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LAS DIFICULTADES DE LA TEORÍA PRAGMÁTICA DEL SIGNIFICADO

3. LAS DIFICULTADES DEL CONCEPTO NORMATIVO DE ENTENDIMIENTO (VERSTANDIGUNG)

3.1. Dos versiones: entender o entendernos

Acabamos de ver cómo algunas de las críticas más relevantes dirigi-

das a la teoría del significado de H A B E R M A S han destacado las dificulta-

des tanto metodológicas como sustanciales que se derivan de querer po-

todos los posibles observadores o un mundo intersubjetivamente compartido por todos los que forman parte y ello de manera abstracta, es decir, desligada de todos los contenidos concretos».

TkH-1: 82/79.

67 Véase LAFONT, 1993: 251-252. Lo que se dice aquí es, en definitiva, que un análisis desde

la teoría de la referencia directa —de aplicación, com hemos visto, limitada— no hace más que con- firmar algo que ya está presente en el modelo teórico de HABERMAS (a pesar de que éste no lo haya

desarrollado en términos de una teoría de la referencia). En este sentido, es ilustrativo el siguiente comentario: «Esta teoría de la referencia vendría a confirmar la tesis de H A B E R M A S que citábamos anteriormente, a saber, que la racionalidad comunicativa está ya encarnada «en las estructuras de la intersubjetividad continua del "previo-acuerdo" garantizado por el mundo de la vida» y, por ello, que el "acuerdo sustentador contrafáctico" (y formal) es suficiente como condición de posibilidad normativa del entendimiento, al menos a partir de un determinado grado de racionalización (o "des- centración") de las imágenes del mundo». Ibíd. Nota 16.

68 También CORREDOR ha mostrado su desacuerdo con la lectura de L A F O N T según la cual los

presupuestos de la teoría pragmático-formal del significado la privarían de lograr sus pretensiones universalistas. Véase CORREDOR, 1999: 467 y ss.

196 PERE FABRA ner el significado lingüístico —o la «comprensión del lenguaje— bajo el

control de la validez. W E L L M E R señalaba —como un primer antecedente

de esta dificultad —la inconmensurabilidad irresuelta que se da en el planteamiento habermasiano entre la perspectiva semántica y la pragmá-

tica y como el hecho de que H A B E R M A S hubiera centrado todo su interés

en explicar el modo en que el lenguaje genera intersubjetividad consti- tuían la causa de que su teoría lingüística no pudiera considerarse toda- vía una teoría del significado completa. Profundizando en el análisis de W E L L M E R , L A F O N T no ha destacado sólo los problemas que se derivan del intento de extrapolar una estrategia pensada inicialmente para la teo- ría de la comunicación hacia el terreno de la teoría del significado, sino que ha puesto también en evidencia algunas dificultades sistemáticas profundas con las que toparía la tesis habermasiana debido primordial-

mente a los orígenes de su concepción del lenguaje. L A F O N T piensa que,

al margen de las dificultades de carácter general a las que se ha de en- frentar cualquier intento de desarrollar una teoría pragmática del signi-

ficado, el problema de H A B E R M A S es que no puede dar respuesta a la

cuestión básica de «qué quiere decir entender el significado de una ex- presión lingüística» exclusivamente con los medios que había elaborado para su teoría de la comunicación.

En este apartado analizaremos un problema conceptual que está en el

origen de muchas de las dificultades que ha tenido H A B E R M A S para ex-

plicar y justificar aquel vínculo interno entre «significado» y «validez» que constituye el núcleo de su teoría del significado. Se trata de una im- precisión conceptual que, a nuestro entender, identifica de manera muy clara el foco en el que se concentran la mayoría de las tensiones que

afectan a esta teoría. Nos referimos al carácter ambivalente que H A B E R -

MAS ha otorgado, al menos hasta mediados de los años 90, a un concep- to tan fundamental para su teoría como es el de «Verstándigung» o «en- tendimiento».

Efectivamente, en las diversas aportaciones que en los últimos trein-

ta años ha hecho HABERMAS a la teoría del lenguaje, veremos que, desde

aquel texto fundacional que fue «Was heiBt Universalpragmatik?» (1976) hasta los textos incluidos en Pensamiento postmetafísico, pasan- do por la versión podríamos decir «canónica» de la TkH, el término Verstándigung o «entendimiento» es utilizado permanentemente con dos contenidos diferentes. Por una parte, nos encontramos con una versión fuerte, enfática o normativa, en la que el entendimiento es concebido como resultado de un intercambio comunicativo —mediado lingüística- mente— a cuyo término hablante y oyente comparten una misma creen- cia en base a las mismas razones; el entendimiento, en esta acepción fuerte es el resultado del «sich verstandigen», del acto (al mismo tiempo cognitivo y comunicativo) de entenderse mutuamente con otro (en el sentido que tiene el verbo usado reflexivamente). Pero en cambio, en

LAS DIFICULTADES DE LA TEORÍA PRAGMÁTICA DEL SIGNIFICADO 197 otros momentos, —especialmente en los contextos de análisis del len-

guaje— HABERMAS utiliza «entendimiento» en una versión débil que

hace referencia al acto (exclusivamente cognitivo) de entender o com- prender, es decir, lo que sería la simple (!) «comprensión» (Verstándnis)

del significado de una expresión lingüística. HABERMAS ha sido siempre

consciente de esta ambigüedad, tal como ya comentaba él mismo en «Was heiBt Universalpragmatik?»:

En alemán la expresión Verstándigung (entendimiento) es multívoca. Tiene el significado mínimo de que los sujetos entienden de manera idéntica una expresión lingüística, y el significado máximo de que entre ambos se da una concordancia sobre la corrección de una emisión por re-

ferencia a un trasfondo normativo que los dos reconocen69 (negritas

mías).

El problema es que, a pesar de esta constatación, H A B E R M A S conti-

nuará utilizando este concepto sin más precisiones en todos sus trabajos posteriores sobre filosofía del lenguaje (por lo menos hasta las correc- ciones de Wahrheit und Rechtfertigung), lo cual será motivo de gran par- te de las dificultades a las que ha de hacer frente en su intento de desa- rrollar una teoría del significado y de probar su tesis del vínculo interno

entre significado y validez. El problema no sería tal si H A B E R M A S no in-

tentara poner la versión débil del término (la comprensión lingüística) bajo el control de la versión fuerte (el entendimiento como «acuerdo»), tal como se desprende del siguiente fragmento de la «Entgegnung» (1986):

|L]a propia comprensión [Verstándnis] de expresiones lingüísticas exige ya una orientación por pretensiones de validez y [...] al entendi- miento [Verstándigung] lingüístico como tal le es inherente ya una fuerza racionalmente motivadora. Si la comprensión [Verstándnis] de un acto de habla depende de las condiciones de su aceptabilidad, entonces el objeti- vo ilocutivo del hablante de ser entendido, remite al objetivo —que va

más allá— de que el oyente acepte su acto de habla70.

6 9 V E T K H : 3 5 5 / 3 0 1

70 H A B E R M A S , 1 9 8 6 : 3 5 9 . Por ello en Pensamiento postmetafísico pueda afirmar que es per-

fectamente posible que «no entendamos aquello que se está diciendo, incluso a pesar de que enten- damos las diferentes palabras por el hecho de que ya han aparecido a menudo en otras oraciones». («Zur Kritik der Bedeutungstheorie», en ND: 1 2 8 / 1 3 0 ) . Es decir, es posible que a pesar de que com-

prendamos el «significado lingüístico» de los términos utilizados en los actos de habla, no entenda- mos su sentido o el «significado pleno» de la emisión si no sabemos cuáles son las condiciones que lo hacen aceptable. En esta formulación se puede captar el grueso principal de las tensiones que afectan a la teoría del significado habermasiano y, en particular, a su proyecto de vincular signifi- cado con validez, ya que está aceptando implícitamente que puedo entender perfectamente aquello que alguien me dice, sin necesidad de entenderme con él (es decir, sin necesidad de aceptar las ra- zones que el hablante podría aportar para apoyar aquello que dice).

198 PERE FABRA

Se observa aquí claramente como HABERMAS está intentando aclarar

la relación entre la comprensión lingüística (Verstehen) y el entendi- miento intersubjetivo (Verstándigung) a base de distinguir entre dos ob- jetivos ilocutivos diferentes: por un lado el objetivo ilocutivo OI, que se- ría aquel que persigue el hablante cuando quiere que se entienda «aquello que dice» en un nivel puramente semántico —es decir, que la

expresión sea entendida desde el punto de vista de lo que SEARLE y el

propio H A B E R M A S califican sintomáticamente como «significado lite-

ral»—; y, por el otro, el objetivo ilocutivo OI2 «que va más allá» (wei-

tergehende) y que sería el objetivo ilocutivo pleno o genuino, aquel que consiste en que el oyente, en la medida en que es conocedor de las con- diciones (las razones) que justifican o apoyan el acto de habla en cues- tión, acepte la oferta de habla que mediante este acto le dirige el ha- blante71.

Como decíamos, esta distinción podría parecer trivial si no fuera por- que H A B E R M A S está condicionando el éxito del objetivo ilocutivo 1 —in- mediato— de entender (verstehen) el contenido semántico de los térmi- nos que conforman el acto de habla al éxito del objetivo ilocutivo 2 —mediato— del entendimiento o acuerdo intersubjetivo (Verstándi- gung); en definitiva, está condicionando de alguna forma la comprensión del significado lingüístico a la validez (la aceptación del acto de habla).

Aunque H A B E R M A S tiene suficiente cuidado en no afirmar que la com-

prensión dependa de la aceptación, sí que explícitamente la hace de- pender «del conocimiento de las condiciones de aceptabilidad». Pero

aquí nos topamos una vez más con la objeción que hacían W E L L M E R y

LAFONT: difícilmente podrá el oyente juzgar las condiciones de acepta-

bilidad de aquello que se ha dicho si previamente no ha entendido o com- prendido aquello que hay que juzgar, de manera que resulta complicado justificar la afirmación transcrita según la cual «el objetivo ilocutivo del hablante de ser entendido» remite «al objetivo [ ilocutivo] —que va más allá— de que el oyente acepte la oferta del acto de habla». A estas obje-

ciones, habría que añadir que si las cosas fueran tan como HABERMAS

sostiene, o bien no nos entenderíamos nunca —caso de que nuestros res- pectivos saberes respecto a las condiciones de aceptabilidad de una ex- presión no coincidieran de forma absolutamente exacta— o bien, en el caso de que esa coincidencia se produjera, nos entenderíamos de una

71 Este planteamiento pone una vez más en evidencia la idea que tiene HABERMAS de cuál es

la tarea de una teoría del significado. Rechaza la estrategia objetivista de la semántica (que, a fin de garantizar la autonomía del significado pretende analizar el significado de la oración al margen de aquello que los hablantes saben o hacen) y apuesta por una teoría completa que pueda explicar el triple aspecto derivado de una expresión lingüística: a) aquello que el hablante quiere decir con esta expresión {das Gemeintes), b) aquello que se dice en la expresión (das Gesagtes) y c) la forma de su uso en un acto de habla (que remite a la relación intersubjetiva que se establece, gracias a los ren- dimientos del verbo ilocutivo, entre hablante y oyente). Cfr. ND: 106/109.

LAS DIFICULTADES DE LA TEORÍA PRAGMÁTICA DEL SIGNIFICADO 199 manera tal que estaríamos siempre totalmente de acuerdo —con lo cual

serían también imposibles los procesos de aprendizaje72.

No es extraño que, en el momento en que esta teoría ha intentado acreditarse en el análisis empírico de actos de habla concretos, el caso en el que hasta ahora ha encontrado más obstáculos ha sido precisamente el de los imperativos simples o descubiertos (aquellos que no están ampa- rados por una norma válida) y, especialmente, en las amenazas del tipo «¡Manos arriba (o disparo)!». Este es un caso en el que queda bien paten- te la distancia existente entre la comprensión del significado lingüístico de la expresión y la aceptación (fundada en la validez de las razones) de

su contenido ilocutivo. Hasta ahora H A B E R M A S ha ensayado ya cuatro

respuestas para explicar por qué en este caso la comprensión no se pue- de hacer depender de ningún «entendimiento» en sentido normativo. Dada la centralidad de este problema para la teoría del significado ha- bermasiana examinaremos a continuación con detalle las diversas pro-

puestas que ha ido ofreciendo HABERMAS para dar una explicación de

este tipo de actos de habla que pudiera ser compatible con su principio del significado (así como los diferentes problemas que cada una de estas pretendidas soluciones comportan).

3.2. El problema de los imperativos no cubiertos normativamente

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