EL PROGRAMA DE LA PRAGMÁTICA FORMAL
EL PROGRAMA DE LA PRAGMÁTICA FORMAL 95 HABERMAS encontró en los estudios sobre semiótica y pragmática
25 Véase su propia referencia a APEL en VETKH: 353/299.
26 APEL, «Sprechakttheorie und transzendentale Sprachpragmatik zur Frage ethischer Nor- men», en APEL (ed.), 1976 y 1982: 10-173; para el tema que aquí nos ocupa, véase especialmente la «Introducción»: 11-53.
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de carácter metafísico, sino de un trascendentalismo «débil», que HA-
BERMAS califica a menudo como trascendencia «desde dentro».
En relación a esta cuestión, en el apartado 5 de «¿Qué significa prag-
mática universal?», HABERMAS se esforzaba en delimitar su programa
tanto respecto del kantiano como respecto de la pragmática trascenden-
tal de A P E L . K A N T denomina trascendental a aquel tipo de investigación
que identifica y analiza las condiciones a priori de posibilidad de la ex- periencia y trabaja con el convencimiento de que, con carácter previo al conocimiento empírico referido a los objetos de la experiencia, es posi- ble averiguar la estructura categorial que no tan sólo hace posible esta experiencia, sino que determina también la posibilidad de sus objetos. Pero este fuerte apriorismo del programa trascendental kantiano resulta insostenible después del giro lingüístico, una vez las dicotomías a prio- ri/a posteriori, analítico/sintético y hasta la polaridad sujeto/objeto han
entrado en crisis28.
HABERMAS ve su aportación mucho más cercana a la reinterpretación
«minimalista» que la filosofía analítica (en particular STRAWSON) hace
del programa trascendental kantiano: si partimos de la base de que en toda experiencia coherente descubrimos la misma estructura conceptual implícita, «podemos denominar «trascendental» este sistema categorial
de la experiencia posible»29.
Fijémonos que en el origen de la investigación se sitúan ahora las «experiencias coherentes» y sólo a partir de un análisis comparativo de estas experiencias será posible extraer —por métodos reconstructivos— su estructura conceptual común o los «presupuestos categoriales univer- sales y necesarios» sin los que estas experiencias no serían posibles. El concepto de «trascendentalismo» se transforma así de una manera radi- cal, próxima a la disolución:
«Toda reconstrucción de un sistema de conceptos básicos o sistema categorial de la experiencia posible ha de considerarse [desde este nuevo planteamiento "minimalista", P. E] una propuesta hipotética que puede ser sometida a comprobación mediante nuevas experiencias. Denomina- mos "trascendental" a la estructura conceptual que se repite en todas las experiencias coherentes, siempre que no quede refutada la afirmación de su carácter necesario y universal. En esta versión más débil, se abandona la pretensión de que pueda darse una prueba a priori de esta necesidad y universalidad»30.
2 8 V é a s e QUINE, 1 9 5 3 : 2 0 - 4 6 . 2 9 V E T K H : 3 8 0 / 3 2 0 . 3 0 V E T K H : 3 8 0 / 3 2 1 .
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El propio HABERMAS reconoce que en esta reinterpretación queda ya
muy poco del contenido semántico que originalmente se ha venido asig- nando a lo largo de la historia de la filosofía al término «trascendental»: no hay ninguna garantía de que estas estructuras conceptuales universa- les y necesarias no sean en última instancia contingentes y dependientes totalmente de los procesos evolutivos de nuestra especie: «no podemos excluir que la estructura categorial de la experiencia posible se haya de- sarrollado filogenéticamente y que surja de nuevo en toda ontogénesis que discurra de forma normal, en un proceso que, por principio, puede
resultar accesible a un análisis empírico»31.
Los problemas que el modelo de investigación propio de la filosofía trascendental plantea para un tipo de reconstrucción de estas condicio- nes —presuposiciones— universales del entendimiento posible como el que HABERMAS propone son debidos, básicamente a dos razones:
a) Por un lado considera que las estructuras de habla han de inves- tigarse más en su componente de «procesos de entendimiento» —es de- cir, procesos de comunicación que tienen como finalidad última el en- tendimiento entre los hablantes— y no tanto como simples experiencias (cuya posibilidad vendrá dada, según el análisis trascendental, por nues- tros conceptos a priori de los objetos en general). Las experiencias, se-
gún la idea de K A N T , son siempre experiencias constituidas, mientras
que las emisiones lingüísticas —que es el lugar sistemático donde según
HABERMAS deben buscarse, después del giro lingüístico, las raíces de la
racionalidad— son generadas.
b) En segundo lugar, como ya hemos dicho, la distinción entre sa- ber a priori y saber a posteriori (que es lo que hace posible hablar de un análisis «trascendental» frente a un análisis o reconstrucción empírica) entra totalmente en crisis con la aparición del nuevo paradigma filosófi- co que el «giro lingüístico» inaugura y no se puede mantener cuando aquello que investigamos son las estructuras de la comunicación lin- güística, ya que «[p]or una parte, la conciencia de regla de los hablantes competentes es para los mismos hablantes un saber a priori; [pero] por otra parte, la reconstrucción de este saber exige investigaciones que se hacen recurriendo a sujetos empíricos —el lingüista se procura un saber a posteriori»32.
Por estas razones HABERMAS acabará rechazando —a diferencia de
A P E L — el calificativo de trascendental para su programa de reconstruc-
ción de las presuposiciones universales y necesarias del entendimiento lingüístico (o, como se ha dicho, hablará en todo caso, con finalidades
31 VETKH: 381/321. 32 VETKH: 384/324.
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puramente explicativas, de una «trascendencia desde dentro» o «trascen- dencia débil», en el sentido que veremos inmediatamente). Más bien piensa que una traslación del modelo de investigación propio de la filo- sofía trascendental al ámbito del lenguaje (de los «procesos de entendi- miento») se ha de llevar a cabo no mediante el modelo de constitución de la experiencia que nos ofrecía la teoría del conocimiento, sino me- diante el modelo de la distinción entre estructuras profundas y estructu- ras superficiales (y piensa aquí en los modelos teóricos desarrollados
por la lingüística transformacional de CHOMSKY O la psicología evoluti-
va de PIAGET)33. Pero no es posible ninguna confusión después de que
HABERMAS afirme que «la expresión "trascendental", con la que asocia-
mos una contraposición con la ciencia empírica, no resulta apta para ca- racterizar, sin dar lugar a malentendidos, una dirección de investigación
como es la pragmática universal»34.
De manera que cuando H A B E R M A S recurre al adjetivo «trascenden-
tal» para referirse al conjunto de condiciones o presuposiciones univer- sales de habla, este trascendentalismo ha de entenderse en un sentido mi- nimalista o deflacionado: lo que quiere ponerse de manifiesto es la particular normatividad que se esconde tras aquellas estructuras que la pragmática formal tiene que hacer accesibles. La reminiscencia kantiana del programa pragmático-formal radica precisamente en este hecho:
aquello que las «condiciones del entendimiento posible» —que H A B E R -
MAS busca— comparten con las «condiciones de posibilidad de la expe-
riencia» que buscaba K A N T es precisamente su carácter normativo. Y si
el recurso —con todas las cautelas necesarias— al término «trascenden- tal» es mínimamente posible, lo es sólo a efectos descriptivos, a fin de dar a entender que se trata de estructuras que no están a disposición de los hablantes: los hablantes las encuentran siempre ya constituidas y no les resulta posible salir in totum de su marco (son «unhintergehbar», es
decir, no pueden situarse por detrás de ellas)35.
33 VETKH: 383-384/323 y 385/324. 34 VETKH: 385/324.
35 Ciertamente a primera vista este programa puede parecer paradójico. Pero la intención de deflacionar el programa trascendental i sta desde una perspectiva reconstructiva y al mismo tiempo universalista (y que, debido precisamente a este carácter, sólo es imaginable en términos formales) es clara: «Tanto en Conocimiento e interés como en mis trabajos posteriores sobre teoría de la co- municación (y al margen de las diferencias que pueda haber), he seguido siempre esta estrategia: he tratado de asumir los planteamientos universalistas de la filosofía trascendental, al mismo tiempo que intentaba destrascendentalitzar el procedimiento y los objetivos que había que probar. (...) La renuncia a las fundamentaciones últimas de tipo tradicional o crítico exige un precio que a menudo me ha comportado reproches de eclecticismo; me refiero a la necesidad de partir de diversos plan- teamientos reconstructivos y de sus correspondientes orientaciones de investigación empírica con el objeto de constatar si los resultados de las diferentes ciencias particulares concuerdan o no desde los puntos de vista que a mí me interesan, es decir, desde los puntos de vista teóricos globales». (VETKH: 505-506/423-424).
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En la Entgegnung, y en respuesta a una crítica de SCHNÁDELBACH,
HABERMAS explícita el sentido de esta normatividad en los siguientes tér-
minos: «[Las reglas pragmáticas] se parecen a las condiciones trascen- dentales en la medida en que en el uso del lenguaje orientado al enten- dimiento no podemos evitar hacer determinadas presuposiciones generales. Por otro lado, no son en sentido estricto trascendentales, por- que a) podríamos actuar también de una manera que no fuera comuni- cativa y porque b) lo inevitable de las presuposiciones idealizadoras no
implica también su cumplimiento fáctico»36.
Esta reformulación habermasiana de la particular «normatividad» de las presuposiciones pragmáticas del entendimiento no solamente se ale- ja, como venimos diciendo, del análisis trascendental kantiano, sino que representa también un giro frente a la concepción de la hermenéutica: en
HABERMAS ya no encontramos aquel «acuerdo sustentador» de carácter
fáctico que la hermenéutica gadameriana considera como condición de posibilidad del entendimiento, sino unas «presuposiciones» pragmáticas de carácter contrafáctico que son las que, en última instancia, permiten a los participantes en la conversación distinguir si se produce o no el en-
tendimiento37. Como señala C. LAFONT, «[precisamente porque el
"entendimiento" no es el caso normal de la comunicación cotidiana (y éste es el argumento de la hermenéutica), no se puede considerar como algo que ha tenido lugar "ya siempre", sino que tiene que remitirse a "presuposiciones contrafácticas" reguladoras de la acción en la que se
pretende obtener este entendimiento»38.
3 6 HABERMAS, 1 9 8 6 : 3 4 6 .
37 La estrategia que HABERMAS utiliza aquí frente a la hermenéutica es similar a la que después pondrá en juego respecto a RAWLS: mientras que éste hace depender toda su construcción teórica de una especie de «acuerdo sustentador» —hipotético— que se habría dado también «ya siempre» (el momento de la «posición original»), HABERMAS remite su teoría de los derechos a un contrafáctico «acuerdo posible», igualmente normativo. Podríamos decir que mientras que la hermenéutica y RAWLS, en sus diferentes argumentaciones, hacen uso de estrategias que buscan la fundamentación en hipótesis de pasado, la estrategia de HABERMAS —como la de PEIRCE o la de APEL— es buscar- la en hipótesis de futuro: en la ultimate opinion de la comunidad ideal de investigadores (PEIRCE), O de la comunidad ideal de diálogo (APEL) O en el acuerdo intersubjetivo logrado en un discurso ple- namente inclusivo y libre de coacciones (HABERMAS). En cualquier caso, también en este nivel HA- BERMAS tendrá que hacer frente a las dificultades sistemáticas procedentes de una instancia como el «mundo de la vida» que, en tanto que instancia ya dada establece el marco interpretativo en el que se mueven los participantes.
38 LAFONT, 1993: 149. LAFONT considera que si bien este nuevo enfoque que HABERMAS nos