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Vasos altos y/o copas con hilos aplicados (Isings 86/AR 99) Entre los siglos II y III d.C.,

5. EL VIDRIO SOPLADO AL AIRE LIBRE El vidrio, desde el principio de su utilización,

5.2. RECIPIENTES PARA SERVIR O ALMACENAR ALIMENTOS Entre la vajilla

5.3.9. Vasos altos y/o copas con hilos aplicados (Isings 86/AR 99) Entre los siglos II y III d.C.,

es frecuente la presencia de recipientes para beber caracterizados por ofrecer un borde ligeramente engrosado y cuerpo de perfil diverso, cilíndrico o elipsoidal, provistos de bases anulares o

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acampanadas, en tal caso vasos, o con pies abalaustrados, copas, todos ellos decorados con hilos aplicados, que varían desde un simple cordón bajo el borde hasta llegar a componer complejas composiciones sobre el cuerpo. Se trata de producciones tradicionalmente relacionadas con los talleres renanos, aunque la documentación de varios vasos altos provistos de pie troncocónico así como de los restos de otros, registrados a través de numerosos pies abalaustrados, entre el material recuperado del pecio de las Embiez-Oeste I149, ha llevado a plantear la posibilidad de su fabricación

en otros talleres establecidos en el Mediterráneo oriental (Fontaine y Foy, 2007, 255).

Entre el vidrio de Ilici encontramos varios fragmentos relacionados con estos modelos que fueron hallados en el alcantarillado de la ciudad. Se trata de la parte superior de algunos vasos, que ofrecen un diámetro entre 6,8 y 7,8 cm, con cuerpo de perfil troncocónico (Fig. 59,3-4), sinuoso (Fig. 59,5-6) o cilíndrico (Fig. 59,7-8). Además, relacionado con éstos, otro que presenta, igualmente, un perfil sinuoso que, procedente del vertedero identificado en el sector 6B, fue hallado en un nivel que ha proporcionado un material de amplia cronología (Fig. 64,8). Todos ellos corresponden a la forma 99 de Rütti, que incluye una serie de recipientes, elaborados en vidrio incoloro y caracterizados por ese borde engrosado bajo el que presentan una fina moldura, una producción que se encuadra entre mediados del siglo II d.C. y mediados de la centuria siguiente (1991, II, 99, Taf. 86,1937-1942).

Algunos de nuestros ejemplares presentan simplemente ese fino cordón aplicado tan característico (Figs. 59,3-6; 64,8; 227,1-2), como otros fragmentos documentados en Conimbriga, que son relacionados con un vaso alto provisto de pie acampanado (Alarçao, 1976, 186, pl. XLI,175-177). Sin embargo, entre el material de Italica encontramos otros recipientes que ofrecen, del mismo modo, esta sencilla decoración bajo el borde aunque son vasos que muestran cuerpo de perfil troncocónico o sinuoso, provistos, en este caso, de base una plana o anular (Price, 1981, figs. 68,15 y 77,26). Ciertamente, nos encontramos ante una producción muy homogénea que incluye numerosas formas y variantes decoradas en su parte superior con un hilo aplicado en horizontal y que fueron realizadas en numerosos talleres, lo que explica su amplio registro en ese periodo situado entre el 150 y el 250 d.C., su momento de mayor esplendor (Foy y Nenna, 2003, 282 s., figs. 205-212, 223-226), como corroboran los numerosos y variados recipientes registrados, en contextos de la primera mitad del siglo III d.C., en ciudades del valle medio del Ródano, como Alba-la-Romaine u Orange (Roussel-Ode, 2014, pls. 23 y 96) (Fig. 227,5).

149 Ya hemos señalado, entre el cargamento de este barco, la presencia del alto vaso provisto de pie acampanado decorado con líneas talladas, una variante muy sencilla que se relaciona con el tipos Isings 21, ampliamente documentado a lo largo del siglo II e inicios del III d.C. (vid. 5.3.8).

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Fig. 227.- Vasos y/o Copas decoradas con hilos aplicados (Isings 86 y variantes): 1-4. Ilici; 5. Alba-la-Romaine; 6. Necrópolis de Sainte-Barbe; 7. Worms, Alemania; 8. Baños de Riocaldo; 9-10. El Molinete; 11. Lucentum; 12-13.

Segobriga; 14. Pecio Embiez-Oeste I; 15. Aix-en-Provence. (5. Según Roussel-Ode, 2014; 6, 14-15. Según Foy y

Nenna, 2003; 7. Foto tomada de Harden, 1987, nº 67 (sin escala); 8. Según Xusto, 2001).

En cuanto a las complejas decoraciones de hilos aplicados que presentan algunos de estos vasos de Ilici, hay que señalar la presencia de un ejemplar que conserva parte de una serie de hilos aplicados que, estirados, forman un motivo de estrechas ondas (Figs. 59,7; 227,3), que recuerda los

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motivos ofrecidos por un recipiente de Conimbriga, relacionado con una producción encuadrada entre el siglo III d.C. y primera mitad de la centuria siguiente (Alarçao y Alarçao, 1965, 72, est. IV,97); mientras que en la parte superior de otro vaso, ligeramente troncocónico, se conservan los restos de una voluta (Figs. 59,8; 227,4), que podría corresponder a esos motivos de “hilos serpentiformes”, una modalidad decorativa muy frecuente entre las producciones del taller de Colonia, pudiendo señalar, como ejemplo, un carchesium procedente de Amiens (Francia), que ofrece hilos aplicados que configura formas ondulantes y roleos (Arveiller-Dulong et al., 2003, 150, figs. 9,2 y 11) o una copa de perfil troncocónico procedente de Orange, que presenta una decoración de tipo vegetal, siendo un ejemplar bien fechado en la primera mitad del siglo III d.C. (Roussel- Ode, 2014, pl. 97,ORA 513).

En realidad, hay que relacionar a la mayoría de estos fragmentos con la forma 86 de Isings (1957, 103), una esbelta copa de cuerpo elipsoidal, elaborada en ese vidrio incoloro de alta calidad que ofrecen las producciones del siglo III d.C., provista de un pie abalaustrado, el mejor testimonio de su registro150. En el Molinete, entre los materiales recuperados en el sondeo 16, encontramos la

parte inferior de un recipiente de este tipo que debió presentar una decoración de “hilos serpentiformes”, como parecen demostrar dos pequeños fragmentos, restos probablemente de esa misma copa, que conservan algunos hilos que, aplicados, habrían configurado variados motivos, entre los que hay que resaltar el hallazgo de una hoja estriada (Figs. 23,26; 227,10). Esta representación guarda una estrecha relación con la documentación, entre el vidrio procedente de las antiguas excavaciones realizadas en la ciudad de Lucentum, de un fragmento que conserva una hoja aplicada cuya parte superior aparece, igualmente, trabajada (Figs. 88,3; 227,11). Es interesante señalar la documentación de otras hojas muy similares en Alba-la-Romaine, en un contexto de la segunda mitad del siglo II d.C. (Roussel-Ode, 2014, pl. 19,ALb 333), así como en el nivel de construcción de la villa III de San Cucufate, que remite a la segunda mitad del siglo IV d.C. (Nolen, 1988, 24, nº 60), que corresponde a restos de esas complejas decoraciones representadas sobre estos recipientes. Además, en el Molinete, hay que mencionar el registro de la parte superior de un recipiente que ofrece un cuerpo de tendencia cilíndrica con borde de tendencia reentrante, bajo el que presenta un hilo aplicado (Figs. 23,2; 227,9) u otro, en este caso, de perfil más sinuoso (Fig. 26,4), que pueden relacionarse con este modelo de copa, procediendo ambos de diferentes sondeos realizados en la vertiente meridional. Por su parte, en Segobriga, este tipo está documentado a través del registro, entre el material procedente del Teatro, de la parte superior de un recipiente de perfil sinuoso decorado con un sencillo cordón bajo el borde (Figs. 146,3; 227,12), así como los

150 Esta copa comparte características similares con algunos modelos de vasos, ya señalados, decorados con sencillos cordones bajo el borde, siendo difícil precisar su adscripción tipológica cuando el fragmento conservado corresponde a su parte superior.

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restos de una copa, decorada en la parte inferior de su cuerpo con una fina moldura, provista de ese característico pie abalaustrado, que procede del Anfiteatro (Figs. 154,11; 227,13). Este fragmento de pie guarda una estrecha similitud con una pieza de Tarragona (Price, 1981, fig. 29,69) u otra registrada en Aix-en Provence (Francia) (Fig. 227,15), siendo un tipo bien documentado entre la vajilla de vidrio recuperada en el pecio de las Embiez-Oeste (Foy y Nenna, 2003, figs. 238 y 239) (Fig. 227,14).

En realidad, estamos ante un amplio abanico de formas que se ponen de moda desde el 180/190 hasta el 250 d.C., un periodo en el que encontramos dos líneas de producción; una, muy sobria, que muestra un simple hilo aplicado en horizontal bajo el borde, una modalidad representada por una copa, provista de pie acampanado, de la necrópolis de Sainte-Barbe (Marsella) (Moliner y Michel, 2003, fig. 13, Tumba 309; Foy y Nenna, 2003, fig. 232) (Fig. 227,6), y donde se podría incluir, además, un ejemplar procedente de Mérida, en este caso con pie abalaustrado y decorada con ese sencillo hilo aplicado bajo el borde, además de costillas en el cuerpo (Caldera de Castro, 1983, fig. 14,a); mientras que otra línea de productos, más lujosos, suelen mostrar complejos y variados motivos vegetales aplicados en relieve sobre su superficie, siendo en origen una producción oriental que ofrecía una decoración conocida como

Flower and bird, dada la temática de los motivos representados, salida de talleres de Alejandría

o Siria entre finales del siglo II e inicios del III d.C. y que, más tarde, será elaborada en Occidente, destacando la ciudad de Colonia hacia donde hubo un gran traslado de maestros artesanos que introdujeron innovaciones que llevaron a la diversficación del repertorio e introdujeron la policromía, al utilizar hilos de colores contrastados sobre el fondo del recipiente151 (Harden, 1987, 107). Esta producción está representada por los vasos decorados

con “hilos serpentiformes” (Snake-thread) que aparecen aplastados sobre sus paredes y que, todavía en caliente, son manipulados hasta conseguir ese característico estriado de su superficie a fin de recrear motivos de hojas o animales estilizados, como ofrece una esbelta copa procedente de un contexto funerario en Worms (Alemania) (Fig. 227,7) o algunos ejemplares documentados en la Península (Price, 1981, figs. 69,14; 75,21; Xusto, 2001, 303 ss., fig. 50,a) (Fig. 227,8). Los hallazgos de estas copas o, más bien, de fragmentos que podrían corresponder a diversos tipos de recipientes, que conservan los restos de esas decoraciones configuradas mediante la aplicación de “hilos serpentiformes”, son muy numerosos en la parte occidental del Imperio; entre ellos destacamos las extraordinarias piezas recogidas por Harden (1987, nº 55- 59), procedentes de los talleres de Colonia, pero también las documentadas en el valle medio

151 Esencialmente las formas conocidas incluyen vasos, carchesia, cuencos, botellas, jarros, entre otros, que presentan hilos aplicados, generalmente del mismo color que el recipiente, pero, en algún caso, ofrecen una tonalidad diferente, de color blanco, amarillo o azul, característicos de esas producciones salidas de los talleres de Colonia (Kölner Schnörkel) (Roussel-Ode, 2014, 147).

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del Ródano (Roussel-Ode, 2014, 146 ss.) o en Aix-en Provence (Nin, 2003, 421, fig. 6a,39-47) y en Aventicum (Bonnet, 1997, AV V87), que remiten, igualmente, a producciones occidentales. Sin embargo, su registro en la parte oriental del Imperio, como testimonian los ejemplares de Karanis (Harden, 1936, pl. XVI,490-492), no hacen más que confirmar su realización en diversos talleres que habrían estado trabajando en ambas áreas, donde se están fabricando estos lujosos recipientes junto a otros más corrientes (Harden, 1987, 107; Foy y Nenna, 2003, 287). Por otra parte, es interesante destacar que muchos de estos talleres secundarios se estarían aprovisionando de una materia prima importada desde los talleres primarios establecidos en Oriente, un hecho corroborado por el gran cargamento de vidrio en bruto152 que se ha

documentado en el pecio de las Embiez-Oeste. Éste es un dato a tener en cuenta ya que incide directamente en el posible origen de estas piezas registradas en la parte occidental, para las que es complicado precisar si se trata de importaciones o de productos locales, dadas las similitudes que presentan, en general, estas producciones elaboradas a modo de las orientales (Fontaine y Foy, 2007, 259 s.).

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