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Los Robots de los túneles de Toledo y el Perro de la Cueva de Hércules

9 de octubre de 2006

La Cámara sagrada de Salomón es una fortaleza subterránea extraordinaria, cuya seguridad incluye también la presencia de robots. Unos robots permanecen en lugares fijos, y otros robots son móviles y patrullan por los túneles del interior de Toledo, algunos de los cuales provocaron el pánico en la Edad Media. Tanto los expedicionarios del Rey Rodrigo como los del Cardenal Silíceo sufrieron un terrorífico "encuentro" con estos seres fríos y extraños. Actualmente, los robots siguen activos...

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Cuando en el verano del año 711, el Rey Rodrigo entró con la Corte en la Cueva de Hércules, todos los presentes se asustaron mucho al contemplar la nave donde entraron tras un largo túnel de 2 kms de largo.

Había allí, en aquél recinto impresionante, 2 robots gigantescos metálicos-mecánicos, que golpeaban severamente el suelo con unas mazas de hierro, haciendo un ruido espantoso, que hacía temblar a todos los presentes, mientras los ojos de esas estatuas metálicas mecánicas brillaban con un rojo encendido que paralizaban de terror a aquellos que habían entrado en la nave. Sobre los pechos de estos seres de metal lucían unos textos enigmáticos que esto decían:

"Mi oficio hago".

Siglos después, en el año 1546, una 2ª Expedición, mandada por el Cardenal Primado de Toledo, Juan Martinez Silíceo, entró en la misma nave que había entrado el Rey Rodrigo, en donde todavía se hallaban las dos estatuas metálicas mecánicas.

También seguía allí la Mesa de Salomón. Vieron de nuevo las dos estatuas metalicas mecánicas que golpeaban el suelo de contínuo con las mazas, al igual que hacían siete siglos antes en presencia del Rey Rodrigo y su Corte.

La expedición del Cardenal Silíceo empezó su marcha desde la Cripta de la Iglesia de San Ginés, una iglesia que fué demolida en 1841 y que, por consiguiente, hoy está desaparecida, y en su lugar existe una callejuela de vecinos, llamada Callejón de San Ginés. En el sótano de la antigua casa del número 3 era donde estaba la boca del túnel, tapada, pero el Ayuntamiento se apoderó de ese inmueble y lo transformó en un lugar turístico y de museo oficial de las Cuevas de Hércules.

Como sucediera en la anterior ocasión, los tremendos golpes hicieron de nuevo aterrorizar a todos los presentes de esta Expedición, y mas aún cuando una de las estatuas cayó de repente al suelo desde su pilastra o batería, produciendo la nave un ruido atronador que hizo salir estrepitosamente a todos los presentes, con sus rostros desencajados por el terror. Es por eso que desde entonces, se cree que una de las dos estatuas está caída en el suelo. Seguramente esa estatua estaba ya programada para caer y provocar, a propósito, un buen desastre.

Todos los expedicionarios del Cardenal murieron sin excepción a los pocos días de esa incursión por la Cueva de Hércules, por lo cual el Cardenal Silíceo, alarmado y traspasado por los acontecimientos, mandó tapiar la entrada a ese túnel, y desde entonces se quedó tapada con una pared de ladrillos cocidos.

Toledo está invadido de túneles que salen de diferentes lugares estratégicos, encima de los cuales se levantaron iglesias, conventos y museos.

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objetos curiosos e interesantes, denominados por la Arqueología "Objetos de Culto", estructuras metálicas de las que no han sabido definir su propósito, por lo cual, o han sido destruídos o "escondidos a buen recaudo para su estudio", ya que muchos de esos objetos de culto, según se ha llegado a comprobar con técnicas modernas, son instrumentos técnicos electrónicos con dispositivos modernos de microchips incorporados, muchos de los cuales se hayan esparcidos por todos los museos de la Tierra, y catalogados como "objetos de culto".

Una vez, en el siglo XV, en uno de los túneles de Toledo se encontró un robot metálico mecánico. En aquel tiempo, al igual que ocurre en la actualidad, (¡no hemos avanzado nada!)..., cuando se encontraban artefactos de ingeniería desconocida, se definían como "objetos heréticos de culto extraño", y eran examinados por las autoridades religiosas como la "Santa Inquisición".

Dicho robot metálico, se trasladó a la Capilla de Santiago de la Catedral de Toledo, donde están enterrados los nobles Don Álvaro de Luna y su esposa Doña Juana de Pimentel, y allí quedó encerrado bajo llave. Y ocurría, frecuentemente, que en las ceremonias místicas de la religión católica, durante la misa, y al tocar el monaguillo una campanilla, el robot de repente se movía y se arrodillaba... ¿Se estaría riendo de los oficiantes?... Era extraño, porque el robot se movía solo y por libre cuando menos se lo esperaba nadie...

Según se dice, al moverse, el robot se caía de rodillas cuando intentaba andar, porque estaba deteriorado y averiado, sin apenas energía, después de miles de años de su construcción.

Ya que este tipo de robots metálicos mecánicos, como los de la Cueva de Hércules, funcionaban como muchos otros encontrados y esparcidos por toda la Tierra en diferentes emplazamientos y tumbas antiguas, construídos hace miles de años, con técnicas super modernas, mediante un sistema avanzado "por efecto de sonido o vibración", un sistema tan sofisticado como incógnito que la ingeniería electrónica actual no ha logrado todavía desarrollar.

Y como en muchos otros casos, la Iglesia Católica y su "Satánica Inquisición" destruyó ese robot de la Capilla de Santiago debido a la ignorancia y la superstición, como destruía y quemaba de igual manera muchas obras de arte, literarias, o artefactos desconocidos, donde quiera que las encontraba en toda la tierra habitada, ya fueran libros, edificios, rollos, papiros, escritos, y estatuas metálicas mecánicas, que eran denominadas por el Clero como "ídolos", fundiéndolos cuando estos eran de oro para hacer monedas de dinero y llenar las arcas de la Iglesia.

Y a los pueblos dominados por el terror de la espada y la cruz, y su "satán" Inquisición, en el Viejo y Nuevo Mundo, habitados a menudo por indios ignorantes, la Iglesia Católica les esclavizaba y les expoliaba todos sus bienes, y les confiscaba sus "ídolos de oro", y se los cambiaba por otros ídolos de la iglesia católica, de escayola, madera, piedra y trapos, como

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figuras de supuestos santos, diciéndoles que estos ídolos de la iglesia católica, a los que les obligaban a adorar y venerar, mediante el terror y la hoguera, eran los verdaderos y los suyos los falsos.

"Los adversarios de la verdad siempre acaban por morir"

Otros muñecos robóticos de Toledo fueron recuperados por las autoridades inquisitoriales, y alguno de ellos fué llevado secretamente al Vaticano, en Roma, para que el Papa y los altos jerarcas de la Iglesia Católica pudieran verlos personalmente. De hecho, cuando caiga la Iglesia Católica y salgan a la luz pública los Archivos Secretos del Vaticano, se encontrarán, entre otras muchas cosas, algunos robots de los túneles de Toledo que fueron recuperados en la época medieval.

Había dos robots famosos que custodiaban la Cueva de Hércules y la Mesa de Salomón, y que todavía están en activo. Las expediciones que se hicieron en distintas épocas a la Cueva de Hércules, sirvieron, entre otras cosas, para dar el testimonio de que todavía esos robots siguen estando allí. Pero no eran los únicos robots que había en el mundo subterráneo de Toledo.

Existían y existen una serie de robots que tenían y tienen como cometido patrullar los túneles subterráneos de Toledo, para proteger fundamentalmente La Cueva de Hércules y además otros tesoros escondidos en Toledo y que en su día también serán descubiertos y darán mucho que hablar. Estos robots son fríos y calculadores. Van por libre y no obedecen a nadie, excepto a las órdenes precisas con las que fueron programados.

Paralelamente, es Toledo una ciudad que ha sido famosa también por sus llamados "autómatas", conservándose todavía en la actualidad una calle que se llama la "Calle del hombre de palo", en honor, según cuenta una historia popular del siglo XVI, a un muñeco de madera que recorría vacilante esa misma calle todos los días, y que había sido construído por un relojero de Milán establecido en Toledo, de nombre Giovanni Torriani y que fué conocido como Juanelo Turriani.

Así que, habiendo visto todo esto, nuestro consejo para aquellos aventureros que decidan internarse por los oscuros túneles subterráneos para ir en busca del tesoro de la Cueva de Hércules y la Mesa de Salomón, es:

"¡¡Por el amor de Dios, muchachos, Tened cuidado con los Robots de Toledo!!"....