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¿HACIA UNA TEORÍA PRAGMÁTICA DEL SIGNIFICADO?

162 PERE FABRA

Si la aceptabilidad se define a partir de las condiciones necesarias que deben darse para que un oyente pueda adoptar una postura afirmati- va frente a la pretensión que exhibe el acto de habla, es evidente que el cumplimiento de estas condiciones sólo se puede acreditar en el proceso de reconocimiento intersubjetivo de las razones que dan soporte a la pre- tensión de validez —es decir, desde la actitud realizativa de un partici- pante en la comunicación (y no simplemente en un sentido objetivista, desde la perspectiva monológica de un observador)— y, en definitiva, desde el acuerdo logrado entre hablante y oyente relativo a la validez de

la pretensión contenida en el acto de habla90. Un acuerdo que sólo puede

obtenerse por medios comunicativos, en un proceso de argumentación discursiva. Por este motivo en la teoría pragmático-formal del significa- do, «entender» (verstehen) el significado de una expresión lingüística está directamente conectado con el proceso de lograr un «entendimien- to» (Verstandigung) con otro sobre bases racionales. Como decíamos al inicio: en la medida en que entender el significado de un acto de habla quiere decir saber aquello que lo hace aceptable —éste es el núcleo de la tesis que vincula significado y validez—, la teoría pragmático-formal del significado pasa a depender directamente de una teoría de la argumenta- ción; sólo a través de ésta es posible justificar o «fundamentar» la acep- tabilidad del acto de habla.

De lo dicho hasta aquí se puede entrever ya el problema principal al

que ha de hacer frente esta teoría del significado. H A B E R M A S juega en todo

momento con dos acepciones diferentes del concepto de comprensión lin-

güística. Por un lado tendríamos una concepción débil (que H A B E R M A S

identifica con la palabra «Verstándnis») que remite a la «simple» (!) com- prensión del significado de la expresión y que depende del conocimiento que se tenga de las condiciones que determinan la corrección gramatical, sintáctica, semántica y de contexto. Podríamos decir que esta concepción

es aquella con la que ha operado y opera la semántica y que H A B E R M A S ,

desde sus primeros escritos, vincula con la pretensión de inteligibilidadm

cumplimiento a su pretensión. Respecto a esta explicación, cfr. TkH-1: 401 y ss./382 y ss. Sin em- bargo, aquí se pone de relieve que HABERMAS no parece darse cuenta de que el verdadero reto para

una teoría pragmática del significado lingüístico se encuentra también —o tendríamos que decir: so-

bre todo— precisamente en el primer nivel, en el plano de la inteligibilidad de aquello que se dice

—el elemento cognitivo— mediante el acto de habla y que es justamente la base fáctica que ha de venir dada antes de que podamos entrar a considerar si el acto de habla es o no aceptable.

90 Cfr. TkH-1: 400/382.

91 Recordemos, como hemos comentado en el capítulo anterior, que si bien HABERMAS en un

primer momento consideró la inteligibilidad como una pretensión de validez junto con la verdad, la corrección y la veracidad, bien pronto se dio cuenta de que aquella era «una condición fáctica de posibilidad de la comunicación» (cfr. V E T K H : 1 3 9 / 1 2 3 ) . Pero es precisamente aquí donde se hace evidente el problema que tiene HABERMAS para construir una teoría del significado desde los su- puestos de la pragmática formal, ya que si la inteligibilidad viene dada antes de plantearse cualquier pretensión de validez, parece contradictorio sostener el vínculo interno entre significado y validez (en este sentido, véase LAFONT, 1 9 9 3 : 2 1 8 ) .

¿HACIA UNA TEORÍA PRAGMÁTICA DEL SIGNIFICADO? 163 del acto de habla. Pero, por otro lado, habría una concepción fuerte o nor- mativa de la comprensión lingüística que identifica con la palabra «Verstándigung» o «entendimiento»: la plena comprensión lingüística pro- piamente dicha (entender el acto de habla en todas sus dimensiones) se produce sólo a partir de la Verstándigung, del entendimiento, del acuerdo intersubjetivo entre los participantes en la conversación. Dicho de otra ma- nera: se hace depender la comprensión del significado del acto de habla de las condiciones «esenciales» o «condiciones de aceptabilidad en sentido estricto»; condiciones que en última instancia remiten a la legitimidad de

la pretensión de validez que se hace valer en los actos de habla. H A B E R M A S

se mueve continuamente entre estos dos polos sin encontrar una solución que permita integrar en una explicación unitaria estos dos sentidos de en- tender. La consecuencia lógica de estos dos sentidos de la comprensión

lingüística con los que juega H A B E R M A S le llevó a postular, desde un buen

principio, una especie de «división del trabajo» entre la semántica y la pragmática que ha sido ampliamente criticada. De forma correlativa, le ha obligado a introducir progresivamente en la teoría nuevas distinciones para dar respuesta a estas críticas que no hacen más que desdibujar y debilitar todo el programa inicial. Entre estas distinciones se encuentra la defensa de la existencia de dos posibles usos del lenguaje —un uso comunicativo vs. un uso no comunicativo— así como la hipótesis de la existencia en todo acto de habla de dos «objetivos ilocutivos» de diferente alcance y nivel (véase infra cap. VI). Esta estrategia, como veremos, no tan sólo hace pe- ligrar el carácter sistemático de la teoría, sino que pone también en extra- ordinarias dificultades, su hipótesis (fundamental para el desarrollo poste- rior de la teoría de la acción) del nexo interno entre significado y validez, entre Verstehen y Verstándigung y, por tanto, la solidez de su propuesta en relación a la teoría del significado. Examinamos estos problemas en el ca- pítulo siguiente.

C A P Í T U L O V

LAS DIFICULTADES DE LA TEORÍA

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