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Suturas y empalmes

In document Nudos Del Análisis (página 44-46)

En la clase 4 del Seminario 23 Lacan plantea que en el análisis se trata de suturas y empalmes entre los tres registros. Dibuja entonces el nudo borromeo con las tres áreas del sentido, el goce fálico y el goce del Otro distinguidas como oposiciones a cada uno de los re- gistros, ya que cada una de ellas queda por fuera de un registro. Así el sentido se opone a lo real, el goce fálico se opone a lo imaginario y el goce del Otro se opone a lo simbólico:

Se va a detener entonces en el hecho de que no hay Otro del Otro, que no existe una alteridad a lo simbólico, planteando que es allí que va a tener lugar cierta dimensión de la operación analíti- ca: “Si pensamos que no hay Otro del Otro, al menos no goce del Otro del Otro, es necesario que hagamos en algún lugar la sutura entre ese simbólico que solo se extiende aquí y este imaginario que está aquí. Es un empalme entre lo imaginario y el saber incons- ciente. Todo esto para obtener un sentido, lo que es el objeto de a Freud como desliz hacia el adoctrinamiento (cf. La del Hombre

de las Ratas)… Así, los analistas que se aferran al parapeto de la “psicología general”, no son siquiera capaces de leer, en esos casos deslumbrantes, que Freud hace que los sujetos “repasen su lección” en su gramática (14)”. En el equívoco gramatical se trata entonces de hacer pasar por la gramática del sujeto algo nuevo, que en este caso sería el psicoanálisis mismo en tanto tal.

Para referirse al equívoco lógico va a centrarse en la paradoja, cuando la intervención del analista es paradojal, es decir que no se deja tomar por el principio de contradicción de la lógica clásica, que es lo que los epistemólogos duros tanto le criticaron siempre a Freud. Recordemos el pasaje de Construcciones en análisis en que le responde a la crítica a la posición del psicoanalista respecto de la interpretación, que piensa en términos de cara: gano, seca: pierdes. Freud fundamenta que en muchas oportunidades la interpretación o la construcción no dan en el blanco, pero que el asunto no es ése, sino verificar lo que pasa después. Es en ese punto que no valen ni el no ni el sí que el paciente responda eventualmente. Que el paciente diga sí, sí, sí, tampoco quiere decir que dimos en el blanco. Quizás al contrario, quizás quiere decir que justamente le viene bien para su resistencia, dice Freud (15). El fundamento estructural es que en el inconsciente no existe el principio de contradicción, por lo que la lógica del análisis es necesariamente paradojal. La dimensión dialéc- tica de la experiencia analítica encuentra su raíz en esta estructura paradojal del inconsciente. Es algo más complejo que hacer una mera oposición entre sí o no, verdadero o falso.

Por eso también Lacan va a decir en El Atolondradicho que la interpretación no es proposicional sino apofántica. No es proposi- cional, es decir que no responde a la lógica proposicional clásica, en la que todas las proposiciones son verdaderas o falsas, según el prin- cipio de contradicción. En este punto Lacan toma como referencia a Austin, quien en su teoría de los actos del habla (16), planteaba que no todas las enunciaciones son verdaderas o falsas, sino solamente las que llama apofánticas -término que proviene del griego y signifi-

I

S R

sentido

JA Jϕ

En este modificación del nudo por la que el sentido se realiza como anudamiento efectivo entre registros podemos situar la dimensión más real del efecto de sentido que comentábamos anteriormente, como un efecto de la interpretación, que es la operación que realiza el analista. Por otro lado está la que realiza el analizante: “Cuando hacemos este empal- me, al mismo tiempo hacemos otro entre lo que es simbólico y lo real. Es decir que, por algún lado, enseñamos al analizante a empalmar, a hacer empalme entre su sinthome y lo real parásito del goce. Lo que es caracte- rístico de nuestra operación es volver ese goce posible, es lo mismo que escribiré j’ouis-sens (17).” A la vez que el analista realiza un empalme entre imaginario y simbólico enseña a su analizante a empalmar sinthome y real: la respuesta del analista a lo expuesto por el analizante a todo lo

largo de su síntoma (17)”. La sutura hace referencia a una super- ficie a cerrar, a los registros abordados como toros que se pueden agujerear y cerrar, como hará luego Lacan en el Seminario 24. El empalme hace referencia a la manipulación del nudo, e implica cortar esos dos redondeles de lo imaginario y lo simbólico y po- nerlos en continuidad: I Σ S R I Σ S R I Σ S R I Σ S R

ANALISTA

Entonces acá ya podemos poner al psicoanalista como sinthome. Es porque el analista pasa a ocupar esa función tan fundamental en el anudamiento que el sujeto puede destejer la trama que hacía del goce del síntoma un goce necesario, que no cesa de escribirse, y pasar al estatuto del goce como posible, que cesa de escribirse.

Intervención: La dirección en la que va el análisis ¿es la de la intersección entre imaginario y real, hacia la inexistencia del goce del Otro?

Nieves: En efecto, lo que se desteje es la creencia en el goce del Otro, es otra manera de plantear el atravesamiento del fantasma, no exactamente como un instante de pasaje de un lugar a otro, sino como el destejido de una trama que le da consistencia al goce del Otro. Más que de un atravesamiento se trata de una travesía entre lo que se va destejiendo y lo que se va tejiendo. Hay un lugar del nudo en el que es imposible el empalme, es entre imaginario y real: al no existir el goce del Otro, no hay material con el cual tejer algo allí.

Intervención: Me acordé del nudo de la paranoia, donde hay una cierta solución de continuidad, empalman pero sin cortes… Se trata de una operación que está por fuera del campo del sen-

tido, de allí el juego de palabras con j’ouis-sens, a la vez goce y “oigo sentido”, apuntando a la dimensión del goce más real, invocante, que está en juego por detrás del sentido. Por otra parte, volver el goce posible es ir a contrapelo de la lógica neurótica, es poder gozar del goce que es posible, no del goce de lo Otro que no existe, figu- rado en el fantasma.

De modo que la operación analítica opera una transformación del nudo, para lo cual es fundamental que el analista sepa cuál es el nudo de partida de cada sujeto: “Encontrar un sentido es saber cuál es el nudo y empalmarlo bien gracias a un artificio(17)”. En efecto, se trata de realizar un nuevo tejido, diferente del que constituía la neurosis. El resultado de esta doble operación es una reducción al nudo de trébol, al calce del nudo, es decir, al objeto a.

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