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¿HACIA UNA TEORÍA PRAGMÁTICA DEL SIGNIFICADO?

152 PERE FABRA

verdad, corrección normativa— vinculadas conceptualmente con estas

tres dimensiones del mundo. Pero en la medida que HABERMAS otorga

una relevancia especial al tercero de aquellos tres aspectos o niveles de significación (al modo pragmático del uso de la expresión en un acto de habla) acaba teniendo problemas para articular los tres niveles de análi- sis de forma convincente, como analizaremos con detalle en el capítulo siguiente.

Hemos visto como, en su revisión de las teorías del significado con-

temporáneas, HABERMAS partía a efectos metodológicos de dicha estruc-

tura funcional triple y construía su crítica a la semántica formal, al in- tencionalismo y a la teoría del significado como uso precisamente a partir de su respectiva unilateralidad: el error de cada una de estas teo- rías rivales se encontraba en el hecho de limitar su análisis, en cada caso, a una sola de estas tres funciones del lenguaje (y a uno solo de aquellos mundos), sin ser capaz, ninguna de ellas, de dar cuenta de todo el es-

pectro funcional del habla. El propósito de HABERMAS consiste precisa-

mente en buscar un nexo de unión entre estas tres corrientes —bien acre- ditadas en el marco de la filosofía analítica— y la teoría bühleriana de las tres funciones del lenguaje. Para ello se apoya, sin renunciar a las pre- tensiones universalistas, en una perspectiva de raíz hermenéutica que pri- vilegia la función comunicativa —pragmática— del lenguaje por encima

de los otros aspectos; una perspectiva que arranca ya de HUMBOLDT y lle-

ga hasta APEL6 3.

A la vista del modo en que se ha desarrollado la teoría del significa-

do desde FREGE hasta el momento y de las innumerables disputas que se

producen todavía hoy en su interior, esta descripción permite adivinar ya la extrema complejidad —de la que seguramente ni él mismo era cons- ciente mientras lo planteaba— de este proyecto habermasiano de hacer converger en la pragmática formal prácticamente todas las líneas de in- vestigación contemporánea en este campo. No hace falta insistir en que un programa integrador de este tipo, aun habiendo producido resultados que no se pueden ignorar, tiene que afrontar todavía dificultades de mu- cha envergadura, algunas de las cuales examinaremos en el capítulo si- guiente. Pero para poder hacerlo, antes tenemos que considerar todavía

cuáles son los objetivos de este programa y cómo HABERMAS pretende

llevarlo a término.

63 La influencia de Karl-Otto APEL en el desarrollo de las ideas de HABERMAS en filosofía del

lenguaje es decisiva y merecería ser objeto de un estudio aparte. El propio HABERMAS lo ha reco-

nocido repetidamente y de manera explícita. Cfr. HABERMAS, 1986: 358 y, más recientemente, «Her-

meneutische und analytische Philosophie. Zwei komplementáre Spielarten der linguistischen Wen- de» («Filosofía hermenéutica y filosofía analítica. Dos formas complementarias del giro lingüístico»), en WR: 65-101/65-98.

¿HACIA UNA TEORÍA PRAGMÁTICA DEL SIGNIFICADO? 153

En cuanto a los objetivos, H A B E R M A S declara que con su teoría del

significado quiere lograr una triple finalidad:

1) Fundamentar en términos de validez las tres funciones del len-

guaje mencionadas —expresiva, descriptiva y apelativa— que B Ü H L E R

había puesto en perspectiva64.

2) Generalizar el planteamiento verifícacionista (de raíz dummet- tiana) a los ámbitos de la corrección normativa y de la veracidad subje- tiva, mediante la estrategia de reinterpretar las condiciones de verdad (así como las condiciones determinantes de la rectitud de los enunciados prácticos o de la veracidad de los enunciados subjetivos) en el sentido de

condiciones de validez65. Este movimiento permitiría abandonar la onto-

logía de un solo mundo —el mundo objetivo— y postular los mundos subjetivo y social que, una vez integrados en la teoría, facilitarían la ta- rea de poder mantener una posición cognitivista respecto a los enuncia-

dos prácticos y expresivos66.

3) Conectar el concepto de pretensión de validez —o, mejor dicho, la acreditación del cumplimiento de las condiciones de validez— con un concepto de «fundamentación» (Begründung) de carácter intersubjetivo que sólo puede llevarse a término mediante un proceso de argumentación discursiva. Este movimiento —unido al anterior— permite conferir al programa un carácter cognitivista en toda su línea (es decir, tanto para los enunciados referidos al mundo objetivo como para los enunciados prescriptivos, valorativos o expresivos).

La estrategia para lograr estos objetivos pasa, como hemos avanzado en el capítulo anterior, por la asunción del esquema básico de la teoría

64 Así lo manifestaba claramente en la TkH: «La teoría del significado sólo podrá llevar a cabo la pretensión integrada de la teoría de la comunicación que BÜHLER proyectó de manera programá- tica si consigue dar a las funciones apelativa y expresiva del lenguaje (y, en su caso, también a la "función poética" —referida a los propios medios de exposición— que Jakobson puso de relieve) una fundamentación sistemática análoga a la que la semántica veritativa ha dado a la función expo- sitiva del lenguaje. Es el camino que he iniciado con mis consideraciones relativas a una pragmáti- ca formal». TkH-1: 375/357. Resulta particularmente interesante, en esta auto-presentación del pro- yecto, la referencia a la función «poética» o, para utilizar una expresión que hoy se ha convertido en algo corriente, «de apertura del mundo» del lenguaje. Una función que HABERMAS ha tenido des-

pués demasiado olvidada, debido seguramente a que no dispone para ella de una explicación plau- sible dentro de su propio esquema.

65 «Para que la teoría bühleriana de las funciones del lenguaje pueda asociarse con los méto- dos y planteamientos de la teoría analítica del significado y convertirse en la pieza central de una te- oría de la acción orientada al entendimiento, es necesario generalizar el concepto de validez más allá del de validez veritativa de las proposiciones e identificar condiciones de validez no ya solamente en el plano semántico de las oraciones, sino también en el plano pragmático de las emisiones». TkH-

1: 375/357.

66 «Entonces no se trata solamente de dar cabida, junto con el modelo asertivo, a otros modos igualmente justificados de utilización del lenguaje, sino que han de identificarse también, de mane- ra similar a como sucede con el modo asertivo, las pretensiones de validez y referencias al mundo que estos modos implican». TkH-1: 375/357 (cursivas mías).

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