• No se han encontrado resultados

3 Elementos para un ritual ecofeminista

A partir del ritual que quedó expuesto arriba podemos destacar algunos elementos que caracterizan los ritos ecofeminis- tas como una manera de celebrar partiendo de la propia integrali- dad de la persona humana y a partir de una visión holística, en que "todos y todas somos, en el cosmos y en la tierra".

Pablo Richard, en su artículo "£/ Dios de la Vida y el re- surgimiento de la religión"*, afirma que existen cuatro elementos característicos de la religión popular que forman parte de la experiencia profunda del pueblo: el uso del cuerpo, la dimensión comunitaria, la ligazón con el cosmos y el protagonismo de la mujer. Los destaco aquí porque tienen una gran relación con los otros elementos de los rituales ecofeministas y también están pre- sentes en esos rituales ecofeministas, en los cuales podemos hasta aventurar una afirmación de que muchas comunidades ya cele- bran de manera ecofeminista.

"cf. Concilium, 258; 1995/2.

Sergio Abreu 3V7

Además de dichos elementos característicos de la religión popular, la liturgista feminista y codirectora de WATER (Alianza de Mujeres para la Teología, la Etica y los Rituales, por sus siglas en inglés), Diann Neu, nos presenta algunos otros que forman parte del modo de celebrar feminista y que son también comunes a los rituales ecofeministas:

Ambiente: las personas son colocadas en círculo, sin di-

ferencias entre ellas, simbolizando el poder que existe en el com- partir en el Espíritu de Dios presente en la comunidad.

Responsables: las personas responsables forman parte

del círculo, al contrario de lo que pasa en los ritos tradicionales, en los cuales el responsable de la celebración esté frente a una mesa y el resto de los participantes miran hacia él.

Colores: los colores forman parte importante de la cele-

bración. Se debe escoger el color o los colores adecuados (¿de acuerdo con el año litúrgico?) para lo que se desea celebrar; toa- llas, paños, velas, flores, todo debe estar en armonía. En los ritos ecofeministas hay una preocupación con la sencillez de la belleza y el cuidado estético de los elementos y objetos que son utili- zados.

Lecturas y músicas: las lecturas empleadas tienden a

concientizar y apoyar la lucha de las mujeres. Son textos que dan poder a las mujeres, destacan su acción y relación con la persona de Jesús. No una relación de dependencia, sino de reciprocidad con el Señor, en que ellas aparecen como participantes del pro- yecto del Reino. Sucede lo mismo con las músicas. Es importante escoger algunas que hablen de la realidad y la experiencia de las mujeres, que sean canciones de origen religioso o no, así como incorporar nuevas canciones a las tradicionales.

Palabras inclusivas: en casi todas las lenguas occidenta-

les la palabra "hombre" es de raíz masculina y es usada como tér- mino genérico que incluye varones y mujeres. La propuesta eco- feminista es utilizar un lenguaje que diferencie claramente a cada uno de los géneros, incluso con relación.aios..,tf¡xtos híhlir,ns,qne vayan a usarse. I S S IVI.

318 Mujeres cristianas celebrando la vida: a propósito de...

Cuerpo: es una dimensión del ser humano que, general- mente, no es usado o es poco usado en la liturgia tradicional. En los ritos ecofeministas las diferentes partes del cuerpo son valora- das e incorporadas al rito litúrgico, por ejemplo las manos, los pies, los labios, los oídos, son elementos de bendición, de com- partir, de sentido. El movimiento del cuerpo también forma parte de la celebración.

Silencio: los intervalos de silencio, en los cuales la perso-

na se vuelve hacia sí misma, o hacia alguna compañera/o sin que medien palabras, ayudan a descubrirnos como hermanos y herma- nas de una manera renovada, así como a descubrir el profundo sentido espiritual de la comunidad de fe.

Símbolos y acción: los símbolos tienen un papel muy

importante en la celebración. Sal, agua, uvas, ramos, flores, in- cienso, pan, vino, velas, cintas y los diferentes elementos de la naturaleza y de la vida diaria adquieren un variado sentido simbó- lico, dependiendo de la creatividad de las acciones en las que son utilizadas y de las motivaciones de la celebración.

Programas: se enfatiza especialmente la necesidad de

programarse y de detallar con anticipación todo el rito; haciendo cuenta de lo que se va a celebrar, las partes del rito y sus mo- mentos.

Instrucción: en la planificación previa, preparación del

programa, seguir con cuidado las observaciones indicadas previa- mente y determinar a quién le corresponde cada parte de la li- turgia y lo que deben hacer para que la armonía del rito no se pierda .

Estos son los elementos de un ritual ecofeminista que nos ayudan a celebrar la presencia de Dios en la vida, la bondad de la creación y de la naturaleza, de manera sencilla, pero llena de ale- gría, no de forma austera, mas sintiendo la presencia del Resu- citado que anima y da fuerza en el caminar rumbo a la liberación.

'" el*. Neu. I).. Elementos de Liturgia Feminista, p. 13-14.

Sergio Abreu 319

Conclusión

A lo largo del artículo intenté recorrer un camino en el que pudiéramos observar y reconocer los rituales ecofeministas como una propuesta de celebración. El celebrar es algo funda- mental en nuestra vida y la experiencia de los ritos ecofeministas merecen una atención especial dentro de nuestra reflexión teoló- gico-litúrgica. Sé que el camino recorrido es todavía muy recien- te, pocas personas lo han transitado, incluso muchas tienen miedo y hasta una cierta aversión a seguir ese camino, diciendo que es una pérdida de tiempo o sencillamente un atajo que no lleva a ninguna parte.

Fui consciente de mis limitaciones ante un tema tan sor- prendentemente amplio; sin embargo, como sueño con una litur- gia nueva en sus dimensiones, me arriesgué y busqué cómo pre- sentar algunas pistas para que quizás alguien en el futuro pueda continuar haciendo el camino. Sé que no debemos desanimarnos, pues las experiencias de los rituales ecofeministas han tenido lu- gar aquí y allá, despertando en mujeres y hombres el deseo de forjar una nueva manera de vivir lo sagrado que habita en noso- tros, en la naturaleza y en el cosmos.

Hace mucho que caminamos por veredas ya abiertas, pe- ro en ellas no se camina solo. Juntos y juntas vamos abriendo ho- rizontes, ajustando los pasos en el camino, conversando, mirando, admirando, sintiendo, intuyendo, experimentando la ternura y las caricias del amor, agradeciendo a la naturaleza el don de ser pre- sencia, en fin, haciendo aflorar la vida como misterio de amor. Esa experiencia de los rituales ecofeministas me concedió la gra- cia enorme de la amistad compartida, del compañerismo y de la complicidad de quien busca junto, anhela cambios, sueña con la libertad, la justicia y la paz.

Fue a partir de esas experiencias de los rituales ecofemi- nistas como aprendí la resistencia de lo cotidiano porque, a pesar de la prohibición impuesta desde siglos, las mujeres nunca han dejado de ejercer un papel fundamental en el recuerdo permanen- te de las acciones de Dios que se hace presente en la historia. Y

320 Mujeres cristianas celebrando la vida: a propósito de...

hoy más que nunca ellas nos recuerdan esa resistencia siempre oprimida pero nunca vencida.

De este modo, en la amistad, en la solidaridad y en la re- sistencia es como soñamos juntos y juntas: "Sueño con una litur- gia estructurada y funcionando bien, pero sin frialdad ni rigidez. Sueño con una liturgia plena, densa, en la cual, de acuerdo con Péguy, 'lo espiritual se vuelva carnal y lo carnal espiritual'. No quiero una litúrgica esquelética, sin carne ni músculos ni ner- vios. Sueño con una liturgia que tenga cohesión, aunque quizás una cohesión oculta, subterránea. No quiero una liturgia cohe- rente pero sin alma. Sueño con una liturgia en la cual la abun- dancia de los símbolos sea señal de la superabundancia de Dios y de la salvación que él nos da... Sueño con una liturgia viva y animada, pero sin excitación. Sueño con una liturgia impregna- da, llena de sentido implícito, en la cual no todo esté desvelado, así como la humanidad de Cristo está oculta en los sacramentos para que continuemos buscándola... Sueño con una liturgia que me dé la presencia (del Señor) y el sueño de poder vivirla mejor,]].

Como sabemos, todos los cambios son lentos, pues el miedo a lo nuevo incomoda a muchas personas que están acos- tumbradas a la seguridad del poder, de los esquemas preestable- cidos y al bienestar de que gozan. Pero el camino ya fue iniciado y no se puede volver atrás, aun con peligro de perdernos en la maraña de pequeñas sendas que otras personas y grupos ya han iniciado. No debemos detenernos; necesitamos traspasar barreras, romper obstáculos, intentar volar... "Tal vez aquí sólo pueda ayu- dar la confianza en el Espíritu de Dios, el ruaj de Yahveh, que di- rige al pueblo de Dios. Y entonces, un día, tal vez un Concilio

Vaticano III pueda decir sobre el movimiento eclesial de las mu- jeres lo que dijo el Vaticano II en su Constitución sobre la Litur- gia respecto del movimiento litúrgico: que él representa un paso del Espíritu de Dios, del ruaj de Yahveh, por su Iglesia"*2.

(Traducción de José Luis Burgueí)

1' Barros. M.. Celebrar o Deus da Vida, p. 36-37.

" Berger, T.. As mulheres como corpos estranhos no corpo de Cristo?, p. 159.

Colectivo de Revista Alternativas 321

ENTREVISTA A