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4. CAPITULO LA CREACIÓN EN

4.3. Jorge Juan en la creación del Cuerpo.

Dentro de la Marina preconizada por Ensenada y sustentada por la “pluma” y la “espada” solo el Marqués de la Victoria defiende con vehemencia la creación de un Cuerpo técnico “militar

responsable de las construcciones navales”318, aunque no hay unanimidad en calificarla en

convencimiento o nacida con ataque personal y antiguo a Patiño.

Es innegable que Juan defiende y contribuye eficazmente a la creación de una Marina científica, de la que llegó a ser su máximo exponente, y que crítica a los constructores que al desconcer las matemáticas, física, hidráulica, etc. se convierten en meros carpinteros capacitados. Está fuera de toda duda razonable, que no sintió, o al menos no queda reflejado lo contrario, que sintiera la necesidad de crear un Cuerpo técnico independiente dentro de la Armada para la construcción naval. A él bastó con su profundo conocimiento de las ciencas, que había estudiado fuera de los cauces académicos del Siglo XVIII, y la observación del quehacer de los experimentados constructores y la búsqueda de la justificación científica para controlar, dirigir la Junta de Constructores, aprobar su Reglamento y aparecer para la posteridad como el padre y mentor indiscutible de la construcción naval española.

El Jefe de Escuadra deslumbra por sus conocimientos en la Academia de Guardiamarinas de Cádiz y al acabar tiene más experiencia en navegación que sus compañeros, no en balde ha participado en las acciones de “correr caravanas” contra moros como miembro de la Orden de Malta, ¿pero dónde le nace su afición y dedicación por la ingeniería naval?. Muchos las relacionan a sus contactos con Bouguer en la expedición de la Condomine; por ejemplo: “pudo iniciarse en la ciencia de la construcción naval, por su relación con Bouguer ...) No puede dudarse que este largo contacto de Jorge Juan con Bouger despertó su interés por la

Arquitectura Naval …319”. Las relaciones entre ambos científicos debieron ser escasas, no se

ha olvidar que trabajaban a kilómetros de distancia y participaban en equipos distintos: Godin y Juan por un lado, Bouguer, La Condomine y Ulloa por otro. Por tanto es Ulloa quien le ve entre

las cumbres nevadas de los Andes “en las montañas más altas del mundo”320 trabajar y

escribir el Traité du Navire (publicado en 1746) “dentro de su tienda de campaña, encaramado en un estrecho pico peruano, con el viento huracanado por fuera y cortinas de lluvia helada ….

calentado por pequeño fuego de carbón, escribiendo a la luz de una vela parpadeante…..”321.

¿Sería una afición inducida por su amigo Ulloa, o es nuevamente el destino quien le pone en la antesala del despacho del Marqués justo en el momento preciso para verse involucrado en la misión de espionaje en Londres?.

No podemos sostener que su posible cercanía a Bouguer ni su intercambio de conocimientos fueran los desencadenantes de su interés. El doctorando está cercano a las reflexiones del profesor L.D. Ferreiro sobre el particular aunque desde el punto de vista contrario:

317

AGMAB. Ingenieros. Asuntos Personales. Leg. 3408/12, Documento Anexo Número 8 de fecha: 20.06.1833 titulado: “Reflecsiones”

318 Marqués de la Victoria: Discursos y diferentes puntos de vista sobre la Marina” 08.12.761. Resumen

de sus conversaciones con Carlos III en el viaje a Barcelona. 319

Conferencia sobre “Jorge Juan y la construcción naval” de Pascual O´Dogherty el 26 de enero de 1999 en la Fundación Jorge Juan

320 Bouguer, Pierre, Prólogo del “Traité du Navire”. Op, Cit.

321

“¿Colaboró acaso D. Jorge Juan y Santacilia con Bouguer en escribir Traité du Navire?

Sin duda, no. Aunque brillante, Juan fue un novato de 23 años, mientras que Bouguer

tenía 38 y había sido profesor desde el año en que Juan nació, de manera que poco era lo que podía dar; su propio Examen Marítimo no se publicó hasta 25 años mas tarde así que es probable que ni siquiera considerase este tipo de problema hasta mucho mas tarde. De todas formas Bouguer era demasiado orgulloso para desear que le ayudase otro hombre, especialmente joven, y muy especialmente un español. Finalmente, sabemos que Juan pasó la mayor parte de su tiempo con Godin y no con Bouguer de modo que no era muy probable que hubiera amistad entre ellos. Sin embargo, puede ser que la frialdad de sus relaciones y su desagrado por la arrogancia de Bouguer, Juan tuviera un gran respeto por

Bouguer, y fuera atraído por el mismo tema mucho mas tarde”. 322.

La única discrepancia con lo anterior es que el doctorando opina que Juan empieza a escribir su Examen a su vuelta de Inglaterra y tal vez lo haga con una idea de superación científica de las enseñanzas de Bouguer.

A partir de que Juan vuelve de Londres de forma precipitada se involucra totalmente en la construcción naval hasta la caída de Ensenada y defiende sus ideas frente a Arriaga de una Armada numerosa y en continuo crecimiento hasta alcanzar y superar los 70 navíos de línea en operación en la Armdada Real. Las relaciones entre ambos son difíciles y escasas. Los viajes, las comisiones, las licencias por salud, las hacen además intermitentes pero sobre todo no son francas y leales por ambos lados. La tesis doctoral de María Baudot323 estudia con mayor profundidad estas relaciones poniendo en evidencia posibles deslealtades de Juan para su Ministro participando en turbios asuntos de la Corte de la mano del Secretario de Hacienda Miguel Múzquiz “… ocurre la novedad de querer el Rey sin decir nada al Baylío, me entienda

con VM para disponer…324

Con la excusa de un nuevo navío para la Compañía de Caracas que construye en Pasajes Muzquiz utiliza a Juan para atacar a Arriaga y desprestigiarlo ante el Rey implicándolo como su asesor en otras cuestiones, que al parecer, le encarga el Rey de espaldas a Arriaga. Es posible que el Rey le encargue al de Hacienda la compra de buques de guerra en Nápoles por sus implicaciones internacionales; pero de ahí a montar un equipo con Juan de espaldas a Arriaga va un largo trecho. Juan no entiende y opina: “… yo creo, venerando el dictamen del

Rey, como mas acertado que quizas no seria malo darse por entendido con el…” 325.

Pero Múzquiz sigue con un nuevo proyecto en 1766-67 de construir por asiento seis navíos en Cádiz, tres de a 70 y otros tantos de a 80 al que ataca Arriaga sustituyendo al asentista previsto y nombrado a Juan para nuevas y lejanas comisiones. Juan le dice a Múzquiz: “con esta embajada de Marruecos se nos acaban de frustrar todas nuestras cosas” 326 y reconoce que no se puede hacer nada a sus espaldas como ya se explica en 1.4.1 pág 40.

Y como muestra de sutiliza de Arriaga convence a Juan solicite la plaza vacante en el Consejo de Guerra para después negársela y evidenciar que no cuenta con él como lo demuestra por el hecho de mantenerlo como Jefe de escuadra y no proponerlo nunca para Teniente General. Por otra parte Arriaga oculta al Rey que Juan no está en Cádiz al mando de las construcciones de Cádiz:”Esta maniobra de Arriaga, engañando a Carlos III con respeto a la residencia de Jorge Juan y a su participación en los planes de incrementar la construcción naval, fue descubierta casualmente por Múzquiz al solicitar del Monarca el permiso para que Juan pudiera ir a Cádiz, que Arriaga le había negado. La petición provocó la sorpresa de Carlos III,

que lo suponía en esa ciudad, dedicado al fomento de la Marina”327.

322 Ferreiro, Larrie D.: Bouguer en el Perú; Op. Cit. Pág. 40

323 Baudot Monroy, Maria: Tesis doctoral … Op. Cit.

324

AGS, Secretaría y Superintendencia de Hacienda, Leg 50, Carta de Múzquiz a Juan 16.09.1766

325 AGS. Secretaría y Superintendencia de Hacienda. Leg. 50. Carta de Juan a Múzquiz 31.08.1766

326 AGS. Secretaría y Superintendencia de Hacienda. Leg. 50.Carta de Juan a Múzquiz 16.09.1766

327

Cuando Juan se ve implicado en cuestiones navales328, construcción de arsenales, obras hidráulicas, diques, canal de Castilla, esclusas etc... en los que además mantiene una interesante correspondencia con Romero entendemos que nunca ve la necesidad de tecnificar la profesión de constructor, le bastaba con que fuese “práctico”. Aceptamos que otros piensen lo contrario, pero nuestras propias investigaciones llevadas a cabo nos llevan a afirmar lo anterior.

La Marina desde los tiempos de Ensenada lleva años tratando de ser autosuficiente y para ello dos ejemplos:

• Cuando comienza la construcción de los Arsenales329 se decide que un buen número de

arquitectos formados en la Academia de Bellas Artes de Madrid sustituyan a los Ingenieros del Ejército encargados de las obras y se integren en su estructura, y con esta idea Sánchez Bort, incorporado a Armada, sustituye en la dirección de las obras de Ferrol a Francisco LLobet y se ayuda con dos delineantes formados en la misma Academia: Antonio Bada y Francisco Solinis. Después los tres formarían de una u otra forma parte del Cuerpo de Ingenieros de Marina.

• Cuando pide a Juan intervenir en la Academia de Guardiamarinas para sentar las bases

de los conocimientos de ingeniería y construcción navales para que unos pocos y excelentes oficiales con prácticas en los arsenales fuesen suficiente para cubrir las necesidades de la Marina soportados por el escalón inferior, los constructores de la Maestranza. Como ejemplos de esta formación podemos señalar: en Guarnizo el Alférez

de Navío Pablo de la Cosa Llatazo330 y el Guardamarina Juan de Hezeta Dudagoitia, y en

Ferrol el Alférez de Navío Agustín de Colosia331 sin olvidarnos de Romero, por poner solo

unos pocos ejemplos. De estos tres solo Romero se incorporaría al nuevo Cuerpo.

Bouguer reconoce que carece de práctica “Tengo bastantes fundamentos de la teoría; pero confieso que aunque tengo alguna práctica, no es toda la que se necesita; ¡ si yo hubiera construido una docena de navíos y tuviera la que es menester…332 .”, y en la misma línea reconoce que el ejercicio de la construcción requiere conocimientos prácticos y teóricos y crítica a sus antecesores sea Gaztañeta, Autran o Bouguer: “El arte de construir ha tenido la desgracia de caer siempre en manos de un mero practicón que por no tener luces de Geometría y Mecánica, no conoce las propiedades de las líneas de fuerza, o entre las de un gran teórico que no sabe lo que son las fuerzas de la mar.” 333 , sin embargo en ningún momento reconoce la necesidad de que esa unión de conocimientos técnicos (que podría tener un marino) con los conocimientos prácticos se materializara en una nueva profesión. Por otro lado tampoco son pocas las ocasiones en que Juan se sitúa por encima de los constructores, y en la carta que escribe a Romero334 le recomienda que no dé por sentado ninguna información que le den los constructores (ingleses) por buenos que sean, sino que la recoja, analice, compruebe y saque sus propias conclusiones. Como ellos no lo hacen, la obtención de estas les superará, como a él, por encima de ellos y acabaran pidiéndole consejos los mismos a los que ahora recurre. Esta opinión coincide con la que los constructores tiene de sí mismos como profesionales ya que : “… como tales fabricamos del mismo modo, ócon igual exactitud , àla Ynglesa, ála Española ô aotra qualquiera sistema……conforme lo indica el nohaver construido pornuestras ideas… sino según las

328 Mejías Tavero, Juan Carlos: Op. Cit.

329

Capel, Horacio: Palas a minerva. La formación científica y la estructura institucional de los Ingenieros militares en el siglo XVIII., Pág. 187

330 AHN, Estado, Leg. 3228, donde aparece como Joseph de la Cosa

331 AMN, MS 2232.

332

Aranda y Anton, Gaspar de: La tecnología de la madera para la arquitectura naval en la época de Jorge Juan , Pág. 44 y 53, RHN, año 2004

333 Aranda y Anton, Gaspar de: La tecnología de la…. Op. Cit. Pág. 44 y 53

334

Reglas qe. senos han prefijado, y havía sido indifte. qe. estas fuesen según las dequalqa. Nacíon”. 335

Con el nivel actual de la investigación documental no se han localizado o publicado documentos que relacionen a Juan con la creación del Cuerpo y Ordenanzas, ni por supuesto con Gautier, al que despreciaba por su mediocridad, ni con Arriaga. Solo una vez le pasa Arriaga un plano de Gautier y “casualmente” lo hace cuando Juan está colaborando con Muzquiz de espaldas al Secretario. Pero no solo es Arriaga quien ignora a Juan, nadie en la secretaria ni en los departamentos le mantienen al corriente salvo su discípulo y amigo Romero, quien le pide su intermediación para obtener un buen puesto en el futuro nuevo Cuerpo. El único documento localizado por ahora en el que Juan habla del Cuerpo es su felicitación a Romero por su nombramiento como Ingeniero en Segundo fechada seis meses después de la creación336.

Los años 69-70 la Secretaría de Marina debe ser un hervidero de noticias relacionadas con el Cuerpo, debe saberse que Gautier intenta con Grimaldi definir su nuevo uniforme (Ver Capítulo 7) para el Cuerpo que el Rey ya ha resuelto formar y que estará a las órdenes del propio

Rey337. Juan acaba de fracasar con su nuevo plan de estudios de la Academia de

Guardiamarinas y Arriaga le llama a la corte y a para tenerlo ocupado le nombra Director del Seminario de Nobles el 24 de mayo de 1770 es decir cinco meses antes de la creación del Cuerpo y cinco desde que Arriaga le pide a Gautier que estudie su posible creación. Es una aptitud que encaja en la personalidad testaruda, hábil y cortesana de Arriaga que mantiene alejados a los que pueden hacerle sombra, representar un peligro u oponerse a sus decisiones, lo mismo que hizo con Juan lo repite Gautier mandándolo por todos los

departamentos para conocer los arsenales338.

Si bien es verdad que Jorge Juan no interviene en la creación del Cuerpo de Ingenieros de Marina, no es menos cierto que la sombra alargada de su sabiduría y conocimientos llegada como leegado a los individuos que lo componen hasta su desaparición, y por esa razón, añadimos que si bien Juan no participa en la creación del Cuerpo no se le puede arrebatar la paternidad de la “Ingeniería Naval española” 339 .

Ejemplos de “permanencia” del “Examen” en el Cuerpo:

Romero supera el proyecto Gautier de la fragata Soledad mejorando la resistencia y

estabilidad en su Esmeralda aplicando el libro 5, capitulo 1.

• Romero recuerda en más de una ocasión para ser oficial del Cuerpo340 “solo deven

admitirese sugetos sobresalientes en todas prendas, y con una instrucción completa para podér entender el exâmen Marítimo….”.

• Casado Torres aplica en 1820 los criterios de la asignación de calibres de Juan en su

nueva serie de fragatas de 60341.

Pero todo el afán de la Marina de involucrar a Juan en la creación del Cuerpo de Ingenieros de Marina llegada a su cenit en la biografía de Jesualdo Domingo sobre Tomas Bryant cuando dice: “Una sola causa impedia, sin embargo, que Bryant llegara á constituir parte integrante de nuestra Marina militar, ingresando luego en ella como uno de los primeros fundadores del Cuerpo de Ingenieros navales que por entonces se empezó a formar (¡habla de 1750!) y esa

335 AMN, Ms 1249. Anexo a la Carta de Vegaflorida a Arriaga del 09.05.1767 adjuntando los

argumentos técnicos frente a las críticas de Gautier de fecha 08.04.1767. 336

Corpus Documental. Documento Número 1.3. Carta del 30.04.1771

337 AGS, Marina, Leg. 79. Carta de Grimaldi a Gautier, Aranjuez, 23.05.769.

338 Corpus Documental. Documento Número 4.1. Orden de traslado a Gautier a Cartagena. Fecha

24.04.1770 339

Sánchez Carrión, José María y Cerrolaza Asenjo, José Ángel: Solución al enigma de los orígenes del Cuerpo de Ingenieros de Marina. Ingeniería Naval versus Ingenieros Navales, RIN, Diciembre 2004.

340 AGMAB, Asuntos, Personales, Ingenieros. Leg. 3408/20. Carta de Romero a Valdés de 23.11.1784

341

causa nacía en la religión que profesaba” 342, (el subrayado es nuestro). Bien es verdad que mas adelante habla de que “se expidió, con fecha 5 de Julio de 1752, el nombramiento de constructor de navíos” pero la idea de que el Cuerpo facultativo llevaba latente en la Marina desde 1750 está lanzada, es fácil analizar la utilización perniciosa de los vocablos “Ingeniero Naval”, “constructor”, “Ingeniero de Marina” del autor convenientemente situados para crear el ambiente de que el Cuerpo de Ingenieros de Marina llevaba fraguándose desde 1750 (20 años antes de su creación) sin que tuviese que venir un francés a crearlo. Esta idea sigue arraigada y se intenta desmontar en esta tesis.

Dicho lo cual hemos de disparar una lanza a favor de Juan analizando el prólogo de la edición de su Examen Marítimo de 1771, que podría estar en imprenta cuando se crea el Cuerpo, ya que es revelador hasta que punto Juan ignora a los constructores y reinvindica la completa formación del marino al que dedica su obra, pero no podemos obviar que tal vez por asentimiento con la “nueva realidad política” este prólogo preconizaba “entre líneas” la posibilidad de un estamento nuevo si los marinos no se instruían adecuadamente.

“La instrucción del Marinero, si exceptuamos los cortos principios en que se funda el Pilotaje, se ha considerado, hasta muy poco tiempo ha, de pura práctica. La fabrica del navío y otras embarcaciones, y sus maniobras, que es el modo de manejarlas, ha estado siempre en manos de unos casi meros Carpinteros, y de otros Trabajadores u Operarios: ninguna dependencia se creyó que tuviesen de la matemática sin embargo de ser el todo sino pura Mecánica: Ciencia, quizás, la mas difícil y mas intrincada del mundo: ¿pero qué mucho?. En el Marinero, todo ocupado al riesgo, al trabajo y a la fatiga, no existe quietud para estudio tan dilatado y prolijo; y el estudioso, que requiere suma tranquilidad para la contemplación, no se acomoda al afán y fatiga extrema del otro, únicas maestras que enseñan con facilidad las resultas que solo por la teórica fuera casi imposible descubrir. La dificultad de unir estas dos partes, en que consiste perfeccionar estudio tan manifiestamente útil, le tuvo por consiguiente en tinieblas tantos siglos hace, pero en el presente han florecido con admiración las Matemáticas, y se han introducido con beneficio singular en casi todas las ciencias o artes, era irregular que no hubiera logrado lo mismo en la Marinería, o a lo menos que no se diese el principio a la necesaria perfección para que con el se cultivase progresivamente”. 343 (Los subrayados son actuales y la ortografía modificada para facilitar la lectura).

Creemos conveniente resaltar los párrafos que Dr. Ferreiro dedica al Cuerpo de Ingenieros de Marina y no puede resistir la tentación de dedicar más de la mitad de estos a Juan sin explicar las razones por las que los incluye en los orígenes del Cuerpo, ni sus posibles relaciones:

The first formal steps toward standardization began without any recourse to the use of ship

theory, a curious fact, given that this standardizations began under Jorge Juan y Santacilia in 1752.

He (Jorge Juan) was strongly influenced by the British system, which relied on a fairly tight

centralized control of design and construction through the chief surveyor, but where ship theory played no part.

The Council of Constructors was short-lived, for Ensenada fell from power in 1754,

effectively removing the authority granted to Juan y Santacilia.

Although Juan y Santacilia would later write “Examen Marítimo (Maritime examination), one

of the great works of naval architecture, it appears that he did not employ any theoretical