediterráneo oriental, como en diversos puntos del norte de África,
siendo los hallazgos procedentes del desierto de Judea y de Wadi ed-Dâliyed, en Cisjordania, los que han proporcionado una fecha más fiable, que remiten al primer tercio del siglo II d.C.
Sin embargo, su registro es escaso en Hispania, pudiéndose citar algunos ejemplares hallados en Baetulo, donde, en la excavación de Torre Vella, se recuperó una pieza en un estrato fechado entre el 100-125 d.C. (Flos, 1987, 45, fig. 19,131), además de otras descontextualizadas (Id., 1987, figs. 78-79). A éstos se añaden un fragmento de Tarragona, recogido por Price (1981, figs. 30,77) y los procedentes de nuestra zona de estudio. Todo ello parece indicar una difusión esencialmente costera para estos productos, que, sin duda importados desde algún centro establecido en el Mediterráneo, debieron constituir una singular modalidad dentro de una vajilla muy corriente y cotidiana.