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Toledo, una olla a presión a punto de estallar

Cada vez hay un clima más enrarecido en la Ciudad Imperial. Soplan vientos de desacuerdos y desconfianzas hacia las versiones oficiales de las autoridades. Ordenes, sociedades secretas y discretas, asociaciones, y grupos de todo tipo, de investigadores, de estudiantes, culturales, etc.., cada vez toman más la iniciativa en sus propias Búsquedas e informaciones, porque saben que los poderes oficiales son reacios a que se muestre al público la Cueva de

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La Cueva de Hércules tendrá que salir a la luz por una iniciativa privada, nunca pública, ya que los poderes no tienen ningún interés real en recuperar el patrimonio, ni el que está sobre la superficie, ni el que está en la parte subterránea.

Pero la desconfianza se respira por toda la ciudad. Porque otro malestar palpable en la sociedad toledana afecta al cuerpo de abogados, a raíz de que uno de sus miembros, el letrado Oscar Marín, fué amenazado por las autoridades municipales con arruinarle la vida, simplemente por defender a un cliente, y por si intentaba interesarse por La Cueva de Hércules. A partir de lo ocurrido con el caso de la Cueva de Hércules, los letrados no pueden sentir seguros sus derechos, y se han visto humillados, y lo que es peor, amenazados, por los poderes locales y oficiales.

Los medios de comunicación no se salvan, y la ley de la mordaza está a la orden del día. Entre los periodistas de la ciudad son conocidas las presiones del poder consistorial hacia Efe Toledo, y la censura impuesta en RTVCM, y en todos los demás medios, para no hablar lo más mínimo ni de Alberto Canosa ni de la Cueva de Hércules.

Y en cuanto al común de los ciudadanos, los vecinos de Toledo, asisten atónitos a todo este espectáculo absurdo, y se preguntan qué diablos es lo que está pasando en su ciudad. Hasta hace unos años los vecinos de Toledo confiaban en las declaraciones, programas y actuaciones de las autoridades. Pero después del escándalo de la Vega Baja y de la creación de la "Plataforma ciudadana por Toledo", esa confianza ya terminó, pues los propios vecinos son los que se ven obligados ahora a luchar para conservar el patrimonio histórico de la ciudad, ya que los poderes local y autonómico han demostrado que les importaba una higa la limpieza del Río Tajo, al que han convertido en un caudal envenenado, al igual que el patrimonio histórico.

Prefieren destruir los restos visigodos de la Vega Baja o de la zona que sea con tal de dar pelotazos y especular sin escrúpulos con los terrenos históricos de la ciudad, no teniendo ningún reparo sino todo lo contrario, impulsando la construcción de urbanizaciones con chalets independientes y pareados, o lo que se tercie en construir.

Así que los vecinos ya empiezan a estar hastiados de las conductas inmorales e irresponsables de estos tipos sin escrúpulos que dicen que administran las cosas públicas, y así se han levantado en lucha movimientos populares para defender la cultura y la historia de la ciudad, de las barbaridades que perpetran los responsables municipales y autonómicos.

La moraleja o la enseñanza de todo esto es que como nosotros mismos, los ciudadanos, no cuidemos de nuestro patrimonio, estos tíos tienen más peligro que una caja de bombas, y se lo van a cargar todo; y lo que no se cargan lo esconden.

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Y una parte de ese patrimonio cultural común es la Cueva de Hércules, que mantienen escondida y cerrada a cal y canto a todos los españoles en un complot infame. Y después tienen la desvergüenza de lanzar órdenes de detención contra los investigadores que se molestan y trabajan para intentar salvar y recuperar verdaderamente el patrimonio de todos, acusándoles encima de atentar contra el patrimonio...

Muchos se preguntan por qué las autoridades civiles y eclesiásticas no tienen interés ni prisa ninguna en investigar o encontrar el patrimonio de la Cueva de Hércules, y por qué no están dispuestos a financiar ningún proyecto arqueológico en este sentido, y por el contrario sí que ponen todo tipo de pegas, leyes de prohibiciones, y muecas de escepticismo y burla cuando alguien nombra La Cueva de Hércules.

Muchos son los indicios, las señales y las pruebas. No queda más remedio que admitir que El Complot en Toledo está servido.

Las autoridades de Toledo han fabricado una red de leyes y prohibiciones, amenazas, y vigilancia terrestre y aérea, tratando de impedir que nadie en absoluto pueda llegar a descubrir la legendaria Cueva de Hércules, con la excusa de que los gobernantes de la ciudad son muy diligentes y aplicados, y que toman medidas para proteger el patrimonio histórico de la ciudad; una tomadura de pelo contra los vecinos de Toledo y los españoles.

La pantalla de cobertura está trazada perfectamente por todo Toledo para impedir el Descubrimiento, de tal manera, que aunque buscar la Cueva de hercules no está, en sí, tipificado como delito, todavía, en Toledo, en la práctica, cualquier investigador que pretenda dar un paso hacia La Cueva acabará siendo detenido rápidamente y conducido al calabozo del Cuartel de la Guardia Civil. Hagan la prueba. Tal es el terror que tiene el Vaticano a que salga a la luz este descubrimiento, el cual utiliza al poder local como muro de protección.

Las leyes que hacen los poderes de Toledo, que según dicen, es para proteger el patrimonio histórico de la ciudad, en realidad son una cobertura de prohibiciones, que han tramado, para impedir que nadie pueda encontrar la Cueva de Hércules.

Así de difíciles han puesto las cosas en Toledo las mismas autoridades a las que les debería de caer todo el peso de la Ley en cuanto el recinto de Salomón salga a la luz pública, por ocultamiento del patrimonio público de todos los españoles.

"Lo que al inicuo es espantoso eso es lo que le vendrá, pero el deseo de los justos será otorgado". Proverbios cap 10 vers 24.