2. La concepción heredada 23 )
3.6. La tesis del tercer mundo
En su obra Conocimiento objetivo, Popper propone la siguiente dis- tinción:
Sin tomar las palabras 'mundo' o 'universo' muy en serio, podemos distinguir los siguientes tres mundos o universos: primero, el mundo de los objetos físicos o de los estados físicos; segundo, el mundo de los estados de conciencia o de los estados mentales, o quizá de las disposiciones conduc- tuales para actuar; y tercero, el mundo de los contenidos objetivos del pensamiento, especialmente del pensamiento científico y poético y de las obras de arte.27
Las leyes y teorías científicas, en particular, pertenecerían a este tercer mundo, que el propio Popper pone en relación con la 24. Véase K. R. POPPER, «La lógica de las ciencias sociales», en La disputa del positivismo en la sociología alemana, de ADORNO et al. (Barcelona, Grijalbo, 1973), pp. 101-119.
25. E. NAGEL, La estructura de la ciencia, traducción de Néstor Míguez (Buenos Aires, Paidós, 1986), pp. 84 y ss.
26. M. BUNGE, La investigación científica, traducción de Manuel Sacristán (Barcelona, Ariel, 1969), p. 334.
27. K. R. POPPER, Objective Knowledge, edición revisada (Oxford, Clarendon Press, 1979), p. 106.
92 El falsacionismo popperiano
teoría platónica de las ideas y con la teoría hegeliana del espíritu
objetivo, si bien para diferenciarse netamente de ambos filósofos.
Por el contrario, tanto Bolzano como Frege son aceptados como
precedentes directos de esta tesis popperiana. Al afirmar la existen-
cia objetiva de este tercer mundo, Popper se va a manifestar contra-
rio a toda forma de convencionalismo, así como a las concepciones
que consideran los conceptos, las leyes y las teorías científicas
como entidades lingüísticas, como estados mentales subjetivos
o como disposiciones para la acción.
La metodología de la ciencia adquiere con ello una vertiente
ontológica: ¿qué tipo de entidad poseen las construcciones creadas
por los científicos a lo largo de la historia, y sobre las cuales
reflexionan en este siglo los metodólogos y los filósofos de la
ciencia? La tesis popperiana del tercer mundo tiene al menos el
mérito de haber abierto esta discusión, devolviendo a la teoría de la
ciencia toda su envergadura conceptual, que había salido bastante
malparada tras las simplificaciones neopositivistas. Por otra parte,
el debate abierto por Popper ha sido amplio y de gran interés, por
lo cual conviene detenerse un momento en la presentación que
Popper hace de su tesis.
El punto de partida de la misma es la distinción entre teoría del
conocimiento y epistemología. Para Popper, la teoría del conoci-
miento tradicional, y concretamente la tradición empirista de Loc-
ke, Berkeley, Hume y Russell, ha centrado su análisis en el conoci-
miento subjetivo, ligado al individuo. La epistemología, por el
contrario, debe ocuparse del conocimiento científico, que él conci-
be sin sujeto. La tesis del tercer mundo, y por consiguiente de la
existencia objetiva de las teorías científicas, va ligada a su propues-
ta de una epistemología sin sujeto. En lugar de centrarse en las
creencias del científico o en la singularidad de sus invenciones, el
epistemólogo debe investigar los problemas, las conjeturas, los
libros, las revistas científicas, etc. La ilustración popperiana de
dicho tercer mundo son las librerías y las bibliotecas, así como los
laboratorios y los experimentos científicos que tienen lugar en
ellos. La epistemología subjetivista es irrelevante," y además, así
como una epistemología objetivista que estudie e investigue ese
tercer mundo puede aportar muchísima luz al estudio del segundo,
el de los estados mentales o de conciencia, la influencia recíproca
28. K. R. POPPER, Objective Knowledge (1979), p. 111.
La tesis del tercer mundo 93
no es cierta. Aunque nosotros actuemos continuamente sobre ese
tercer mundo, modificándolo y corrigiéndolo, es sin embargo con-
siderablemente autónomo.
En apoyo de sus tesis Popper ofrece una argumentación bio-
lógica. No sólo hay que estudiar las conductas o los actos de pro-
ducción de los seres animales, incluidos los hombres, sino que
debemos investigar también las estructuras conforme a las cuales
dichas acciones tienen lugar, incluidas las estructuras materiales
del cuerpo animal. Y, lo que es más, debemos estudiar el efecto de
retroacción (feedback relation) que las propiedades de las estructu-
ras producen sobre la conducta de los animales. Lo que está en
cuestión, por consiguiente, es la existencia independiente y objeti-
va de las estructuras mismas, poi- ejemplo neuronales o genéticas,
que serían los objetos por excelencia de ese tercer mundo. Por
supuesto, también en las acciones humanas, incluidas las obras de
arte, cabe discernir ese tipo de entidades. Pero el tercer mundo no
sólo surge de las acciones humanas. Un libro de logaritmos, dice
Popper, puede haber sido escrito por un ordenador, y sin embargo
expresa determinadas estructuras pertinentes en ese tercer mundo.
En el caso de las matemáticas, es claro que Popper se aproxima a lo
que tradicionalmente se ha llamado platonismo, por lo que se
refiere a la existencia de los objetos matemáticos.
Miguel Ángel Quintanilla, comentando estos pasajes de la obra
de Popper, afirma:
La teoría del tercer mundo no sólo supone una concepción formalista cuyo complemento habría de ser una ideología individualista, sino que el formalismo se presenta aquí como una auténtica metafísica idealista de estilo platónico."
Pero las teorías popperianas sobre la ciencia también han sido
adscritas, siguiendo en esto las afirmaciones del propio Popper, a
una concepción realista. Así, Rivadulla habla del realismo conjetu-
ral de Popper y califica su epistemología asimismo como realista."
También la escuela de Helsinki
(Tuomela,Niiniluoto, etc.) ha revi-
talizado las tesis realistas de Popper, por lo cual habremos de
detenernos en este punto, resumiendo lo esencial del debate.
29. M. A. QUINTANILLA, Idealismo y filosofía de la ciencia (Madrid, Tecnos, 1974), p. 144.
94 El falsacionismo popperiano