FEMINISMO DE HIPATIA. Según
algunos autores, Hipatia llegó a transformar el concepto de femini- dad, hipótesis de dudosa credibili- dad. No podemos negar que esta mujer invadió el espacio público, tanto en lo social como en lo políti- co. Podríamos colocarla en la línea de Aspasia incluso, pues invirtió los roles determinados por la cultura para la mujer. Pero de ahí a lo otro hay un gran trecho. Hipatia no ense- ñó, al parecer, a mujeres; todos sus alumnos y oyentes fueron hombres. Sin embargo, otras filósofas de gran importancia, como Aspasia. enseña- ron con sus enseñanzas que otro modelo de mujer era perfectamente viable; tuvieron en su alumnado tanto a hombres como a mujeres, pero Hipatia solamente enseñó a hombres, y, a veces, muy misógi- nos. Parece ser que las mujeres es- tuvieron excluidas de su círculo, aunque esto no significa que tenga- mos que tildar a Hipatia de “ma- chista”, pero sí es cierto que sus en- señanzas no tenían nada que ver con lo que podríamos llamar “libe- ración feminista”. En este sentido Hipatia no fue sino una mística neo- platónica, para la que el conoci- miento era el auténtico camino ha- cia el bien.
EL ATEÍSMO DE HIPATIA. Otro de los aspectos importantes, y que
marcaron la vida de esta mujer fue su supuesto ateísmo. Juan de Nikiu, obispo copto, administrador general de los monasterios del Alto Egipto allá por el año 696, afirmará que Hipatia era una filósofa pagana. Esto, obviamente, constituía un se- rio peligro en aquella época, pues desde que en el 391 Teodosio I prohibiera los cultos paganos y Teófilo, patriarca de Alejandría y familia de Cirilo, los destrozara; las guerras entre cristianos, paganos y judíos fueron trágicas. Hipatia se mantuvo al margen de toda esta desgracia, y más en su propia ciu- dad. Esta actitud, precisamente, será la que determine su horrible final. Podemos decir claramente que una mujer que se movió siempre entre la justicia y la racionalidad, encon- trará la muerte precisamente al to- parse con lo irracional e injusto de un obispo sin escrúpulos. Esto no es algo que haya desaparecido en nuestras iglesias, pues en muchos entornos y aspectos, el egoísmo, la hipocresía y lo irracional siguen di- rigiendo la vida de muchos y mu- chas creyentes.
Si Hipatia fue pagana o no, es algo que no llegaremos a saber nunca. Lo que sí es seguro es que no tene- mos datos de que lo fuera ni que ve- nerase el politeísmo, quizás tampo- co el monoteísmo; por tanto no po-
demos afirmar ni lo uno ni lo otro. En todo caso, sí que habría que te- ner en cuenta que algunos de sus alumnos eran cristianos, como el ya citado Sinesio de Cirene.
La triste realidad fue que en el 415 d. C., Hipatia fue asesinada a ma- nos de un grupo de fanáticos cris- tianos durante el episcopado de Ci- rilo, siendo cónsules Honorio X y Teodosio IV. La sinrazón y la bar- barie cristianas se cobraron la vida de una mujer extraordinaria, y eso aun cuando según personajes como Nicéforo en su Historia Eclesiásti- ca, era una mujer decorosa, modes- ta, honesta, casta y prudente. Su in- terés no fue otro que la matemática y la epistemología y vivió para la investigación y la docencia. R
a t u r a l e z a
P l u r a l
Los tres
‘funerales’
que
muestran la
tristeza de
los gorilas
Un equipo científico graba por primera vez cómo estos simios velan sus cadáveres
Un grupo de gorilas observa el cadáver de un espalda plateada. En vídeo, los gestos de "tristeza" de estos animales. DIAN FOSSEY GORILLA FUND INTERNATIONAL | EPV
En los meses anteriores a su
muerte, Ihimure había entablado
una importante amistad con Ti-
tus, el macho alfa del grupo. Y
cuando Titus murió no se separó
de él mientras el resto de los go-
rilas se acercaban a velar el ca-
dáver. Incluso durmió esa noche
junto a su cuerpo. Un año des-
pués, cuando murió Tuck, la
hembra de mayor rango, durmió
con ella su hijo menor, Segasira.
Y de nuevo, en torno al cuerpo
se congregó la manada, realizan-
do todo tipo de comportamientos
dirigidos a ella, desde gestos de
cuidado hasta demostraciones
violentas. Los gorilas dejan clara
su contrariedad por la muerte de
sus compañeros con rituales y
gestos conmovedores que re-
cuerdan a la pena que sentimos
los humanos. Un hito que tumba
por completo la leyenda de que
son simios brutales, esa que co-
menzó a derribar la pionera Dian
Fossey.
El equipo de primatólogos que
sigue a este grupo de gorilas de
las montañas en Ruanda tuvo la
suerte de presenciar y grabar es-
tos funerales. Ahora publica un
estudio en el que analiza lo suce-
dido en estas muertes y en otra
posterior en otro grupo muy dis-
tinto que también se grabó. Y
acaba su trabajo con una conclu-
sión controvertida: "Esta obser-
vación [el comportamiento de
Ihimure y Segasira] puede suge-
rir que los humanos no son úni-
cos en su capacidad de afligirse".
ARTÍCULO COMPLETO: https://elpais.com/elpais/2019/04/04/ciencia/1554378154_099642.html#?id_externo_nwl=newsletter_materia20190405
Y cuando Titus
murió no se
separó de él
mientras el
resto de los
gorilas se
acercaban a
velar el cadáver.
Incluso durmió
esa noche junto
a su cuerpo.
UJERES FILÓSOFAS
“Conserva celosamente tu derecho a reflexionar, porque incluso el hecho de pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto”(Hipa>a de Alejandría).
M
#13
Hipatia
(Segunda parte)Juan Larios
Presb. de la IERE FEMINISMO DE HIPATIA. Segúnalgunos autores, Hipatia llegó a transformar el concepto de femini- dad, hipótesis de dudosa credibili- dad. No podemos negar que esta mujer invadió el espacio público, tanto en lo social como en lo políti- co. Podríamos colocarla en la línea de Aspasia incluso, pues invirtió los roles determinados por la cultura para la mujer. Pero de ahí a lo otro hay un gran trecho. Hipatia no ense- ñó, al parecer, a mujeres; todos sus alumnos y oyentes fueron hombres. Sin embargo, otras filósofas de gran importancia, como Aspasia. enseña- ron con sus enseñanzas que otro modelo de mujer era perfectamente viable; tuvieron en su alumnado tanto a hombres como a mujeres, pero Hipatia solamente enseñó a hombres, y, a veces, muy misógi- nos. Parece ser que las mujeres es- tuvieron excluidas de su círculo, aunque esto no significa que tenga- mos que tildar a Hipatia de “ma- chista”, pero sí es cierto que sus en- señanzas no tenían nada que ver con lo que podríamos llamar “libe- ración feminista”. En este sentido Hipatia no fue sino una mística neo- platónica, para la que el conoci- miento era el auténtico camino ha- cia el bien.
EL ATEÍSMO DE HIPATIA. Otro de los aspectos importantes, y que
marcaron la vida de esta mujer fue su supuesto ateísmo. Juan de Nikiu, obispo copto, administrador general de los monasterios del Alto Egipto allá por el año 696, afirmará que Hipatia era una filósofa pagana. Esto, obviamente, constituía un se- rio peligro en aquella época, pues desde que en el 391 Teodosio I prohibiera los cultos paganos y Teófilo, patriarca de Alejandría y familia de Cirilo, los destrozara; las guerras entre cristianos, paganos y judíos fueron trágicas. Hipatia se mantuvo al margen de toda esta desgracia, y más en su propia ciu- dad. Esta actitud, precisamente, será la que determine su horrible final. Podemos decir claramente que una mujer que se movió siempre entre la justicia y la racionalidad, encon- trará la muerte precisamente al to- parse con lo irracional e injusto de un obispo sin escrúpulos. Esto no es algo que haya desaparecido en nuestras iglesias, pues en muchos entornos y aspectos, el egoísmo, la hipocresía y lo irracional siguen di- rigiendo la vida de muchos y mu- chas creyentes.
Si Hipatia fue pagana o no, es algo que no llegaremos a saber nunca. Lo que sí es seguro es que no tene- mos datos de que lo fuera ni que ve- nerase el politeísmo, quizás tampo- co el monoteísmo; por tanto no po-
demos afirmar ni lo uno ni lo otro. En todo caso, sí que habría que te- ner en cuenta que algunos de sus alumnos eran cristianos, como el ya citado Sinesio de Cirene.
La triste realidad fue que en el 415 d. C., Hipatia fue asesinada a ma- nos de un grupo de fanáticos cris- tianos durante el episcopado de Ci- rilo, siendo cónsules Honorio X y Teodosio IV. La sinrazón y la bar- barie cristianas se cobraron la vida de una mujer extraordinaria, y eso aun cuando según personajes como Nicéforo en su Historia Eclesiásti- ca, era una mujer decorosa, modes- ta, honesta, casta y prudente. Su in- terés no fue otro que la matemática y la epistemología y vivió para la investigación y la docencia. R
Por su parte, Tycho Brahe pasó su vida recopilando datos referentes al movimiento de los planetas en el mayor laboratorio astronómico de aquel tiempo. Sus medidas eran de una precisión extraordinaria a pesar de no contar con la ayuda del teles- copio.
Johannes Kepler fue ayudante de Brahe y uti- lizó sus datos, junto con la teoría de Copérnico, para enunciar las leyes que llevan su nombre y que describen de forma cinemática el movimien- to de los planetas. Galileo Galilei, al mis- mo tiempo que Kepler En astronomía, Nicolás Copérnico
rechazó el universo geocéntrico y propuso la teoría heliocéntrica, con el Sol en el centro del Sistema So- lar y la Tierra, al igual que el resto de los planetas, girando en torno a él. Seguía utilizando circunferen- cias y simplificaba los cálculos de las anteriores teorías.