2. La concepción heredada 23 )
3.8. La verosimilitud
Preferimos una teoría a otra, en última instancia, porque es más verosímil: porque se aproxima más a la verdad, aunque nunca vayamos a poder demoltrar de ninguna teoría que es verdadera. El aumento del contenido empírico de las teorías, y el hecho de que las nuevas teorías hayan de poder explicar también lo que las precedentes explicaban, llevan a Popper a concebir el progreso científico como una paulatina aproximación a la verdad:
Podemos explicar el método científico y buena parte de la historia de la ciencia como el proceso racional de aproximación a la verdad.39
Sin embargo, Popper se va a encontrar con grandes dificulta- des a la hora de definir de manera precisa el concepto de verosimi- litud, máxime teniendo en cuenta su rechazo del inductivismo. Su idea inicial es sencilla: la verosimilitud de una proposición depen- de de la cantidad de verdades y de falsedades que dicha proposi- ción implica. Y otro tanto cabe decir respecto de las teorías. De ahí que tanto en Conjeturas y refutaciones como en Conocimiento
objetivo proponga la siguiente caracterización de la mayor o menor
verosimilitud entre dos teorías:
38. K. R. POPPER, «Realismo y el objetivo de la ciencia», en Conjeturas y refutaciones, pp. 177-178.
39. K. R. POPPER, Conjeturas y refutaciones, pp. 57-58.
La verosimilitud
Intuitivamente hablando, una teoría T, tiene mayor verosimilitud que otra teoría T2 Si y sólo si:
1) sus contenidos de verdad o falsedad (o sus medidas) son compara-
bles; y además •
2) o bien el contenido de verdad, pero no el de falsedad, de T, es mayor que el de T2; o bien ,
3) el contenido de verdad de T, 'no es mayor que el de T2, pero sí su
contenido de falsedad."
Esta definición ha sido criticada` désdé diversas perspectivas. En primer lugar, no sería válida para el' caso en que hubiera teorías inconmensurables, como afirmarán Kuhti y Feyerabend. En segun-
do lugar, y como ha señalado Tichy, se presupone implícitamente que los respectivos contenidos de verdad y de falsedad de' T2 están incluidos como subconjuntos en los de T,. Y,' además, taV y Cómo ha hecho ver Newton-Smith, la definición falla en el caso. eh' que el cierre deductivo de una teoría (es decir, el conjunto de prbpósitio- nes que puedan derivarse de sus axiomas o postulados) sea hilriito; ya que entonces estaríamos comparando dos conjuntos infirátóS:.1W cual sucede prácticamente en todas las teorías físicas interesantes, de las cuales puede suponerse que conllevan consecuencias (verda- deras o falsas) para todos y cada uno de los puntos del continuo espacio-temporal, y para las cuales, por tanto,. el cierre deductivo es un conjunto infinito de proposiciones, independientemente de que dichas teorías sean verdaderas o falsas.
Tichy, Miller y Grünbaum han profundizado más en sus críti- cas, mostrando que, de acuerdo con las concepciones popperianas, y partiendo de sus propias definiciones de la verosimilitud, ocurre que las teorías que poseen un elevado contenido de verdad tam- bién tienen un alto contenido de falsedad. Por lo cual la determina- ción cuantitativa de las verosimilitudes respectivas no resulta deci- soria. Rivadulla, que ha estudiado ampliamente el debate, incluidas
las sucesivas mejoras propuestas por Popper, concluye que «la comparación de la verosimilitud de dos teorías falsas no es via- ble».4'
40. K. R. POPPER, Objective Knowledge (1979), p. 52.
41. A. RIVADULLA, Filosofía actual de la ciencia, p. 159. Véase también para
este debate p. 173, y en general todo el cap. IV, donde se estudian a fondo las cuestiones técnicas del mismo. Para las referencias de Kemeny, Miller, Tichy, etc., véase la bibliografía final.
100 Er fa Isac i o n is m o popperiano Sin embargo, para el realismo científico que acepte las tesis deductivistas de Popper, así como su criterio de demarcación falsa- cionista, proporcionar una adecuada definición de la noción de verosimilitud resulta imprescindible, si se quiere mantener la tesis central de que la investigación científica constituye un proceso de aproximación progresiva a la verdad. De ahí que tanto los autores recién mencionados como algunos de los principales epistemólo- gos de la escuela de Finlandia, agrupados en torno a la figura de Hintikka, se hayan ocupado ampliamente de esta cuestión.
No vamos aquí a entrar en los detalles técnicos de sus propues- tas, que excederían del nivel en el que se enmarca la presente obra. Nos limitaremos, por tanto, a describir brevemente el sentido de su tentativa. Para Niiniluoto, «deberíamos de encontrar alguna forma de relativizar la noción de verosimilitud al poder de expresión de las teorías».42 No se trata, pues, de definir la verosimilitud como la aproximación a una verdad general: ninguna teoría científica toma a la totalidad de la realidad como su ámbito de investigación, por mucho que sus leyes y sus enunciados sean universales. De ahí que el propio Niiniluoto plantee el problema de la verosimilitud en términos muy distintos, tratando de definir en primer lugar la mayor o menor distancia a la verdad de determinados enunciados de un lenguaje L de primer orden. Se retorna así una propuesta de Tichy en 1974, que había sido criticada por Miller y por el propio Niiniluoto. En el caso de este último, se recurrirá a la teoría de Hintikka de las componentes o constituyentes de una teoría."
Lo cierto es que las propuestas popperianas han dado origen a lo que se llama el problema lógico de la verosimilitud, que ha pasado a ser uno de los más importantes en la filosofía de la ciencia de los últimos años. Ello implica ya un cambio considerable con respecto al verificacionismo del Círculo de Viena y de la concep- ción heredada. Laudan, defensor del concepto de programa de investigación, que centra el progreso científico en la resolución de problemas, y no en la paulatina aproximación a la verdad, había indicado en 1979 que «nadie ha sido capaz de decir ni siquiera qué
42. I. NIINILUOTO, «On the Truthlikeness of Generalisations», en Burrs-
HINTIKKA, Basic Problems in Methodology and Linguistics, p. 124.
43. Véase J. HINTIKKA, «On the different Ingredients of an Empirical
Theory», en SUPPES-HENKIN et al. (eds.), Logic, Methodology and Philosophy of Science IV (Amsterdam, North Holland, 1973).
La verosimilitud 101
debe entenderse por 'más cerca de la verdad', por no hablar de ofrecer criterios para determinar cómo se podría medir esa proxi- midad».44 Esta deficiencia ha sido subsanada por los epistemólogos finlandeses, lo cual no equivale a decir que el problema haya sido resuelto. Sí es cierto que las concepciones realistas de Popper, así como su interés por la noción de verosimilitud en tanto que carac- terística epistemológica de las teorías científicas, y del progreso como búsqueda de la verdad, han seguido suscitando investigacio- nes y estudios, a veces altamente complejos.
Ocurre, sin embargo, que también en esos años comenzaron a aparecer historiadores y filósofos de la ciencia que aportaban nue- vos problemas a la epistemología científica que desbordaban el marco del debate entre el falsacionismo popperiano y el verifica- cionismo positivista, e incluso la caracterización de las teorías como sistemas formales con sus vocabularios (teórico y observa- cional) y sus axiomas. Todo lo cual tiene su incidencia en el problema dé la verosimilitud, ya que éste está concebido y ha sido tratado en términos de la previa reducción de las teorías a sistemas formales; y, desde luego, tomaba siempre como términos de com- paración a teorías conmensurables entre sí. De ahí que antes de retomar la cuestión de la verosimilitud en el marco de los métodos inductivos y probabilitarios, convenga detenerse en estas nuevas aportaciones que van a suponer un giro radical en la problemática de la filosofía de la ciencia en el siglo xx.
44. L LAUDAN, Progress and its Problems (Berkeley, University of California Press, 1977), pp. 125-126.