Utilice este ejercicio para alcanzar una maravillosa energía de salud en su interior.
Realice este ejercicio de energía de pensamiento una vez a la semana o más a menudo si considera que lo necesita. Dedique al ejercicio todo el tiempo que crea pertinente, sin apresurarse. El mejor momento del día para realizarlo y obtener máximos beneficios es a primera hora de la maña na, antes de que salga el sol. Ahora bien, si lo realiza en otro momento tam bién será muy positivo.
Siéntese o túmbese boca arriba. Asegúrese de que tiene bien recta la cabeza y de que el peso de su cuerpo está bien distribuido. Cierre los ojos. Deje que su respiración se relaje lo máximo posible.
Ahora intente visualizar su cuerpo, sus emociones y sus pensamientos desde el centro de la parte superior de la cabeza. Vea cómo van bajan do por su cuerpo, hasta llegar a los dedos del pie y se disuelven poco a poco, lentamente, convirtiéndose en un montón de fino polvo rojizo. Lo único que queda es su personalidad y conciencia. Quédese así al menos diez minutos si puede. Durante ese tiempo, obsérvese a sí mis mo como le gustaría estar siempre: rebosante de energía y salud.
Cuando lo haya hecho, elija algo que sea importante en su vida, pero que sepa que no respalda su buena salud y que, por lo tanto, debería dejar de hacer. Puede ser una actividad, un vicio, una ambición, una relación o un objeto. Ahora tome la imagen mental de la actividad que va a dejar de hacer y conviértala también en polvo. Cuando esta actividad se une al montón de polvo rojizo, forma una columna de llamas brillantes de co lor azul y blanco. Su conciencia entra en el centro de ese pilar de fuego.
Ahora vea cómo su cuerpo empieza a crecer como si fuese un nuevo ser, sano y fuerte. Siente cada extremidad, cada parte del cuerpo y la mente está llena de vitalidad. Entonces la conciencia se fusiona y se une al cuerpo.
En este momento, mientras el fuego sigue ardiendo a su alrededor, dé gracias a Dios o a cualquier fuerza en la que crea. Pídale que bendiga esta nueva creación. Inspire, deje que el pilar de fuego fluya en su cuerpo y abra poco a poco los ojos.
Joe nunca se había sentido bien consigo mismo. Tenía 40 años, pero pa recía mucho mayor y siempre tenía problemas. Cuando no le dolía la espal da le dolía la rodilla y si no, el estómago o padecía alguna alergia. Joe traba jaba duro como camionero autónomo y no se podía permitir el lujo de tomarse unos días libres para descansar, así que sólo se quejaba y quejaba, pero no hacía nada para remediarlo.
Maggie, su esposa, fue la que le convenció para que acudiese a mi con sulta. Cuando llegó me dijo que no sabía por qué estaba allí y que tampoco tenía esperanzas de que pudiese ayudarle. Dijo que no le pasaba nada.
ojos como platos y admitió que no. Le pedí que hiciese el ejercicio de pen samiento de salud a diario durante un mes y que después volviese para co mentar los resultados. No muy convencido, Joe accedió.
Un mes después Joe volvió con una risa dibujada en la cara. Había hecho el ejercicio, pese a su gran escepticismo. Como parte del ejercicio también prometió dejar de tomar café. Hasta ahora se tomaba varias tazas al día y sa bía que no le hacía ningún bien. Para su sorpresa Joe empezó a sentirse bien en una semana. En dos se manas notó que su salud había mejorado y en un mes me dijo que ya se sen tía bastante en forma. Había empezado a ir al gimnasio, había recortado un poco las horas de trabajo y pasaba más tiempo con su familia y sus hijos. El ejercicio ayudó ajoe a vincularse a su salud interior y, cuantas más me jorías experimentaba, más necesitaba ser feliz y equilibrar su vida. LA COMIDA QUE INGERIMOS
Sería imposible lograr el bienestar sin considerar los alimentos que to mamos a diario. La comida es parte de quién somos y es la que alimenta nuestro cuerpo. En la medicina tibetana la dieta es básica. Todo lo que uno ingiere será absorbido por el cuerpo, que intentará aprovecharlo al máxi mo, ya sea un buen o un mal alimento.
Cuando uno come está absorbiendo la energía de todas las personas que han estado en contacto con el alimento a lo largo de la cadena alimentaria, desde su origen hasta la mesa. Un alimento que haya sido altamente procesa do o que haya viajado por medio mundo hasta llegar a usted habrá adquirido todo tipo de energías en su periplo y seguramente algunas serán dañinas.
Por consiguiente, podría afirmarse que cuanto más sencilla y corta sea la cadena alimentaria y más puro sea el alimento mejor será para la persona. Conviene tomar alimentos de la estación, orgánicos y que hayan sido culti vados en nuestra tierra.
Dieta
Hacer dieta sólo con el objetivo de perder peso es perjudicial para la sa lud física y mental. Ese tipo de dietas no suele funcionar y, si funcionan, será a costa de su salud. Aprender a confiar en que el cuerpo nos diga cuán
do ya hemos ingerido suficientes alimentos es mucho mejor que confiar en cualquier dieta. No coma nunca hasta no poder más, sino que durante una comida, la mitad del estómago debería llenarse de alimento y un cuarto de líquido.
La medicina bön sugiere que, una vez cada dos años al final del invier no, hay que dedicar tres semanas a comer más granos, cereales y proteínas de lo habitual. Así se mejorará la vitalidad y el bienestar.
También es positivo seguir una buena dieta desintoxicante para poder limpiar el sistema digestivo. La mejor época para seguirla es durante diez días al principio de cada estación del año. En ese período podrá obtener los máximos beneficios de la desintoxicación, incrementando la salud y la prosperidad.
Cómo come
En el sistema bön la forma en la que una persona come es incluso más importante que lo que come. Un menú vegetariano, si se toma deprisa y co rriendo mientras se ve la televisión, será aún menos beneficioso que comer una hamburguesa con patatas si ésta se ingiere con lentitud, con tranquili dad y con alegría.
Estas son las pautas que marca la cultura bön para ingerir alimentos de un modo saludable: 1. Sea respetuoso con su comida y con el acto de comer. 2. Nunca coma deprisa. 3. Nunca coma mientras esté haciendo algo más, como leer o ver la tele visión. 4. No coma nunca cuando esté enfadado. Espere a que se le haya pa sado. 5. Dé siempre gracias por los alimentos que está tomando y cómalos con alegría.
Comer deprisa o enfadado hará que engorde, le provocará problemas de salud, adicciones al azúcar y las grasas e incluso puede desembocar en actitudes antisociales.
Coma con amor y respeto, despacio y apreciando cada bocado. Verá que su salud, su sabiduría, su amor y su vitalidad estarán en un punto álgido.
Matthew era profesor de gimnasia y conocía bien lo que tenía que hacer para estar sano. Ahora bien, durante un período de «bajón» en su vida co mió comida basura de forma compulsiva. Le reconfortaba y parecía que le li beraba de gran parte del estrés y la ansiedad. Pronto se convirtió en adicto a este tipo de comida. Le encantaban los batidos, las hamburguesas, las pata tas fritas y no podía dejar de tomarlas. Al ceder a ese tipo de dieta reconfor tante empezó a engordar y en dos años ya tenía tanto sobrepeso que no po día realizar su trabajo. Un día se levantó gordo, sin trabajo y desesperado. Vino a verme y exploramos su ansiedad y los problemas que había teni do durante ese período de «bajón», como él decía. Se dio cuenta de que lo único que había hecho era transferir los problemas a su dieta. Traté a Mat thew con hierbas y acupuntura y le pedí que empezase a hacer ejercicio. También le animé a dar gracias por los alimentos cada vez que comiese, a ingerir despacio y con respeto y a tratar la comida como algo sagrado. En sólo dos semanas Matthew volvió diciendo que su visión sobre la co mida era radicalmente distinta. Dar las gracias y ser respetuoso había conse guido que se diese cuenta de que estaba envenenando su cuerpo y su mente con la comida basura. En solo un mes, volvió a ejercer de profesor de gimnasia y había recupe rado en parte su salud. Sus ansias por la comida basura habían desapareci do y le encantaba comer bien. EJERCICIO
El ejercicio es importante para educar la mente y el cuerpo sobre cómo mantenerse sano. No obstante, sólo aportará valor si su mente, sus emocio nes y su intelecto están integrados en la actividad física que realice. Ejerci tar el cuerpo sin realizar esa conexión consciente tendrá unos beneficios li mitados y no creará verdadera salud. La energía de pensamiento adecuada para mantener el bienestar tiene que participar también en el ejercicio.
Estos ejercicios bön son muy sencillos. Se denominan «los Ocho Pasos» y se basan en el sistema de ejercicios bön Kum Kye. Verá que al ejercitar su cuerpo también se dotará de energía de pensamiento positiva. Muchos pa cientes han expresado los grandes beneficios que han obtenido de estos ejercicios. Verá que le ayudará a sentirse más vivo, estar más alegre, ser más sensible y más sensato. Puede hacerlos en cualquier lugar y en cualquier momento.