Me gustaría que pudiésemos dar algunos pasos más allá en nuestras celebraciones, posibilitando una apertura a lo nuevo que se está generando en ciertos grupos de mujeres. Con ello no estoy hablando de destruir o romper con la Tradición sino que ha- blo de desarrollar un modo nuevo de celebrar a partir de nuevas situaciones que están surgiendo, como es el caso del ecofeminis- mo y de la teología ecofeminista.
Como dice la teóloga Mary Hurit: "La perspectiva femi- nista es un estilo litúrgico en el que se da poder a toda la comu- nidad. Lo cual muestra un nuevo modelo de liderazgo, en el cual debemos encarar el ministerio de forma compartida. Lo impor- tante en este modelo es la incorporación en la celebración de experiencias de mujeres como agentes religiosas y de espirituali- dad, lo cual es una cosa nueva en nuestra generación'*'.
Cuando en la liturgia unimos la perspectiva feminista, re- presentada por Mary Hunt, a la dimensión ecológica ya tenemos una primera comprensión de cómo podemos conceptual izar los ritos ecofeministas: "Para muchas mujeres el ecofeminismo se expresa en una profunda relación con la tierra y en una espiri- tualidad que celebra los ciclos vitales del nacimiento, crecimien- to, decadencia, muerte y regeneración... Hay una variedad de es- tilos, como sonidos de muchos instrumentos musicales, que sur- gen del ecofeminismo y que demuestran su vitalidad y creati- vidad".
Aquí llamamos rituales ecofeministas a las celebraciones de lo sagrado y de lo cotidiano, celebraciones que actualizan el Misterio Pascual, o sea la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús, que se prolonga en la vida, pasión, muerte y resurrección de tantas mujeres que hacen memoria de lo sagrado presente en lo cotidiano de sus vidas. Es un intento por realizar la memoria de la Pascua de Jesús a partir de la realidad, del contexto y de la expe- riencia vivida por las mismas mujeres en su día a día y con ello
6 Hunt, M., La liturgia desde una perspectiva feminista, p. 8.
7 Trapasso. R. D., op. cit., p. 3.
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contribuir a una nueva visión teológica y una nueva manera de celebrar.
"Las mujeres que celebran liturgias feministas en la tra- dición católica romana están dando una decisiva contribución a la vida de la Iglesia... La tesis que defiendo es la siguiente: tales liturgias feministas celebran y alimentan a las cristianas feminis- tas en nuestra larga jornada de fe rumbo a la liberación. Noso- tras, mujeres, estamos tratando de crear juntas el lenguaje, los símbolos, las historias, las liturgias y la espiritualidad basada en ¡ajusticia que exprese las experiencias de fe de la mujer. Nuestra búsqueda está cuestionando los sistemas tradicionales de la cul- tura jerárquico-patriarcal de la Iglesia porque está dando a las mujeres el poder de proclamarnos Iglesia "*.
Presento aquí un ritual ecofeminista, que fue elaborado y celebrado en el Curso de Actualización en Liturgia, promovido por el Centro de Liturgia de la Facultad Nuestra Señora de la Asunción, en enero de 1997, en Sao Paulo. Este ritual fue elabo- rado por un equipo que se propuso hacer, a partir de los elemen- tos que forman parte de los rituales ecofeministas, la experiencia de ese modo de celebrar dentro del espacio de la Celebración de la Palabra que estaba previsto en uno de los días del curso. En un segundo momento paso a comentar los elementos que forman parte de dicho rito:
1. El lugar de la celebración: hicimos nuestro altar en el suelo, en el centro de la sala, sobre una gran toalla floreada, en la que colocamos en el centro el pan y la Biblia; en los cuatro ángu- los fueron colocados un frasco de perfume, un pote de miel, flores y algunos utensilios usados en la celebración: cucharas de palo, platos, servilletas y otros. Fuera de la toalla, en los cuatro puntos cardinales colocamos los elementos de la natu- raleza: aire (incienso), fuego (candela), agua (un vaso lleno) y tierra (un trasto con ella).
2. Sonido ambiental (música suave para crear un clima orante, para relajar las tensiones e irnos adentrando en el misterio que se iba a celebrar).
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3. Un canto para comenzar el ritual: "¡Viva, viva la mujer de es- ta nación! Que va engendrando en el vientre la nueva semilla de la liberación. Que viene trayendo en la sangre la semilla nueva de la revolución" (el estribillo fue iniciado por una so- lista, en un tono bajo y suave, después fue creciendo a medida que la asamblea iba cantando junta).
4. Motivación para la celebración: "Celebrar a la mujer como fuente de vida" (fue el momento en que, además de motivar a la celebración, la asamblea expuso los motivos por los que nos reunimos en esta celebración).
5. Canto de Judit (16, 2-8. 14): "Porque el Señor es un Dios que- brantador de guerras, porque en sus campos, en medio de su pueblo me arrancó de la mano de mis perseguidores. Vinieron los asirios de los montes del norte, vinieron con tropa innu- merable, su muchedumbre obstruía los torrentes y sus caba- llos cubrían las colinas. Hablaba de incendiar mis tierras, de pasar mis jóvenes a espada, de estrellar contra el suelo a los lactantes, de entregar como botín a mis niños y de dar como presa a mis doncellas. El Señor Omnipotente por mano de mujer los anuló. Que no fue derribado su caudillo por jóvenes guerreros, ni le hirieron hijos de Titanes, ni altivos gigantes le vencieron; le subyugó Judit, hija de Merarí, con sólo la her- mosura de su rostro. Se despojó de su vestido de viudez, para exaltar a los afligidos de Israel, ungió su rostro de perfumes, prendió con una cinta sus cabellos, ropa de lino vistió para seducirle... Sírvante a ti las criaturas todas, pues hablaste tú y fueron hechas, enviaste tu espíritu y las hizo, y nadie puede
resistir tu voz". (Juntando nuestras intenciones y motivaciones para la celebración, nos unimos a Judit en su canto, en ala- banza a Dios, que nos invita a celebrar la vida que vence a la muerte).
6. Silencio (momento para interiorizar el canto, continuar la ala- banza silenciosa ante Dios y prepararnos para oír el Evan- gelio).
7. Proclamación del Evangelio: usamos el texto de Le 7, 36-50 -la unción en Betania- leyendo los versos 36-38. 44-48. 50
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(tras una breve aclamación oímos la proclamación, que fue cantada de manera suave y pausada).
8. Silencio (un nuevo momento de interiorización para dejar ca- lar el Evangelio en el corazón, donde florecerá para la vida). 9. Compartir la Palabra y la Vida.
10. Rito simbólico: perfume, miel y pan (el presente rito tiene la finalidad de ser el momento de acción de gracias. Después de una breve motivación iniciamos el rito de la unción con per- fume haciendo referencia a la unción de Jesús en Betania): • unción con perfume: cada participante en la celebración unge a
la persona que está a su lado, diciéndole una palabra significati- va que la anime a seguir buscando la construcción del Reino de Dios que es Vida (música suave de fondo);
• pasar el pote de miel: el pote se iba pasando acompañado de cu- charitas de madera, una para cada persona. Cada uno/a iba sabo- reando la miel mientras continuaba la música de fondo, interca- lando algunas invocaciones:
Mujer y Hombre, cántaros de miel, expresión de la ternu- ra de Dios...
Mujer y Hombre, gotas de miel, lenguaje de la intuición...
Mujer y Hombre, jarro de miel, plenitud de amor... Mujer y Hombre, azúcar o miel, llenos de paz ante los
conflictos...
Mujer y Hombre, pozos de miel, sabiduría inacabada... (después se dejó un rato para que la asamblea pudiese manifestarse con otras invocaciones);
• compartir el pan: una mujer del equipo va al centro, donde está el pan, y canta: "María en su fogón coció un poco de pan, des- pués se lo repartió a sus hijos como si fuese su corazón. Rehizo
el gesto de Nuestro Señor, rehizo el gesto de su amor" (toda la asamblea repitió el canto. Luego se compartió el pan, haciendo memoria del gesto que Jesús hizo en la cena con sus discípulos
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y discípulas. El gesto era hecho con un abrazo deseando la paz que surge del compartir).
11. Bendición final (tras el compartir y el abrazo invocamos la bendición de Dios sobre todas/os nosotras/os):
La bendición del Dios de Sara, Abraham y Agar. La bendición del Hijo nacido de María.
La bendición del Espíritu Santo de amor,
que cuida con cariño, como una madre cuida de la gente, esté con todos nosotros. Amén.
12. Canto final (con alegría y en la esperanza de un tiempo nuevo que llegará cantamos el canto final de la celebración, haciendo también una danza alrededor del altar): "Llegará un nuevo día, un nuevo cielo, una nueva tierra, un nuevo mar. Y en ese día los oprimidos cantarán a una sola voz la libertad'.