Cartografía teórica de los dispositivos de saber-poder de la sexualidad
4. Sexualidad y transmisión de conocimiento
4.4. Pedagogía de la ignorancia, apostilla sobre la pasión del privilegio
Algunas lecturas del psicoanálisis plantean conexiones productivas para pensar la ignorancia en el marco temático que nos ocupa. Volviendo al epígrafe que abre este artículo, una de las apuestas más interesantes del legado freudiano ha sido el desafío a las separaciones claras entre los pares que traza el esquema iluminista: lo manifiesto y lo oculto, lo dicho y lo no dicho, el saber y el no saber. Al igual que la omisión que insiste es un elemento material que constituye lo omitido, Freud42 señala que la duda es un
componente del mensaje o que el olvido del sueño es parte que integra el sueño mismo (Cfr. Lacan, 2006: 194-5). De este modo, lejos de ubicarse en una relación de exterioridad con lo dicho, la duda y el olvido son elementos enfáticos que acentúan una presencia.
42 Seguimos en este punto la propuesta de lectura que despliega Jaques Lacan (1978) mediada por Shoshana Felman (1987) acerca de algunos mecanismos desarrollados por Freud en La interpretación de los sueños (2007).
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Pues bien, la degradación, incluso el olvido del texto del sueño importan tan poco, nos dice Freud, que aunque de él no quedara más que un sólo elemento, un elemento del cual se duda, la puntita de un fragmento, la sombra de una sombra, podemos seguir adjudicándole un sentido. Es un mensaje.
Su degradación no es obra del azar, no está ligada a una especie de amortiguación, de borradura, de ahogo del mensaje en el ruido de fondo. El mensaje no se olvida de un modo cualquiera. Devolvamos a esa famosa censura, excesivamente olvidada, toda su frescura y lozanía: una censura es una intención. (Lacan, 2006: 191-2)
Si consideramos que una de las formas del conocimiento es el recuerdo o la disponibilidad de información en la memoria, su reverso exacto sería la falta de conocimiento, la ausencia de recuerdo, el olvido. En este sentido, siguiendo el argumento freudiano, la ignorancia encuentra una analogía en este concepto de olvido que la vincula estrechamente a lo reprimido43. Es decir que la ignorancia consiste más
bien en una dinámica imperativa de exclusión de la consciencia antes que en un estado de mera pasividad o ausencia (Cfr. Felman, 1987).
Uno de los efectos que produce esta operación de volver la mirada sobre la ignorancia, el olvido o el silencio como mecanismos agentes de negación y rechazo es la apertura de un espacio de heterogeneidad en la supuesta mismidad de la ausencia. Las lecturas de Freud y de Foucault coinciden en la denuncia del movimiento de fuerzas en un espacio que se suponía inerte. De esta manera, la microfísica foucaultiana que visibiliza los tejidos de poder constitutivos de toda experiencia relacionada al conocimiento también permiten indagar las relaciones de poder trazadas en su dorso. La apuesta de Sedgwick se inscribe exactamente en este punto, su mirada sobre el reverso de la ecuación foucaultiana que conecta poder y conocimiento pone en primer plano a la ignorancia como una zona epistemológica performativa. Según este argumento, más allá de ser la condición de posibilidad del conocimiento, la ignorancia y la opacidad funcionan en sí mismas como sedes de producción de poder que regulan el movimiento de los flujos de deseo, sentido y subjetividad.
El privilegio del desconocimiento que nombrábamos más arriba puede ser detentado gracias a un mecanismo de producción de conocimiento que se sostiene incitando ignorancia sobre las bases que sustentan su poder. En consecuencia, quienes son beneficiados por ciertas relaciones inequitativas que estructuran el campo social desconocen la procedencia de sus privilegios. Al interior de un régimen de verdad específico que ordena milimétricamente la distribución del conocimiento, esta ignorancia puntual funciona como una protección frente al conocimiento de los procedimientos históricos que han
43 El campo del análisis del discurso francés desarrolla un abordaje productivo deudor de esta articulación freudiana. Michel Pêcheux (1982) utiliza el concepto de “olvido” para explicar el funcionamiento de la producción del sujeto como un efecto discursivo. Así, la autonomía del sujeto aparece en este planteo como el efecto del olvido de las determinaciones mediante las cuales el sujeto fue producido.
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beneficiado a determinados sectores de la sociedad en un sistema de relaciones asimétricas. El principal efecto de esta ignorancia es la naturalización de tales privilegios, ya que la falta de conocimiento los coloca en una relación de exterioridad con respecto al terreno histórico de las desigualdades sociales. Un ejemplo paradigmático para cierto feminismo (cfr. MacKinon, 1982) lo constituye la asimetría epistemológica presupuesta y sostenida por las leyes que en muchas sociedades rigen la violación sexual. De acuerdo con ese marco legal, el privilegio recae sobre los hombres y su ignorancia, ya que, por un lado, poco importa lo que la mujer violada percibe o quiere mientras que, por el otro, el hombre que ha cometido la violación puede declarar no haberse dado cuenta de que se trataba de un delito sexual (Sedgwick, 1994: 23). Esta maquinaria legal organizada por el privilegio epistemológico del desconocimiento controla la distribución desigual de posibilidades para los sujetos conservando la persistencia de regímenes históricos de beneficios.
Mediante la extensión de este ejemplo resulta tentador encumbrar el lugar de la lucha contra la ignorancia como el gran desmantelador de estos mecanismos opresivos. Es decir, la transmisión conocimientos que denuncien este sistema de privilegios que produce sujetos “normales” acorazados con el beneficio de la ignorancia sobre la diferencia repelida hacia el exterior de la normalidad. Sin embargo, este lugar aunque puede resultar productivo en ciertas estrategias políticas, también corre el peligro de continuar repitiendo los mecanismos de reificación de la ignorancia que hemos heredado del iluminismo. Demonizar la ignorancia puede fácilmente conducirnos al olvido de que se trata de una pasión irreductible de nuestra subjetividad.
5. Conclusiones
El trazado que hemos propuesto por el campo histórico de indagaciones acerca de la sexualidad no ha tenido como objeto solamente el desarrollo analítico de nuestra posición teórica situada en una zona de las ciencias sociales y humanas donde se encolumnan, no siempre amistosamente, los aportes de las tradiciones feministas, posfeministas, la teoría queer, los planteos de Foucault y las indagaciones desde el constructivismo social con el objeto de desmontar la persistente matriz discursiva del esencialismo naturalista. También hemos pretendido esbozar una genealogía de esos discursos de la sexualidad que entraman la posición esencialista de este período histórico y que han sido aglutinados bajo el nombre de ciencia sexual siguiendo la propuesta foucaultiana. El interés por estos discursos radica en su pregnancia, ya que una batería de los supuestos centrales que los constituyen persiste en las operaciones normativas que rigen configuraciones de la sexualidad presentes en los discursos de la educación sexual que
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analizaremos. Desde nuestra perspectiva, la indagación del funcionamiento normativo de la sexualidad exige dar cuenta de las operaciones de sedimentación discursiva de larga duración que se extienden desde los albores mismos del surgimiento de la sexualidad como categoría.
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