Historia sobre la existencia de Dios
Capítulo 21
“Lo que se necesita para conseguir la felicidad no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado” (J.Escrivá). ice el profesor de ciencias a uno de sus alumnos: - ¿Es usted cristiano? ¿Cree en Dios?
- Sí, completamente.
- ¿Es bueno Dios? ¿Es todopoderoso? - Sí señor.
- ¿Si hay una persona enferma y usted la puede curar, lo haría?
- Sí, lo intentaría
- Mi hermano era un buen cristiano. Murió de cáncer, aunque pidió a Jesús que lo sanara. ¿En qué sentido es bueno Jesús? (Nerviosismo... no hay respuesta,) - ¿No me puede contestar? Empecemos de nuevo: ¿Es
bueno Dios? - Sí
- ¿Es bueno Satanás? - No
- ¿De dónde viene Satanás?
- De Dios exactamente, ¿no? (vacilación) - Dígame, hay maldad en este mundo? - Si señor, hay maldad por todas partes. - Entonces, quién creó la maldad? - (No contesta).
- Hay enfermedad, inmoralidad, odio, fealdad, todas esas cosas horribles existen en este mundo?
Yo Quiero ser feliz 178 Capítulo 21
- Sí señor.
- ¿Quién las creó? - (No responde)
- Por favor, respóndame: ¿Dios creó la maldad, no?
- El alumno baja los ojos y el profesor se pavonea por la clase diciendo: ¿Cómo es que ese Dios bueno creó toda la maldad que ha habido en todos los siglos?. Todo el odio, las barbaridades, el dolor, las torturas, las muertes, todo lo feo, y todo el sufrimiento que cubre el planeta, ¿han sido creados por ese Dios bueno? - (Silencio)
- ¿No se ve por todas partes, no lo ve? (se acerca a la cara del alumno) ¿Es bueno Dios?
- No señor.
- ¿Cree en Jesucristo? - Sí señor
- ¿Ha visto a Jesús?
- No señor, nunca lo he visto.
- Entonces, díganos: ¿ha oído a Jesús? - No señor, no lo he oído.
- ¿Ha tocado a Jesús, ¿tiene alguna prueba de sus sentidos sobre la existencia de Dios?
- No señor
- Sin embargo ¿sigue creyendo en El? - Sí señor.
- Eso sí que es fe. Según las reglas del protocolo empírico, demostrable y probable, su Dios no existe. Por favor, tome su asiento.
- (El alumno se siente derrotado).
Ahora toma la palabra un compañero suyo. - Profesor, ¿me puedo dirigir a la clase?
- Ah...otro cristiano valiente, comenta el profesor.
- Tiene algunos puntos interesantes, señor. Pero tengo una pregunta para usted:
- Sí, responde el profesor. - ¿Existe el frío, señor’. - Sí existe el frío.
- No señor, el frío no existe (el profesor ya no se ríe). Se puede producir muchísimo calor; supercalor, megacalor, calor al rojo vivo, poco calor o nada calor; pero no hay tal cosa como el frío. Se puede llegar a 273 grados bajo cero, que es la ausencia del calor, pero no se puede bajar más. No existe el frío. Si existi- era, podíamos bajar a más de 273 grados bajo cero. Frío es una palabra que utilizamos para describir la ausencia de calor. No se puede medir el frío. El calor se mide en unidades térmicas porque el calor es energía. El frío no es el contrario del calor sino la ausencia de calor
- (Silencio absoluto)
- ¿Existe la oscuridad, profesor?
- Es una pregunta estúpida. ¿Qué es la noche, sino la oscuridad? - ¿A dónde quiere llegar?, añade el profesor.
- ¿Así que afirma usted que existe la oscuridad?, dice el alumno. - Si, contesta el profesor
- Pues se equivoca de nuevo. La oscuridad no es una cosa. Es la ausencia de algo. Puede haber luz baja, luz normal, luz bril- lante, luz intermitente. Pero si no hay luz durante un tiempo, no tenemos nada, y se llama oscuridad. Esa es la definición que se da a la palabra. En realidad no hay oscuridad. Si hubiera, podríamos hacer la oscuridad más oscura y usted me podría dar una jarra de ella.
- ¿Me puede dar una jarra de oscuridad, profesor? - (Sonrisas)
- ¿Me quiere decir dónde quiere llegar?
- Sí profesor. Mi punto es que su premisa filosófica tiene un fallo en su base y por eso su conclusión tiene que ser errónea.
- ¿Errónea?, ¿Cómo se atreve? - (Silencio en la clase).
Yo Quiero ser feliz 180 Capítulo 21
- Usted se basa en el dualismo: vida y muerte, dios bueno y dios malo. Usted ve el concepto de Dios como algo finito, que se puede medir. Pero la ciencia no puede explicar ni siquiera lo que es un pensamien- to. La ciencia utiliza la electricidad y el magnetismo, que nunca ha visto o entendido completamente. Ver la muerte como el contrario de la vida, es ignorar que la muerte no puede existir como cosa sustan- tiva. La muerte no es el contrario de la vida, sino la ausencia de ella. - ¿Hay maldad, profesor?, ¿No es la maldad ausencia de bondad? - (El profesor enojado y mudo).
- Sí hay maldad en el mundo, profesor, y todos estamos de acuerdo. Si Dios existe tendrá que ver con esa maldad, tendrá algún propósito con ella. La Biblia dice que Él nos hizo libres, y cada uno con su libertad escoge el bien o el mal.
- (El profesor enojado) Como científico filosófico no veo que este asunto tenga que ver con escoger. No reconozco ni el concepto de Dios ni otro factor teológico que tenga nada que ver con la exis- tencia del mundo, porque a Dios no se le puede observar.
- Yo habría pensado que la ausencia del código moral de Dios es uno de los fenómenos más observables hoy (responde el alumno). La prensa gana miles de millones informándonos de esa ausencia cada semana. - Dígame profesor: ¿enseña usted a sus alumnos que han descen- dido del mono, como parte del proceso natural de la evolución? - Sí, por supuesto.
- ¿Ha visto con sus propios ojos la evolución? Como nadie ha observado ese proceso en desarrollo, ¿no estará enseñando usted una opinión? - Le perdonaré la audacia por tratarse de una discusión filosófica. - ¿Ya terminó?, pregunta airado el profesor.
- No... (contesta el alumno). Y sigue: O sea, ¿tampoco acepta el có- digo moral de Dios en cuanto a la justicia, por ejemplo?
- Yo sólo creo en lo que hay en la ciencia.
-Ah…la ciencia (sonríe el alumno). Como usted ha dicho, la cien- cia es estudio de fenómenos observables. Pero la ciencia también tiene fallos en sus premisas.
- (La clase, expectante).
- Para seguir con el punto que enfatizaba con mi compañero, ¿le puedo dar un ejemplo de lo que quiero decir?
- (Silencio... el alumno mira a la clase)
- ¿Hay alguien aquí que haya oído el cerebro del profesor, que lo haya tocado u olido?...Parece que no hay nadie. Evidentemente nadie aquí ha percibido por sus sentidos el cerebro del profesor. Bueno, según las reglas del protocolo empírico, demostrable y probable, la ciencia dice que el profesor no tiene cerebro.
- (Caos en la clase). Texto de David Bronstein.
Hemos recorrido cinco “caminos para la superación personal” a lo largo de las anteriores páginas, tratando de dar respuestas a esa exclamación de muchas personas en algún momento de su vida: “Yo quiero ser”. Este último capítulo trata de la aspiración a la felicidad que, por ser lo más buscado en el mundo, no deja de entrañar ilusio- nes, angustias e interrogantes sobre cómo lograrla. No basta desear- la, sino que es necesario “hacer camino al andar”, ver cómo la logro en mi vida de modo concreto, y qué tiene que ver con mis sueños.
Insisto en que lo que recibimos como dotación genética, o como le- gado o dependencia del medio, no es tanto como lo que podemos hacer de nosotros libremente. Cada uno es feliz en la medida de su querer y de su poder para volver realidad lo que espera de sí mismo.