1.8 ¿A QUÉ NECESIDADES RESPONDE LA CONTABILIDAD NACIONAL?
E LABORACIÓN DE LAS CUENTAS NACIONALES
2.3 IMPLEMENTAR LAS CLASIFICACIONES
Las clasificaciones constituyen un elemento clave de la contabilidad nacional, al igual que la propia arquitectura contable. En efecto, ellas son las que determinan el contenido de las diferentes partidas elegidas para constituir las cuentas del sistema. Se refieren más precisamente a los siguientes ámbitos:
– los agentes (sectores institucionales e industrias), – los flujos y los stocks,
– los bienes y servicios, – las funciones.
El SCN suministra un contenido bastante preciso de las clasificaciones necesarias
para el establecimiento de las cuentas. En esta obra, su descripción detallada se retoma en los diferentes capítulos que tratan de los ámbitos relacionados con ellas. Aquí se presenta el espíritu con el cual se deberá proceder para adaptarlas a la especificidad de cada país, de alguna manera, cómo darles vida, con el fin de que el sistema
implementado informe de la mejor manera sobre una realidad específica. Hay que tener en cuenta que las clasificaciones propuestas han sido definidas de manera ge- neral, para que puedan adaptarse a las situaciones más variadas posible de ser encon- tradas en el mundo, a la vez que para servir de guía a los trabajos locales y permitir las comparaciones internacionales. Resulta entonces necesario tanto adaptarlas como darles un contenido, dos tareas que se llevan a cabo simultáneamente.
Con este propósito, no está por demás citar al propio SCN:
El SCN ha sido diseñado de manera tan completa que los distintos países, cualquiera que
sea su estructura económica, su ordenamiento institucional o su nivel de desarrollo, pue- dan seleccionar del mismo aquellas partes que consideren más pertinentes y útiles para su implementación a la luz de sus propias necesidades y capacidades. Se pretende que el
SCN se implemente de una manera flexible y que las cuentas y cuadros, las clasificacio-
nes y la sectorización presentadas en esta publicación no se consideren como fijas (SCN
1.40).
a. Adaptar las clasificaciones a la realidad local
Las clasificaciones propuestas están previstas para responder a las diversas posibili- dades que puede presentar una economía nacional; su adaptación es, entonces, nece- saria. El objetivo es dar cuenta de la mejor manera de la realidad local y de los comportamientos que la caracterizan. Pero primero hay que conocer esa realidad; entonces lo que podemos esperar es llegar sólo de manera progresiva a la definición juzgada como más apta. Sin embargo, es importante no introducir agrupamientos incompatibles con los propuestos a nivel internacional, ya que la posibilidad de pasar de una clasificación a otra debe mantenerse para los rubros principales, salvo que exista alguna razón importante (incompatibilidad estadística, por ejemplo). En reali- dad, será bueno orientarse hacia niveles diferentes de agrupamiento, sobre la base de las grandes categorías propuestas por el SCN.
Por otro lado, hay que comprender cabalmente los objetivos a los cuales deben responder esas clasificaciones, y no dudar en completarlas con otros enfoques adap- tados a las necesidades de los usuarios. Al definir las clasificaciones que van a servir de referencia al marco central, también hay que preocuparse por el nivel de detalle con el cual se desea llevar a cabo el trabajo. Estas decisiones deben tomarse en vin- culación con las decisiones estratégicas mencionadas al final de este capítulo. Por otra parte, estas clasificaciones deben permitir la puesta en forma de los datos para las necesidades de los usuarios. Consultarlos antes de terminar el trabajo es, pues, algo muy importante; se puede no satisfacer directamente sus demandas, pero sí prever descomposiciones que les permitirán luego estructurar la información en con- secuencia.
b. Darle un contenido a las clasificaciones
Una clasificación es un marco vacío mientras el contenido de cada rubro no ha sido especificado en función de la situación local. Los agentes económicos corresponden, por ejemplo, a instituciones muy concretas y conocidas por todos; es importante clasificar cada una de ellas entre los diferentes sectores institucionales. La misma cuestión puede plantearse para un instrumento financiero en particular, para un im- puesto, o para la producción de una empresa.
Para llevar a cabo este trabajo, resulta tentador proceder, en primer lugar, a la defini- ción de las fronteras entre los diferentes rubros; pero esto sería un error. El método correc- to consiste en definir con prioridad sus respectivos centros. Luego la ampliación progresiva hace surgir el problema de las fronteras. Definirlas también es necesario, pero la línea divisoria sigue siendo, en parte, convencional; por eso resulta inútil emprender debates estériles para saber dónde ubicar un elemento que finalmente resultará marginal.
Por último, es útil recordar que una clasificación está hecha con la intención de clasificar en un mismo y único rubro todos los elementos de su categoría. Para poder llevar a la práctica este principio de exhaustividad, debemos apoyarnos en todos los medios de los que se pueda disponer (listas, archivos, anuarios, datos estadísticos, etc.). Y hay que tener presente que no todo puede ser cerrado a priori, ya que el trabajo posterior hace aparecer siempre algunos olvidos. Pero debido a las complica- ciones que esto supone (sobre todo, en el caso de procesos informatizados), más vale realizar un inventario inicial y reducir esos olvidos a puntos menores.
Señalemos, para terminar, que una buena conducción de este trabajo supone recu- rrir ampliamente a las fuentes, pues toda clasificación se apoya sobre una interpreta- ción de los datos disponibles. Darle un contenido a las clasificaciones es un trabajo bastante pesado. Y si se lo realiza mal, puede llevar a dificultades posteriores muy costosas de superar.
c. Criterios estadísticos y económicos
La adaptación de las clasificaciones a la realidad local debe tomar en cuenta dos exigencias importantes:
– que los límites propuestos minimicen las incompatibilidades con lo que las esta- dísticas disponibles permiten analizar,
– que el peso económico de las categorías elegidas sea significativo, ya que resulta inútil abrir rubros cuyo contenido estará cercano a cero, durante todo el período que debe cubrir la serie en elaboración.
Por motivos de este tipo muchos países no consideran útil aislar las instituciones sin fines de lucro (en ese caso, la mejor decisión es clasificarlas junto con los hoga-
res). Pero el argumento vale sobre todo para la manera de definir las industrias a incluir en el COU (cuadro de oferta y utilización).
d. Diferentes niveles de clasificación
Una nomenclatura se caracteriza por diferentes niveles de clasificación, encajados unos dentro de otros, de manera que los rubros del nivel inferior constituyan un nuevo conjunto que dé lugar a ser clasificado en el nivel inmediatamente superior (se habla de partición en bloques; o estructura en árbol). Para cada clasificación del sistema es importante proceder a la definición de los diferentes niveles (dos, tres o incluso cuatro), sabiendo que deben responder a las siguientes condiciones:
– El nivel inferior (el más detallado) es el correspondiente al mayor detalle deseado para el tratamiento de los datos estadísticos disponibles.
– Los niveles intermedios son los utilizados para facilitar la compatibilización en- tre los datos (una necesidad de los contables nacionales), o para la realización de análisis económicos más detallados (necesidad de los usuarios); es también un punto de encuentro posible entre fuentes que utilizan clasificaciones elementales diferentes.
– El nivel superior es el que se elige para los cuadros de síntesis y para las publica- ciones de gran difusión; puede pensarse en variantes para tener en cuenta necesi- dades diferentes.
e. A propósito del tiempo y el espacio
El SCN propone la elaboración de cuentas anuales. Otros lapsos son posibles, pero
suponen técnicas diferentes de elaboración, que no se presentan en este libro. En principio, lo que se recomienda es el año calendario, que es la referencia de las publi- caciones internacionales. Pero puede haber situaciones locales que requieran la adop- ción de otro intervalo: el presupuesto del Estado, o una estacionalidad particular de la actividad económica o en la recogida de las estadísticas. Hay que reflexionar bien antes de colocarse en una situación de aislamiento internacional.
La contabilidad nacional se define a partir de la noción de residencia, en relación a un territorio económico. Estas dos nociones deben concretarse en el marco del país considerado. La elección del territorio puede ser más restringida que el territorio sobre el cual el Estado ejerce su soberanía, en la medida en que éste tenga espacios económicos juzgados autónomos entre sí (por división administrativa o distancia geográfica) o, incluso, porque existan niveles diferentes de ejercicio de esa soberanía (una región autónoma, por ejemplo). Esto nos llevaría a pensar en la elaboración de contabilidades nacionales diferentes para cada uno de los territorios así definidos.
Pero hay que estar seguros de que se dispondrá de los recursos estadísticos para realizar esta atomización. Es legítimo pensar que una decisión de este tipo depende más del poder político que de la autoridad administrativa responsable de la elaboración de las cuentas, sobre todo cuando existen conflictos en relación al espacio nacional.