Cierre los ojos e imagínese un río de energía de pensamiento huma no que fluye a gran velocidad. Usted está sentado en la orilla y lo único que puede observar es la luz que refleja su superficie. Puede sentir que hay algo que ocurre por debajo de esa superficie, pero no puede verlo.
En ese momento, debe centrar su mente y dirigir su pensamiento en dibujar una caña de pescar y lanzarla al centro del río. Observe cómo salpica el agua y se hunde el cebo. Ahora envíe todos sus deseos y anhe los de amigos por la caña hasta que lleguen al cebo, donde se concen trará la energía de pensamiento que atraerá a su vez a la energía de pensamiento del resto de la gente.
Al centrarse en el ejercicio empezará a obtener respuestas. Deje que éstas lleguen hasta usted, pero no tenga prisa. Tómese el tiempo nece sario hasta que vea que ha picado un pez en el anzuelo y entonces re coja la caña y las energías de amistad que haya pescado. Sienta cómo esa energía viaja por la caña hasta llegar a sus manos y de ahí a su co razón.
Recoger los frutos
Al cabo de unos diez días, o incluso menos, la gente empezará a entrar en su vida y le ofrecerá su amistaropiados para usted. De vez en cuando verá que ha seleccionado a ped. Asegúrese de que reconoce cualquier oportuni dad de hacer amigos que ha atraído. Aparecerán todo tipo de personas, así que deberá utilizar su poder de evaluación y su sabiduría interna para ele gir cuáles serán los amigos aprsonas que después deberá volver a lanzar al agua. Entre la gente buena y amable encontrará alguna que moleste. Eso pasa siempre para poner a prueba su equilibrio e integridad interior y lo único que deberá hacer es dejar que esa persona salga de su vida y dedicar se a las verdaderas amistades.
Edu vivía en Nueva York, donde se encargaba de llevar un negocio fami liar. Tenía una familia muy extensa, pero no tenía amigos y, a pesar de sus ansias de conocer a gente, no sabía por dónde empezar. Sus padres siempre habían sido muy dominantes y nunca le habían animado a salir y hacerse amigos o a invitarlos a casa.
Edu tenía muy poca confianza en sí mismo y pensaba que todo el mundo era más listo, más atractivo y más interesante que él. Trabajaba mucho y pensaba que tenía pocas oportunidades de hacer amigos y cuando había una oportunidad normalmente metía la pata hasta el fondo.
Le enseñé a Edu a hacer el ejercicio de pensamiento de atracción de amistades y en cuanto empezó a ponerlo en práctica se sintió más seguro de sí mismo. Continuó realizando el ejercicio a diario y enviando energía de pensamiento para centrarse en todo lo que tenía que ofrecer a los demás. Así se dio cuenta de su gran potencial de amistad. Al cabo de unos días Edu advirtió ya el potencial de hacer nuevos ami gos. Conocía a gente al ir a comprar, en la parada del autobús, en el gimna sio y en muchos otros lugares en los que nunca se habría imaginado que ha ría amigos. Los vecinos empezaron a hablar más con él y, a medida que la gente se le acercaba, él encontraba el valor para contestarles, hablar y pre guntarles si querían quedar otro día.
Un año después, cuando volví a ver a Edu, era una persona completa mente distinta. Su agenda estaba repleta de nombres y números y tenía una vida social muy activa, tanto que incluso había recortado su horario laboral. Lo mejor de todo es que había conocido a una chica que le gustaba mucho y la relación parecía ir en serio.
HACER AMIGOS
Relacionar su energía de pensamiento con amigos potenciales es un acto de pensamiento adecuado. Ahora bien, para que esa relación madu re y se convierta en una amistad plena, necesitará elegir el momento oportuno. Según la sabiduría bön, éstos son los mejores momentos del día para atraer amistades porque la gente está más abierta a una rela ción:
• Desde las once de la mañana hasta mediodía. Es el momento idóneo para entablar amistades duraderas, honestas, comunicativas y valiosas. • Desde las doce del mediodía hasta las tres de la tarde. Momento ade
cuado para amistades que estén relacionadas con un trabajo, vocación o afición común.
• Desde las cinco hasta las ocho de la tarde. Momento idóneo para rela ciones platónicas entre sexos.
• Desde las nueve de la tarde hasta medianoche. Período de tiempo apropiado para establecer vínculos sexuales y románticos.
• Desde la vina hasta las tres de la madrugada. Momento óptimo para relaciones o amistades duraderas. • Desde las cinco hasta las siete de la madrugada. Tiempo para fomen tar las relaciones artísticas y creativas. • Desde las siete hasta las once de la mañana. Momento adecuado para reforzar los vínculos familiares y financieros.
Durante esas horas la vinculación con los tipos de amistades menciona das tiene mayores oportunidades de profundizar. Tenga en cuenta esas pautas a la hora de establecer reuniones, citas, llamadas o escribir cartas para aprovechar al máximo el tipo de relación y vinculación que desea. Desde luego, las dos de la madrugada puede no ser el momento más apro piado para llamar a un amigo, pero puede tener como referencia estas pau tas para pensar a esas horas en ese amigo o escribirle.
Los horarios que no se especifican se debe a que no son constructivos para desarrollar amistades valiosas.
SOLEDAD
Los antiguos maestros de cultura bön consideraban que alguien que se sentía aislado o solo era porque no había sido capaz de desarrollarse plena mente y ser completamente adulto porque no estaba en paz con su línea fa miliar. Si hay un sentimiento negativo o una disputa entre esa persona y uno de sus padres, abuelos o cualquier otro familiar, o incluso una disputa histó rica que afecte a la persona, entonces ésta carece de la energía espiritual in terna proveniente de la familia y es incapaz de ser un adulto completo.
Si usted se siente aislado o solo, entonces necesita encontrar la paz con su familia, tanto del lado maternal como paternal, y perdonar el dolor que le han causado, a pesar de lo lejos que se remonte la disputa. Roseanne siempre había sentido que era distinta al resto y por eso siem pre había estado bastante apartada de los demás. Aunque había desarrolla do su profesión en el mundo de la televisión y tenía muchos amigos, se sen tía vacía. Cuando vino a verme me explicó que en el fondo estaba muy sola y que siempre se había sentido así. Le había resultado siempre imposible es tablecer fuertes vínculos con los demás y se sentía muy cómoda estando sola, aunque cuando estaba en entornos sociales se comportaba como una mujer dicharachera y contenta.
Cuando le pregunté qué tal se llevaba con su familia Roseanne movió de lado a lado la cabeza y me explicó que llevaba diez años sin hablarse con sus padres. Los culpaba por su infancia tan infeliz y por no haberse sentido nunca querida. También estaba bastante distante de su hermano y su her mana, aunque mantenía de vez en cuando el contacto.
Le pedí que se sentase tranquila diez minutos todas las mañanas y se con centrase en su familia, intentando restituir la paz con sus padres, perdonán dolos por cualquier error o herida que le provocaron en el pasado. Ella no mostró ninguna resistencia.
Dos semanas después, volvió y me dijo que la primera vez que realizó el ejercicio se sintió muy liberada. Algo que pensaba que ya no era importante para ella (la deteriorada relación con sus padres), de hecho era tan vital que estaba impidiendo que su vida avanzase.
Un mes más tarde Roseanne me comentó que les había escrito una car ta a sus padres sugiriéndoles que le gustaría ir a visitarles y que ellos la ha bían llamado encantados con la idea. Había ido a pasar un fin de semana a su casa y descubrió que podía tener una relación mucho más apaciguada y cariñosa con ellos. Pasado un año más, Roseanne me llamó para expli carme que su sentido de soledad ya había desaparecido, que había profun dizado en sus amistades y había iniciado una relación con un hombre al que quería.