PARA UNA BUENA UTILIZACIÓN
C ONTABILIDAD NACIONAL Y ANÁLISIS ECONÓMICO
1.6 LA EXTENSIÓN DEL SISTEMA
El rigor que preside la definición del marco central, necesario para garantizar la perfecta integración de los datos, debe conjugarse con una gran flexibilidad en la manera de implementarlo localmente.
En general, el Sistema ha de manejarse de manera consistente pero flexible. La impor- tancia atribuida a los diversos aspectos del marco central puede variar según las nece- sidades analíticas y la disponibilidad de datos. En general, esta importancia puede modificarse utilizando las clasificaciones del Sistema de los sectores institucionales, las industrias, los productos, las transacciones (incluida la clasificación complementa- ria), la secuencia de cuentas, etc. con diversos grados de detalle (incluyendo otros adicionales); o bien empleando métodos diferentes de valoración; o bien estableciendo prioridades y frecuencias diferentes para las distintas partes de las cuentas; o bien reordenando los resultados e introduciendo algunos elementos adicionales, etc. (SCN, 2.240).
En este sentido, y para refutar la idea difundida anteriormente con demasiada frecuencia, de
que el SCN era un conjunto limitado de cuentas que no mostraba todas las interconexiones de la economía y que carecía de flexibilidad para su aplicación a las diferentes condicio- nes que se dan en los distintos países (SCN, 19.5),
un capítulo específico del nuevo manual (el 19) está dedicado a “la adaptación del marco integrado a situaciones y necesidades diversas”. Se propone “mostrar cómo, utilizando ese marco central con flexibilidad, es posible adaptarlo a situaciones o tipos de análisis particulares”. Las propuestas que se hacen en el marco de este capí- tulo 19 no pretenden agotar las posibilidades sino, por el contrario, mostrar la varie- dad de análisis posibles17.
El manual dedica, por otra parte, dos capítulos a desarrollos del marco central que merecen una atención particular.
17. Las propuestas se refieren a los puntos siguientes:
• Un análisis más detallado del sector de los hogares (en subsectores y transacciones),
• El tratamiento de los gastos efectuados por cuenta de los asalariados por las empresas de las economías en transición,
• Los sectores público, privado nacional y bajo control extranjero, • Cuentas de los sectores clave y de otros sectores especiales, • Los problemas de las cuentas con el exterior,
• Alta inflación, • Cuentas trimestrales, • Cuentas regionales.
a. Las matrices de contabilidad social (MCS)18
Desde hace casi veinte años se viene realizando una investigación para experimentar una representación más detallada de los comportamientos sociales, gracias a una descomposición multicriterio del sector de los hogares, vinculada simultáneamente con las magnitudes macroeconómicas y las estadísticas referidas al ámbito social. Este enfoque ha utilizado la presentación matricial propuesta por el SCN como marco
para la presentación de los resultados obtenidos, con el nombre de matriz de contabi- lidad social (Social Accounting Matrix [SAM]). En su origen, y teniendo en cuenta la rigidez que se le asignaba al SCN de la época, esta herramienta tendió a presentarse
como una solución alternativa al sistema preconizado por las Naciones Unidas. La nueva revisión permite mostrar bien la similitud de los enfoques, la identidad de los agregados macroeconómicos de referencia, y al mismo tiempo la innovación que este enfoque representa para explorar la dimensión social de la actividad económica. Es interesante, por otro lado, citar la presentación que hace el SCN de las MCS:
A veces se han buscado soluciones a estos inconvenientes (la supuesta rigidez del SCN)
mediante la elaboración de matrices de contabilidad social (MCS), que muestran las
interconexiones, desagregan el sector hogares, ponen de manifiesto la relación entre gene- ración del ingreso y el consumo, etc. Más aún, a veces se ha dado la impresión incorrecta de que las MCS son una alternativa al SCN. Una MCS no es una alternativa al SCN. Una MCS es el SCN, expresado en términos matriciales e incorporando cualquier grado de detalle que tenga un interés especial. El poder de una MCS, así como del SCN, proviene de la elección del tipo apropiado de desagregación para estudiar el tema que interesa (SCN, 19.5).
Un capítulo entero está dedicado a la manera en que pueden definirse las matrices de contabilidad social, sobre la base de la presentación matricial prevista por el sistema. A partir de las cuentas y agregados que constituyen el esqueleto del marco central se ha propuesto proceder a un cierto número de descomposiciones más finas (en particular para los hogares), o introducir particiones complementarias para completar algunos análisis (como la remuneración de las personas que ocupan un puesto de trabajo). En realidad, no existe ningún límite teórico para la implementación de tales particiones, basadas sobre hipótesis de comportamientos socioeconómicos. Y no se excluye la posibilidad de com- pararlos con datos no monetarios. Puede observarse que algunos desarrollos propuestos están emparentados con la lógica elegida para las cuentas satélite.
La dificultad reside sobre todo en la manera de asociarles una medida. La existen- cia puntual de encuestas o de censos puede permitir tener cifras para los años en que se realizan esos operativos. Pero siempre es necesario un cierto plazo antes de poder acceder a todos los resultados. Y para actualizar la presentación, uno se ve obliga-
do a hacer hipótesis sobre la evolución de esas estructuras durante el pasado más reciente.
Pero un desafío aún más importante lo constituye la construcción de esas matrices (recuadro siguiente). ¿Hay que desarrollarlas al margen de los agregados principales del sistema central, a veces calculados de manera aproximada, o debemos estar seguros
ALGUNOS MALENTENDIDOS QUE CONVIENE DISIPAR
La nueva revisión del SCN ha sido la oportunidad de mostrar que las matrices de contabilidad social y el sistema central de la contabilidad nacional se basan en los mismos principios fundamentales. Pero el hecho de que se hayan desarrollado en su origen de manera autónoma ha contribuido a la apari- ción de algunos malentendidos que no tienen razón de ser:
– La presentación en T o la matricial no tienen diferencias en el nivel de los principios que las fundamentan; en cambio, cada una de ellas presenta algunas ventajas, tanto en la presentación de los resultados como para resaltar algunos aspectos de la vida económica. Conviene entonces aprovechar su complementariedad y no tratar de oponerlas; por otra parte, resultaría acertado, en particular en las publicaciones, saber mezclar las dos presentaciones para dar cuenta de la mejor manera posible de las informaciones de que se dispone.
– Desde el punto de vista de la elaboración, lo importante no reside tanto en la forma de los cua- dros, sino en la manera de seleccionar las variables apropiadas para explotar las fuentes dispo- nibles y aprovechar de la mejor manera los comportamientos económicos asociados. Desde este punto de vista, las cuentas en T o las matrices deberán privilegiarse en función de las oportunida- des que se presentan; el contenido de esta obra muestra bien la variedad de situaciones que pueden encontrarse.
– Por otro lado, cualquier procedimiento de elaboración que no tenga los medios de integrar la totalidad de las informaciones disponibles se traduce necesariamente en una representación de menor calidad de la economía nacional. No se pueden elaborar de manera satisfactoria los agre- gados macroeconómicos sólo a partir de la cuenta de los hogares, o utilizando sólo los datos provenientes de los establecimientos. Y si tal fuera el caso, cualquier descomposición para ana- lizar más finamente la situación de uno u otro de los sectores institucionales quedaría necesaria- mente falseada. Sería entonces ilusorio producir matrices de contabilidad social que no estuvieran arraigadas en una elaboración satisfactoria del marco central. Debe establecerse una jerarquía de los recursos a implementar.
– La gran variedad de análisis propuestos por los promotores de las matrices de contabilidad social representa una contribución muy interesante para comprender mejor el contexto social asociado a una economía nacional. Pero los mismos enfoques pueden desarrollarse muy bien a partir de las cuentas nacionales utilizando la presentación en T. La dificultad no reside en la presentación elegida, sino en la posibilidad de llenar con datos fiables las diferentes posiciones que suponen las descomposiciones elegidas.
– Las matrices de contabilidad social, así como el marco central, basan su enfoque sobre la parti- ción de las magnitudes macroeconómicas, para pasar a un nivel mesoeconómico. Si es preciso se pueden organizar particiones complementarias de un mismo nivel agregado, pero cada dato es necesariamente complementario de los datos vecinos. Ahora bien, es interesante observar que esta restricción ha sido abandonada por los promotores de las cuentas satélite, ya que una misma magnitud puede pertenecer a varios entornos (así, la formación de los médicos pertenece simultáneamente a las cuentas satélite de la educación y de la salud).
a cualquier precio de su coherencia? Y al colocarnos en el margen, ¿no corremos el evidente riesgo de construir una medida “local”, que no tome en cuenta la exigen- cia de globalidad que preside la elaboración del sistema central? Dicho de otra manera, ¿la calidad de una matriz de contabilidad social no está ligada a la calidad de la medición de los grandes agregados macroeconómicos? Así, muy concreta- mente, ¿cómo podemos medir los ingresos por categorías de hogares si no se ha realizado antes un trabajo riguroso para evaluar con precisión la importancia del fraude fiscal, o el monto de la producción de la economía informal? Ahora bien, sólo un cuadro de oferta y utilización (COU) permite establecer un inventario algo riguro-
so de estos fenómenos.
b. Los análisis y las cuentas satélite19
Incluso si se lo utiliza con flexibilidad, el marco central sigue siendo muy restrictivo. Es algo que está en la propia naturaleza de la función que se le pide que cumpla: un marco macroeconómico integrado que se adapte a todos los países. Ahora bien, los usuarios tienen con frecuencia que desarrollar análisis que recurren a agrupamientos diferentes, e incluso a veces a otros conceptos. Más generalmente, conviene respon- der de la manera más apropiada a la demanda de información que emana de institu- ciones especializadas en algunos ámbitos. Para interpretar la complejidad de la economía nacional no es admisible una lectura monolítica; hay que multiplicar las visiones posibles, y a esto apunta la propuesta de cuentas satélite.
Así, tras este término hay que ver más una filosofía de la medición personalizada que propuestas formales que permitan responder a una u otra necesidad. El manual del SCN es muy explícito en esto: “, etc., el Sistema no hace recomendaciones norma-
lizadas sobre este tipo de trabajo que, por definición, debe mantenerse abierto”. (SCN, 21.47). A lo sumo hace propuestas para un campo particular de mediciones
especializadas: las cuentas satélite con orientación funcional20. En realidad, se trata de un campo experimental que podría simultáneamente abrir pistas para la evolución del propio marco central.
Por el contrario, el término “satélite” refiere bien la voluntad expresada de mante- ner una articulación entre estas medidas específicas y las magnitudes propuestas por el marco central. Ese vínculo se justifica por varias razones:
– brindar puntos de referencia a las magnitudes calculadas, manteniendo como algo posible la comparación económica con los agregados del marco central;
19. SCN, capítulo 21. 20. SCN, 21.45-121.
– garantizar una mejor valoración, ya que los trabajos integrados del marco central suministran puntos de referencia articulados con el conjunto de las estadísticas disponibles;
– brindar los medios para una valoración “en el margen” sólo para las nuevas mag- nitudes económicas introducidas, ya que el marco central sirve de base para el conjunto de los conceptos y definiciones elegidas, sin modificación.
Esta obra no tiene por objeto la presentación de métodos de elaboración de las cuentas satélite, ni repetir las diferentes pistas abiertas por el SCN. Habrá que remitir-
se para ello al capítulo que les es dedicado. Pero no deja de tener interés el evocar aquí, a título indicativo, algunas de las ideas que allí se proponen:
– Explorar aspectos de la economía ignorados por el marco central, como las activi- dades auxiliares ejercidas por cuenta propia, la economía doméstica, las externa- lidades (como las contaminaciones u otros daños).
– Modificar los agregados: los límites de la producción (y de los ingresos que se asocian a ella), la noción de activo producido (y la de formación bruta de capital fijo (FBCF) que tiene asociada), considerando, por ejemplo, la investigación o el
capital humano.
– Introducir conceptos nuevos, o proponer particiones nuevas o más detalladas. – Proponer un enfoque funcional de la economía, reagrupando, por ejemplo, todo
lo que se refiere a la salud, la educación, o el turismo.
– Extender la noción de producto, incorporándole producciones ignoradas por el marco central, como el caso de los servicios de transporte, que se extendería al transporte por cuenta propia, incluso cuando es realizado por los hogares. – Permitir la articulación de las magnitudes monetarias del marco central con las
estadísticas no monetarias disponibles, por otro lado.
Finalmente, por la vía de las cuentas satélite es como se puede enfocar el desarro- llo de instrumentos de medición en el campo del patrimonio natural. Existen investi- gaciones en curso para llegar a consolidar las propuestas en esta materia, y en el mismo capítulo 21 se encuentran las principales orientaciones que podrían constituir el objeto de un consenso que todavía hay que encontrar (SCN, 21.122-186).