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Qué es el amor?

In document Psicología SM 5º (página 125-128)

Amor, fuerte inclinación emocional hacia otra persona y en; un sentido más amplio, hacia un animal o hacia grupos de personas u objetos. Por lo general se diferencia entre el amor erótico hacia el compañero sexual y amor no sexual, como por ejemplo, el de los padres hacia sus hijos (y viceversa). Este segundo caso incluye el concepto de "amor platónico" que puede existir entre dos partners sexuales potenciales (sin interés sexual). El amor en sus diferentes acepciones es objeto de estudio religioso, filosófico y psicológico. En la antigüedad griega y en la filosofía hindú, el amor representa el principio del cosmos, como en Hesiodo, Empédocles o en los Veda. El amor a sí mismo es, según Aristóteles, requisito indispensable para poder amar a otra persona, aunque no debe confundirse con el egoísmo. En el cristianismo, Dios ama a los hombres compadeciéndose de ellos; sin embargo, el amor de los cristianos hacia Dios está caracterizado por el miedo, por el respeto y la adoración.

La disposición de ayudar a los demás se denomina amor al prójimo.

En psicología, el estudio se centra en el amor sexual y en el impulso sexual subyacente. La formación individual de la libido es la base de la teoría del psicoanálisis. Actualmente la investigación psicológica de las relaciones interpersonales se centra en el tema del amor, principalmente en el proceso de formación y finalización de las relaciones de un pareja de larga duración.

La arquitectura sexual

Los órganos sexuales masculinos y femeninos poseen básicamente dos funciones: una función genital copuladora, destinada a hacer efectiva la fusión de las células sexuales, y otra función reproductora, encaminada a almacenar el semen en el caso del hombre y albergar al embrión en el caso de la mujer. La primera función la ejercen los llamados genitales externos, aquellos que forman parte de la imagen corporal que tenemos de nosotros mismos y a través de los cuales podemos recibir intensos estímulos eróticos. La función reproductora la llevan a cabo los órganos sexuales internos, los que no sentimos habitualmente, salvo que alguna enfermedad o lesión les afecte y nos envíen sensaciones dolorosas o molestas.

a. Anatomía sexual del hombre

Los testículos y las vías y glándulas seminales constituyen los genitales internos masculinos. Los testículos, dos cuerpos de forma ovoide, situados en condiciones normales en el interior de la bolsa escrotal, poseen una función endocrina y una función de formación de los espermatozoides, las células que van a transportar la carga genética hasta la unión con el óvulo. Debido a que la producción de espermatozoides requiere una temperatura ligeramente inferior a la del cuerpo humano, la temperatura en el escroto se halla unos dos o tres grados por debajo de la

corporal. Esta temperatura se mantiene constante gracias a un sistema muscular que acerca los testículos al cuerpo cuando la temperatura externa es demasiado fría y los aleja cuando es demasiado cálida. Las vías y glándulas seminales están formadas por el epidídimo, que se halla situado sobre el testículo y contiene numerosos canales seminales donde completan su maduración los espermatozoides; el conducto deferente, que los transporta hacia la uretra; las vesículas seminales, cuya secreción nutriente para los espermatozoides constituye el 50 por ciento del eyaculado; y la próstata, que se halla por debajo de la vejiga urinaria, englobando a la uretra y que también segrega un liquido que favorece la movilidad de los espermatozoides. En la uretra desembocan además dos pequeñas glándulas llamadas de Cowper, que segregan un líquido transparente y alcalino, que aparece en una fase anterior a la eyaculación.

Durante la eyaculación estas estructuras se contraen, transportando a los espermatozoides el líquido de las vesículas seminales y el líquido prostático hasta la parte posterior de la uretra. Es la llamada fase de emisión, que provoca en el hombre la sensación de que la eyaculación es inminente. La fase de eyaculación es un reflejo inmediatamente concatenado con el anterior. Los músculos que rodean la uretra se contraen, expulsando el semen hacia el exterior en una serie de cuatro o cinco contracciones, separadas por un intervalo de ocho décimas de segundos.

Los genitales externos masculinos son el escroto y el pene. El escroto, la bolsa de piel que contiene los testículos, posee una elevada sensibilidad a la estimulación táctil. El pene es el órgano sexual que permite la copulación. Por ello se le ha hecho responsable de la virilidad, e incluso de la fertilidad en numerosas culturas antiguas y actuales. Su interior está formado por tres cilindros unidos entre sí, dos de los cuales, los cuerpos cavernosos, son de una estructura esponjosa que interviene de forma directa en la erección, mientras que el tercer cilindro, situado por debajo de los anteriores, contiene la uretra y termina en un engrosamiento cónico, el glande, recubierto por un pliegue de piel llamado prepucio.

A nivel fisiológico, la erección se desencadena por un reflejo nervioso, que puede provenir del cerebro o directamente de la medula espinal si se produce una manipulación directa del pene. De ambos modos, la consecuencia es la dilatación de las arterias que irrigan los cuerpos cavernosos y la entrada masiva de sangre en estos, produciéndose la denominada tumescencia, que consiste en un aumento de volumen del pene. Para que, además de tumescencia, exista rigidez es preciso que la sangre quede "atrapada" en el interior de los cuerpos cavernosos y aumente de presión. Ello es posible gracias a la existencia de un mecanismo valvular que impide la salida de sangre mientras continúa el estímulo sexual. Cuando este desaparece o se produce la eyaculación, la sangre se libera rápidamente, produciéndose la detumescencia del pene.

Pene: Eje de tejido esponjoso con abundantes vasos

sanguíneos de piel suelta.

Prepucio: Pliegue de piel suelta que recubre el

extremo del pene no circuncidado. Retrocede en la fase de excitación, dejando al descubierto el glande y lo recubre cuando este se vuelve flácido.

Glande: Extremo del pene, situado en la parte final

del eje, de gran sensibilidad y en forma bulbar.

Corona: Borde del glande.

Frenillo: Tejido muy sensible situado en la parte

inferior del pene, que sujeta el prepucio al glande.

Escroto: Bolsa de piel arrugada dividida internamente

en dos partes, en la que se alojan los testículos.

Testículos: Dos glándulas duras, alojadas en la

bolsa del escroto. Producen testosterona (hormona masculina) y espermatozoides.

Epidídimo: Tubo en espiral que conecta con la parte

superior de cada testículo y en él se almacenan los espermatozoides.

Conductos eyaculatorios: Pequeños conductos

que conectan las vesículas seminales con los conductos deferentes.

Glándula prostática: Glándula situada debajo de

la vejiga. A partir de la pubertad, segrega un fluido que ayuda a los espermatozoides a desarrollarse y a moverse.

Glándulas Cowper: Glándulas que segregan

unas gotas de fluido que preceden normalmente a la eyaculación.

Uretra: Tubo que va desde la vejiga al meato del pene

a través de la glándula prostática. Transporta orina y semen (nunca a la vez).

Según dice la leyenda, los luchadores de Sumo poseen una técnica única para protegerse los testículos durante la lucha. Antes de llegar a la pubertad, los luchadores aprenden a frotarse los genitales de una manera determinada que le permite, antes de iniciar un encuentro, reintroducirse los testículos en la cavidad interna del cuerpo donde se encontraban originalmente antes de su descenso.

Parece que, gracias a un vendaje especial de la zona en que se encuentran los testículos, el luchador de Sumo puede resistir golpes que dañarían seriamente a la mayoría de los demás hombres.

— El tamaño del pene

El hombre tiene el pene más largo de todos los primates. En estado de erección, el pene de un hombre es dos veces más largo que el de un chim- pancé y cinco veces el de un gorila.

En estado de flacidez y de relajación tiene aproxi- madamente 10,6 cm de longitud, si bien puede variar entre 7,5 cm y 11,5 cm o incluso más. Du- rante la erección, tiene una longitud media de 15,5 cm, si bien puede variar desde los 12 cm a los 21 cm.

El diámetro medio de un pene flácido es de 2,8 cm y el de uno erecto 4,1 cm. Estas dimensiones son las medias aunque, por supuesto, hay más grandes y más pequeños.

Entre los mitos sexuales destaca el del pene, símbolo de fertilidad y virilidad. Ejemplo de ello es este falo

romano de bronce del siglo I. d. C.

b. Anatomía sexual de la mujer

En la mujer, los genitales internos se hallan contenidos en la pelvis y se componen de los ovarios, las trompas de falopio y el útero. Los ovarios cumplen, al igual que los testículos una función hormonal: la producción de estrógenos y progesterona, y son los responsables de la formación de los óvulos. En el ovario de la niña recién nacida existen unos cuatrocientos mil ovocitos. A partir de la pubertad, en cada ciclo menstrual se activará uno de ellos para acabar desarrollando un óvulo maduro, que hacia la mitad del ciclo será expulsado fuera del ovario. Las Trompas de Falopio recubren el ovario y son las encargadas de recoger el óvulo expulsado. Si se produce una relación sexual y existen espermatozoides, es en el seno de las trompas donde se produce la fecundación y el posterior transporte, que dura unos cinco días, hasta el útero, donde anidará el huevo fecundado.

El útero o matriz se halla en el centro de la pelvis y es un órgano en forma de pera invertida. Su función básica es acoger el huevo fecundado y propiciar su desarrollo hasta que el feto esté preparado para el parto. Si la fecundación no se produce, el tejido dispuesto para la anidación se destruye y se expulsa en forma de pérdidas menstruales.

Los genitales externos femeninos son la vagina y la vulva. La vagina es el conducto que une el cuello del útero con la vulva. En condiciones normales, sus paredes están pegadas, constituyendo una cavidad virtual que solo se dilata de forma pasiva si hay algo en su interior. Sus funciones primordiales se desarrollan en el parto, en que llega a dilatarse diez centímetros para permitir el paso de la cabeza del feto, y en el coito, en que se adapta al tamaño del pene y sus paredes se lubrican gracias a la trasudación de liquido de la mucosa que la recubre.

La vulva se compone de los labios mayores o externos, con una función básicamente protectora; los labios menores o internos, muy sensibles a los estímulos táctiles; el introito o entrada de la vagina, y el clítoris, situado en la unión superior de los labios menores y que constituye el órgano femenino mas exquisitamente sensible a la estimulación erótica.

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