2. La concepción heredada 23 )
3.7. El realismo crítico
Popper siempre se ha manifestado en contra de la teoría subjetivis- ta del conocimiento, cuya versión más radical era la solipsista del Aufbau de Carnap. Mas la objetividad de la ciencia no ha de estar fundamentada en un lenguaje fisicalista, o en una base empírica observacional. La ciencia es producto de acciones humanas, y como tal un objeto social:
Podemos considerar el conocimiento objetivo —la ciencia— como una institución social, o un conjunto o estructura de instituciones sociales.3I
Aunque el conocimiento y la investigación propia de los indivi- duos tenga sin duda su importancia, lo cierto es que la ciencia surge a partir de la cooperación y de la competición institucionali- zada de los científicos. El tercer mundo descrito en el apartado precedente sería el ámbito ontológico en donde se depositan las objetivaciones de la investigación científica, y muy en particular aquellas que han tenido una repercusión efectiva sobre la sociedad de la que surgieron. El mismo aprendizaje del conocimiento cientí- fico ha de ser visto desde esta perspectiva: no como una repetición de experiencias, que inductivamente proporcionarían a cada sujeto individual los enunciados y las leyes científicas generales, sino como un proceso de prueba y error que cada científico asimila en algunos ejemplos característicos, a partir de los cuales asume o no las teorías vigentes socialmente en su tiempo.
Popper es, pues, un realista, pero sin que ello conlleve una reducción fisicalista de toda objetividad científica. Su oposición al empirismo de Bacon, Hume, Mill y Russell no radica en la confron- tación de éstos con el idealismo, punto en el que Popper también coincide, sino en la epistemología subjetivista que, unida al empi- rismo, les llevaba a afirmar que «todo conocimiento se deriva de la experiencia de los sentidos»." Por el contrario, para Popper el
31. K. R. POPPER, Realismo y el objetivo de la ciencia, traducción de Marta Sansigre (Madiid, Tecnos, 1985), p. 136.
32. Definición de Russell del empirismo en la Encvclopaedia Britannica, artículo «The Limits of Empiricism», mencionado por Popper en dicha enciclope- dia, p. 121, nota 56.
El realismo crítico 95
problema epistemológico básico no es el del origen de las ideas, sino el de la verdad de las teorías. Y para estudiarlo hay que partir de teorías ya constituidas, producidas por momentos anteriores en el desarrollo social, que a continuación son contrastadas con la engendra las teorías. Las observaciones siempre presuponen un conocimiento disposicional previo, que no sólo proviene de la experiencia. Ésta desempeña una función negativa y crítica; nunca
estructura de nuestros órganos sensoriales, sino también del con- texto teórico y de las informaciones básicas a partir de las cuales se despliega la investigación científica. La ciencia es sistemática por- que siempre procede conforme a conjeturas y a problemas previa- objetivos, porque como tales le vienen dados en su proceso de mente enunciados, que para el sujeto individual son innatos y aprendizaje. Se aprende también de la experiencia, pero sobre todo cuando ésta es usada críticamente, como contrastación de las hipótesis y de las teorías vigentes.
Surge así lo que Popper llama el realismo crítico. Frente al racionalismo clásico, desde Platón hasta Leibniz, pasando por Des:- cartes, que caracterizaba a la ciencia por la posesión de un método que podía conducirnos al descubrimiento de la verdad, Popper afirma tajantemente:
1) No existe método para descubrir una teoría científica. 2) No existe método para cerciorarse de la verdad de una hipótesis científica, es decir, no existe método de verificación.
3) No existe método para averiguar si una hipótesis es «proba- ble» o probablemente verdadera.33
Sin embargo, ello no le impide definirse como un racionalista. Lo que ocurre es que, para él, la función de la razón es crítica y negativa. Las teorías científicas se distinguen de los mitos única- mente porque pueden criticarse, e incluso porque buena parte de los científicos se dedican a esa labor crítica recurriendo para ello a la experiencia, pero también a los esquemas lógicos de pensamien- to que, como el modus tollens, posibilitan el ejercicio de ese tipo de razón. La epistemología no ha de ser justificacionista en el sentido tradicional del término. Nuestras creencias y nuestras teorías sobre
97 El falsacionismo popperiano
la realidad no se pueden justificar positivamente, porque de una u otra forma sean verdaderas. Pero sí cabe dar razones de por qué preferimos una teoría a otras: porque constituye una aproximación más cercana a la verdad, e incluso porque podemos tener razones para conjeturar que sea verdadera, aunque sólo sea para poder investigarla más a fondo, procediendo a su falsación eventual. Nuestras preferencias científicas sólo se justifican críticamente, y en relación al estado actual de la cuestión. En el fondo, no se trata ni siquiera de justificar las teorías racionalmente, sino de elaborar una epistemología que permita definir el concepto de preferencia
racional entre teorías y entre hipótesis:
El problema epistemológico de Hume —el problema de dar razones positivas, o el problema de la justificación— puede ser reemplazado por el problema totalmente distinto de explicar —dar razones críticas— por qué preferimos una teoría a otra (o a todas las demás que conocemos) y finalmente por el problema de la discusión crítica de las hipótesis para descubrir cuál de ellas es, comparativamente, la que hay que preferir:"
La verdad continúa siendo el objetivo de la ciencia, pero por la vía negativa: buscamos razones para rechazar lo que hasta ahora había sido considerado verdadero y sólo aceptamos las teorías que, pese a las más severas contrastaciones, todavía no han sido falsa- das. Sólo se aprende y se incrementa el conocimiento por medio de la crítica racional.
Esta metodología o epistemología popperiana se completa con una posición ontológica realista: pero su afirmación del realismo metafísico resulta mucho más prudente y matizada que sus tesis epistemológicas. Para Popper, hay razones a favor del realismo metafísico, pero también razones en contra. A su juicio priman las primeras, y por eso se ha considerado durante toda su vida un realista; pero ello no equivale a decir que sus tesis ontológicas sean afirmadas con la misma radicalidad y claridad que sus tesis episte- mológicas.
Para Popper, la teoría de que todo el mundo es un sueño mío (solipsismo extremo) o la teoría hegeliana de que todo el mundo es un despliegue de la idea son irrefutables; y por eso mismo han de ser rechazadas. «La irrefutabilidad no es una virtud, sino un vicio»,
34. Encyclopaedia Britannica, p. 63.
El realismo crítico
afirma explícitamente." El realismo popperiano parte en cambio del hecho de que, desde un principio, nos movemos en el terreno de la intersubjetividad, lo cual es totalmente contrario al solipsis- mo y al subjetivismo científicos. Podría entonces pensarse que las teorías científicas, al ser productos sociales, son simples conven- ciones o instrumentos útiles. Pero Popper también va a someter al instrumentalismo a una aguda crítica.
Él acepta, desde luego, que las teorías científicas son instru- mentos útiles, pero no sólo eso: además son conjeturas sobre la realidad. La ciencia tiene un objetivo, que es la explicación. Se trata de buscar explicaciones satisfactorias de los explicanda, y para ello el explanans debe de cumplir una serie de condiciones:
En primer lugar, debe entrañar lógicamente al explicandum. En se- gundo lugar, el explicans tiene que ser verdadero, aunque, en general, no se sabrá que es verdadero; en cualquier caso no debe saberse que es falso, ni siquiera después del examen más crítico... Para que el explicans no sea
ad hoc tiene que ser más rico en contenido: debe de tener una variedad de
consecuencias contrastables que sean diferentes del explicandum.36 La concepción popperiana de la explicación científica se ins- cribe en la tradición de la concepción heredada: una explicación es satisfactoria cuando se formula en términos de leyes universales y condiciones iniciales contrastables y falsables. Cuanto mayor sea el grado de corroboración de las leyes y de las hipótesis, tanto más satisfactoria resulta la explicación. Ello nos lleva a buscar teorías cuyo contenido sea cada vez más rico. Y aunque no existan, según Popper, explicaciones últimas, que son propias de concepciones esencialistas contra las cuales también está Popper,37 sí cabe defen- der un esencialismo modificado, basado en afirmar que toda expli- cación tendrá tarde o temprano una explicación mejor y más universal, en rechazar las preguntas del tipo «¿qué es?», y en dejar de caracterizar a cada individuo por el conjunto de sus notas o propiedades esenciales. La postura de Popper es más próxima en esto a la de Platón: las leyes de la naturaleza serían descripciones
35. Encyclopaedia Britannica, p. 122. 36. Encyclopaedia Britannica, p. 173.
37. Véase el artículo de Popper «Tres concepciones sobre el conocimiento humano, reimpreso en Conjeturas y refutaciones, cap. 5, sec. V, así como «Realis- mo y el objetivo de la ciencia», pp. 175 y ss.
98 El falsacionismo popperiano 99 conjeturables de las propiedades estructurales ocultas en la natura-
leza, y que se trata de descubrir. Las leyes o teorías deben ser, por lo mismo, universales; deben formular aserciones sobre todas las regiones espaciotemporales del mundo; y deben versar sobre pro- piedades estructurales relacionales del mundo."
Popper es consciente de que esta postura realista también está sujeta a crítica, y él mismo proporciona argumentos en contra de la misma. Pero cabría decir que es la preferible entre las diversas metateorías existentes en torno al conocimiento científico (subjeti- vismo, empirismo, positivismo, idealismo, esencialismo, instru- mentalismo, etc.).