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Kuhn y la concepción estructural

6. La concepción estructural de las teorías científicas

6.5. Kuhn y la concepción estructural

Hemos visto en el apartado anterior que Sneed alude en la última parte de su libro de 1971 a algunas de las tesis de Kuhn, mostrando

que en el nuevo marco modelo-teórico adquieren un sentido preci-

so. Wolfgang Stegmüller dedicó en 1973 un amplio estudio a la obra de Kuhn, poniéndola en relación con la contribución sneedia- na." Su tesis consiste en que la obra de Sneed proporciona una base conceptual que permite formular los aspectos lógicos de las tesis de Kuhn, y no sólo los referentes a la historia de la ciencia. En concreto, las nociones kuhnianas de inmunidad de un paradigma o una teoría a la falsación, de que una persona disponga de una teoría, y el no abandono de un paradigma por el hecho de que se hayan realizado «experiencias refutadoras», son perfectamente in- teligibles, e incluso algunas de ellas muy naturales, en el marco sneediano.3° Stegmüller llega incluso a afirmar en esta obra, punto que matizó luego,31 que:

seguramente el mayor mérito del método de Sneed consiste en permitir una comprensión mejor de la noción de ciencia en T. S. Kuhn.32

Otro tanto cabría decir del caso de Lakatos, según el propio Steg- müller:

Su concepto de Programa de investigación no está en contradicción con las ideas de Kuhn. Por el contrario, según se interprete ese concepto, coincide o bien con el concepto de ciencia normal en el sentido de Kuhn, o bien con un caso especial del mismo (progreso de la ciencia normal sin retrocesos). El concepto de falsación del falsacionismo refinado de Laka- tos, en cambio, constituye en forma precisa un método para eliminar la fisura arracional, pero esto se debe a que, a pesar del confundente marco conceptual en el que aparece incluido en Lakatos, ese concepto equivale «en lo esencial» al concepto de reducción de teorías."

29. Véase W. STEGMÜLLER, Estructura y dinámica de las teorías, traducción

de C. U. Moulines (Barcelona, Ariel, 1983), cap. IX.

30. W. STEGMÜLLER, Estructura y dinámica de las teorías, p. 24.

31. Véase W. STEGMÜLLER, La concepción estructuralista de las teorías, in-

troducción.

32. W. STEGMÜLLER, Estructura y dinámica de las teorías, p. 41. 33. W. STEGMÜLLER, Estructura y dinámica de las teorías, p. 45. p. 151. 28. J. MOSTERIN, Conceptos y teorías de la ciencia (Madrid, Alianza, 1984),

172 Concepción estructural de las teorías científicas A la vista de esta situación, en 1975 se celebró un Simposio sobre Filosofía de la Ciencia en London (Ontario, Canadá), al cual asistieron Kuhn, Sneed y Stegmüller, al objeto de clarificar sus respectivas posturas y sus posibles interrelaciones. Las tres contri- buciones fueron publicadas al año siguiente en la revista Erkennt- nis, constituyendo, en particular el artículo de Kuhn, otro impor- tante referente en la evolución de la filosofía de la ciencia en el siglo xx.

Las posturas de Kuhn, en general, son netamente elogiosas ante la obra de Sneed, aun sin entrar en el detalle técnico de las mismas. Kuhn afirma desde el principio que «lo que me ha intere- sado del formalismo de Sneed son los temas cuyo análisis preciso hace posible, no el aparato técnico concreto que se desarrolla para tal propósito»." Dicho de otra manera: independientemente de que ese formalismo pueda ser mejorado, o corregido, o que llegue a proponerse otro tipo de técnica de análisis lógico de las teorías muy diferente a la de Sneed, Kuhn considera que siempre estará planteado el desafío de lograr resultados parecidos a la hora de hacer formalmente inteligibles numerosas cuestiones básicas en la ciencia que la concepción heredada no podía ni siquiera abordar adecuadamente:

Lo que me ha llamado desde el principio la atención en el formalismo de Sneed es que incluso su forma estructural elemental es capaz de captar características significativas de la teoría y la práctica científicas que brillan notablemente por su ausencia en los formalismos anteriores que me son conocidos.35

Por poner dos casos sencillos como ejemplo: según Kuhn, físico de formación, la distinción entre la clase de los modelos potenciales parciales y la clase de los modelos parciales es muy pertinente como ilustración de algunas fases de la enseñanza de la física: hacer la transición de Mi,p a nes lo que se intenta por medio de los laboratorios y de los problemas que aparecen al final de los capítulos de los libros. Hay estudiantes que a partir de las ecuacio- nes y estructuras matemáticas pueden muy bien resolver proble-

34. T. S. KUHN, «El cambio de teoría como cambio de estructuras, en Teorema, VII:2 (1977), pp. 141-165, traducido de Erkenntnis, 10 (1976), pp. 179- 199.

35. T. S. KUHN, El cambio..., p. 143.

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mas físicos, pero en cambio no son capaces de enunciar ecuacio- nes para los problemas que se les presentan en los laboratorios o que han formulado por medio de palabras. Y además:

En segundo lugar, y casi como corolario de lo anterior, la imaginación creadora que se necesita para hallar un elemento de Mp que corresponda a

un elemento de M pp poco típico (por ejemplo, una membrana o una cuerda en vibración, antes de que ambas cosas constituyeran aplicaciones norma- les de la mecánica newtoniana) es uno de los criterios por los que a veces se puede distinguir a los grandes científicos de los científicos mediocres.36 Así pues, ya en este primer punto concreto, a Kuhn le parece que las distinciones propuestas por Sneed en el núcleo mismo de la teoría son pertinentes desde el punto de vista de la física, y no úni- camente artificios lógicos para solucionar un problema concreto. Pero el interés mayor por parte de Kuhn se refiere a las condiciones de ligadura:

La idea de ligadura, junto con la idea relacionada de aplicación, constituye lo que creo es la innovación conceptual central del formalismo de Sneed; de ella se sigue otra especialmente notable. Para él, como para mí, la especificación adecuada de una teoría debe incluir la especificación de algún conjunto de aplicaciones paradigmáticas."

Las divergencias de Kuhn con respecto a las propuestas snee- dianas tienen que ver con esta valoración positiva del concepto constraint o ligadura, por seguir la traducción preconizada por Moulines. A su entender, debería de atribuírseles una posición todavía más fundamental de la que ya tienen dentro de la recons- trucción estructural de las teorías científicas:

¿No se podrían introducir las aplicaciones y las condiciones de ligadu- ra como nociones primitivas, dejando que la investigación ulterior revela- ra la medida en que de ellas se seguirían criterios para la identidad de teorias y para la distinción teórico/no teórico?"

Para Kuhn, por consiguiente, la propia teoreticidad de los conceptos científicos debería de estudiarse, en primer lugar, relati-

36. T. S. KUHN, El cambio..., p. 144. 37. T. S. Kuttx, El cambio..., p. 145. 38. T. S. KUHN, El cambio..., p. 150.

Redes teóricas y elementos teóricos 175 vamente a una aplicación dada, y, en segundo lugar, debería de

determinarse en función de la necesidad (o no) de introducir condiciones de ligadura a la par que dicho concepto. Una función o concepto puede ser teórica para la mayoría de las aplicaciones de la teoría, pero ello no equivale a afirmar que lo sea para todas:

Una función o un concepto determinado podría entonces ser teórico en algunas aplicaciones de la teoría y no teórico en otras, resultado que no me parece pueda originar excesivos problemas. Lo que ese resultado puede parecer que está amenazando ya se abandonó de hecho hace tiempo al renunciar a la esperanza de un lenguaje de observación neutro."

Ésta sería la divergencia principal, así como el hecho de que en la obra de Sneed, aunque las revoluciones científicas pueden resultar inteligibles, y en un sentido bastante parecido al de Kuhn, no se concede la atención debida a este problema que, sin embar- go, Kuhn sigue considerando importantísimo para la filosofía de la ciencia. Sí se reconoce, en cambio, como uno de los grandes méritos del formalismo sneediano, el que la dinámica y la evolu- ción histórica de las teorías pueda ser asumida por el mismo, a diferencia de otras concepciones epistemológicas, netamente ahis- tóricas. En particular la distinción entre núcleo y núcleo estructu- ral ampliado (o núcleo expandido), debida básicamente a Stegmü- ller, le parece particularmente útil para algunas teorías científicas, como la propia mecánica de partículas, en varias de cuyas aplica- ciones es imprescindible añadir la ley de la elasticidad de Hooke al núcleo de MCP para lograr un adecuado análisis de dichas aplica- ciones.

En resumen, y como ha podido verse al hilo del artículo de Kuhn, las coincidencias entre muchas de sus tesis básicas y las de la concepción estructural son grandes, y esto ya en esta primera fase de desarrollo de dicha concepción, sobre la base del impulso de Sneed y las contribuciones de Stegmüller. Ello ha llevado a que, en algunos sectores, la concepción estructural haya sido considera- da incluso como una continuación y un perfeccionamiento de las sugerencias de Kuhn, que fueron muy revulsivas en su momento pero que carecían del rigor teórico suficiente como para aglutinar en su torno una escuela de investigadores que pudiera tomar el relevo de la concepción heredada en la filosofía de la ciencia del

39. T. S. KUHN, El cambio..., p. 152.

presente siglo. El propio Stegmüller, con su obra de 1973, ha contribuido bastante a ello.

Sin embargo, y como veremos a continuación, el estructuralis- mo se ha desarrollado siguiendo vías que de ninguna manera están preludiadas en las obras de Kuhn. Sucede un poco lo mismo que con el caso de Lakatos, algunas de cuyas ideas centrales, efectiva- mente, pueden ser reinterpretadas en términos de la concepción estructural. Pero de ahí a considerar a ésta como una continua- ción, en el sentido acumulativo del término, de las propuestas de Lakatos, media un abismo.

La conclusión principal, en tanto no lleguemos todavía al tratamiento que la concepción estructural propone para analizar y reconstruir los procesos de cambio científico, lo cual tendrá lugar mediante el concepto de reducción,4° consistiría en admitir que hay

muchos puntos de coincidencia entre las propuestas de Kuhn y las de Sneed, si bien los orígenes de sus respectivas tesis, así como la evolución ulterior de sus investigaciones y de las de sus discípulos son muy diferentes, aun manteniendo como puntos de acuerdo el reconocimiento de la importancia de la historia de la ciencia para la epistemología, así como la relevancia de los aspectos pragmáti- cos de las teorías científicas, ligados a sus comunidades científicas correspondientes.