4.3 ¿Quiénes eran los emigrantes?
4.3.1. El nombre de los mexicas
El primer tema a analizar es el nombre que se dieron los emigrantes después de su
paso por Chicomóztoc: mexitin. Este nombre fue usado por los mexicas a todo lo largo
de su migración, hasta que fundaron Mexico-Tenochtitlan, cuando adoptaron, finalmente, el gentilicio mexica. Comparte con este posterior etnónimo la raíz (mexi-), aunque gramaticalmente está construido de una manera diferente, pues utiliza un
sufijo plural propio de sustantivos primarios y de sustantivos compuestos de verbo.45
El significado de este sustantivo era ya polémico en el siglo XVI. Al respecto dice la Historia general de las cosas de la Nueva España:
44 La trascendencia de esta derrota será discutida en el cap. 7.2 y 7.3. 45 Sullivan, Compendio de la gramática náhuatl, 30-126.
171 Conforme a la tradición, el sacerdote que dirigió hacia acá a los mexicas tenía por nombre Mecitli. Dizque al nacer lo llamaron Citli; y lo acostaron en una penca de maguey; allí se desarrolló; por esto fue llamado Mecitli.46
Alvarado Tezozómoc vincula también mexitin con el maguey:
Este nombre de Mexitin quiere decir Mexicano: como mas claro decir al lugar manantial de la uba, así Mexi, como si del Maguey saliera manantial, y por ello son ellos ahora llamados Mexicanos, como
antiguamente se nombraba Mexica [...]47
Tovar, por su parte habla de un caudillo Mexi del que tomaron su nombre los “mexicanos”.48
Por su parte, la Leyenda de los Soles afirma que una Mecitli, a quien identifica con Tlaltecutli, la diosa de la tierra, dio a luz a los cinco mimixcoa y los amamantó y luego hace la siguiente aclaración: “Por eso hoy somos mexica; pero no mexica, sino mecitin.”49
En oposición a todas estas afirmaciones, el franciscano de Colhuacan afirma en su Origen de los mexicanos que el nombre mexitin deriva del topónimo de la patria original del pueblo emigrante, Míxitl.50
Paralelamente, Chimalpain relaciona este nombre con la niebla:
[...] mexitin quiere decir que entre nubes y entre niebla vinieron saliendo cuando partieron para acá, cuando vinieron, según dicen, porque de tal modo se suele estar allá en Aztlan, entre niebla y nubes.51
Cristóbal del Castillo hace un juego etimológico claramente despectivo con este gentilicio pues lo asocia, al sustantivo mexixquilcuani, comedor de mexixin o mexixquílitl, “mastuerzo” o “berro silvestre”, una yerba deleznable que era alimento de los más pobres, o de sirvientes, como explica Sahagún.52 Esta etimología negativa es atribuida a los pobladores de distintos altépetl tepanecas y seguramente no era del gusto de los
46 De los mexicanos: 307-308. La alusión a la penca de maguey donde yació Citli intenta explicar, no muy convincentemente, la presencia de la palabra metl, “maguey”, aludida en el primer párrafo.
47 Crónica Mexicana: 223.
48 Relación del origen de los indios: 13. 49 Leyenda de los Soles: 123.
50 Origen de los mexicanos: 264-265.
51 Memorial breve: 24. Esta etimología se basa en el parecido entre mexitin y mixtli, nube. La vinculación de Aztlan, y de los mexicas, con las nubes enfatiza el carácter sobre natural e inalcanzable que adquirió el lugar de origen tras la partida de los emigrantes.
172 En suma, como en el caso de Aztlan, tenemos un nombre que se puede interpretar de muchas maneras. De hecho, las mismas fuentes del siglo XVI nos muestran la polémica que existía alrededor del nombre de los mexicas y la manera en que ésta servía para debatir su identidad.55
Sin embargo, es evidente la vinculación de casi todas las explicaciones con el polo femenino, frío, lunar y acuático del cosmos. El que este nombre sea atribuido a un pueblo adorador de una deidad solar y conquistadora, claramente perteneciente al polo opuesto, oscuro, caliente, solar y celeste, es una más de las contradicciones de la identidad mexica que serán examinadas a lo largo de esta obra.
La importancia de este gentilicio para la identidad de los mexicas es enfatizada por la circunstancia en que fue adquirido: los aztecas chicomoztocas fueron llamados mexitin,56 sólo después de que sacrificaron a los mimixcoa sobre las biznagas y los mezquites en el desierto, cuando recibieron también el arco, la flecha y el chitatli característicos de los conquistadores chichimeca.
Por ello, el Códice Aubin, vincula este apelativo con el acto de ungimiento que acompaño este ritual sacrificial:
Y en seguida, allá les cambió su nombre [Huitzilopochtli] a los aztecas. Les decía:
-De aquí en adelante ya no es vuestro nombre azteca, vosotros sois ya mexica.
Allá les embizmó las orejas, así que tomaron los mexica su nombre.57
Como vimos en el capítulo 2, no cabe duda que dicho episodio funcionó como un ritual de iniciación de los emigrantes y marcó su transformación en un nuevo grupo humano, conquistador, sacrificador, y chichimeca, cambio de identidad que fue reflejado en su nuevo nombre.
Esta explicación histórica del origen del gentilicio mexitin implica que el topónimo de la patria definitiva de los emigrantes, México, derivó de él.58
53 Mendieta también asocia el nombre mexitin con el mexixin pues afirma que esta yerba abunda en el campo. H. eclesiástica indiana: 157.
54 Historia de la venida de los mexicanos: 113.
55 Gutierre Tibón hace un amplio listado de setenta etimologías de México, todas las cuales se pueden aplicar también al gentilicio mexitin, Tibón, Historia del nombre y la fundación de México, 102.
56 O mexicas, según el Códice Aubin, en el pasaje citado arriba, y la H. mexicana desde 1221...: 3-4. 57 C. Aubin: 22.
173 Las historias de migración mexicas nos dan también información sobre la organización social de los emigrantes, empezando por su división en calpullis.
Estos grupos sociales han sido mucho más estudiados, y debatidos que los
mismos altépetl, en buena medida debido a su importancia económica y a su carácter
comunitario. Algunos historiadores han sostenido que el calpulli era una corporación endogámica unida por el parentesco, análoga a los clanes, que controlaba un territorio propio, cuya repartición se decidía internamente, y que pagaba conjuntamente su
tributo al estado. Frecuentemente los miembros de un calpulli tenían un oficio común.
Además, cada calpulli tenía un liderazgo interno con legitimidad propia y un dios patrono particular. Todo ello le daba un sentido de identidad particularmente firme y
duradero.59 Otros historiadores, en cambio, propusieron que más que un grupo
gentilicio relativamente autónomo, los calpulli eran unidades territoriales administrativas de los tlatocáyotl, equivalentes a los barrios españoles.60
La primera descripción del calpulli, que parece la más cercana a la realidad social del Valle de México, es muy parecida a la que hemos presentado del altépetl,61 pues ambos grupos sociales comparten importantes rasgos definitorios, como un fuerte sentido de identidad común, un liderazgo interno con fuentes propias de legitimidad y un dios patrono. Este parecido no era azaroso, pues un altépetl estaba integrado
generalmente por un conjunto de calpullis y por que un calpulli podía también
constituirse en un altépetl por su cuenta.62
58 En contraste, Duverger ha propuesto que este nombre fue aplicado a los emigrantes de manera retrospectiva, una vez que se habían establecido en México y en el momento en que se reescribió la historia mexica bajo Itzcóatl, con el propósito de reforzar sus derechos sobre esa ciudad y de suprimir la memoria histórica del asentamiento otomí que existía previamente en el sitio, L'Origine des Aztèques, 117-131.
59 Monzón planteó esta interpretación del calpulli en El calpulli en la organización social de los tenochca. Sus ideas fueron completadas por López Austin en “Organización política en el Altiplano Central de México durante el Posclásico”. Igualmente han sido elaboradas por Víctor Castillo en Estructura económica de la sociedad mexica.
60 Véase, por ejemplo, Carrasco , “La economía del México prehispánico”. También el artículo de Luis Reyes García, “El término calpulli en documentos nahuas del siglo XVI”.
61 Véase cap. 1.5.
62 También podía prestarse a confusiones, como sucede en el caso de los pueblos hermanos que acompañaron a los mexicas tras su partida de Aztlan, a los que el Códice Aubin llama claramente calpullis, C. Aubin: 4. De esta manera equipara a los altépetl del Valle de México con las parcialidades mexicas que partieron de Aztlan y que había mencionado anteriormente. En contraste, Chimalpain distingue claramente los siete calpullis mexicas que partieron de Aztlan de los ocho altépetl que se
174 cuatro parcialidades y otras de siete.
El Códice Aubin menciona la existencia de cuatro calpulli, o parcialidades, pero no da sus nombres.63
Chimalpain, en cambio, sí da los nombres de estos cuatro calpulli:
[...] el primer calpolli, de nombre Tlacatecco; el segundo calpolli, de nombre Tlacochcalco; el tercer calpolli, de nombre Calpilco; el cuarto calpolli, de nombre Tolnáhuac. Éstos dos [últimos] calpolli a la postre
vinieron a perder sus nombres.64
Torquemada explica que los aztecas estaban “repartidos en cuatro”, y que sus parcialidades se llamaban “mexicana”, tlacochcalca, chalmeca y calpilco.65 El Códice Azcatitlan, a su vez, divide a Aztlan en cuatro parcialidades cuyos glifos han sido interpretados por Graulich como chalmeca, cihuatecpaneca, tlacatecpaneca y tlacochcalca,66 , nombres que coinciden con las cuatro parcialidades de Mexico- Tenochtitlan según el Códice de Izhuatépec.67
En contraste con éstas, otras seis historias coinciden en afirmar que los mexicas venían divididos en siete calpullis y que sus nombres eran yopica, tlacochcalca,
huitznahuaca, cihuatecpaneca, chalmeca, tlacatecpaneca e izquiteca.68
Por otro lado, Alvarado Tezozómoc presenta una lista de dioses de los siete calpulli, sin especificar, desgraciadamente, a qué grupo corresponde cada uno:
[...] y como venian cantidad de ellos, que eran de siete Varrios, cada una traia el nombre de su Dios; como era Quetzalcoatl Xocomo, Matla, Xochiquetzal, Chichitic, Centeutl, Piltzintecutli, Meteutli, Tezcatlipuca, Mictlantecutli, y Tlamacazqui, y otros Dioses, que aunque cada Varrio de los siete traia señal de su Dios, traian así mismo otros Dioses con
encontraron en Teocolhuacan,que son, por cierto, los mismos pueblos que menciona el Códice Aubin: 3a. relación: 69.
63 C. Aubin: 4. En el mismo caso se encuentra la Memoria de la llegada: 19; así como la H. mexicana desde 1221...: 2.
64 3a. relación: 67.
65 Monarquía Indiana: 113.
66 Graulich, “Revisión al Comentario al Códice Azcatitlan de Robert H. Barlow”, 42. 67 Sobre este códice véase Van Zantwijk, The Aztec Arrangement, 64.
68 La lista se encuentra en la Tercera relación de Chimalpain, 3a. relación: 69. También es presentada por Alvarado Tezozómoc en su Crónica Mexicáyotl: 26-27. Sin embargo, el mismo autor presenta otra lista, en el momento de la llegada a Coatépec, que incluye quince calpullis, Crónica Mexicáyotl: 32. Durán, por su parte, presenta una variante muy interesante de esta lista, ya que no enumera los calpulli
en sí, sino a sus dioses patronos, todos los cuales tienen el mismo nombre que el grupo humano al que pertenecen, lo que hace pensar en un fenómeno de eponimia, Historia de las Indias: 29.
175 los mexicas y los calpulli en que estaba dividida Mexico-Tenochtitlan en el siglo XVI. Van Zantwijk ha señalado que los siete calpullis mencionados arriba eran los más importantes de la ciudad siglos después, aunque ya entonces existían otros trece calpullis.70
Se pueden plantear dos posibles explicaciones para esta continuidad. La primera
es que los calpullis mexicas fueron capaces de mantener su identidad y su cohesión a lo
largo de los siglos. Militan a favor de esta propuesta algunas de las características de estos grupos sociales, como su carácter endogámico y corporativo, su fuerte sentido de identidad centrado en su dios-patrono y la continuidad de su dirigencia interna.71 En el caso de calpullis de gran importancia, como Yopico o Huitznáhuac, la continuidad parece aún más plausible, pues sus miembros eran los principales nobles y gobernantes
dentro del altépetl mexica y tendrían tanto los medios como el interés por mantener la
continuidad de su grupo corporativo. Por otro lado, hay que señalar que si estos grupos fueron capaces de conservar una identidad propia a lo largo de tantos siglos, debe haber sido gracias al hecho de que conservaban sus propias tradiciones históricas que atestiguaban y mantenían esa identidad y servían para establecer y defender sus derechos específicos. Es probable que las divergencias entre las distintas historias mexicas se deban a que pertenecían a calpullis diferentes que tenían una visión distinta de la misma; desgraciadamente, con el fragmentario conocimiento que tenemos de los calpullis y su funcionamiento parece muy difícil realizar atribuciones claras.
La segunda posibilidad es que la listas de los calpullis que partieron de Aztlan
sean una proyección retrospectiva de los calpulli que existían en Mexico-Tenochtitlan y
que buscaban, por este medio, confirmar su antigüedad y sus derechos. En este sentido, resulta sospechosa la perfecta correspondencia que Graulich encuentra en el Códice Azcatitlan entre las cuatro parcialidades de Aztlan y las de Mexico-Tenochtitlan.72
Lo más probable, a mi juicio, es que las listas de calpulli contenidas en las fuentes fueran resultado tanto de la cierta continuidad de algunos de estos grupos como de la
69 Crónica Mexicana: 224.
70 Van Zantwijk, The Aztec Arrangement, 84. 71 López Austin, Hombre-Dios, 69.
176 migración funcionaban como referentes simbólicos y retóricos para discutir la organización social de los mexicas y establecer los derechos diferenciales de los calpullis
que conformaban ese altépetl. Si un grupo quería establecer su alcurnia e importancia,
¿qué mejor argumento que afirmar que había existido y participado en la historia
mexica desde Aztlan? Sin embargo, tales afirmaciones y pretensiones tenían un límite:
la plausibilidad y la aceptación por parte de los demás calpulli mexicas. Por ello,
podemos suponer que las listas no se modificaban tan fácilmente.74