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USTED DEBERÍA CONOCER A LOS JUGADORES

In document LA GRAN CAIDA.pdf (página 123-128)

La Reserva Federal es el Banco Central de los Estados Unidos. ¿Por qué no la llaman Banco Central de los Estados Unidos? Por- que saben que los norteamericanos odian los bancos centrales. He- mos rechazado dos bancos centrales en el pasado, en el siglo 18 y en el siglo 19. Entonces le dieron el nombre gracioso de “Reserva Federal”. De esa manera la gente no entiende lo que es.

Hoy, los inversores utilizan el nombre “Reserva Federal” como una abreviación para Sistema de Reserva Federal de los Estados Unidos. Las abreviaturas a veces son convenientes pero esconden tanto como lo que dan a conocer. Una descripción simple de una institución es fácil pero también es confusa. De hecho, la Reserva Federal es una estructura complicada, multifacética con distintas partes y personali- dades que muy pocos inversores conocen.

Por lo general, esto no es problema porque la Reserva Federal tiene una vocera única. La mayoría de las personas están familiarizadas con Janet Yellen en su rol de presidente de la Reserva Federal, y saben que Ben Bernanke y Alan Greenspan fueron sus predecesores. Cono- cer a la presidenta es más que sufi ciente en la mayoría de los casos. Pero este no es uno de esos momentos.

En la actualidad es importante conocer a los jugadores de la Reser- va Federal. El entender la estructura de la Reserva y las preferencias de los actores es la clave para comprender la política de las tasas de

interés para el próximo año y el futuro. Y su éxito o fracaso como in- versor dependerá de ese entendimiento.

Un lector recientemente me envió un correo diciéndome, “¿Quién es el dueño de la Reserva Federal? He oído que es propiedad de Roths- childs y Rockefellers y otros bancos”.

La Reserva Federal es realmente un sistema de 12 entidades fi - nancieras regionales que pertenecen en forma privada a los bancos comerciales en cada distrito. El más poderoso de estos es el Federal Reserve Bank de New York. Este actor es el responsable de llevar ade- lante las operaciones del mercado monetario, necesarias para imple- mentar la política de tasas de interés.

El Federal Reserve Bank de New York también tiene la custodia de la bóveda de oro más grande del mundo, con aproximadamente 700 toneladas de oro, más que Fort Knox. Pero otros bancos de reservas regionales en Chicago, Filadelfi a, Boston y San Francisco también tie- nen un fuerte poder de decisión sobre esta política.

El presidente de cada banco de reserva regional se elige por un di- rectorio privado de cada entidad. En su momento, los directores son elegidos por accionistas, quienes son bancos privados de la región.

Estas 12 entidades de reservas regionales son supervisadas por un Directorio de Gobernadores en Washington, D.C.

Es decir, siete gobernadores elegidos por el presidente de los Es- tados Unidos y confi rmados por el Senado del país. De esa manera, la Reserva Federal es un extraño híbrido de actores privados en 12 regiones con el control de un directorio político en Washington. La estructura es aún más extraña si hablamos de la política de tasas de interés.

La política de tasas no es defi nida por el directorio o los entes regionales, sino por el Comité Reserva Federal de Mercado Abierto (FOMC). El FOMC tiene 12 miembros, siete gobernadores y cinco presidentes de bancos de reserva regionales. El presidente del Fede-

ral Reserve Bank de New York tiene una posición permanente en el FOMC y las otras cuatro vacantes son tomadas en rotaciones de un año entre las restantes 11 regiones.

Esta rotación es importante ya que los presidentes de los bancos de reserva regionales están divididos en “halcones”, quienes están a fa- vor de hacer ajustes monetarios, y “palomas” quienes están a favor de relajación monetaria. La composición del FOMC cambia a comienzos de año, momento en el que cuatro presidentes se van y cuatro nuevos presidentes se suman al comité.

Este arreglo al estilo Cubo Rubik es temporario y se complica más aún por el hecho de que existen dos vacantes en el directorio de go- bernadores, esperando la aprobación del Presidente Obama o la con- fi rmación del Senado. En lugar de 12 miembros en el FOMC, por el momento hay solamente 10, dividido en 5 gobernadores y 5 presiden- tes de bancos de reserva regionales. Para implementar una política se necesita la aprobación mayoritaria del FOMC – en este caso 6 votos.

Incluso el calendario de reuniones es complicado. No se trata de encuentros mensuales, sino ocho veces por año y las fechas y meses no coinciden año tras año.

Normalmente, nada de esta compleja organización es muy im- portante. Todos los miembros del FOMC siguen los lineamientos económicos dispuestos por los miembros de la Reserva Federal y se esfuerzan en tener una visión consensuada. El presidente de la Re- serva Federal es a menudo una personalidad dominante y no tiene difi cultad en recaudar los votos para imponer su visión en cuanto a las políticas. La totalidad del proceso gira en torno a las consideraciones del presidente.

Pero este no es un momento cualquiera. La composición del FOMC y la individualidad de sus miembros importan más que en otras oca- siones. En la reunión de diciembre de 2014 del FOMC, se produjo una votación de 4–3 a favor con respecto a lineamiento de su política –

apenas un voto por encima del mínimo necesario para su aprobación. El FOMC está lejos de unifi carse en este momento. Están divididos.

Dos de los votos disidentes en diciembre fueron de Richard Fisher de Dallas y Charles Plosser de Filadelfi a, ambos súper halcones, des- contentos con las políticas monetarias de fl exibilización de la Reserva Federal. Pero Fisher y Plosser salieron del FOMC en enero y fueron reemplazados por dos súper palomas: Charle Evans de la Reserva Fe- deral de Chicago y John Williams de la Reserva Federal de San Fran- cisco.

Evans y Williams están en el FOMC junto a Dennis Lockhart de Atlanta y Jeffrey Lacker de Richmond. Lockhart es conocido como un moderado, pero ha votado con las palomas en el pasado, y a menudo está de acuerdo con la fi gura de paloma de Evans. Lacker es menos ideológico y se enfoca más en las cifras. Lo que signifi ca que votará con las palomas si los números no son contundentes.

En lo que respecta a los gobernadores dentro del FOMC, se trata de un grupo más cohesivo y se apoyan en las ideas de Janet Yellen, si ella quiere cambiar la política en una dirección en particular. Yellen por sí misma se maneja con base en datos pero tiene sus inclinaciones pacifi stas. Ha demostrado su fuerte apoyo a la expansión cuantitativa (QE) en sus discursos públicos, enfatizando la inactividad en los mer- cados laborales como factor clave para no elevar las tasas.

Este historial de la Reserva Federal es crucial para evaluar las ex- pectativas del mercado sobre las medidas y para conocer si las expec- tativas en cuestión tienen buenos fundamentos. Los economistas de Wall Street han sido excesivamente optimistas en sus pronósticos de crecimiento durante cinco años consecutivos. Este es un registro de- primente, y usted tendrá razón si adopta una postura escéptica ante cualquier escenario prometedor en 2015.

En la actualidad, los mercados están condicionados por un poten- cial aumento en las tasas de interés para mediados de 2015. Última-

mente, algunos analistas han realizado un ajuste en su proyección en relación con la fecha, pronosticando que la medida de subida puede darse en el cuarto trimestre. Pero un incremento de tasas en 2015 no es un desenlace imposible.

Las cifrar preliminares para el último trimestre de 2014 muestran un crecimiento menor, y esta tendencia podría mantenerse a lo largo de 2015. El FOMC ha hecho hincapié en las cifras de infl ación en su lineamiento para defi nir los tiempos en que debe darse el incremento de tasa, pero los resultados registrados por el índice infl acionario han sido más débiles.

La defl ación puede ser la preocupación más grande para el futuro. La participación de la fuerza laboral continúa cerca de mínimos his- tóricos.

Janet Yellen ha reiterado que la Reserva Federal no elevará las ta- sas antes de la reunión del FOMC en septiembre de 2015, pero incluso es poco probable que esa reunión termine siendo un factor decisivo. De hecho, la Fed está atrapada en un problema que la misma entidad generó.

Las discusiones con respecto a la subida de tasas han provocado que el dólar se vuelva más fuerte, debido a que los fl ujos de capital de todo el mundo están siendo direccionados hacia los Estados Unidos con el objeto de garantizar ganancias a futuro, a partir de la medida. Pero el dólar fuerte es defl acionario porque las importaciones cuestan menos en términos de dólares. Esta defl ación aleja a la Reserva Fede- ral de sus objetivos de infl ación y hace menos probable el aumento de tasas.

Teniendo en cuenta las tendencias defl acionarias, el dólar fuer- te, un mercado laboral débil y la presencia de personajes dóciles en el FOMC, parece probable que no habrá aumento de tasas en el año 2015. De hecho, si la economía se mantiene frágil podrá haber otra vuelta del QE (expansión cuantitativa) a principios de 2016.

Si los acontecimientos terminan por darse como se espera, se po- dría desencadenar una dinámica alcista para los mercados acciona- rios de los Estados Unidos. En la actualidad, la plaza bursátil está con- dicionada por una potencial subida de tasas para mediados de 2015. Cuando los mercados se den cuenta de que las políticas de fl exibiliza- ción monetaria continuarán en 2016, la bonanza del escenario cobra- rá fuerza y un registro de 2.200 puntos o más en el índice S&P500, no será una sorpresa.

Usted no debería ir “con todo” al invertir en renta variable. Ciertas dinámicas de burbujas están en funcionamiento, y se pronostica un co- lapso sustancial en el escenario accionario en los próximos años. Es por eso que siempre he recomendado mantener una porción sustancial de la cartera en efectivo, con el objeto de reducir la volatilidad y preservar su patrimonio en caso de que surja una crisis más pronto de lo esperado.

Pero para 2015, la Reserva Federal todavía llevará la batuta, y la decisión de demorar el aumento de tasas hasta al menos 2016 podría simplemente ser el antídoto necesario para mantener este enorme mercado alcista vivo, por otro año más.

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