EL UNIVERSO DE LA PALABRA
LA IMAGEN ÁRBOL
VI. EL PASAR DE LA FRONTERA
Mientras que en Egipto se encontraba un muerto en cada casa, en cada Bet, en cada “dos” (Ex. 12:30), en el “dos” de los Hijos de Israel se encontraba un cordero entero, el cordero de Pesaj. Todo estaba preparado para el éxodo. En el momento de abandonar ellos el país, Egipto siente que sin ellos la vida será imposible y se da cuenta que el Alma hace vivir el cuerpo. Todavía no estaban atravesando el mar. Este aún era frontera con el mundo venidero.
Este mar, en la Biblia, es llamado Mar de Juncos: IaM SUF: 10-40, 60-6-80. Suf (junco), expresa, en su estructura, también “fin”; por lo que “Mar de Juncos” es también “mar final”. IaM (mar) 10-40, tiene la misma estructura que ED (vapor), 1-4, sólo que en otro nivel. Esta frontera parece ser infranqueable, y lo es según medidas terrestres. A esta frontera llega también “el cuerpo”, los egipcios, que vienen con el “seis”. Es éxodo del sexto día. Egipto conoce solamente el “seis” como el poder máximo. Vienen con 600 coches con caballos para atrapar a los que huyen (Ex. 14:7).
“Caballo”, en hebreo, es ‘SUS’: 60-6-60. Tres veces aparece el “seis” en su forma estructural, y siempre Egipto está relacionado con caballos (Deut. 17:16). La cifra de los Hijos de Israel que abandonan Egipto es de 600.000 hombres. La frontera que debe ser cruzada es la frontera entre el “seis” y el “siete”. El primer censo de los que se han ido dio la cifra de 603.550 (Núm. 2:32). Los Hijos de Israel han pasado el “seis” del 600.000, son más que esto. Los 600 coches de los egipcios son destruidos. El séptimo día ha comenzado. Este séptimo día supera con 3550 el 600:000. El 3½ siempre designa el séptimo día. Recuérdese por ejemplo el 3½ con el cual fue designado el séptimo día de Noé.
Es muy grande la angustia en la frontera, en el final. Ya nada parece esperar, sólo la muerte. Pero de repente, Najshon, de la tribu de Judá, de la cual posteriormente surgirá David, el Salvador futuro, toma el camino indicado por Dios. Entra al mar; lógicamente debería ahogarse, pero el agua sólo le llega hasta los labios. NaJShON: 50- 8-300-6-50 tiene en su nombre la raíz 50-8-300, que corresponde a la voz hebrea equivalente a “serpiente”. Él llega a ser líder, guía. Lo que provoca la muerte en un lado, trae nueva vida en el otro.
Najshon demuestra con su acción que no calcula con medidas propias de la
experiencia, porque según éstas, la muerte era segura. Va por este camino porque Dios se lo ha mostrado como justo. No tiene temor a conducirse por él como único. Nadie se atreve a seguirlo en el camino que está en contradicción con la experiencia. A través del hecho de su acto se ve que todo lo que fue conocido por leyes científicas ya no tiene más validez; se ve que existe un camino más allá del punto final. Al mismo tiempo se
ve por primera vez que Dios interviene; que la columna llamada “Columna de nubes y
de fuego”, contradicción entre la izquierda y la derecha, entre agua y fuego, es “uno” a nivel de Dios (Ex. 14). El hombre queda asombrado. Con la superación de los opuestos Dios los guía, les muestra a todos ellos el camino.
También los egipcios pisan esta frontera, pero no la pueden atravesar. Los opuestos no pueden penetrar en el terreno del “uno”. Las ruedas de los coches, repentinamente, no giran más, lo redondo que caracteriza este mundo pierde su validez. Egipto ve las columnas de nube y fuego simultáneamente ante sí. La superación de los opuestos los invade y confunde. El cuerpo, con la fuerza de desarrollo, conoce sólo lo fluyente, lo continuado, lo redondo que sigue moviéndose, aquello que puede existir
sólo por los continuos opuestos. Pero lo redondo no funciona más. Su movimiento ha terminado. El mundo del cuerpo se está derrumbando y encuentra su fin en el “mar del fin”.
El pasaje por el Mar de los Juncos está descripto detalladamente en la Tradición. En ella se encuentra la indicación de no buscar ninguna explicación de cómo se había secado el mar; porque la Biblia expresa una historia mucho más significativa, un milagro mucho mayor que un fenómeno de la naturaleza. Un mar pequeño que se había secado. Todo juega en un mundo que tiene cualidades distintas al mundo nuestro. No sólo que el mar se había secado, Dios mismo apareció literalmente en una columna de nube y fuego. Tampoco sobre esto no habría que hacerse imágenes. La aparición de Dios es un milagro aun mayor. El mar no se secó. Ocurrió lo que estaba en contradicción total con la naturaleza: el agua se erigió como una pared a la derecha y a la izquierda.
En aquel mundo ello es así. Es necio querer buscar aquel mar y explicar cómo se ha secado. No se encontrará, y cualquier explicación hallada no tendrá nada que ver con el suceso transmitido por la Biblia. Según la Tradición, el pasaje fue milagroso. Cada tribu tenía su propio camino. El mar se había endurecido como un cristal.
La Tradición llama a este acontecimiento “Disociación del Iam Suf (mar del fin)”. El mar cesó su movimiento. El tiempo no tuvo más efecto. Los Hijos de Israel atravesaron vivos este mar en el séptimo día. Durante seis días habían estado atados a Egipto; recién el séptimo día trajo la separación. En el octavo día tomaron conciencia de estar libres de Egipto y de encontrarse en otro mundo. El octavo día trajo la liberación. Es el día de la alabanza de Moisés (Ex. 15:1-19). Es la liberación de la fuerza del desarrollo. Por eso la circuncisión se hace en el octavo día: En ese día se recita la Canción de Moisés por parte del circuncidador. El cántico comienza con la voz AZ: 1-7, o sea con el 8.
La Biblia manifiesta que poco después del éxodo los Hijos de Israel se trasladaron de Ramsés a Sucot (Ex. 12:37). Son las únicas indicaciones geográficas del comienzo del éxodo; pero... ¿con qué finalidad? El nombre de RAMSéS: 200-70-40-60-60, tiene el valor total de 430. Es el tiempo de los 430 años, y del concepto ‘Nefesh’. Esta ciudad, Ramsés, tuvo que ser construida, según la Biblia, por los Hijos de Israel (Ex. 1:11). La marcha siguió hacia SuCoT: 60-20-400, valor total 480; se trasladaron, entonces del 430 al 480; o sea, un trayecto de “50”. Ese es el significado de la indicación del nombre del lugar. El éxodo significa “camino del 50”, camino incomprensible para el mundo, camino que va más allá del 40, hacia un mundo distinto, hacia una vida diferente. Es el camino del séptimo día que lleva al octavo día. Es la esencia del éxodo de Egipto.
La voz “Sucot” se puede ver también en el nombre de la Fiesta de las Cabañas. Es decir, se recorrió entonces el trayecto desde el lugar del sufrimiento hasta aquel donde se veía el cielo a través del techo, se veía más allá de los opuestos. El camino medido por un “50” es camino de un mundo a otro.