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Efecto de sentido y equívoco

In document Nudos Del Análisis (página 42-44)

Siguiendo nuestro hilo les propongo incursionar brevemente en el Seminario 22, en el que Lacan se refiere al efecto de báscula del análisis -efecto que podemos ubicar entre lo que se teje y lo que se desteje- cuya operación consiste en que lo simbólico y lo real se anuden de otro modo. Dice: “No se trata entre lo simbólico y lo real de cambio de orden o de plano, se trata simplemente de que se anuden de otro modo, pues anudarse de otro modo, es lo que hace a lo esencial del complejo de Edipo y es en eso que opera el análisis”. Y agrega: “La interpretación analítica implica en efecto una báscula en el alcance del efecto de sentido, ella llega de una manera que va mucho más lejos que la palabra. La palabra es un objeto de elabo- ración para el analizante pero ¿cuáles son los efectos de lo que me dice el analista?” (12)

Se trata de una báscula entre lo que sería la palabra como objeto de elaboración del analizante y el efecto de sentido que provoca el decir del analista. Va a referirse entonces al decir del analista como un decir silencioso, que no está del lado de la palabra, de la siguiente manera: “El efecto de sentido exigible del discurso analítico es preciso que sea real”. ¿Cómo va a definir esta dimensión real de la interpretación ana- lítica? La va a definir en relación con la jaculación de las palabras, es decir con el hecho de que son proferidas, no con su eventual sentido. Dice: “Si nos damos el trabajo de aislar la categoría del significante, la jaculación guarda un sentido aislable, la palabra desliza, se desplaza, mientras que la jaculación detiene, aísla un significante. Esto quiere decir que ahí, en esos puntos, el decir hace nudo” (12).

especial, y ahí es donde interviene el analista con la interpretación, apuntando al sin sentido, a aislar un significante y quitarlo del cam- po de la significación del que viene, quitarle sentido a la neurosis.

La presencia del analista la ubico del lado de lo que se teje por- que es la constante, el objeto a es lo que está siempre en el mismo lugar. También es lo que sostiene un tejido allí donde otro se desteje. Si tomamos la definición de la transferencia como puesta en acto de la realidad fantasmática del inconsciente, nos encontramos allí en la estructura topológica del cross-cap o mitra, que, como dijimos, es una superficie cerrada por una banda de Moebius, que establece una relación paradojal entre interior y exterior, porque el adentro de la mitra está afuera, y el afuera está adentro. De modo que lo más real de la operación analítica se juega en ese cross-cap. En el Seminario 11 Lacan recorta en el cross-cap la figura del ocho interior, que son dos vueltas que pasan de adentro hacia afuera y viceversa. En esas dos vueltas hay un solo punto de confluencia, y allí ubica Lacan a la transferencia. La transferencia es lo que anuda lo que se teje con lo que se desteje.

En ese punto preciso, al que llama el punto de la transferencia -que es la confluencia entre estas dos dimensiones del análisis que venimos distinguiendo- Lacan ubica el deseo del analista. Es preci- samente el deseo del analista en tanto deseo de obtener la diferencia absoluta entre el ideal y el objeto, el que va a realizar esta operación

Punto de transferencia Objeto a

Deseo del analista Pulsión Repetición

Ideal

T D

Otra cuestión interesante del Seminario 22 es que el registro imaginario adquiere valor de real. Esta perspectiva amortigua cierta depreciación previa del efecto de sentido que surge del trabajo analí- tico. Aquí Lacan le da un valor de real al efecto de sentido, añadien- do: “Que los analistas sepan que lo que trenzan de imaginario no ex - siste menos. Esta ex - sistencia es lo que responde a lo real”. Aclara entonces: “Se ve aquí que el término imaginario no es sinónimo de pura imaginación. Si podemos hacer que lo imaginario ex - sista, es que se trata de otro real. Yo digo que el efecto de sentido ex - siste y que en esto es real” (12). De modo que en el análisis no se trata de dejar perplejo al analizante, que todo sea puro enigma y puro sin sentido. Porque eso sería solamente destejer. El efecto de sentido teje, hace nudo, constituye un decir. Se trata de un imaginario que se realiza, que pasa a la ex - sistencia.

En el Seminario 23, en cambio, lo que va a desarrollar Lacan respecto de la intervención analítica va a girar fundamentalmente alrededor del equívoco. Ubicamos al equívoco del lado de lo que se desteje, porque desarma el sentido con el que se viene hablando -La- can lo define como arma contra el síntoma. En la primera clase del seminario dice: “Es únicamente por el equívoco que la interpreta- ción opera” (13), volviendo equivalentes interpretación y equívoco.

También en El Atolondradicho Lacan hará referencia a la in- terpretación como equívoco, distinguiendo tres niveles dentro del equívoco, que son el equívoco homofónico, el equívoco gramati- cal y el equívoco lógico. Me parece importante distinguir estas tres dimensiones, ya que a veces se reduce el equívoco a la homofonía: pareciera que solamente hacemos equívocos cuando jugamos con las palabras, cuando jugamos con el significante, y no es así. ¿Cuál es el ejemplo que da Lacan en El Atolondradicho del equívoco gra- matical? El ejemplo que da es lo que los posfreudianos llamaban el adoctrinamiento que hace Freud al Hombre de las Ratas. Se trata de toda la explicación que le da Freud al Hombre de las Ratas acer- ca de la teoría analítica; a eso Lacan lo llama equívoco gramatical. “Sólo destaco que tal cosa se la imputan púdicamente los analistas Por un lado tenemos el deslizamiento de la palabra, la meto-

nimia, el bla bla bla de la asociación libre, y por otro lado el in- consciente hace nudo. En ese bla bla bla de pronto hay algo que hace nudo. Es por el hecho de que está el inconsciente que en la palabra del analizante hay algunas cosas que hacen nudo; hay un decir. Podemos ubicar el decir del lado de lo que hace nudo, de lo que teje, en contraposición con la palabra que se desliza y se pierde en el sin sentido, con el efecto de fuga del sentido que produce la asociación libre. El analizante va teniendo la experiencia de que el sentido de lo que quiere decir se le escapa todo el tiempo. Es un efecto de castración, es un efecto de destejido, de agujero, de falta. Pero la asociación libre no es solamente esa experiencia de que algo se escapa; también es lo que hace nudo en su decir, lo que va a ser aislado en la interpretación.

Intervención: Ese hacer nudo ¿tendría que ver con el surgimien- to de un nuevo sentido?

Nieves: De algún modo sí, ya que cada vez que hay un nudo empieza una cadena nueva. Salvo que sea el último nudo de ese tramo de análisis. El tejido en algún momento se termina, salvo que seamos Penélope. Hay análisis que se vuelven interminables, todo el tiempo se está tejiendo y destejiendo. Lo mejor es que el tejido se termine, lo que no siempre ocurre. Que el tejido se termine no quiere decir que sea el último, mientras haya deseo siempre hay tela para cortar. Pero también momentos en los que algo se termina. Más adelante abordaremos el planteo de Lacan en el que introduce la operación del contrapsicoanálisis para interrogar cómo se puede concebir el fin del análisis desde la perspectiva topológica. Hay mu- chas cuestiones interesantes para trabajar al respecto. La perspectiva lineal de comienzo-fin no es una perspectiva topológica para pensar la cura. Pero eso es una cuestión y otra cuestión es que el análisis en algún momento se termina. Hay algún nudo que es el último de ese tejido.

ca decir acerca de algo-, en las que se afirma o niega algo, que tienen el valor de un juicio lógico, tienen valor de acto -quedando el resto de las enunciaciones del lado de la retórica, por fuera de la lógica.

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