3.3. La vajilla moldeada en vidrio incoloro Se trata de la última generación de recipientes
3.3.1. Platos y cuencos con borde en ala (AR 13, 14 y 15) Se trata de una sencilla forma que se
realiza tanto en la modalidad de plato como en la de cuenco, correspondiendo a un recipiente que ofrece un cuerpo de tendencia troncocónica o semiesférico, provisto de un pie anillado, de mayor o menor elevación. El borde se prolonga hacia el exterior en una corta ala (AR 15) o puede mostrar un amplio borde, muy exvasado (AR 13).
En Lorca, en el basurero generado al exterior del edificio de tabernas, entre finales del siglo I e inicios del II d.C., hay que señalar la presencia de la parte inferior de dos recipientes que ofrecen un cuerpo profundo de tendencia semiesférica, que pueden relacionarse con el tipo que presenta un amplio borde exvasado, correspondiendo a la modalidad de plato y cuenco, dadas sus dimensiones (Fig. 35,4-5), un modelo registrado en Ilici, donde se ha documentado, igualmente, en el nivel de vertidos identificado en el sector 6B33 (Figs. 64,3-4; 180,2). Por su parte, en Segobriga, el tipo se
encuentra en el Anfiteatro, donde, procedentes de los niveles superficiales, se han identificado ambas modalidades (Figs. 152,3-4; 180,1 y 3), además de una base (Fig. 152,5) y un pequeño fragmento de borde que, al presentar una acanaladura en la parte interna del borde (Fig. 152,2), se podría relacionar con la forma 14 de Rütti (1991, Taf. 32,761). Además, el tipo que presenta un borde que se prolonga en una corta ala con rebaje central (AR 15), se ha registrado en la villa de
31 Su clasificación se basa en los tipos de B. Rütti (1991), quien, según los rasgos formales que presentan, establece diferentes tipos, una serie de apreciaciones no recogidas en la clasificación de C. Isings (1957).
32 Sobre el origen y perduración en el uso de esta vajilla (vid. Fontaine, 2006, 322).
33 Uno de los platos procede de la UE 219 (Fig. 64,3) que proporcionó materiales cerámicos que alcanzan un momento situado a finales del siglo I d.C, mientras que la otra pieza (Fig. 64,4) procede de la UE 231, en la que se registró un abundante material centrado en mediados del siglo I d.C., aunque la presencia de dos ejemplares de TSD Tardía puedan avanzar su cronología hasta el siglo VI d.C.
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Huerta del Paturro, donde, procedente de un nivel revuelto identificado en el sector E, encontramos la parte superior de un gran plato con cuerpo de tendencia semiesférica (Figs. 50,3; 180,4), mientras que la variante cuenco se ha documentado en los niveles superficiales del Anfiteatro de Segobriga (Figs. 152,1; 180,5).
Fig. 180.- La vajilla incolora moldeada (AR 13 y 15): 1-3. Platos y cuencos de ala oblicua y cuerpo semiesférico: 1 y 3.
Segobriga, Anfiteatro; 2. Ilici, sector 6B; 4-5. Plato y cuenco de cuerpo semiesférico y borde en ala, con rebaje central:
4. Huerta del Paturro, sector E; 5. Segobriga, Anfiteatro.
Estos platos se encuentran entre el vidrio de Aventicum, (Bonnet, 1997, 23, AV V21-23), pero mientras el tipo AR 13, del que se reunieron 9 ejemplares, se fecha entre el 60/70 hasta el 120 d.C., el tipo AR 15, representado por tres bordes, solo uno de ellos elaborado en vidrio incoloro, alcanza el siglo III d.C. En la zona del sureste de Francia, estos modelos se encuadran, en general, entre la segunda mitad del siglo II34 y mediados del III d.C. (Foy y Nenna, 2003, 279). Además, hay
que destacar su numerosa presencia entre el vidrio de Conimbriga, procedentes de niveles situados,
34 Sobre el comienzo de esta producción, es interesante señalar que, aunque en Olbia de Provence se registran algunos ejemplares en su fase 5, procediendo de niveles revueltos que son fechados hacia el 80 d.C., según Fontaine (2006, 323), no puede descartarse que se trate de intrusiones, no sirviendo este dato para indicar una precoz difusión que no comienza a constatarse claramente hasta inicios del siglo II d.C.
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en su mayoría, entre finales del siglo I e inicios del II d.C. (Alarçao, 1976, 173, pls. XXXVII,99- 101; XXXVIII,102-109).
3.3.2.- Platos y cuencos moldurados (Isings 2/AR 16.1-16.2).- Los platos hondos y moldurados,
de vidrio incoloro eran realizados en moldes de madera, por presión, puliéndose a continuación. En un principio se fabricaron en vidrio mosaico o coloreado (vid. apartado 2.4 y 3.2.3), para aparecer en vidrio incoloro tras el declive de la producción anterior, lo que sucede, según Alarçao (1976, 171 s.), hacia el 50-60 d.C., comenzando a partir de entonces su producción e inmediata difusión.
Este tipo se diferencia del anterior por la forma del borde, de mayor complejidad, que se abre en una amplia ala quedando su extremo inclinado al exterior. La mayoría de estos ejemplares son lisos y pueden alcanzar hasta los 35 cm de diámetro, aunque otros presentan toda la superficie tallada. Ofrece, como los modelos anteriores, una amplia cronología, datándose, en general, a partir de finales del último cuarto del siglo I d.C. (Rütti, 1991, 37 s.).
Fig. 181.- La vajilla incolora moldeada: Platos y cuencos de perfiles moldurados (AR 16), lisos (1-3) y decorado (4): 1- 2 y 4. Segobriga, Termas Monumentales (1-2) y Teatro (4); 3. Baños de la Reina, recinto 30.
Sobre la cuestión de su elaboración, tradicionalmente se ha planteado que estos modelos procederían de los talleres establecidos en el Mediterráneo oriental, señalándose Egipto y sobre todo Alejandría, una teoría que, en la actualidad, se ha abierto al admitirse una fabricación más diversificada salida de múltiples centros que se habrían establecido en la parte occidental del Imperio (Price, 1981, 212). Según apuntan Foy y Nenna (2003, 280, nº 195-203), no se puede
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descartar incluso su producción regional, aunque su hallazgo, sobre todo en las zonas del sureste de Francia lleva a plantear un origen mediterráneo, como quizá Italia, sin desestimar algún taller en el norte de África, España o Portugal, donde los hallazgos son muy abundantes, pudiendo citar los numerosos ejemplares recogidos por Alarçao (1976, 172, pl. XXXVII,96-98), a pesar de que, hasta el momento, no se hayan localizado los talleres donde se habrían elaborado.
El plato moldurado, sin decoración, se encuentra bien registrado en Segobriga, donde se han recuperado varios fragmentos, seis en total, en el basurero documentado al exterior del edificio de las Termas Monumentales35, todos ellos incoloros, habiéndose encontrado en la modalidad de plato
y cuenco (Sánchez de Prado, 2004, fig. 2,8-9) (Fig. 181,1-2), una asociación habitual que permite plantear un uso conjunto que habría constituido un servicio de mesa. Además, hay que señalar su documentación entre el material del Teatro, donde encontramos un ejemplar en el nivel superficial (Fig. 148,1), como en el Anfiteatro, con varios fragmentos correspondientes a las dos variantes, plato y cuenco, además de alguna base anillada que puede relacionarse con el modelo (Figs. 151,1; 155,15-16; 158,6 y 9). El tipo se documenta, igualmente, en Baños de la Reina, donde lo encontramos entre el material del vertedero del Recinto 30 (Figs. 136,9; 181,3) Finalmente, cabe señalar la presencia de este modelo entre el vidrio procedente de los niveles de abandono de la estancia 1 de Faldetes (Moixent, Valencia) (Sánchez de Prado, 2012, fig. 61,1), que remiten a un momento de finales del siglo III d.C. (García et al., 2012, 137). Este plato guarda estrechas similitudes con otro procedente de la villa de San Cucufate (Vidigueira, Portugal), fechado entre el 130-150 d.C. (Nolen, 1988, 30, est. III,65), así como con un ejemplar documentado en Aventicum, que, en este caso, remite al 250 d.C. (Bonnet, 1997, 24, AV V25.2), un dato que permite constatar cómo estas producciones se mantienen en uso un largo periodo, siendo la variante lisa un hallazgo frecuente en contextos fechados en el siglo III d.C. (Bonnet, 1997, 24, AV V25). Sobre ello, es interesante destacar las excavaciones realizadas en Turiaso36 (Tarazona, Zaragoza), que han
proporcionado interesantes resultados para valorar el tema de su perduración al documentarse parte de una vajilla en vidrio incoloro, en el que aparecía incluido este plato moldurado junto a otros modelos dado el registro de varios pies anillados (Ortiz, 2004, fig. 140,9; 141,2-3); en realidad, se trata de un servicio de mesa que habría estado en uso hasta el momento final de la destrucción de este santuario y quedó amortizado en el nivel de abandono, un potente relleno en el que se hicieron remociones y aportes de tierra hasta fines del siglo IV d.C. (Beltrán y Paz, 2004, 252).
35 Los platos proceden de la UE 1900, con abundante material del siglo II e inicios del III d.C.
36 La intervención realizada en el patio del colegio Joaquín Costa, de Tarazona, ha permitido documentar la evolución de un complejo cultual dedicado a las aguas, construido entre el 86-96 d.C. (nivel 1) y que sería destruido hacia finales del siglo III d.C. (nivel 2), abandonándose completamente hacia el 390 d.C. (nivel 3)
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En cuanto al plato y cuenco decorados, forma Trier 23 (Goethert-Polaschek, 1977), es un elegante y lujoso artículo de mesa realizado en vidrio incoloro. Presenta una decoración tallada denominada grano de arroz (Paolucci, 1997, 68), que resulta ser el paso intermedio del vaso con decoración tallada de panal de abeja a los cuencos elipsoidales, típicos del siglo III d.C. En cuanto a su procedencia, esta sigue siendo difícil de determinar37, ya que, aunque el tipo sugiere prototipos
orientales -Egipto y concretamente Alejandría los produjeron- la mayoría de los hallazgos se han documentado en el Mediterráneo occidental, habiéndose sugerido el establecimiento de artesanos orientales en estas provincias, como pudiera ser el caso del norte de Italia (Paolucci, 1997, 68). Entre el vidrio del Conventus Carthaginiensis, encontramos restos de este tipo tanto en la variedad de plato como de cuenco, pudiendo citar un pequeño fragmento procedente de Baños de la Reina38
(Fig. 127,2), además de los ejemplares recuperados en Segobriga, donde esta variante se ha registrado sobre todo en las Termas Monumentales, tanto en los niveles del basurero como en el relleno del canal de la Palestra (Sánchez de Prado, 2004, 85, fig. 2,11), lo que indicaría su amortización a partir de la segunda mitad del siglo II d.C.; a ellos se añade un ejemplar del Teatro, procedente de las excavaciones en la zona de la scaena (Figs. 148,6; 181,4).
Estos cuencos son, junto a los vasos también con decoración tallada, un hallazgo frecuente en las instalaciones termales (Ortiz y Paz, 1997, 445, fig. 2,11), lo que corroboran los numerosos fragmentos recuperados en Segobriga, pero también en Conimbriga, donde se han localizado en las canalizaciones de las Termas de Trajano con una cronología situada entre los años 60-125 d.C. (Alarçao, 1976, pl. XL,148; Alarçao y Alarçao, 1965, est. III, 71-74). Otros hallazgos en el Noroeste son los recogidos por Cruz (2009, II, 45 s.) o la lujosa pieza documentada en Santomé39,
fechada entre época flavia y el primer tercio del siglo II d.C. (Xusto, 2001, fig. 39,a). Además, hay que citar los hallazgos de Baetulo (Flos, 1987, nº 196-199), Els Munts (Altafulla, Tarragona) (Price, 1981, fig. 39,1-2 y 4) o Italica (Price, 1981, figs, 67,1 y 73,2), así como otros exquisitos ejemplares registrados en diferentes puntos de Hispania, que fueron recogidos y analizados por Price (1987, 72 ss., figs. 4-5). Además, hay que señalar la presencia de este plato en el poblado ibérico de Los Villares de Caudete de las Fuentes (Valencia), en el que se recuperó un interesante lote de materiales altoimperiales (Mata, 1991, fig. 95,3).
Fuera de la Península, esta variante decorada se localiza en la necrópolis occidental de Tipasa, donde el único ejemplar documentado apareció asociado a un as de Trajano (Lancel, 1967,
37 Este problema se ha reflejado de forma habitual en la bibliografía, habiéndose planteado, incluso, que la pieza lisa se hubiera decorado, in situ, a demanda del comprador (vid. Price, 1987, 79).
38 Solo se conoce un ejemplar recuperado durante una de las primeras campañas en este yacimiento (BR’86/corte 2, nivel 1)
39 Este ejemplar se localizó en el sector I de este poblado galaico-romano, al sur de una estancia de la que solo se conservaba un muro fechado entre el siglo I y comienzos del II d.C, destruido hasta la cimentación a fin de construir las estructuras bajoimperiales (Rodríguez y Xusto, 1994, 52 s.).
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pl. IX,3) o en Aventicum, donde encontramos hasta 39 piezas, seis de ellas decoradas (Bonnet, 1997, 24, AV V26), de las que solo dos se datan entre los años 30/50-80, la mayoría entre el 50-120 y, once, proceden de conjuntos encuadrados a lo largo del siglo II d.C., principalmente de su primera mitad40. También, es un hallazgo frecuente en el sureste de Francia, donde se señala su
documentación en los niveles de abandono del taller identificado en Aix-en-Provenze, aunque, como apuntan Foy y Nenna (2003, 280), su composición química lleva a descartar su producción local, tratándose de un modelo importado desde algún punto del Mediterráneo. En este sentido, es interesante destacar el registro del plato moldurado, tanto liso como decorado, desde finales del siglo I d.C., en una serie de recintos defensivos de época romana construidos en el paso de las caravanas por el desierto oriental de Egipto, que han permitido identificar niveles que ofrecen contextos cerrados, a la vez que corroboran su producción en Egipto. Así en el Fuerte de Didymoi, estos platos están presentes en un nivel fechado entre el 86-100 (Brun, 2003, 380, fig. 2,4-5), mientras que en el de Krokodilô, se registran en un vertedero con materiales fechados entre el 100 y el 130, continuando su documentación a lo largo del siglo II d.C., como demuestran los hallazgos de Umm Balad y de Maximianon, no registrándose en momentos posteriores (Id., 2003, 381 ss., figs. 6,2; 8,1), meintras que en la parte occidental del Imperio, la producción de estos platos moldurados, ya en su variante lisa, perdura, como se ha indicado, hasta bien entrado el siglo III d.C.
Fig. 182.- La vajilla incolora moldeada: Platos decorados con motivos facetados de La necrópolis de Las Eras de Ontur (1) y Segovia (2). (1. Dibujo según Price, 1987 (sin escala); 2. Foto tomada de Santiago y Martínez, 2010).
Finalmente, hay que señalar la documentación de un pequeño cuenco semiesférico con borde inclinado al exterior, decorado con tallados en su superficie y en el borde (Fig. 182,1), procedente de la sepultura nº 2 de la necrópolis de Las Eras, en Ontur (Albacete) (Gamo, 1998, 122, ER 52), cuya forma se aleja de los tipos habituales41 (Price, 1987, 79, fig. 5,14); además de un
magnífico plato, decorado con tallados en toda su superficie, que muestra una roseta en la base (Fig.
40 La difusión de esta forma se produce, como el resto de las producciones, sobre todo, a partir de finales del siglo I d.C., siendo el momento en el que se encuadran la mayor parte de estos ejemplares.
41 Este platito recuerda una cuchara recuperada en la “Tumba del Médico”, en Mérida, que ofrece, igualmente, su parte exterior decorada con tallados de similar composición (Price, 1981, fig. 64,187).
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182,2) y que fue recuperado en una intervención realizada en la ciudad de Segovia42 (Santiago y
Martínez, 2010, fig. 11), cuyos mejores paralelos se encuentran en dos ejemplares decorados con ese mismo motivo, procedentes uno de Braga (Portugal) (Cruz, 2009, II, 45, nº 5) y otro de una villa localizada en La Roquebrusanne (Var, Francia), en un nivel fechado entre el 120/175 d.C. (Foy y Nenna, 2003, 280, fig. 203).