EL UNIVERSO DE LA PALABRA
LA IMAGEN ÁRBOL
V. EL PRINCIPIO DE LA MITAD
Todo parece indicar que un nuevo mundo comienza, que el mundo existente culmina. Dios dice a Moisés y Aharón: “Que este mes sea el primer mes para vosotros, y a partir de allí debéis contar los meses del año” (Ex. 12:2). El nuevo mundo comenzará con el mes de Nisan, el séptimo después de la creación. Lo que ahora comienza es la historia de “lo séptimo”, tal como la Biblia contiene el relato del séptimo día, del día después de los seis días de la creación.
El séptimo mes llega a ser el comienzo del calendario. Se deberá contar a partir de ese mes. En el calendario judío los años se cuentan a partir del mes de la creación, de Tishrei; pero los meses se cuentan a partir del mes de Nisan.
En este séptimo, y ahora primer mes, Nisan, debe suceder el éxodo en la noche del decimoquinto día, o sea exactamente en la mitad del mes. Es en la mitad cuando se da el pasaje al nuevo mundo. También, debe ser justo medianoche, o sea la mitad de la noche. Dios divide los doce meses en dos mitades; la segunda mitad es un nuevo comienzo. El séptimo mes también es dividido en dos mitades. Allí donde comienza la segunda mitad, allí mismo comienza el éxodo. La noche también se divide. Su primera parte sirve para la preparación, mientras que al comenzar la segunda mitad, el éxodo, comienza la nueva vida.
Ya hemos visto el principio de la división en el “diez”, que se dividía en los dos “cincos”. También hemos visto la división del tiempo de 1656-1657-1658, coincidiendo la mitad justamente con el momento del ingreso a Canaan. También la letra (o cifra) “uno”, el Alef, consiste de dos mitades, los dos Iod. Esta división se encuentra también en la fórmula básica 10-5-6-5. Ahora el 10-5 está cumplido, y los siguientes 6-5 significan el camino de vuelta hacia el origen.
En el ciclo del año, la mitad se encuentra al comienzo del séptimo mes; en el ciclo del mes, la mitad está en la noche del decimoquinto día; y en el ciclo de la noche, la mitad corresponde a la medianoche. Lo podemos observar en el siguiente esquema.
Por tal motivo, el mundo fue dividido conjuntamente con el período total del Pentateuco. Este indica el 10-5 en el tiempo, o sea el mundo como lo vemos en el punto del máximo desarrollo. Y en realidad es el estado en el que se encuentra constantemente el hombre. Siempre se encuentra en el punto medio. Cada momento de la vida es ese punto, y por ello en cada momento se puede comenzar el camino de vuelta al origen.
El 10-5 siempre está presente para nosotros, y quiere ser unido al 6-5 para que surja la armonía del origen. Los “cinco” Libros tienen, por lo tanto, también su sello temporal en el 10-5.
El estar continuamente en el “punto medio”, en el “punto de la medianoche”, implica la ley de la creación: que después del 10-5 debe seguir el 6-5. La línea circular se redobla. Siempre vivimos en ese punto, cada día vivimos el “éxodo de Egipto”.
Según la Tradición, los Hijos de Israel fueron presos de la fuerza egipcia hasta el punto que existía el peligro de que ellos se perdieran definitivamente. Ya habían atravesado cuarenta y nueve pórticos de impureza. Si hubiesen pasado por el quincuagésimo no hubiera existido entonces camino de retorno. Conocemos ya el significado del 49 y del 50.
La distancia máxima posible, el punto crítico de la “mitad”. El nuevo comienzo.
El camino vuelve al origen. La distancia al origen disminuye más y más
El 10-5 del nombre Señor corresponde a la primera mitad, y el 6-5 corresponde a la segunda mitad
También el período del mes de la decisión se divide. En el décimo día del mes se prepara el cordero para sacrificarlo el 14. El 15 del mes, antes de medianoche, será comido (Ex. 12:3-11).
El décimo día representa algo especial. Cinco días después, en el decimoquinto día del mes, el cordero es comido. Por lo tanto, los quince días están divididos en 10 y 5. Estos preceden la llegada de lo nuevo. Lo nuevo es el 6-5. Vemos nuevamente el 10- 5 como expresión de la división y como principio del 2-1, condición básica para todo lo demás. El 5, en este 10-5, ya es el cordero visible del cual se sabe que su ofrenda significará el pasaje al Mundo Venidero. Por lo tanto, es como los 828-829 años, que son la mitad de los 1656-1658 años, o sea la mitad de los dos primeros ele toldot, los que llegan hasta el año 1658. Por ello, el tiempo entre 1658 y 2487 (2487 - 1658 = 829) es el espacio temporal en el cual el cordero viene a ser preparado. Es el 5 frente al tiempo total del Pentateuco: el 10-5.
Un cordero “entero” se encuentra en cada una de las casas de los Hijos de Israel; no debe ser repartido en trozos entre distintas casas. Está atado a la casa. En el sistema del zodíaco, el cordero ocupa el primer lugar, allí donde está Aries; o bien está en la décima casa, en el lugar de Capricornio. Este cordero–sacrifico une la casa en una unidad, porque permanece entero, “uno”. La casa es el “dos”, Bet. A través del cordero del sacrificio, este “dos” es unido al “uno” en el final de los cinco días. En cada casa, el “dos” llega a ser “uno”, y en cada “dos” se encuentra ahora el “uno”. Dios mismo, no el hombre, es causa del éxodo. El desarrollo toma un giro, vuelve hacia atrás. No es que el hombre realice la liberación, al contrario, él tiene que permanecer en casa, en “lo oculto”, entregarse a su tarea en familia.
Aquel en cuya puerta, Dalet, 4, se encuentra la sangre del cordero, éste “no se va”, no sigue el curso del desarrollo. No se debe salir a través de la puerta, a través del 4, hacia afuera. Todo lo que está afuera es eliminado por Dios.
El cordero debe ser comido, terminado, antes de llegar “la mitad”, o sea antes de medianoche. Cuando llegue la medianoche, ya será tarde. La Tradición121 dice que los Hijos de Israel se habían circuncidado para hacer posible el éxodo, empujando hacia atrás la fuerza del desarrollo. Con la circuncisión sucede lo mismo que con el sacrificio del cordero. El cordero es el cuerpo, es la manifestación en el mundo, y será entregado a Dios.
También, Dios dio la instrucción de sacar fuera de la casa la masa de pan con levadura, cuando haya llegado el tiempo del éxodo. La levadura fermenta la masa del pan, crea lo múltiple, hace “crecer” el pan. Está colmada de fuerza de desarrollo, se adueña del cuerpo haciéndolo crecer. E1 trigo, expresión del árbol del conocimiento, es la base del pan. Cuando el trigo entra en contacto con la masa de levadura, sucede con él lo que ha sucedido con el cuerpo cuando entró en contacto con la serpiente; llegó a la multiplicidad explosiva. Por lo tanto, Egipto es abandonado sin pan leudado; el pan que se lleva no ha pasado por la múltiple fermentación, lo múltiple es dejado atrás.
La comida de la noche del éxodo expresa la vida en transición. Una vez finalizada, el 10-5 se ha cumplido. Cada comida es unificación.
Cuando uno es de aquellos que han sacado la masa con levadura fuera de sus casas y no se dejan tentar de salir afuera, porque afuera está Dios realizando su obra, entonces está preparado para la vuelta. “Así ved a comer, ceñidas vuestras cinturas, calzados vuestros pies y el bastón en vuestras manos, y lo comeréis de prisa, porque es la Pascua del Señor” (Ex. 12:11). ‘Saciado’, ‘ceñido’ y ‘calzado’ se debe estar preparado para el peregrinaje, para el éxodo.
Tal como ha hecho Caín, también el faraón construía ciudades. Con él, el pueblo fue poseído por el trabajo, por la creación de lo múltiple.
El faraón ya no se acordaba de José, no sabía ya cómo aquel supo encontrar la unidad. El mismo se había separado del “uno”.
La unión con lo esencial, es al mismo tiempo unión con el origen, con Dios. Esta unión fue cortada por el faraón. El mismo provocó las consecuencias, disociándose: El “cuatro” queda solo, sin comunicación con el “uno”, lo que justamente da sentido a la vida. Así empezó un camino cortado también para el faraón, inquieto y en fuga, como en otro tiempo le tocó a Caín.
Las plagas no tocaron al pueblo de Israel que vivía en Goshen. Ya antes se había mostrado que estas plagas tienen una estructura especial. Una vez más nos referiremos a ellas.
Son las siguientes:
2. plaga 90-80-200-4-70 valor total: 444 3. plaga 20-50-40 valor total: 110 1. plaga 4-40 valor total: 44 5. plaga 4-2-200 valor total: 206 6. plaga forúnculos valor total: 358 4. plaga 70-200-2 valor total: 272 8. plaga 1-200-2-5 valor total: 208 9. plaga 8-300-20 valor total: 328 7. plaga 2-200-4 valor total: 206 10. plaga 2-20-200-10-40 valor total: 272
Si se suman los valores totales
44 + 444 + 110 + 272 + 206 + 358 + 206 + 208 + 328 + 272, se obtiene 2448. este es el año del éxodo de Egipto.
Así, vemos asombrados que cada plaga es una parte determinada del todo. También aquí estamos frente a la estructura maravillosa de la Biblia. Su sistema, su estructura lingüística, su estructura temporal, tienen una coherencia tal que representan un milagro aun mayor que la creación del universo y de la vida.
El faraón no quiere dejar salir al pueblo de Israel, como un cuerpo materno se resiste al parto del hijo, a quien quiere retener. Pero los dolores cada vez más fuertes del parto fuerzan al cuerpo a rendirse, no continuar la lucha. Finalmente, tiene que dejar salir al hijo si no quiere perecer él mismo. Así también Egipto, tiene que expulsar finalmente a los Hijos de Israel, “parirlo” dentro de un nuevo mundo.
Cuando los que han salido quieren comenzar el camino hacia la libertad, llegan a un mar. Este, por un lado, impide la continuación del camino; por el otro lado, ellos no se han desprendido aún de Egipto. Egipto va detrás de ellos y los quiere retener. Pero tal como las aguas se derrumban al nacer un niño, también este mar se “rompe”. Cuando el niño después entra en un nuevo mundo, aún permanece atado a la madre por el cordón umbilical. En la imagen, la persecución de los “huyentes” hasta el mar por parte de los egipcios. Recién cuando el cordón umbilical haya sido cortado el niño habrá nacido realmente. Sólo entonces será independiente. Era una vieja costumbre mostrarle la
Observación: en la voz “Shjin”, que es plaga 6 (300, 8,10,50), el 10, que es letra vocal, falta.
También la voz “Kinim”, plaga 3, se escribe en la Biblia una vez con el 10 otra sin el 10, que está en el lugar de la vocal.
placenta a aquel niño “que no quería vivir” (que presentaba débiles signos de vitalidad)122.
Recién cuando los israelitas vieron a los egipcios muertos a la orilla del mar se sintieron libres (Ex. 14:30).
Tal como el parto es equivalente a un éxodo de un “viejo mundo”, también aquello que llamamos “morir” constituye un éxodo cuando llega su tiempo. También al morir se da una lucha de “no soltar”. También allí un “mar” es atravesado, el que de repente se seca, mientras que antes había brindado protección. También allí persigue el cuerpo, no quiere soltar al “espantado” que huye; hasta que finalmente se ve el cuerpo muerto, como cadáver. Pero a través de ello comienza una nueva vida.
Exactamente a medianoche los Hijos de Israel abandonaron Egipto. Una mitad había terminado: el 10-5 del mes; la segunda mitad comenzaba. Llevaron consigo todas sus pertenencias: animales, plata, oro, vestimentas, etc. (Ex. 12:35-36). Con este material fue construido el Tabernáculo en el desierto, integrándose todo en la gran armonía. Aquello que fue llevado por los Hijos de Israel, ese “quinto” que salió, no fue un “botín” como dicen algunas traducciones. La voz hebrea empleada en aquel contexto significa “vaciar”. El hombre debe llevar todo de este mundo a su camino de unificación, no debe abandonar nada, todo tiene que ser transformado en Korbán. Él ha logrado todo a través de su vida acá, su destino es liberar todo de este mundo, llevarlo consigo a la salvación.