forma cotidiana, entre ellos, las fichas relacionadas con los juegos de azar, una actividad habitual para llenar el tiempo de ocio, y unas características varillas que, entre sus variadas funcionalidades, se utilizaron para la aplicación de perfumes y ungüentos. Se trata de piezas muy corrientes, habituales en los yacimientos encuadrados en estos momentos, por lo que se mencionarán, tan solo, algunos contextos destacados.
6.1. Los removedores (Isings 79).- Se trata de una varilla de vidrio, lisa, de sección circular, pero
también enrollada helicoidalmente, que suele ofrecer el extremo inferior aplanado, mientras que el superior adopta, generalmente, la forma de una arandela. En cuanto a su fabricación, como señala Paz (1998, 651), se formaban a partir de barritas de vidrio coloreado y fundido que eran retorcidas, quedando, en la mayoría de las ocasiones sus extremos aplastados. Sus dimensiones son muy variadas, pudiendo oscilar entre los 26 hasta los 10 o 11 cm y mostrando normalmente un espesor
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inferior a un centímetro. Se trata de un objeto que sería utilizado, principalmente, para mezclar perfumes, bálsamos o medicinas y extraer pequeñas cantidades de ungüentarios o frascos, como parece corroborar su frecuente asociación en los conjuntos funerarios documentados en el cantón del Tesino, donde estas varillas que ofrecen cierta variabilidad formal (Fig. 235,5), han sido ampliamente registradas, lo que parece apuntar a su fabricación en el taller de Locarno-Muralto (Biaggio, 1991, 221 ss., tav. 47-48).
Fig. 235.- Varios: Los removedores de vidrio (Isings 79): 1. Lucentum; 2. Caesaraugusta; 3. Arlés; 4. Taller de la Montée de la Butte; 5. Cantón del Tesino. (1. Foto y depósito MARQ; 2. Foto tomada de Fuentes et al., 2001; 3. Foto tomada de Foy, 2010; 4.
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Su producción se inicia a finales de época de Augusto, siendo muy frecuentes a lo largo de todo el siglo I d.C., para ser hallazgos muy esporádicos en la centuria siguiente (Paz, 1998, 651). Se trata de un objeto, muy simple y de fácil realización, que fue fabricado en múltiples talleres regionales establecidos en Italia, pero también en Lyon, como el de la Montée de la Butte, donde, los numerosos hallazgos de estas varillas enrolladas helicoidalmente, algunas con deformaciones, permiten plantear su producción local mientras mantuvo su actividad, durante la segunda mitad del siglo I d.C. (Motte y Martin, 2003, 314, figs. 14,6-7; 20; Robin, 2008, 44).
Estos característicos removedores han sido documentados en el Molinete, donde encontramos un fragmento de forma circular, que corresponde a su extremo superior (Fig. 24,16) y, sobre todo, en Lucentum, que ha proporcionado un nutrido conjunto, muy homogéneo, al tratarse de barritas torsionadas que presentan un extremo aplanado y el superior terminado en una anilla (Figs. 89,6; 93; 235,1), muy similares a las piezas procedentes del taller de la Montée de la Butte (Motte y Martin, 2003, fig. 14,6-7) (Fig. 235,4).
Este modelo se ha registrado, entre otros sitios, en los niveles de abandono de la “Casa de los Delfines” (Paz, 1998, fig. 277,9-11) como en Zaragoza ciudad (Fuentes et al., 2001, 164) (235,2), Conimbriga (Alarçao, 1976, pl. XLVI,291), Baetulo (Flos, 1987, fig. 83,520-524), en el cantón del Tesino (Biaggio, 1991, tav. 48,236.1.032) o en Arlés (Foy, 2010, 466, nº 954-964) (235,3). Cabe señalar, además, la documentación en el Teatro de Segobriga de un fragmento de una de estas varillas enrolladas helicoidalmente (Losada y Donoso, 1965, fig. 5,7), como parte de otra, en este caso, lisa y de sección circular, entre el vidrio del Anfiteatro (Fig. 154,7). Esta última variante se ha registrado más escasamente, aunque hay que citar un ejemplar conservado en el Museo de Cuenca, que presenta un vástago de sección circular rematado en una cabeza cónica (Fuentes et al., 2001, 169), muy similar a un removedor procedente de Baetulo (Flos, 1987, fig. 83,519) o a algunos de los modelos documentados en el cantón del Tesino, que presentan el vástago también liso y sus extremos aplanados (Biaggio, 1991, tav. 48,011.1.030) (235,5).
6.2. Los calculi.- Son fichas de juego de morfología muy homogénea, pues suelen ofrecer una base
plana y la parte superior convexa, que se movían sobre un tablero denominado Tabula lusoria, que encontramos durante época altoimperial. Se trataba de tableros móviles o fijos, que eran grabados sobre el suelo de edificios públicos o privados, relacionados con estas fichas de vidrio realizadas generalmente en colores opuestos, habitualmente blancas y negras169, practicándose juegos como el
Ludus latrunculorum o el Duodecim scripta, que se regirían por reglas similares al “tres en raya”
(Paz, 1998, 667).
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Fig. 236.- Varios: los peones de juego: 1. Lucentum; 2. Ilici; 3. Villa de Las Torres; 4-5. Anfiteatro de Segobriga; 6.Tiermes. (6. Foto tomada de Fuentes et al., 2001).
Su realización es muy sencilla, pues se fabricaban dejando caer una gota de vidrio, en caliente, sobre una superficie plana donde se enfriaba, de ahí su forma circular, plana en su parte inferior y ligeramente convexa en la superior (Martínez García, 1999, 52 s.). Este tipo de objeto se ha documentado en Lucentum (Figs. 89,5; 236,1) o Ilici170 (Fig.236,2), en la villa de Las Torres
(Figs. 141,11; 236,3) y en Segobriga, donde se han recuperado dos piezas en el sector Arena del Anfiteatro (Figs. 156,2; 158,19; 236,4-5). En realidad, se trata de un hallazgo frecuente en contextos similares, donde suele aparecer siempre formando pequeños conjuntos de colores contrastados. Por un lado, hay que destacar las siete piezas, unas con la cara superior convexa y otras planas, procedentes de los niveles de abandono de la “Casa de los Delfines", en Celsa, donde, además, en la estancia 14 se halló un tablero grabado (Paz, 1998, 667 s., fig. 284,2-7), y por otro, los numerosos
calculi documentados en el campamento de Petavonium, ocupado desde el cambio de era hasta el
siglo III d.C., donde se han recuperado hasta 32 ejemplares de diferentes tonalidades, como blancas, ocres, azules, verdes y negras, un hallazgo que hay que relacionar con documentación de siete fragmentos de tableros realizados sobre tégulas, reticulados en pequeños cuadros, sobre los que se moverían estas fichas de juego (Martínez García, 1999, 55 s.). Además, cabe citar su presencia en otros puntos peninsulares, como, por ejemplo, Tiermes (Montejo de Tiermes, Soria) (Fuentes et al., 2001, 171) (Fig. 236,6), Herrera de Pisuerga (Marcos, 2002, 320 s.) o Baetulo (Flos, 1987, 108, fig.
170 Hay que señalar la recuperación de un peón, de color negro, en los niveles de vertidos del sector 6B (nº 32 del catálogo), además de estas dos piezas, no recogidas en el catálogo.
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83,525-541). Tambien, en Conimbriga se han hallado numerosos peones de variadas tonalidades, procedentes de niveles flavios y de época de Trajano (Alarçao, 1976, 211, pl. XLVI,295-297). En definitiva, un tipo de objeto muy frecuente en contextos de hábitat durante época altoimperial, aunque hay que mencionar su hallazgo en momentos más avanzados como demuestra su presencia en algunos niveles del gran anfiteatro de Metz (Mosela, Francia), fechados desde la segunda mitad del siglo V hasta inicios del VI d.C. (Cabart y Gama, 2012, 236, fig. 10).